viernes, 16 de enero de 2009

GENTE DEL RINCÓN

Organizando la biblioteca de casa me ha aparecido este curioso libro. Curioso porque no recuerdo cuando lo compré, curioso por él mismo (pocas publicaciones existen que hablen de las gentes de Ademuz), y curioso por el precio que pagué: 2.000 pesetas (lo indica en lápiz).
Y hablamos de un libro de Ediciones Prometeo, 1.966; escrito por la prolífica Mª Angeles Arazo.
Investigando cosas de MªAngeles Arazo, he encontrado un artículo escrito también al respecto, dedicado a Castiel:

"Actualmente quedan muy pocos vecinos en Castielfabib-Castiel para la gente del Rincón de Ademuz. El frío, las heladas y la nieve sólo alientan a los jóvenes de la ciudad amantes del turismo rural, los fines de semana. Llegan con prendas de mucho abrigo, gorros y ponchos como mantas, para disfrutar del sorprendente paisaje y del calor de la chimenea que consume leños. Pero los jóvenes de la ciudad no se quedan a la fiesta de San Guillermo que se celebra el próximo jueves. Seguramente ignoran que es el Patrón del pueblo, que fue Duque de Aquitania y terminó viviendo en una cueva de Castiel. Confieso que estas líneas son homenaje al recuerdo de la tía Pilar, la mujer del sacristán, el tío Manuel; la única persona que recordaba los gozos y que me cantó con potente voz y cascada de gorgoritos, hace décadas, a la puerta de su casa; una vivienda levantada con piedras en de la montaña y pocilga interior. La procesión será corta, entrañable y posiblemente ningún muchacho protagonice el bandeo abrazado a la campana Guillermina; ese volteo que es puro desafío al vértigo y al espacio, que ha quedado para el Domingo de Resurrección. San Guillermo parece destinado a que se borren todas sus huellas históricas en ese hermoso lugar, de la fortaleza-templo que restaura el arquitecto Francisco Cervera. El convento de San Guillermo quedó abandonado a partir de la Desamortización y hasta para la canalización que se realizó en 1914 utilizaron su piedra sillar para el puente. Hoy las ruinas son reliquia pétrea del siglo XVI: una bella portada renacentista, adintelada y con pilastras. Testimonio de que San Guillermo fue ermitaño en Castiel y que al morir sus discípulos trasladaron el cuerpo a la parroquia, lo certifica el volumen del siglo XVII, Libro de la Historia de la Provincia de Valencia, de la Orden de nuestro Padre San Agustín , perteneciente a la comunidad agustina de Castellón. Otros historiadores sostienen que murió en el campo de Sena (Italia), igual que el Cardenal Baronio en el Martirologio de Roma . Polémicas eternas. En Castiel conservan sus reliquias, como dicen los gozos que cantó la tía Pilar, la mujer del sacristán, el tío Manuel. "

Y volviendo al libro, la autora nos ofrece el perfil psicológico de los personajes en lucha con su medio, impregandos de la ternura, de la humanidad, de la rebeldía, del humor o de la resignación que ellos mismos protagonizan.
El libro se desenvuelve a un ritmo creciente y los personajes se nos aparecen con perfiles propios, exactamente como un árbol que se abriera en múltiples ramas: la mujer que tiene una dolorosa herida en su hijo demente, el matrimonio de viejos que han visto como emigraron sus hijos, el alguacil, el vendedor de pieles de conejo, la curandera que envía versos al Papa y al Cordobés, la partera, la hilandera, la mujer que tenía cancer... Criaturas perfectamente individualizadas, pero vinculadas en la raíz humana de su existencia.
Me ha gustado mucho el volverlo a leer.

1 comentario:

uno del rincon dijo...

Tenía conocimiento del libro, pero desconocía su portada...y lo de dentro.