jueves, 25 de junio de 2009

PRESUMIENDO DE LA ESCUELA RURAL

Hace sólo cuatro décadas fue sentenciada a desaparecer y ahora se erige como una fuente de vida. La escuela rural presume de la mejor evaluación de su historia -después de años de desprestigio- y hoy en día no hay nada que una más a un pueblo que la conservación de su escuela. Observando estas magníficas fotografías nos podemos trasladar a tiempos... no tan lejanos. Tras esos "gloriosos" tiempos vinieron otros que no les andaron a la zaga: la propuesta oficial era imitar modelos de no sé dónde, lo que suponía cerrar muchas pequeñas escuelas para que los niños acudieran a grandes centros. Eso convirtió al Ministerio de Educación en la principal empresa de transporte de España.
Por muchos viajes de la Chelvana, esta idea fue un fracaso, pues se carecía de medios e infraestructura para mover a tantos niños. Y todo ello sin valorar la calidad de vida de los pobrecitos.
Alguien pensó: ¿por qué en vez de mover a tantos niños no movemos a unos cuantos profesores? Y dieron en el clavo. El modelo de escuela rural ha ganado muchos puntos con la unión de colegios por zonas -sin cerrar ningún centro- y con el trabajo de maestros itinerantes que van de una escuela a otra impariendo un programa idéntico.
Afortunadamente no es el caso de Alcublas, pues el número de alumnos hace viable el modelo tradicional educativo.

Otro tema es la autoestima del profesorado. En tiempos mandar a un maestro a un pueblo llegó a ser el peor de los castigos que se podía imponer a un docente. Debieron haber seguido el consejo que oí de pequeño: "ser maestro de un pueblo se lleva bien cuando eres docente en la escuela y vecino en la calle".
Pero... ¿hacia dónde va la escuela rural?
El debate sobre la posible inferioridad de la escuela rural frente a la escuela urbana está superado. La escuela rural ha evolucionado de la mano de unos principios que afirman la importancia de la educación vinculada al entorno, el valor de la proximidad en las relaciones humanas y las potencialidades de la colaboración entre escuelas.
Es innegable que nos encontramos ante una nueva realidad sociológica. El otro día un amigo de Mora de Rubielos me decía que en el patio, su hijo jugó un partido de fútbol entre España y el resto del mundo. No deja de ser una curiosidad, pero plantea la necesidad de nuevas reflexiones sobre la identidad de la escuela pequeña.
La apuesta por la escuela rural del futuro debe hacerse a partir de las relaciones con su entorno,se debe hacer confluir espacios interiores y exteriores y dar protagonismo a los ayuntamientos, asociaciones locales, universidades y agentes activos del medio rural.
Entre todos se podrá formar una red que mire más allá de la escuela.

2 comentarios:

creo que soy yo dijo...

Creo que soy yo, me parece que estoy en una de las fotos.....que recuerdos me han traído,la escuela, los premios que nos daban al acabar el curso(cuatro caramelos, un lápiz, con mucha suerte una caja de colores Alpino, un par de libretas y algún libro, que no lo leían ni los maestros) en fin por premios pasaban.
Pero los recuerdos han vuelto, eso es lo importante.(creo que soy yo y estoy en la tercera foto).

yo no estoy en la foto dijo...

pero me hubiera gustado estar.
El colegio de Burjasot al que yo iba era inmenso. En clase éramos 48 y cuando lo pienso me apeno de ese pobre maestro: Don Alfonso.
La calidad la dan las personas, pues muchos medios con personas poco motivadas es peor que lo contrario.