jueves, 4 de diciembre de 2008

LAS AVENTURAS DE TINTÍN

La tintinmanía no tiene límites. Se empieza por completar la colección. Se complica al apreciar la diferencia entre un álbum actual y la edición en lomo de tela, y puede acabar con la búsqueda de primeras ediciones o de versiones en todos los idiomas.
En realidad cabría preguntarse si hay alguien que no haya leído alguna vez una aventura de Tintín.

Conocer a Tintín significa conocer a Milú, y al capitán Haddock, y a Hernández y Fernández, y a la Castafiore, y al profesor Tornasol, y a Rastapopoulos, y a Néstor, y a la carnicería Sanzot...
Es una de las más extrañas habilidades de Hergé: fabricar personajes que forman parte inmediatamente de la memoria colectiva. Y todo eso no podía acabar de otro modo que generando la tintinmanía y los tintinólogos. Es decir, los "fans" acérrimos y que han memorizado infinidad de datos de las aventuras, convirtiendo en un juego su erudición en la materia.
Esto queda reflejado en la edición del libro "¿Eres Tintinólogo?", de editorial Juventud (1991), con el que se pueden poner a prueba los conocimientos de cada tintinmaníaco.
Sin embargo hay otro entretenimiento que apasiona a muchos incondicionales de esta colección, y está en buscar las numerosas y evidentes influencias del cine y de la vida social y política de la realidad vigente en el momento en que se publicaban cada una de las aventuras del reportero. A este respecto puedes encontrar direcciones en la red de mucho interés de donde he sacado parte del material de esta página, sin embargo no he encontrado que nadie refleje una curiosidad que será interesante para muchos tintinólogos y que descubrí por azar, aunque no soy el único conocedor de esta anécdota ya que el propió Hergé habló de este hecho en una entrevista concedida años antes, y que yo desconocía en aquel momento.


George Remí, ya que éste era el auténtico nombre del creador de Tintín, cuyo alias Hergé no eran sino sus iniciales R.G., moldeó un personaje que tuvo sus orígenes en un boy-scout de puras intenciones llamado Totor, y que transformado en periodista pasó en 1929 a ser Tintín, evolucionando las aventuras continuamente pero sobretodo entre "El Loto Azul" y "La Oreja Rota", y es a partir de aquí donde Hergé logra las páginas más valoradas por él mismo y por los millones de lectores que han seguido a Tintín a través de los años.



4 comentarios:

toni dijo...

Que buenos ratos con Tintín, en aquellos veranos en Chelva, era devorador de tebeos y en la biblioteca pública recien inaugurada me los leí casi todos, otros me los llevaba a casa para matar las horas de la siesta (era obligado que la hiciera). Después de Tintín vinieron las novelas de Salgari y Julio Verne.

Donde hay tebeos, habrá libros.
Ahora manda mas el messenger, una pena.
Saludos

Anónimo dijo...

Mi niñez estuvo dividia entre Tintín y mortadelo, zipi zape...
Que recuerdos!!

VEDAT DE ALCUBLAS dijo...

Que buenos recuerdos, en la biblioteca de los Jesuitas los tenían todos. Que razón tiene Toni, en mi caso como soy un poco (solo un poco) más joven, después de los tebeos vinieron los libros del Club de los Cinco de Enid Blyton. Es cierto, entonces nos obligaban a dormir la siesta. Ojalá me obligaran a dormirla ahora. Es cierto que ahora manda el messenger, pero por lo menos quedan páginas como estas, que todavían se preocupan de fomentar la lectura.

VEDAT DE ALCUBLAS dijo...

Que lástima que esto de internet no te dé un acceso directo a las personas. Estan haciendo en la 2 un documental sobre la relación cinematográfica entre Buñuel, Dalí y Lorca. Muy, muy, muy bueno. Si teneis la oportunidad de verlo no lo dudeis. Un saludo a todos.