jueves, 16 de julio de 2009

ÉPOCA DE VAQUETAS

Siempre se ha dicho que para comer buen marisco debemos estar en los meses con "R". A la vaqueta le ocurre al contrario: sus meses son los que no tienen "R". Con el calor vuelven a aparecer. Pero nuestra vaqueta está en riesgo... ¿Quién no recuerda una buena paella con vaquetas?

Con el paso del tiempo, la falta de lluvias y su búsqueda extrema han convertido a la vaqueta en un objeto de lujo. Por hacer un símil, la vaqueta alcublana es comparable a la gamba de Denia. Ya no sólo por su sabor, sino por su precio: llega a pagarse un euro por cada vaqueta.

¿Pero quedan vaquetas en Alcublas?

Muchos de nuestros mayores se regodean diciendo que en la paella del domingo siempre echan media docena de vaquetas, que guardan celosamente en el corral.


Hay que reconocer que la vaqueta está en peligro:

Su principal factor de riesgo es que, al menos hasta la fecha, la vaqueta no cría en condiciones artificiales. Ha habido algunos intentos, pero no han tenido éxito.

Fernando Robles, miembro de la Sociedad Española de Malacología (ciencia que estudia los moluscos), matiza que las experiencias iniciadas, “no han conseguido criarlos en cautividad con el suficiente tamaño para sea destinados a la venta y sean comestibles”. Alberto Martínez Ortí y Fernando Robles, de la Universitat de València, coinciden con Emili Laguna en que, al menos de momento, no se teme que la vaqueta “llegue al nivel de extinguirse”. Por eso no está catalogada como protegida.



Ir a buscar vaquetas, después de una tormenta de verano, con la tierra desprendiendo su auténtico olor y el monte entero fresco y húmedo, ofreciéndose a los sentidos como un jardín recién regado, ha sido y es una de las actividades más nuestras en estos meses.


Con las primeras nubes, los abuelos miraban el cielo con preocupación y detenimiento. Si la cosa quedaba, por fortuna, en un chaparrón, al escampar y abrirse el cielo de nuevo, salían al monte con pasos rápidos, resguardados algunos bajo un paraguas.
Las mejores paredes, los mejores rodales, son como en el caso de los rebollones, secretos de familia que van pasando de generación en generación.


Volver a casa con unas cuantas docenas de vaquetas era una fiesta. Se colgaba en un gancho del corral el saco repleto al que se añadía unas ramas de romero y cada domingo, de aquellos largos veranos, la paella se aromatizaba con el sabor de estos moluscos que llevan la casa a cuestas.
Este verano ya hemos tenido alguna que otra tormenta y seguro que los más conocedores del terreno se habrán provisto de algunas docenas de estos caracoles.

Habrá que hacer todo lo posible para que se mantenga esta actividad, protegiendo la especie, respetando los ciclos naturales y nuestro entorno.
A esto se le llama sostenibilidad... pero con los tiempos que corren y el deterioro progresivo de nuestro espacio físico, actividades como ésta, tan arraigada en nuestras costumbres, están abocadas a desaparecer en unos pocos años.

Desde luego si esto ocurre, las paellas nunca volverán a ser las mismas y las tardes lluviosas del verano tampoco.


3 comentarios:

teresa dijo...

Tienes razón penya, ya quedan pocas vaquetas en Alcublas. La falta de lluvias de los últimos años ha contribuído a ello.
Por lo demás, las fotos que has puesto son una caña.

rafa dijo...

Hola Penya:
Creo que todos hemos puesto nuestro grano de arena en la desaparición de las vaquetas.
Un día después de la correspondiente lluvia, salí al monte y vi un espectáculo que me llamó la atención, unos hombres estaban desmontado una pared para coger vaquetas. Lo dice todo. Cuando veo llegar a algunos "expertos" cargados de docenas de vaquetas, que puede ser que mas tarde acaben en el basurero, por no mantenerlas convenientemente, no me lo puedo creer, he visto cascaras de vaquetas en algún "abocador ilegal". Las fotos de las cristianas muy ocurrentes.

cambio climatico dijo...

Felicitaros por el excelente artículo y las maravillosas fotos de las vaquetas.
Lamentablemente coincido con la opinión de Rafa: hay muy poca coniencia conservacionista en nuestra zona.
Queda mucho camino que recorrer.
Gracias Penya por vustro granito de arena.