miércoles, 18 de febrero de 2009

EL MILAGRO DE LA PRIMAVERA... UN DELEITE PARA LOS SENTIDOS

Dicen y no acaban, que uno de los espectáculos mas bonitos que hay en la España rural, es contemplar los cerezos en flor del Valle del Jerte. Pero viendo estas imágenes de Alcublas, creo que la belleza de las mismas habla por sí sola. Magnífica vista con Alcublas al fondo entre neblinas.
Tuve la suerte de poderme escapar el lunes por la mañana a Alcublas con un buen amigo e hicimos varias fotografías.
A mediados de febrero, coincidiendo con la floración de los almendros, Alcublas adquiere una belleza insuperable.

Los almendros en flor, con sus tonalidades blancas y rosadas, tienen un atractivo especial para fotógrafos, pintores, y para todos los amantes de la naturaleza en general.
La cosecha de almendra se recoge entre finales de agosto y principios de septiembre. Hoy en día casi toda la recolección se hace mecánicamente mediante unas máquinas que poseen unas pinzas muy grandes que rodean el tronco y lo zarandean para que vaya cayendo el fruto maduro. Sin embargo, en Alcublas las explotaciones son muy pequeñas y todavía hay mucha gente que la recoge manualmente, golpeando las ramas con cañas.


Y andando andando llegamos a las Bodegas de las Veinticuatro. A mi amigo se le iluminó el rostro, pues recordó anécdotas pasadas allí, cuando los alcublanos se quedaban durante varios dias hasta que terminaban sus labores.
Lo que es una lástima es el estado actual de la mayoría de las bodegas.

Lo que no es una lástima es que mi amigo me prometió contar historias divertidas ocurridas en las Bodegas de las Veinticuatro. Eso será en otra ocasión...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Parece interesante. Ya esperamos que nos cuente tu amigo.

Anónimo dijo...

Las imágenes de los almedros en flor me provocan sentimientos encontrados: por un lado de admiración hacia la belleza natural. Y por otra parte, el temor que nos produce el estar siempre esperando alguna helada maldita, que tan a menudo nos viene.
Esas son las maldiciones que tenemos los del campo.