jueves, 2 de abril de 2009

RECUERDOS......IR A LAVAR A LA BALSA

Cuando salimos por las tardes a pasear en el pueblo, casi siempre nuestro paseo se inicia hacia La Cava, para seguir por la carretera estrecha. Al pasar por las balsas, muchas veces, sobre todo en verano, recuerdo cuando era pequeña y no había escuela. Habitualmente acompañaba a mi madre y a mi abuela a lavar a la balsa. La cosa empezaba en casa cuando, una vez recogida la ropa sucia, se colocaba en la “cerrá” y en un pozal más pequeño los trozos de jabón necesarios. Mientras mi madre llevaba la cerrá con la ropa apoyada en la cadera, yo caminaba a su lado jugueteando con el pozal de los jabones. Así nos dirigíamos por el camino de La Cava a la balsa y una vez allí, comenzaba lo más divertido para mi. Al llegar, si estaba muy concurrida la balsa de lavar, siempre había alguien que se apretujaba con la de al lado para hacerte un hueco. Yo me colocaba al lado de mi madre y ella me daba una pieza de ropa pequeña y un trozo de jabón para que la lavara. Olvidaba que antes tenía que ponerme el delantal para no mojarme mucho (misión imposible). La cosa no resultaba difícil y sí divertida, había que mojar, enjabonar y restregar la prenda con ganas. Lo más complicado era mantener el jabón escurridizo al lado, encima de otra prenda de ropa, sin que cayera dentro del agua. Recuerdo que estos eran los momentos críticos, sobre todo si el trozo que se me había escapado dentro era de los grandes. Entonces con mucha maña y pinchando con un palo o caña, mi madre intentaba rescatarlo. Para mí era un juego pero, cuando ya me cansaba de restregar o me había mojado demasiado, siempre había alguna chiquilla más para jugar por los alrededores mientras mi madre acababa. Las mujeres seguían su tarea, enjabonando y restregando con ahínco en la balsa de lavar, poniendo al sol en las piedras de alrededor las prendas con manchas difíciles previamente enjabonadas y por último enjuagando todo lo lavado en la balsa de enjuagar, cuya agua estaba siempre completamente limpia. En esta proceso se nos pasaba la mañana y cuando mi madre acababa empezaba el regreso a casa, pero esta vez con la cerrá con la ropa mojada, que pesaba lo suyo, cogiendo cada una de un asa, aunque más bien por mi corta edad yo resultaba ser un lastre más que una ayuda . El camino de vuelta se hacía pesado por el calor de esas horas, el asa se me clavaba en la mano y teníamos que parar a la sombra de las moreras a descansar, pero entonces nos atacaban las moscas que acudían al manjar de las dulces moras caídas al suelo. Toda una odisea, y todavía quedaba tender, recoger,..etc.
Cuando pienso en estas cosas entiendo lo difícil que era la vida de las mujeres es esa época (mis recuerdos se centran en la década de los 60 y 70) y en las anteriores más todavía y comprendo los comentarios que a veces oigo de mi madre: “ Pero chica, esa camiseta que se la ha puesto el chiquillo un rato ya la echas pa lavar. Si tuvieras que ir a la balsa no lavarías tanto”.

¡Cuanta razón tiene!.

CARORUA.

16 comentarios:

agorasique dijo...

Agradeceros esta entrada. Cuando se evocan recuerdos, afloran sentimientos y emociones. En el artículo quedan perfectamente reflejados. La persona que ha descrito estas vivencias las expresa con una sensibilidad especial, con ternura... Seguid así, por favor. Este artículo me ha trasladado a mi niñez, me ha recordado momentos entrañables en Alcublas, cuando la vida era muy distinta.
Es bueno recordar... para valorar lo que se tiene y las personas que ya no están. UN DIEZ A TUS COLABORADORES PENYA!!!

PEÑA RAMIRO penyaramiro@hotmail.es dijo...

Peña Ramiro sigue con aportaciones nuevas.
Nuestra colaboradora ya despuntó con sus recuerdos del jabón, y ya con este artículo pone de manifiesto su capacidad para transmitir vivencias que nos tocan, en mayor o menor medida, a todos.
Espero que sigamos contando con su colaboración.
Continuará...

paraules dijo...

Bonito, emotivo y fácil de leer. Lo difícil es leer esa "firma".
Estás que te sales, Penya!! Aunque tu labor me parece que es bastante sencilla: con dar rienda suelta a tus colaboradores...
Felicitaciones miles!

Y una pregunta a la autora: ¿de cuántos kilos de ropa mojada hablamos cuando dices que tu madre llevaba la cerrá apoyada en la cadera?

cambio climático dijo...

El mejor antídoto contra el olvido son textos como éste.
Y como dice Penya, esperemos que hayan más.

carorua dijo...

En respuesta a Paraules, si te fijas bien, cuando mi madre llevaba la cerrà en la cadera al bajar , la ropa estaba seca y no pesaba tanto, aunque no puedo precisar en kilos.Gracias por tus comentarios.

The Last Samurai. dijo...

Cuantas penalidades se pasaban antes.
Pero ellos/as tenían un tesoro preciado del que ahora no disponemos, EL TIEMPO.
Cuando a veces oyes contar a los abuelos, cuando se tiraban una semana para hacer "cuatro oliveras", te das cuenta de que era lo único que tenían.
Ahora hay máquinas para ir más deprisa y poder cogerlas lo antes posible, para que cunda el día.
En ese sentido hay cosas que no deberían haber variado.
A diferencia de ellos, vivimos demasiado deprisa.

El tio la vara dijo...

Como han cambiado los tiempos, cuanta hambre os hace falta pasar, mecagüen, pa poder apreciar lo que tenís.

el anónimo del antifaz dijo...

Estupendo reportaje caroruag.Me ha hecho recordar las veces que yo acompañaba a mi madre también a"las balsas" a limpiar las alfombras cuando ya empezábamos a recibir el verano para guardarlas limpias para el próximo invierno.Aunque, yo no me ponía a lavar con ella.Aprovechaba la cercanía del campo de fútbol para pegar cuatro patadas a algo que podríamos llamar...balón.La verdad que me ha gustado mucho.

A Paraules,si tan sencillo te parece mantener el Blog,montate tú uno y colaboraremos todos los lectores contigo.
En cuanto a la "chorrada" de pregunta que haces sobre el peso que llevaba en la "cerrá", creo que lo mejor es... ni contestarla.

cacao con corfa dijo...

El artículo me ha traído un recuerdo muy grato para mí. Y es que cuando Martín el "Alguacil" vaciaba las balsas,(San Agustín,La Cava)para regar los huertos con el agua jabonosa,los críos del lugar nos acercábamos a las balsas cuando estaban vacías para recoger las pocas monedas que caían de las ropas que lavaban las mujeres (casi siempre había alguna)...así que gracias Penya por haber publicado este artículo.

un penyista dijo...

Cómo subes el nivel. Penya! Te rodeas de buena gente, y eso se nota. Ya me lo decía un profesor hace muchos años: tu valía la demostrarás no por lo que hagas, sino por con quién te rodees.
Qué razón tenía!!
Y tú llevas esa máxima hasta el final.
Felicidades Penya, y enhorabuena a Carorura

Anónimo dijo...

Lo del jabón lo firmaba de Last Samurai, ¿ahora resulta que es una chica?

El Blanco dijo...

Yo recuerdo haber ido con mi Tía Rubia a los lavaderos de la Cava, y el aroma que desprendían los jabones es algo que por más que viva no olvidaré jamás.

una + dijo...

Buenas noches Peña y felicidades CARORUA.
Me has hecho ir unos cuantos años atras, que parece que fueron ayer pero ya hace unos cuantos años.
Yo también iba a La Cava a lavar, primero cuando era mas pequeña con mi madre y mi abuela, pero luego ya mas moza iba sola, en verano los lunes quedabamos las amigas y esa era nuestra faena ir a lavar todas juntas y nos lo pasabamos pipa, en las balsas se hablaba de todo, era el telediario de Alcublas, nos reiamos y pasabamos la mañana, habia lunes que teniamos que esperar a tener sitio, pues estaba a tope.
A las balsas de San Agustín tambien ibamos pero nos gustaba mas ir a la cava.
En fin me lo he pasado de lo grande con vuestro articulo.
Animo y seguir asi
Un besazo

otro penyista dijo...

Muy bueno. Y como todo lo bueno, debe tener continuidad.
¿No creéis?
Saludos, Penya.

recordador dijo...

Con la que está cayendo actualmente con la crisis de valores, de sistema, económica... esto es un buen refugio. No podemos desdeñar lo que hacían nuestros mayores, pues es algo que no inventaron ellos, sino que era lo normal y lo que procedía.
Lo que no es normal, ni procede y sí hemos inventado nosotros es la crisis actual de casi todo lo que nos rodea.
Recordemos y aprendamos.
Felicidades por el excelente artículo.

The Last Samurai. dijo...

Al anónimo del 2 de abril, 21:28.
Que te ha hecho pensar que The Last Samurai, tuviera un sexo determinado?
Hay todavía que corregir mucho sexismo en esto de los comentarios, acuerdate que el hábito no hace al monge.

Los URL no indican sexo, sólo opiniones.

Por cierto "pajarit lindo", te echo de menos, sin ti el blog no es lo mismo.