domingo, 30 de agosto de 2009

SERRANEWS: OJOS AZULES

OJOS AZULES

La leyenda deja de ser leyenda cuando entra con todo derecho en el libro de la historia. Es una oportunidad para que Ojos Azules y el hombre del saco anden desde ahora sus propios caminos.

Alfons Cervera.

Levante-EMV. 30/08/2009

Las cosas existen en la realidad pero también existen en la imaginación. Cuando escribimos una novela lo que hacemos es mirar la realidad y recrearla como si nos la hubiéramos inventado. Al final resulta que lo más real es lo que nos inventamos. Hace casi quince años escribí Maquis, una novela protagonizada por los hombres y mujeres que lucharon en el monte y en los pueblos contra el franquismo victorioso en la guerra civil. El personaje más importante de esa novela se llama Ojos Azules. En el libro lo presento como el líder del grupo guerrillero que operaba en el territorio mítico donde transcurría la historia. Ese territorio, con el nombre de Los Yesares, no es otro que Gestalgar y la Serranía, el pueblo y la comarca donde nací y donde vivo desde hace mucho tiempo.
Yo siempre pensé que Ojos Azules era un personaje de leyenda. Cuando éramos críos, los mayores nos amenazaban con Ojos Azules y el hombre del saco. Si no hacíamos lo que tocaba vendrían Ojos Azules y el hombre del saco y se nos llevarían. El miedo que imperaba en un tiempo oscuro hecho pedazos. Era un tiempo en que los niños jugábamos a inventar historias, como cuenta Juan Marsé en sus maravillosas novelas. Yo me inventé a Ojos Azules a partir de las leyendas que circulaban en mi tierra sobre sus hazañas. Nunca pensé que ese personaje hubiera existido realmente. Nunca. Yo escribí en mi novela que había nacido en Galicia, y que se echó al monte después de rajar a un alférez fascista que le había robado a su novia Margarita. Cuando se publicó Maquis en 1997 recibí varias llamadas telefónicas. Cada una de esas llamadas me aclaraban que Ojos Azules no era gallego sino de otro sitio. Cada llamada situaba en un lugar diferente el nacimiento de mi protagonista. Yo me preguntaba: ¿si Ojos Azules existió, cuál de las llamadas telefónicas tiene razón? Una vez más se demostraba lo que escribe Coetzee: en cuanto pasan unas cuantas generaciones, ya no podemos distinguir entre la historia y el mito.
Pues bien: hace unas semanas estuve en Alcublas, un pueblo serrano donde encuentro lealtades insobornables, hablando de libros, del último entre los míos, de otros, ajenos, que me resultan obsesivamente imprescindibles. Al final del acto, alguien se acercó y me dijo: Ojos Azules era Luis Peris Martínez, murió en Francia pero había nacido aquí y aquí está enterrado, en un nicho compartido con su mujer, que era de Villar del Arzobispo. Me quedé perplejo. Pensé, escéptico: otra versión más sobre la vida y la muerte de Ojos Azules. Al día siguiente tenía en el ordenador su fotografía y la de la lápida con su nombre y el de su mujer, Juana María Gálvez Tortajada. Había nacido Luis Peris en 1902 y la muerte le llegó en Montpellier en1993. La otra noche, en la hermosa casa que Enrique y Ascen tienen en Alcublas, decidimos un grupo de amigos, con el papel fundamental de la Asociación Cultural Peña Ramiro, que ya era hora de investigar quién fue ese personaje que la voz popular de la Serranía ha convertido en mito.
Todavía queda gente que conoció a Ojos Azules, como el incombustible sotero Paco Gregorio, que estaba con nosotros esa noche alcublana. O como mi tío Juan Tornero, que era guardia civil en Gestalgar y en más de una ocasión participó en algún intento de capturarlo. Los libros de historia apenas nombran a nuestro paisano ilustre. Quizá fue un huido y no un miembro de la guerrilla. La Guardia Civil lo perseguía a muerte. Nunca lo cogieron. La realidad y la invención están ahora mismo delante de nosotros. La leyenda deja de ser leyenda cuando entra con todo derecho en el libro de la historia. Es una oportunidad para que Ojos Azules y el hombre del saco anden desde ahora sus propios caminos. Cada uno el suyo. Sin miedos infantiles. Sin miedos de ninguna clase. De ninguna clase. De ninguna.

6 comentarios:

PEÑA RAMIRO dijo...

Desde Peña Ramiro queremos agradecer a Alfons Cervera su implicación con Alcublas.
Estuvimos cenando un grupo de amigos estas fiestas en Alcublas y de allí salió el compromiso de crear un equipo de trabajo para sacar a la luz la mayor información posible sobre Ojos Azules.

A medida que dispongamos de datos validados os los iremos comentando.
Invitamos a toda persona que le interese el tema a participar o colaborar con nosotros. Las cosas importantes se hacen con la colaboración de muchas personas, nunca es trabajo de unos pocos.

Y por último, Alfons ha cometido una pequeña errata en su artículo: Peña Ramiro no es una Asociación Cultural, es un grupo de amigos.

infiltrado dijo...

Leí el artículo ayer en el Levante.
Me sorprendió toda la información sobre Ojos Azules, pues no tenía idea que fuera de Alcublas. De pequeño oí cosas suyas.
Intentaré recordarlas.

Anónimo dijo...

Parece mentira que la realidad y la ficción se mezclen en ocasiones de esta manera. Ojos Azules existió, en Alcublas y en la mente de muchas personas que recuerdan cómo sus padres les decían que como no se portaran bien, vendría Ojos Azules.
Me ha gustado mucho el artículo de Alfons Cervera.
Gracias Penya.

Carlos dijo...

Antes de leer el libro de Alfons Cervera ya había oído alguna historia sobre Ojos azules. Esta vez en el pueblo de mi familia Chulilla. Me hizo gracia como una historia que te cuentan luego la ves en un libro. Sólo faltaba un poco de tiempo para que saliera a la luz su nombre verdadero.

Yo pensaba que su acción estaba limitada a los montes entre Gestalgar y Chulilla. Es una muy buena zona para ocultarse. Pero se ve que su radio de acción era más amplio.

Anónimo dijo...

Ojos Azules no fue mas que una persona normal que algunos han querido utilizar politicamente en uno u otro sentido. El hijo del tio Camilo, natural de Alcublas, trabajaba en una fábrica de plásticos en Valencia, tenia una magnifica relacion con el dueño y su único delito fue que el hermano del dueño le cogió celos, asi que para quitarselo del medio le denunció por rojo, con lo cual nuestro protagonista tubo que cambiar de empleo. Asi pues estubo trabajando en una masia de la zona de Losa del Obispo y Sot de Chera en la que se habia refugiado después de ser denunciado.
Aqui es donde nace su leyenda , porque un dia fue el dueño de la masia quien lo denunció a la guardia civil y fueron a intentar detenerle por la noche en el corral en el que dormia, ahí fue cuando el recibe a la pareja de guardias civiles con escopeta en mano," a uno le pego un tiro y al otro simplemente se le cayó el fusil de las manos". Este y no otro, fue el inicio de su huida y sus cambios de localización para esconderse. En su huida estubo por distintos lugares de la comarca, pero sobretodo estubo en los lugares que más conocia, es decir, los montes cercanos a Alcublas, entre Abanillas y Pina sobretodo, donde se escondia en diversas cuevas. Habia gente del pueblo que sabia de su presencia, incluida su familia, y por unas cosas o por otras y por miedo a que al final fuese delatado, fue cuando decidió huir a Francia. Mas tarde pasados unos años volvería a Valencia y ayudado por alguna persona recogió a su Mujer y a su hijo y también pasaron a Francia no sin alguna dificultad.
Por tanto la leyenda de "Ojos Azules" no es mas que la historia de una persona normal y corriente a quien como siempre los peores males de nuestra sociedad entonces y ahora, como son la envidia y los celos, obligaron a cambiar de vida y a tener que defenderse por no haber hecho NADA, no fue ni un lider de guerrilleros, ni un "maqui" al uso, pues no formaba parte de ninguna asociación, simplemente fue un superviviente que a mi modo de ver hace mucho mas importante la historia.

recordador dijo...

Información muy interesante la de este anónimo. Pero, si te parece y apetece responder mis dudas, pones que recogió a su hijo, ¿no era hija? ¿y pasó por la carcel antes de ir a trabajar a esa masía?

Gracias anticipadas, anónimo.