Hacía tiempo que quería hablar con alguna de aquellas personas que se dedicaban a estos menesteres, y me puse en contacto con una de ellas, en concreto con la tía María “la Gonzala”; y como siempre encantadísima de responder a lo que yo le preguntaba, como ya lo hizo cuando hablé con ella sobre Martín “el Alguacil”.
A continuación se encendía el fuego, que estaba unas veinticuatro horas sin que se apagase (todo esto se hacía relevándose los siete u ocho hombres que estaban en la labor) cuando se pasaba el tiempo tapaban la boca del horno y lo dejaban cerrado unos cuatro o cinco días hasta que creían que ya estaban bastante frías para poder cogerlas y cargarlas. Al principio las cargaban en los machos y los burros en los serones, porque no había carros, luego ya vinieron los carros y se bajaba la carga en ellos. La zona donde más caleras había era desde la carretera de las Dueñas hasta la balsa Silvestre (éstas, están recuperándose gracias a la labor que está realizando la A.C.L.A. ).
La cal la descargaban normalmente en alguna plaza y la gente iba a comprarla allí por “barchillas” y cuando la gente ya no iba a comprar, daban vueltas por el pueblo pregonando que se vende cal.
Todas las “calás” que se hacían pagaban una especie de tributo al Ayuntamiento dando dos o tres “barchillas”, las cuales se tiraban en un pozo que había en el huerto de los Alguaciles (donde hoy se guardan los toros) y allí se mataba la cal para usos municipales (matadero, lavaderos, fuentes, etc.).
Las mujeres hacían lo propio en sus casas, la cal era tan buena que de una “barchilla” salía un cántaro y aunque te arrimases no te manchabas de blanco ni te la llevabas detrás y si a veces les salía alguna piedra se ponían como un “basilisco”, que me has “engañao”; y eso que la “barchilla” valía de tres a cinco pesetas.
Yo iba a jalbegar con la tía María la “Baltasara” que fue la que más tiempo dedicó a este oficio en Alcublas y con Vicenta la Carpintera. Anteriormente, aunque no fui con ellas, estaban la tía Dolores “la Requeté” y Nati “la Boquea” y más tarde la tía Pilar.
La tía María me demostró que tiene un arte especial para atar los pinceles a la caña, cosa que hacía a todas sus compañeras de fatigas, porque los dejaba más fuertes que ninguna. (como se aprecia en el video).
Luego hable con Vicenta “la Carpintera” y también me contó que los techos de las cocinas los jalbegaban con “algez” porque no se hacían amarillos con el humo y como el “algez” a veces le salía oscuro lo mezclaba con alabastro para que fuese más blanco. También iban a jalbegar fuera de Alcublas, a Villar, a la masía de Cucalón, a la masía de Uñoz, etc.
Bueno creo que ya he metido bastante rollo y aquí lo dejo, no sin antes recalcar que me dijeron un montón de veces que no se decía vamos a “pintar” la frontera si no que vamos a JALBEGAR la frontera.

PD. Quiero dar las gracias a la tía María y a Vicenta.
Pallamin.
5 comentarios:
Echábamos de menos a Pallamin, sabes Peña?
Esto ya es un equipo de esos famosos, lleno de colaboradores estrella.
Estos sí que son galácticos y no los de la tele.
Aunque ya no son fechas de jalbegar, el artículo es muy bueno, Pallamin.
Lujazo de vídeo, Pallamin, viendo y oyendo cómo se ata el pincel para jalbegar.
Una pregunta:
Yo creía que cada uno se jalbegaba su frontera, pero dices que estas mujeres se dedicaban a ello. ¿No era labor de hombres? ¿No eran pintores los que lo hacían en vez de pintoras?
Gracias por anticipado, Pallamin.
¡Hola!, Alberto...Voy a intentar contestar a tus preguntas.
Había gente digamos "pobre", que normalmente no se podían permitir el pagar unos jornales por jalbegar la "frontera" y lo hacían las mismas mujeres de la casa...pienso que el ser labor de mujeres, sería porque las fechas que normalmente se jalbegaba era en verano y por el medio estaba la siega y la trilla y los hombres estarían en sus labores del campo.
Pienso también, que en aquellos tiempos, no habían cosechadoras, y segar a mano con "La Corbella" no sería cosa de uno o dos días sino de varias semanas por eso creo que los hombres ya tenían bastante con ello, incluso aún iban las mujeres
a veces a echarles una mano.
Otra cosa también, es que en aquellos años un hombre hacer trabajos de casa, tampoco se veía muy bien.
Un saludo.
¡Qué susto!
Al ver el inicio del vídeo me ha parecido ver a la tía María con un micro en la mano, y resulta que era la brocha.
Enseguida he pensado: ya tienen otra colaboradora más estos de la peña Ramiro.
¡Qué susto!
Lo de complementar la entrada con un vídeo es un acierto total. Los artículos de Pallamin son los que ganan con el tiempo, leerlos o ver el vídeo dentro de años , bastantes, será una pasada.
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