miércoles, 14 de enero de 2009

PASEO POR EL AERÓDROMO DE ALCUBLAS

El aeródromo militar de Alcublas construido durante la Guerra Civil está situado en la carretera de Alcublas a Segorbe, dista 3 km de la población y se extiende entre los km 20 y 21 de dicha carretera.
Su construcción fue realizada en forma de T, con una primera pista de una longitud de 800 m y una anchura de 150 metros, y corre paralela a la carretera CV-245. La otra pista está en perpendicular a la anterior y cruza la carretera; su longitud es de 1.235 m.
A continuación os ofrecemos un relato escrito por Antonio Bañón Rubio, Mecánico de La Gloriosa:
"UN KATIUSKA EN SITUACIÓN LÍMITE"

El cielo ofrecía un aspecto gris ceniciento. Como sombras furtivas se deslizaban una patrulla de tres aviones de bombardeo bimotores Tupolev SB llamados Katiuskas. La noche se cernía. El altímetro del aparato número 48 que capitaneaba el teniente Cecilio oscilaba a veinte metros por debajo del nivel. Esto era debido a que la presión atmosférica había cambiado desde el despegue.
En realidad volaban a muy poca altura. Ninguno de ellos lo sabía exactamente. Nadie les vio llegar y nadie les oyó, a pesar de que mil ojos y oídos estaban alerta. Con los últimos resplandores de luz, irrumpieron alineados por la derecha, saliendo de la neblina en el norte, dando con el convoy que buscaban como objetivo que como un espectro se dirigía a lo largo de la costa mediterránea.
Tan sólo en décimas de segundo la patrulla había obsevado con exactitud la posición de sus objetivos. Rápidos se lanzaron contra los barcos como una jauría salvaje, el observador tomó bajo su mira en el visor el bulto más voluminoso, para que las bombas de grueso calibre encontrasen el objetivo más valioso que mereciese la pena. De manera automática brotó una señal luminosa que produjo la entrada en acción de la defensa del convoy con más de cien bocas de fuego. Un destructor protegía el costado derecho del convoy que había pasado desapercibido, era el que había dado las señas de esta furia de luces relampagueantes. El convoy era más numeroso de lo que el Estado Mayor de la Defensa había creído en principio.
Cegado, inacapaces de poder observar la acción de las bombas lanzadas, los tres tripulantes del avión que mandaba el teniente Cecilio se sobreponían al estallido de los antiaéreos. La muerte les acechaba, la conocían bien, porque en más de cien ocasiones se habían enfrentado con el enemigo, pero jamás se les había presentado tan sumamente cerca. El avión fue tocado y lanzado como por un poder sobrenatural, caía de cabeza a una altura escasa de cien metros sobre el mar, parecía llegado el final.


El piloto reaccionó tan rápidamente como sólo un hombre puede reaccionar en semejante trance de vida y muerte. De un tirón hizo funcionar el timón de profundidad; quería elevar el avión rápidamente, pero de manera instintiva giró hacia la derecha, única manera de traer la salvación. Y así fue, dando la máxima potencia a los motores hasta que finalmente el avión obedeció. Tambaleándose y herido de muerte el avión pudo escapar de esa terrible batalla a pesar de que parecía no haber ninguna posibilidad de salvación. Las averías fueron importantes: alerones, timón de dirección, planos perforados por proyectiles y otros órganos complementarios flotando en el aire. Estas heridas le dolían al piloto como si hubieran sido hechas en su propia carne.
Permaneció en silencio, porque sabía que sus compañeros de tripulación lamentaban lo ocurrido y presentían lo peor, pues había órganos vitales tan dañados que de saberlo se hubiese desvanecido toda esperanza.
Volando en medio de esta tragedia, evitando cualquier movimiento excesivo se elevaba suavemente el avión, manejando el piloto los órganos de mando con tanta suavidad como si se fuera a realizar sin el menor esfuerzo un trabajo de alta sensibilidad. El piloto aprovechaba el poco movimiento que permitían los órganos averiados para mantener el rumbo. Cada metro que ganaba de esta forma, lo consideraba como reserva para lo que pudiese acontecer más tarde.
El piloto volaba como nunca, pendiente por su vida y por la de sus compañeros de tripulación. El motor del lado derecho de repente cambió de sonido, la tragedia se vaticinaba, pero la oscuridad ahogaba cualquier exteriorización de los sentimientos.
La potencia del motor disminuía alarmantemente, descendían lentamente, la tripulación preparaba las armas y municiones para arrojarlas al vacío.

De pronto, como si el diablo quisiese poner fin a todo ésto, salió una llamarada enorme del tubo de escape. Rápidamente saltó el fuego sobre el capó y carenado del motor. Ardía vorazmente, el piloto quitó gas, cerró la llave de conducción de gasolina, la hélice del motor se paró y el fuego comenzó a ahogarse. Parecía haber llegado el final, el piloto no podía contrarrestar los efectos del motor averiado, vio el avión de tal modo que volaba derrapando y de manera peligrosa, cualquier cálculo erróneo hubiera significado la muerte segura.
Y así siguieron. A pesar de no haber desaparecido aun la tensión en sus semblantes sintieron de repente una sensación de alivio. Allá en lontananza brillaban las pálidas luces de los reflectores mirando hacia el cielo. Los tres tripulantes del avión querían regresar a su base a la que pertenecían. No se amilanaron pues estaban convencidos que el avión no les haría una mala faena. Confiaban en su estructura y les llevaría a la base. Con los ojos desorbitados buscando el aeródromo, se deslizaban oblicuamente hacia su base, no quedando más remedio que aterizar contra todo pronóstico. El piloto hacía esfuerzos sobrehumanos para evitar el desplome y mantener la altura que la suerte aun les brindaba, (cada juego tiene su fin), el avión no acataba ya la voluntad que el piloto le dictaba y obedecía únicamente a las leyes de la gravedad.
El piloto, haciendo casi lo imposible, obligó al avión a enfilar el aeródromo para su toma de tierra, aterrizando como pudo a base de caballitos y velocidad inadecuada.
Los tres tripulantes descendieron del avión, estaban pálidos, se miraban como si fueran espectros, caminaban cansados sin pronunciar palabra y se dirigieron al puesto de mando donde les esperaban sus compañeros. Todos se fundieron en un fraternal abrazo.
Antonio Bañón Rubio.




4 comentarios:

Capitán A. dijo...

Nuestras tropas han continuado hoy la ocupación de la zona recién liberada, recorriendo numerosos pueblos.
En Levante se llevó a cabo la ocupación de la capital de Valencia, siendo recibidas las fuerzas españolas con entusiasmo inenarrable y funcionando ya en ella todos los servicios públicos. En esta parte se ha ocupado la línea del Turia desde Villamarchante al mar y al Sur de la capital las regiones de Torrente y Catarroja. Entre los pueblos ocupados en otros sectores de este frente figuran como más importantes los de Minglanilla, Motilla del Palancar, Villar del Arzobispo, Losa del Arzobispo, Requena, Utiel, Riodeva, Casas Altas y Canigral.
Los prisioneros y presentados hoy en este frente son aproximadamente unos 35.000 y un batallón de ametralladoras completo y una estación de radio con su personal. Se ha cogido mucho material de todas clases.
En el Sur también se han recorrido numerosos pueblos, entre los cuales son los principales: Guahoman, Ubeda, Toprreperejil, Menjíbar, Espeluy, Villanueva de la Reina, Mancha Real, Beznar, Campotejar, Moreda, Guadix, Gor y Baza.
Suman varios miles los prisioneros y presentados, sin que en este momento se conozca su número exacto.
Entre el material recogido figuran 21 auto-ametralladoras en Jaén, y en Andújar se han retirado 24 vagones de explosivos colocados en el túnel que servía de polvorín.
En el Centro se ha llevado a cabo la ocupación de la ciudad de Alicante, en la que se han producido grandes manifestaciones, con entusiastas aclamaciones al Generalísimo.
Figuran entre los muy numerosos pueblos recorridos los de Colmenar Viejo, Perales de Tajuña, Valdilecha, Fuentidueña del Tajo, Consuegra, Manzanares y Alcaraz.
También en este frente se han hecho muchos miles de prisioneros y se ha cogido abundante material.

rafa dijo...

Rapido e Interesante comentario el del Capitán A. Totalmente descriptivo.
Despues la de prontitud y gentileza que ha tenido el Capitan A. Desearía que su comentario nos ilustrara con un poco de fechas y un poco de fuentes de las que saca su siempre interesante saber.
Gracias por el comentario historico
y espero leerte amenudo.

Capitán A. dijo...

En el día de hoy han continuado nuestras tropas recorriendo numerosos pueblos de la zona últimamente liberada, habiendo llegado a las capitales de Almería y Murcia y a la ciudad y Base Naval de Cartagena.
En todas ellas han sido recibidas las fuerzas españolas con indescriptible entusiasmo.

Capitán A. dijo...

BANDO DE DECLARACIÓN DEL ESTADO DE GUERRA EN MARRUECOS.

Don Francisco Franco Bahamonde, General de División, Jefe Superior de las Fuerzas Militares de Marruecos y Alto Comisario.


HAGO SABER:
Una vez más el Ejército, unido a las demás fuerzas de la Nación, se ha visto obligado a recoger el anhelo de la gran mayoría de los españoles que veían con amargura infinita desaparecer lo que a todos puede unirnos en un ideal común: España.
Se trata de restablecer el imperio del orden dentro de la República, no solamente en sus apariencias o signos exteriores, sino también en su misma esencia; para ello precisa obrar con justicia, que no repara en clases ni categorías sociales, a la que ni se halaga ni se persigue, cesando de estar dividido el país en dos grupos: el de los que disfrutan del poder y el de los que eran atropellados en sus derechos, aun tratándose de leyes hechas por los mismos que las vulneraron; la conducta de cada uno guiará la conducta que con relación a él seguirá la autoridad, otro elemento desaparecido de nuestra Nación y que es indispensable en toda colectividad humana, tanto si es en régimen democrático, como si es en régimen soviético, en donde llegará a su máximo rigor. El restablecimiento de este principio de autoridad, olvidado en los últimos años, exige inexcusablemente que los castigos sean ejemplares, por la seriedad con que se impondrá y la rapidez con que se llevarán a cabo sin titubeos ni vacilaciones.

Por lo que afecta al elemento obrero, queda garantizada la libertad de trabajo, no admitiéndose coacciones ni de una parte ni de otra. Las aspiraciones de patronos y obreros serán estudiadas con la mayor justicia posible, en un plan de cooperación, confiando en la sensatez de los últimos y en la caridad de los primeros, hermanándose con la razón, la justicia y el patriotismo, sabrán conducir las luchas sociales en un terreno de comprensión, con beneficio para todos y para el país. El que voluntariamente se niegue a cooperar o dificulte la consecución de estos fines será el que primero y principalmente sufrirá las consecuencias.

Para llevar a cabo la labor anunciada rápidamente,

ORDENO Y MANDO:
Artículo 1º.- Queda declarado el estado de guerra en todo el territorio de Marruecos Español y, como primera consecuencia, militarizadas todas las fuerzas armadas, sea cualquiera la autoridad de quien dependían anteriormente, con los deberes y atribuciones que competen a las del Ejército y sujetas igualmente al Código de Justicia Militar.

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(Leído en Melilla, el 17 de julio de 1936, al iniciarse el Movimiento Nacional)