domingo, 23 de noviembre de 2008

WALL STREET

CRISIS. Una breve explicación de cómo funciona Wall Street.

Ya pasado practicamente el fin de semana, nos toca comenzar a pensar en la próxima... Y aquí me pilláis leyendo la prensa del domingo: crisis, bajadas bursátiles... En fín, una maravilla...
Y se me ocurre una reflexión sobre el funcionamiento de la Bolsa, las burbujas famosas y demás...










Una vez llegó al pueblo un señor, bien vestido, se instaló en la Fonda, que era el único hotel que había, y puso un aviso en el único periódico local, anunciando que estaba dispuesto a comprar cada perdiz que le trajeran por 10 euros.
Los campesinos, que sabían que el monte estaba lleno de perdices, salieron corriendo a cazar perdices.
El hombre compró, como había prometido en el aviso, los cientos de perdices que le trajeron a 10 euros cada una sin chistar.
Pero, como ya quedaban muy pocas perdices en el monte y era difícil cazarlas, los campesinos perdieron interés, entonces el hombre ofreció 20 euros por cada perdiz y los campesinos corrieron otra vez al monte.
Nuevamente fueron mermando las perdices y el hombre elevó la oferta a 25 euros, y los campesinos volvieron al monte, cazando las pocas perdices que quedaban, hasta que ya era casi imposible encontrar una.
Llegado a este punto, el hombre ofreció 50 euros por cada perdiz, pero, como tenía negocios que atender en Valencia, dejó a cargo de su ayudante el negocio de la compra de perdices.
Una vez que viajó el hombre a la ciudad, su ayudante se dirigió a los campesinos diciéndoles:
Fíjense en esta jaula llena de miles de perdices que mi jefe compró para su colección. Yo les ofrezco venderles a ustedes las perdices por 35 euros, y cuando el jefe regrese de la ciudad, se los venden por 50 euros cada una.
Los campesinos juntaron todos sus ahorros y compraron los miles de perdices que había en la gran jaula, y esperaron el regreso del 'jefe'.
Desde ese día, no volvieron a ver ni al ayudante ni al jefe. Lo único que vieron fue la jaula llena de perdices que compraron con sus ahorros de toda la vida, que quedó en la Plaza de los Olmos expuesta para que todo el pueblo la viera.
Ahora ya tienen ustedes una noción bien clara de como funciona el Mercado de Valores y la Bolsa.



...¿A qué os suena esta historia?

3 comentarios:

montesa enduro dijo...

ja,ja,ja,ja, nano eres genial ,me a gustado la comparativa,pero es que los seres humanos caemos siempre en la trampa,esto es como el timo de la "estampita"la avaricia rompe el saco,¿y ahora que?sin dinero,sin pajar y sin mies para plantar.

paisajes de Alpuente dijo...

Algunos ejemplos (más o menos) de hundimientos de bolsas. De esos hundimientos que suele decirse, que nunca se volverán a repetir, pero se repiten.

Bolsa de Amsterdam:
Un aristócrata holandés planta tulipanes en su jardín. Al poco tiempo los tulipanes se ponen de moda. (por medio, el inalcanzable tulipán negro). El precio del tulipán sube y sube. Se cuenta que un pequeño empresario llega a canjear dos destilerías por unas semillas. Hasta que llega el día que la burbuja estalla. ¿Cómo unas semillas de tulipán han podido llegar a alcanzar dichas cotizaciones? ¡Ah! eso es el mercado.

Bolsa de Londres.
Se cotizan en bolsa unas curiosas acciones. Acciones de la Compañia de los Mares del Sur. Era más o menos el nombre abreviado de una empresa que prometía la explotación de recursos pesqueros, mineros, etc, de los Mares del Sur. Una sola pega: los Mares del Sur estaban controlados por España, no por Inglaterra. A pesar de ello, la gente compraba,... hasta que nuevamente estalló la burbuja. Es como comprar hoy acciones de una empresa que promete explotar los recursos de la Luna.

Bolsa de Nueva York.
1929, la bolsa se encuentra en su momento álgido. Todo el mundo invierte en ella. Un magnate escucha de su chófer que él también invierte sus ahorros en Wall Street. El magnate entiende que llegado a este punto, es el momento de vender. Al poco tiempo se produce el Crack. El magnate se forra, del chófer nadie sabe nada.

Luego la burbuja tecnológica, inmobiliaria,... Dicen que nunca más se repetirá, pero se repite. También que el mercado ¡nunca se equivoca!

Esto es lo de "¡tonto el último!" y los tontos siempre somos los mismos. Para que un "listo" gane, muchos "tontos" tienen que perder.

PEÑA RAMIRO penyaramiro@hotmail.es dijo...

...y así es la vida, Paisajes!
Nos manejan, nos utilizan, y a pesar de todo, todavía pensamos en ocasiones que somos listos por aprovechar los "chollos" que se nos presentan.
Que infelices!

Gracias por el comentario, Paisajes.