martes, 9 de junio de 2009

RECUERDOS... EL COLCHÓN DE LANA

Últimamente me ha llamado la atención la cantidad de publicidad que nos bombardea con las bondades de los colchones de distintos materiales de última generación, latex, viscolatex natura, y que según nos cuentan son termosensibles, se adaptan a nuestro cuerpo y son casi imprescindibles para que nuestro descanso sea ideal y para evitar los problemas de espalda.No pongo en duda tales afirmaciones y de hecho no duermo en un colchón de lana, pero eso no me impide a veces, sobre todo en invierno en el pueblo, añorar mi cama con el colchón de lana bien mullido y caliente en el que te “hundías” pero en el que te inundaba una agradable sensación de bienestar.
El colchón de lana se hacía en casa
. Era típico comprar la tela del colchón bien bonita para casarse. La de mis padres la recuerdo granate con dibujos de pavos reales y de pagodas orientales. La del resto de camas era la típica tela dura y resistente color crudo con rayas rojas. Se rellenaba con lana comprada a algún pastor y que previamente había que lavar y acondicionar y por ultimo a través de unos agujeros hechos en la tela se pasaban unas betas blancas que se ataban con fuerza y que servían para que la lana se distribuyera uniformemente. Esta operación de lavar y acondicionar la lana ,sin olvidarnos de desmotarla, se repetía regularmente, todos los veranos para mantener el colchón en condiciones. Me cuenta mi madre que era corriente que cuando se preparaba la lana para el colchón para casarse, acudían a la balsa las amigas y familiares para ayudar a lavarla . Se hacía dentro de cestas y se tenía que lavar el día que el alguacil cambiaba el agua, antes de que vaciara la balsa, ya que después de lavar la lana el agua quedaba bastante sucia.
Aquello el colchón del lana tenía su misterio, la cama no se hacía tan rápidamente como ahora. Había que levantarla (quitar todas las sábanas) y estobar el colchón bien estobao para deshacer los huecos hundidos durante la noche y dejarlo otra vez mullido. A continuación volver a colocar toda la ropa de cama con cuidado de que no salieran bultos y cuando ya habías acabado llegaba tu madre y decía:” tienes que estirar bien el cubre pa que te quede bien liso, así con la mano!. A la abuela le gustaba bien estirá y la tia Dolores no te digo más, que le pasaba el rabo de la escoba pa dejarla más lisa.”
Con ocho o diez años , la verdad es que me fastidiaba tener que hacer la cama de esa manera, pero a veces me sorprendo diciéndoles a mis hijos lo mismo que me decía mi madre, ya que los nórdicos de plumas que utilizamos ahora me recuerdan en su aspecto a mi antiguo colchón de lana.

CARORUA.

13 comentarios:

colchonero dijo...

Yo tuve un abuelo colchonero (y no era del atleti de madrid).
Tradicionalmente el oficio de colchonero era ambulante. Se trabajaba en las casas particulares que solicitaban el servicio. Trabajando así se recorrió media provincia de Valencia.
Para el colchón de una cama de matrimonio, hacían falta 18 kilos de lana, 14 para uno de plaza y media, y 12 para el de una plaza.
Decían que la lana debía trasquilarse en luna llena para evitar el apolillamiento, y limpiarse en la misma fase lunar, con agua tibia y ceniza de cáscaras de almendras.
Cuando el colchón era nuevo y de lana limpia, bastaba con golpearlo con una vara de acebuche, hasta dejarlo mullido. Los colchones viejos, se mullían cada dos años, había que vaciarlos y batir la lana para reblandecerla al máximo.
Siempre que vendía uno después de hacerlo, les dejaba estas instrucciones.
Ésta se colocaba después sobre la tela, que se doblaba por uno de sus extremos, como si fuese un libro, y se sujetaba con agujas.
Con la lana bien repartida y compuesta es su interior, se cosía la tela alrededor, entonces con una aguja larga, se pasaban las cintas por los ojetes y se ataban. Para terminar se cosían las esquinas y los bordes, lo que se llamaba “dejarlo a la inglesa”.

En Chelva vendió mucho, pero donde más de toda la zona fue en Bugarra.

Saludos a toda la peña Ramiro. Me haveis dado en el clavo.

otro + de alcublas, nuevo en lo de los blogs dijo...

felicidades Carorua.
Una pena que la lana se pierda en los colchones. Por mucho que ahora se diga, que si la espalda, que si el latex... donde esté un buen colchón de lana!
Ánimo y sigue com + cosas.

Yolanda dijo...

Cada vez que leo un artículo tuyo, CARORUA, me emociono recordando trocitos de mi niñez. Tienes un don especial e intuyo que fuiste una niña muy curiosa y sensible.
Espero que sigas contándonos tus recuerdos, para que nos sigas emocionando. Espero siempre tus palabras (tus sabias palabras)... creo que me entiendes.

desde Bilbao con amor... dijo...

Vengo de ver la ría al anochecer. Es un buen espectáculo. He parado en el puente de Deusto y me ha atacado la curiosidad: voy a ver que han puesto en Peña Ramiro. Desde el movil o blackberry o como quieras entro en la página. Hay que tener buena vista, porque la pantalla es...
Y he leído los recuerdos del colchón de lana. Han conseguido trasladarme durante unos instantes a Alcublas. Es de agradecer.
Gracias Carorua por estos momentos.
Bueno...me voy que tendré que ir un rato de pintxos y txakolí.
ABUR!!

Cacao con Corfa dijo...

Carorua, aquí está tu Cacao con Corfa para felicitarte por el artículo.Todo lo que has contado lo pasé cuando estudiaba; porque esos años los pasé con mi abuela y todos los días tenía que pegarle yo al colchón,(porque ella no podía)con una vara que en tiempos le preparó mi abuelo, bueno "chica" que me has trasladao a mis 16 añitos. ¡Gracias!

Platón dijo...

Voy de blog en blog. Acabo de salir de uno en el que están preocupadísimos por las normas, baremos y el orden. Buffff. Acabo de dejar allí lo que pienso de ello.
Y entro por aquí y leo ésto. ¡Qué delicia!
Lo mejor de todo es que lo he leído estando acostado en la cama, sobre un colchón de ni se sabe.
¿Quién me vende un colchón de lana?

torerito dijo...

A colchonero:
Gracias por tu aportación. Has añadido una información buenísima que ha completado perfectamente el artículo de ARORUA. Comentarios como el tuyo son un lujo para cualquier blog. Y de eso se trata, que un artículo sirva para activar recuerdos y las ganas de participar. No dejes de hacerlo.

The Last Samurai. dijo...

Felicidades por tu artículo, a más de uno le ha llevado a la niñez, que parece una tontería, pero es importante.Porque te hace viajar en el tiempo, en el tiempo de la infancia, de los recuerdos...esos que a veces nos cuesta rescatar, de repente te vienen a la memoria.

Gracias.

CLOC CLOC dijo...

El otro día dormí en un colchón de lana y recordé que habías publicado algo sobre ello.
Me he puesto a hurgar y lo he podido releer. La lástima es que estos artículos de CARORUA no se hayan repetido más.
¿Qué les pagas poco o ques?

Martin Uriarte dijo...

Yo tenía una abuela colchonera, se llamaba Martina, vivía en Portugalete(Vizcaya), pero era natural de Valdezate(Valladolid). La guerra y la posterior viudez la empujaron a ese oficio, pero además hacía escaleras, como las señoras de la limpieza de ahora; lavaba y planchaba ropa a domicilio,...

Tuvo una clientela más ó menos fija que le dió tarea hasta que sus hijas le dijeron ¡basta!.

El método de mi abuela Martina era recoger el colchón en el domicilio. Según la zona, se dirigía al descampado más cercano. Abría el colchón y extendía la lana. Comprobaba que no estuviera anudada y si lo estaba la aligeraba a mano. Después vareaba el monton de lana con una vara de avellano(ella decía que eran las mejores) y según la lana se iba esponjando la iba separando en otro montón. Después, rellenaba el colchón repartiendo el material, unía los "ojetes" y cosía la boca.

Si el colchón era lo que decíamos del tipo "americano", le remataba todas las aristas cosiendo las caras adyacentes y así quedaba más "cuadrado" el resultado(eran más caro).

Al final, recogía todo, lo enrollaba, se lo ponía a la cabeza y de vuelta al domicilio peticionario. Así, en el buen tiempo del País Vasco podía hacer tres/cuatro colchones por día. En los días de mal tiempo, ninguno, salvo que los peticionarios tuvieran un garaje ó local donde guarecerse durante el trabajo. Martina falleció hace ya 22 años y todavía hoy, sus "clientes" nos saludan a hijas y nietos.

Yo tenía colchón de lana. Mi madre, al hecerse mayor los ha ido retirando. Y, si, es cierto si te hundías mucho es que no lo habias estovado bien por la mañana al hacer la cama.

Doy un gran abrazo a unos nuevos amigos que hemos compartido un recuerdo tan simple como un colchón de lana.

Martin desde Tarragona.

PEÑA RAMIRO dijo...

También nosotros te damos un abrazo, Martín , desde Alcublas.

En ocasiones unos recuerdos lejanos nos unen más que otras muchas cosas.

Agradecemos tu comentario!!

L'ATELIER DES COUSINES dijo...

Pues os presento el ATELIER DES COUSINES donde hacemos cojines con las antiguas telas de colchon.
Os invito a que paseeis por nuestro blog y nuestra tienda en etsy. Estamos muy orgullosas de este pequeño tesoro que hemos encontrado.
http://latelierdescousines.blogspot.com/
Saludos!

PEÑA RAMIRO dijo...

Hemos entrado en vuestro blog y tienda y es impresionante.
Lo vamos a recomendar a nuestros amigos.
Gracias por leernos!!