miércoles, 28 de enero de 2009

AQUELLA FARMACIA DE ALPUENTE...

La farmacia de mi abuelo estaba situada justo al lado de la plaza de la Iglesia, desde su puerta se podía divisar la magnífica torre de la Iglesia de Alpuente. La presidía un letrero que indicaba “Farmacia”, creo que sin el nombre de mi abuelo. La puerta daba acceso a un vestíbulo en que había un banco adosado a la pared para que la gente se sentara mientras la despachaban. Un gran mostrador de madera envejecida daba acceso a la botica. Detrás había una mesa de mármol en la cual mi abuelo preparaba toda clase de fórmulas: aguas, pomadas, jarabes, píldoras, papeles, etc. La mesa tenía una balanza con una caja de pesas para medir con exactitud los componentes de las prescripciones.
A mano de mortero se elaboraban las distintas pomadas, después se guardaban en sus correspondientes frascos de cerámica, desde donde con una espátula se iban llenando para su expedición unas pequeñas cajas de madera. También se preparaban los jarabes recetados por el médico, sobre todo el de raíz de polígala para los catarros, cuyas hojas se hervían en la mesa, en un cazo puesto a calentar sobre un infernillo de alcohol al que se le añadían diversos medicamentos: tolú, ruibarbo, etc. Así mismo se fabricaban las píldoras en un pildorero (era lo que más le gustaba a mi abuelo), donde se amasaban con polvo de regaliz. La botica estaba rodeada de armarios bajos cerrados, y encima puertas acristaladas en las que se guardaban medicamentos y apósitos.
Organizativamente, mi abuelo era una maravilla. Económicamente, un caos. –Ya se lo pagaré, Don José Vicente… -No te preocupes Marina, cuando puedas…
Por la puerta trasera se pasaba a la verdadera rebotica, centro de tertulias vespertinas. ¡Cuantas conversaciones habrán albergado esas cuatro paredes! Pepe el Secretario, el tío Lucio de las telas...eran asiduos a la rebotica. En más de una ocasión tuvieron que aguantar los brotes coléricos de Don José Vicente... ¡Menudo caracter!
Allí en la rebotica estaban almacenados en lejas todos los tarros de pomada y aguas diversas (de rosas, de azahar…), y en cajones inferiores toda clase de hierbas medicinales como el ruibarbo, la adormidera y tantas raíces con su nombre en latín en el frontal de los cajones, y que ahora sería imposible recordar. Un lavabo con palangana, toalla y botijo, y un armario completaban la rebotica. También había una prensa donde se colocaban con sumo cuidado hojas y flores para preparar las aguas.
Y lo que mayor recuerdo me trae de todo lo que preparabamos mi abuelo y yo (cargado él de paciencia) eran las “Bizmas”, que consistían en recortes de badana con forma arriñonada en los que se extendía un emplasto para aplicar, previo calentamiento, en la espalda, riñones, etc. para aliviar los dolores. Me dejaba participar en su elaboración como si yo fuera el mago creador. Todavía recuerdo su olor.



13 comentarios:

Paisajes de Alpuente dijo...

Primer comentario:
Aquella (nunca mejor dicho)

Segundo y más agradable: tu y yo tenemos que hablar. De pastores y muchas más cosas. Creo que tienes mucho que contar sobre Alpuente.

montesa enduro dijo...

¡jo!peña ramiro ,que autentico,me das invidia ajena,leyendo este articulo,me acordado de una farmacia,que estaba enfrente del mercado central esquina a la calle arcilla,en Valencia,que vendian en unas cajitas de lata color roja ,el inguento "cañizares".todo el mostrador era de madera y los frascos de ceramica.Con lo que has contado de la farmacia de tu abuelo,nos has hecho recordar unos momentos inolvidables.gracias amigo

Anónimo dijo...

Peinando tu excelente artículo (descripción perfecta de la farmacia) he podido ver que tu abuelo nació en Alcublas (en el título lo pone). Y hablas de un tal Tío Lucio el de las telas (que será el de Alcublas).
¿Me puedes decir quién eres?
Te doy mi enhorabuena por el blog.

Anónimo dijo...

UNGÜENTO CAÑIZARES:
¡Las curaciones son siempre asombrosas!
Los granos, panadizos, panales, tumores, golondrinos, fístulas, llagas, úlceras, caries de los huesos, abcesos escrofulosos, etc., etc., son curados en breve tiempo con este privilegiado remedio.

Anónimo dijo...

¿Y el linimento Sloan?

cambio climático dijo...

Me ha sorprendido gratamente tu capacidad descriptiva, Penya.
Espero que continúes por esa línea. No estaría de más que ampliaras experiencias tanto en la botica como reflexiones como la de tu padre.
Salu2.

PEÑA RAMIRO penyaramiro@hotmail.es dijo...

Me alegro un montón que os haya gustado la entrada.
Mis recuerdos de Alpuente son vastante vagos por el paso del tiempo. No sé qué habrá ahora en donde antaño estuvo la farmacia. Lo que sí recuerdo es alguna anécdota que me ocurrió en ella de pequeño jugando con amigos. Pero eso ya será motivo de otra entrada...

PEÑA RAMIRO penyaramiro@hotmail.es dijo...

Para Anónimo de Sloan:

En los años 40 los laboratorios barceloneses Sustancia S.A. fabrican un linimento indicado contra el dolor.
Estaba indicado contra el reumatismo, ciática, lumbago, torceduras, contusiones y dolor de espalda. Se aplicaba en la zona del dolor acompañado de una ligera fricción.
Este producto fue popularmente conocido como el linimento de “El Tío del Bigote”, no faltaba en ningún hogar y junto al calmante vitaminado y el Vicks vaporub, era el producto estrella de las boticas.
Hasta los años 70, fue uno de los medicamentos más habituales de las familias españolas.
...Pero el Reflex acabó con él!

montesa enduro dijo...

era yo un crio cuando ,iba a espiar a mis idolos al campo de futbol "la cava" me quedaba en las puertas de los vestuarios ,para ver como los "mayores"se preparaban para el partido.El olor inconfundible del linimento sloan"el tio del bigote".para mi era un elixir magico para ser fuerte y poder jugar a futbol.una tarde yo y dos mas que no dire el nombre nos "apropiamos " de un frasco del liquido preciado.nos fuimos al "balson" y nos "embadurnamos".ibamos por el planillo con el pecho fuera ,demostrando alas "tias"que estaban tomando la fresca lo machotes que eramos.hasta que llego mi abuela ,me cogio de la oreja,y probe en mi nalga "la esparteña",pero los otros dos compiches, castigaos a no salir a jugar.varias tardes,con que fijate PEÑA RAMINO si me acuerdo del tio del bigote.un saludo

rafa dijo...

Buen recuerdo y buena memoria, las entradas personales tienen un gran puntazo.
Entiendo las dificultades que conlleva este tipo de artículos, pues muchas veces son solo recuerdos muy vagos.
Tambien decirle a Montesa que me debe un cafe a ver cuando me invita. Tambien yo iba a la farmacia de la c/. Ercilla, era impresionante, hacian un inguento para las quemaduras, de color amarillo y que dispensaban en cajitas redondas de madera, ya se sabe cuando se hacen buñuelos, se suelen quemar con el aceite hirviendo. Tengo clavado en mi paladar y lo recondito de mi celebro el desagradable sabor del "Calcigenol", bebí de niño muchas botellas, que mi familia compraba en esa farmacia.
Animo Penya me ha gustado mucho tu artículo.

Anónimo dijo...

No había leído la entrada. Muy buena.
Y los comentarios también. Montesa Enduro ha hecho una recreación de su juventud con sloan, y mi duda está en saber por qué atiborraban a Rafa a Calcigenol.

montesa enduro dijo...

Rafa ,la noche de las hogueras,hablamos y a ti y a pilar,os invite al cafe "mirando al mar" no te hagas tanto de rogar ,y trae unas pasticas y yo pondre lo demas.ahh ya no quedan revistas,la gente se las lleva,un saludo y un abrazo.

Anónimo dijo...

"Mis recuerdos de Alpuente son vastante vagos por el paso del tiempo. No sé qué habrá ahora en donde antaño estuvo la farmacia".

Al que publicó la anterior frase: El Ayuntamiento ha arrasado esta farmacia (que por otra parte era un edificio gótico considerado Bien de Relevancia Local e incluido en el entorno BIC del castillo y las murallas), sin ningún tipo de control arquitectónico o arqueológico, para construir un edificio de dependencias municipales. Porque SuperAmparo lo vale.