martes, 12 de mayo de 2009

MI PRIMERA COMUNIÓN

Este fin de semana en el pueblo ví algo de movimiento en casa de un amigo. Que si cuantos seremos de tu familia, cuantos de la mía, tenemos que ir al restaurante, el martes hay que ir a la prueba del traje… En fin, que me di cuenta que estábamos en el mes de Mayo y ese mes es el de las COMUNIONES y retrocedí la memoria 45 años atrás. 1964 fue el año de mi 1ª comunión. No me acordaba de mucho, pero enseguida pregunté al archivo (mi madre) y me vinieron a la memoria algunas cosas.
Para poder tomar la comunión teníamos que estar tres años al menos dando la doctrina todos los domingos después de Misa (me parece que nos la daba Pepita la de la plaza). A veces, si hacía buen tiempo íbamos a Fuente de la Salud para aprender El Credo, La Salve, El Padre Nuestro, etc., porque si no te los sabías no te daban la comunión (¡eso nos decían!).
Puedo deciros que los días anteriores a mi comunión, quizá fueron los más felices de mi vida (con aquella edad, claro), pues venían los regalos. Cada día, cuando salía de la escuela me iba corriendo a casa por si había llegado alguno nuevo, (me perdía hasta el partido de fútbol que hacíamos todos los días en el frontón). Faltando ya dos días, la cama la tenía llena de regalos no cabían todos. Comentaba con los compañeros de comunión, diciendo, que si me han regalado esto, que si lo otro... (como diciendo que si lo mío era mejor).

Los bolsillos, también los llevaba llenos de dinero que me iban dando, (La Tía Caleta creo que se cansó de verme por allí) y yo salía con los bolsillos llenos ahora de ”chicles Bazoka”,(¿os acordáis esos redondos estriados?), algún que otro cigarro de llaboretas, (aunque D. Alejandro nos dijera que era pecado fumar),místos de “triqui-trac,(a veces los despegaba del cartón los envolvía en un papel y le daba fuego y hacía mi mascletá particular, o por la noche si los rascabas en la pared dejaban una marca luminosa), petardos de esos verdes,etc.
La víspera fue el día más especial para mí, pues yo era el protagonista. Por la tarde mi madre ya me mandó al Tío Felipe a cortarme el pelo a lo Marcelino Pan y Vino……después a esperar la Chelvana, (vinieron dos, pues éramos 17 comulgantes, 10 niñas y 7 niños) y eso en aquellos tiempos sin coches era mucha gente de familiares que venían al pueblo.
Yo me sentía el más importante del mundo, pues todo el mundo preguntaba por mí: mis tíos, mis primos, etc…..Vino mi familia de Valencia con la Chelvana y los de Villar lo hicieron con el taxi
del "Tío Tomillo”
, después vino La Confesión, os la imagináis con D. Alejandro; más rectos que una vela y yo creo que después de confesarnos no podíamos ni hablar. Mi casa parecía el Hotel Hilton, allí no cabía nadie más.

Luego vino la “ducha”, ¡ya os la imagináis!, ¿no?. Agua caliente en el “puchero” y a la “cerrá”
en la cocina, enjabonamiento y luego aclarado con el cazo…….Por otro lado el día anterior, mi madre, abuela, vecinas y algún familiar, prepararon lo que ese día para mí era “el gran menú” con pastel final y como no “los Brazos de Gitano”(hicieron nueve). Después de la ducha cenar, pijama y a la cama.
La noche fue interminable esperando que llegase el deseado día para poder lucir ese inmaculado traje blanco de marinero (con pito y todo), para poder ponerme el reloj que me regaló mi padrino, el sello de oro que tenía grabadas mis iniciales, la medalla escapulario, los zapatos de Charol, etc.
Y llegó el día (yo me desperté tres horas antes). Mi madre viene y me dice: “¡Vale Paco, a vestirse!”.
Yo no cabía en el traje de lo importante que me sentía. Una vez vestido, mi madre no me dejó ni un segundo solo, porque era bastante “Adán” y no se fiaba de mí ni un pelo y no se separó de mí hasta que por la plaza se oía la música y apareció el Tío Maneta seguido de la banda de música con todas y todos los comuniantes. Toda mi familia estaba en la puerta y yo mas hinchao que una morca , traca y a misa. Tuve poco pasacalle porque me recogieron el último, pero luego, claro, también me dejaron el último.

En la misa, lo normal, no se participaba como lo hacen ahora. Después de la comunión nos dieron una estampa (que aún conservo). Foto en el altar mayor y pasacalle de nuevo por todo el pueblo y a casa a estrenar el 2º traje y a gastar dinero que para eso era mi día…..a la Tía Capa a comer helados que por esas fechas ya tenía hasta pasado el verano.
Luego a comer, lo hicimos en casa del Tío Churro el vecino, pues por aquellos tiempos no se “estilaba” el ir a celebrarlo fuera del pueblo(cada uno en su casa y paella, pollo en salsa y el brazo de gitano). Después de comer, una pequeña vuelta con los primos, a seguir gastando y a vestirse de nuevo, pues teníamos procesión con el anda del “Niño de la Bola”. Después de la procesión ya tocaban las despedidas, regreso a casa de las familias, algunos con algún coche (escasos en la época), otros con la Chelvana al otro día, etc.
Luego nos volvíamos a vestir el traje el día del Corpus. Ese día también se pasaba divertido con el tema ese de tirar las flores a los altares, que por cierto antes habían bastantes más. Los montaban en dos ocasiones: unas calles lo hacían el día del Corpus y otras lo hacían en la Octava del Corpus. En el Corpus salía el palio y en la octava no. Después algunos se vestían también el día 13 de Junio día de San Antonico.
Bueno, os he metido todo este rollo , como un pequeño homenaje a todo/as los comuniantes de este año para desearles que sea el día con más ilusión de su vida como fue para mí y mis compañero/as de 1964.

P.D. Al nombrar a San Antonico, me acordé de los panes que se bendecían y daban ese día, así que dentro de poco publicaré un artículo sobre esta tradición que aún continúan llevando los descendientes de Asunción Gabarda .

Pallamin.

6 comentarios:

PEÑA RAMIRO penyaramiro@hotmail.es dijo...

Pallamin, tienes más energía ahora que cuando tomaste la Comunión.
Estás hiperactivo con el boli, lápiz o portátil... tú sabrás.

En un mes como éste no esperaba otra cosa de tí que un buen artículo sobre la primera Comunión.
Felicidades y como indicas al final del relato, ya espero el siguiente...

Pajarito Lindo dijo...

Snif,snif,se me caen los lagrimones de lo guapo y tiernecito que estabas,te mando un besito por este articulo tan bonito que te sacas de la manga.CHAOOOOO

Toni dijo...

Muy bueno Paco, yo la hice en el 61, asi que tiempos bastante similares, reflejas perfectamente el ambiente que se respiraba en esos acontecimientos.
Creo que en mi época no podia haber comido nada tres horas antes de comulgar, anteriormente era desde las 12 de la noche del día anterior, por eso esas misas se celebraban a las 9 o 10 de la mañana, sino los nanos se desmayaban sin haber comido nada.
Ahora se ha desmadrado bastante por el consumismo la celebración, hay hasta quien hace reformas en casa, incluso gente no creyente se empeña en celebrarlo por todo lo alto, incoherencia total.
Igual un día cuento como fué mi primera comunión, también tengo mis anecdotas, pero ya lo dejamos para el año que viene.
Un saludo.

rafa dijo...

Bueno chico si pareces y Blasco Ibañez, cada vez mejoras tu estilo.
Yo como soy mas mayor la tome en 1959 y me moje hasta los canzoncillos, de lo que llovió, hasta los zapoticos de charol, se desicieron, pues como sabes eran de carton. No pares tu sigue.

Molière dijo...

Querido Pallamín,

Cada vez que escribes nos regalas un trocito de nuestra historia. Además, nos has descubierto una faceta tuya,desconocida hasta ahora y es tu buen estilo para relatar. No dejes de escribir, de recuerdos o de otras cosas. Siempre he pensado que todo el mundo tiene cosas que contar, por insignificantes que parezcan.
Gracias por ser como eres y, por favor, sigue demostrando tu enorme creatividad.
¡Ah! por cierto, Pallamín me suena a periodista romántico del siglo XIX...

el último cuplé dijo...

La foto del altar del Corpus es una joya, Penya.
A la medida de la entrada.

Sois unos fenómenos!!!!!