Con la experiencia, dolorosa e inquietante, que supone esperar la muerte de su madre, Alfons Cervera ha escrito una novela imprevista. No estaba pensada.
Quizá sea esta la mejor manera de escribir, porque Alfons va aprendiendo de lo que escribe, va creciendo en su propia creación. Es una simbiosis perfecta entre autor y obra.
Tal vez enfrentarse al proceso creativo, desnudo, libre de añadidos documentales, de "atrezzos" en este caso innecesarios, determina un relato limpio, honesto y genuino.
Vaciar el alma sin más, entrar sin tapujos en lo más profundo de los sentimientos, solo lo pueden hacer las personas libres y valientes. Y Alfons Cervera lo es. Eso ya lo sabíamos.
¿Cómo se vence el miedo a escribir?. ¿Cómo se supera ese cierto pudor a enfrentarte a tí mismo y despojarte de todo?. La respuesta de Alfons fue: "No he tenido ningún problema. Me he sentido cómodo escribiendo esta novela. La he disfrutado".
Y para ello ha debido ser imprescindible mirarse a los ojos. A ese espejo que nunca miente y en el que todos, en algún momento de nuestras vidas, nos enfrentamos. Al espejo más rotundo, cruel y sincero que existe. Al espejo de nuestras verdades y de nuestras miserias. Sólo los valientes admiten las respuestas. Alfons Cervera ha dejado hablar libremente al corazón, como siempre.
Porque las historias auténticas están repletas de luces y sombras. Es cierto. Lo difícil es tener la coherencia y la honestidad necesarias para saber descubrirlas y afrontarlas. Alfons Cervera, además tiene la genialidad de saber contarlas y hacer de ellas una obra literaria.
"En los libros está todo. En los libros he encontrado las respuestas a todas las preguntas, me han ayudado a comprender los malos momentos de mi vida".
Gracias Alfons por ayudarnos a intentar entender las luces y las sombras de nuestras vidas.
"Hay hechos que sólo suceden en las novelas y otros que por mucho que estrechemos las fronteras entre la realidad y la ficción no sobrepasarán nunca el límite más o menos transparente de lo real".
Ayer, a las diez y media de la noche, Alfons Cervera presentó en la Casa de la Cultura de Alcublas su último libro Esas Vidas.

6 comentarios:
Bonita foto. Lo de siempre
Coincido contigo Anónimo, bonita foto!
La cultura hace sonreir, y más en este caso pues la la foto fue el colofón a un bonito acto.
Nos sorprendió gratamente el llenazo de la Casa de la Cultura, con gentes de Alcublas, Llíria y de La Serranía.
Alfons Cervera manejó la presentación de Esas Vidas desde el cariño, sincerándose y emocionándose en más de una ocasión.
Hablamos con él brevemente cuando pasamos a que nos dedicara el libro. Nos dijo que a la hora de escribir, no tiene ningún temor a enfrentarse ante un folio en blanco y que él espera que las cosas vayan saliendo...
Cuando terminó el acto pudimos charlar ya más tranquilamente con Alfons Cervera. Comentó el éxito de su libro Maquis en Francia (es obra de obligada lectura para las oposiciones de segunda enseñanza); nos dijo que en breve saldrá la edición traducida al francés, pero que la literatura española traducida tenía poco éxito en Francia.
Hablamos lárgamente sobre el maquis Ojos Azules y quedamos para seguir con el tema más adelante.
Ya contaremos...
Ese, lo de siempre, me suena un poco a .......si no te gusta no mires.
Me gustó mucho la presentación del libro. Eché algo de menos que no hubiera luego un coloquio. Enseguida se pasó a la música. Hubiera sido bastante enriquecedor un coloquio sobre el libro, sobre la literatura, sobre nuestra comarca.
Gracias, Enrique.
Por la reseña, por recibirme así en vuestro pueblo, por todo. Ya me pasas lo de Ojos Azules y acordamos un día para hacer un recorrido por la memoria de ese tiempo y del personaje.
Un fuerte abrazo.
Alfons
Acabo de leer Esas Vidas y tengo una sensación extraña. Creo que esta novela ha sido escrita con mucha valentía. Desprende dolor, mucho dolor... por la muerte, por la vida, por los itinerarios de cada uno de los personajes.
Las relaciones paterno filiales crean, muchas veces, conflictos emocionales, sentimientos encontrados, reproches e incomprensiones. Alfons Cervera ha trasladado todo esto a su novela, dando ejemplo de madurez literaria y humana. Y por supuesto, de una sensibilidad especial.
Me ha gustado, aunque no es de lectura cómoda. Quizá porque me he visto reflejada en algunas ocasiones... y eso siempre produce un cierto malestar.
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