lunes, 9 de marzo de 2009

PALABRAS...



Dinks

Hay tal cantidad de niños pobres que puede causar la impresión que sobran algunos; al tiempo que da gusto ver cómo todos respetan a sus mayores. En las sociedades ricas funciona al revés: los niños son como altos ejecutivos que trabajan mucho, controlan el mando a distancia y cuyos abuelos, además de cerderles el asiento en el bus, les llevan la mochila. Si la tasa de natalidad es tan baja, tal vez sea porque criar a un niño nos cuesta un ojo de la cara. Así lo entienden los dinks ("dual income, no kids"), las parejas que disfrutan de dos sueldos sin hijos. En los años 80 y 90 del último siglo había incluso barrios enteros para dinks, con sus restaurantes, bares y hoteles. Pero los años no pasan en balde, y ya son mayores y están más solos que la una. Es más: la crisis les acaba de enseñar que la única inversión en futuros realmente rentable es la que hacemos en nuestros hijos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Se dice que todo el que siembra no se qué recoge tempestades. Pues ésto es algo parecido. No se puede ir contra natura.