martes, 10 de noviembre de 2009

DON BLAS MAÑES PALOMAR

DON BLAS MAÑES PALOMAR, SACERDOTE.
(Alcublas-Valencia, 1869-La Huérguina-Cuenca, 1936).

Hace un par de semanas recibí una invitación a participar en el blog comarcal, “Peña Ramiro” con sede en Alcublas (Valencia), para que escribiera un artículo sobre don Blas Mañes Palomar, sacerdote natural de esa localidad de La Serranía valenciana, asesinado en La Huérguina (Cuenca) al comienzo de la Guerra Civil Española (1936-39). Por lo visto, la persona que me cursaba la invitación, conocía las investigaciones y escritos que yo había hecho acerca del personaje; de ahí que me solicitara un texto al respecto, para su blog.

Podría componer un artículo al uso, contando la vida de don Blas, lo poco que sabemos acerca de su vida y muerte. Bastaría remitir al lector a los textos incluidos en algunos de mis dos últimos libros –Del paisaje (II), alma del Rincón de Ademuz (2008)-, donde podría leer “Don Blas Mañes Palomar, cura párroco de Ademuz, asesinado (1936, agosto 14)”, pp. 41-60; o a mi última publicación –Del paisaje (III), alma del Rincón de Ademuz (2009)-, donde podría leer “Anexo a la investigación relativa a don Blas Mañes Palomar (1869-1936)”, pp.41-48.

Una primera aproximación al personaje, en forma de Comunicación, fue presentada por mí en el I Simposio “La Cruz de los tres reinos. Espacio y tiempo en un territorio de frontera”, Congreso Interregional e Interuniversitario, celebrado en Ademuz entre los días 25, 26 y 27 de junio de 2008, patrocinado por el Ayuntamiento de Ademuz, la Asociación Amigos de Moya, el Instituto Cultural y de Estudios Rincón de Ademuz (ICERA), el Patronato Universitario Cardenal Albornoz y la Diputación Provincial de Valencia. Asimismo, podría remitirle a la página web que posee el personaje en Wikipedia, la enciclopedia libre. Basta teclear su nombre en Google y seguir el enlace [http://es.wikipedia.org/wiki/Blas_Ma%C3%B1es_Palomar]
que lo relaciona con el texto.

Sin embargo, más que contar la vida del clérigo, quiero aprovechar la oportunidad y el espacio que se me brindan para exponer algunas reflexiones, surgidas a propósito de la peripecia de mi investigación. Don Blas no fue un personaje significativo ni relevante desde el punto de vista intelectual, teológico, literario, científico…, fue un sencillo cura de pueblo, que tuvo su importancia para la comunidad cristiana de Ademuz, a la que dedicó treinta y tres años su vida y todas sus energías espirituales, físicas y materiales. De facto, al cabo de siete décadas de su muerte, la gente que le conoció todavía sigue hablando de don Blas… Su vida fue sencilla y humilde, como la de tantos clérigos de su época y de hoy en día. Una persona dedicada a los demás, ejerciendo su ministerio con humildad, practicando el amor cristiano entre vecinos sufrientes y menesterosos a los que nunca desatendió. Conocía muy bien a su feligresía y sabía de las necesidades de cada cual; las anécdotas referidas a él así lo demuestran, asimismo que sus virtudes caritativas. Cuando visitaba algún enfermo pobre, siempre le dejaba alguna moneda bajo la almohada. Y cuando repartía el pan del santo, por “San Antón”, a cada cual daba lo que necesitaba, a unos un trozo, a otros medio pan y a otros un pan entero… Son detalles insignificantes que nos remiten, sin embargo, a la cualidad del personaje, a su humanidad y capacidad de misericordia y compasión. Decía que conocía muy bien a su feligresía, pero quizá no tanto como él pensaba, pues se cuenta que en los días previos a su detención y asesinato, cuando le aconsejaban que se escondiera, que se marchara del pueblo, él respondía: <¿Cómo me voy a pasar (…), qué me van a hacer los del Comité si los he bautizado a todo ellos…?>. No son pocos los que piensan que lo que realmente mató a don Blas fue su bondad y exceso de confianza…

De no ser por su dramática muerte don Blas sería sólo uno más de los curas que han regentado la Arciprestal de Ademuz; su significación está en su martirio, que alumbra y da sentido a su ministerio y a toda su vida previa, haciéndole entrar por la puerta grande en la historia local. Para el investigador, la muerte del clérigo entronca con el dramático momento histórico que le tocó vivir, un tiempo de ideas enfrentadas, con una revolución en ciernes y una contrarrevolución que se hizo efectiva con levantamiento militar derechista del 18 de julio de 1936. El furor revolucionario y anticlerical de una parte de la izquierda se materializó en el holocausto patrimonial del Arciprestazgo, pues todos los templos y ermitas de la zona fueron saqueados, y en el genocidio de sus clérigos, contra los que se desató una verdadera cacería humana.

Tras la presentación de mi Comunicación en el I Simposio “La Cruz de los tres reinos” en Ademuz, exposición que hice con fotos y textos breves, hubo una ronda de preguntas que enturbiaron el ambiente, hasta el punto de que el moderador tuvo que intervenir. Todas las cuestiones iban en el mismo sentido, intentando justificar el asesinato de don Blas, porque había habido sacerdotes que , que don Blas , , etcétera. Sólo faltó decir que daba rosquillas envenenadas a los hijos de los jornaleros… Don Blas no hizo ninguna lista de sindicalistas para que los mataran los fascistas, su muerte no fue accidental, sino premeditada, y está perfectamente justificado hablar en su caso de “martirio”, aunque no le laceraran físicamente. ¿Acaso es poco tormento que le detuvieran y encerraran en el calabozo, que le subieran a un camión y le llevaran hasta el lugar de su asesinato, matándole en medio de la noche y dejando su cuerpo muerto, expuesto a las carroñeras…? Para emplear científicamente el término “martirio”, ¿acaso tenían que haberle cortado previamente las orejas y arrancado las uñas en vivo? Por lo demás, tampoco podemos aseverar que no lo hicieran… A propósito del Simposio, a finales de mayo del año en curso recibí un correo del señor Josep Montesinos, coordinador del congreso por la Universidad de Valencia, notificándome que en el actas que se estaban preparando no iba a aparecer mi trabajo, porque ya estaba publicado. Lo cierto, sin embargo, es que el artículo sobre don Blas estaba inédito cuando se presentó en el Simposio. De hecho, el libro donde debía aparecer se terminó de imprimir en mayo, pero no se puso a la venta hasta finales de julio, pasado el Simposio de referencia. Pienso que la exclusión de mi ponencia en las actas del Simposio está en la temática, siendo el argumento que lo elimina de la memoria una infeliz justificación. Si no lo quieren reseñar y publicar, allá ellos…
Respecto a la Wikipedia, la enciclopedia libre… Primero fue creada la página que dice de don Blas Mañes Palomar y después las de otros dos sacerdotes asesinados en la zona, don Ramón Fos Adelantado, natural de Segorbe (Castellón) y párroco de Corcolilla (Alpuente-Valencia), que fue muerto en el término de Casas Bajas (Valencia) y don Agustín Navarro Zapata, natural de Fuentelespino de Moya (Cuenca) y párroco de Henarejos (Cuenca), matado en el rento de Benarruel, en la linde de Negrón, aldea de Vallanca (Valencia). Todos ellos han sido investigados por el relator y tienen su página interconectada en la enciclopedia. Sin embargo, en cuanto las detectaron fueron propuestas para su borrado por un diligente “bibliotecario”, según opinión “por su escasa relevancia enciclopédica”. Se abrió una página de consulta y tuvo lugar una discusión entre la comunidad de wikipedistas, en algunos momentos amarga y en otras penosa.
Finalmente, se decidió mantenerlas, aunque bajo el estigma . No sé si los artículos de referencia poseen mayor o menor relevancia enciclopédica; cabría instruirse en los criterios de la Wikipedia. Sin embargo, la historia de la muerte de estos sacerdotes constituye el paradigma del genocidio religioso que tuvo lugar en aquel momento histórico en España, que segó la vida de casi siete millares de religiosos -curas y monjas ancianas y seminaristas adolescentes- cuyo precedente inmediato hay que buscarlo en las persecuciones cristianas de los tiempos de Diocleciano (284-313). En la misma Wikipedia, página de Ademuz, apartado “Personalidades destacadas”, se añadió la referencia a don Blas Mañes Palomar. Dicha reseña es sistemáticamente borrada del apartado (donde hay descritos diversos personajes, de dudosa relevancia en unos casos o con lejana vinculación con la zona en otros), despreciando así el vínculo del clérigo con la población.
Esto no son lucubraciones ni victimismo lastimoso, son constataciones. Tengo la impresión de que los españoles no hemos aprendido demasiado de nuestra historia reciente, que hay intereses políticos y académicos en que la Guerra Civil Española se siga leyendo en clave de una lucha de buenos (izquierdas) contra malos (derechas), de democracia contra fascismo, en que se sigan manteniendo y atizando los odios viscerales contra el oponente político, etcétera. Todo menos informar con veracidad y objetivamente. La historiografía seria y documental dice otra cosa de lo que a muchos nos han enseñando en las aulas que fue aquello. La historia fue lo que fue y no podemos cambiarla; como mucho, podemos aproximarnos a su comprensión, para desentrañarla y aprender. Para ello debemos desechar los prejuicios y el posicionamiento ideológico, porque, como dijo Primo Levi (1919-87), un escritor italiano de origen judío, refiriéndose al holocausto nazi: "Si una cosa ha sucedido puede volver a suceder" .
Vale.

ALFREDO SÁNCHEZ GARZÓN
Cronista Oficial de la Mancomunidad de Municipios
del Rincón de Ademuz.



15 comentarios:

enanito dijo...

Creo que el ponente tiene razón en lo que dice que la historia hay que tratarla con veracidad y objetividad. Y como bien dice, debemos de desechar prejuicios y posicionamientos ideológicos.
Las cosas sucedieron como sucedieron, nos guste o nos pese.
Gracias Peña por descubrirnos a los alcublanos a este personaje. No tenía idea de Blas Mañez. Por lo visto, fue muy querido en Ademuz (no por todos).

Anónimo dijo...

Es comprensible el revuelo que se produjo en la exposición de la biografía de Blas Mañez, como el autor cuenta.
La persecución al clero fue en ocasiones "justificable" y en otras inadmisible. Es un tema en el que las posturas y puntos de vista son complejos y polémicos. Desconozco datos de este cura, pero por lo que cuenta Alfredo Sánchez debe pertenecer a los casos inadmisibles.
Todo está lleno de puntos de vista diferentes.

UNA ALCUBLANA HARTA dijo...

Vosotros es que no sois de aquí? Cuanta rabia me da que me escriban mal el apellido y se pasan toda la vida poniendo MAÑEZ en vez de MAÑES. No lo soporto.

Anónimo dijo...

Con todos mis respetos para ALFREDO SÁNCHEZ GARZÓN como persona, debo disentir de sus comentarios.
Es curioso, sus palabras finales "Para ello debemos desechar los prejuicios y el posicionamiento ideológico"
difieren del contenido MUY IDEOLOGIZADO de su texto.
Don Blas Mañes Palomar fue ASESINADO de una manera vil, cobarde y totalmente injustificable. Esa es la verdad histórica.Punto.
El resto de comentarios vertidos por ALFREDO SÁNCHEZ GARZÓN al socaire de este deplorable hecho están trufados de juicios de valor y del REVANCHISMO más absoluto.
La lectura del texto me ha producido una profunda tristeza. Se nota que ALFREDO SÁNCHEZ GARZÓN está resentido y dolido. Parece como si "TUVIERA CUENTAS PENDIENTES" que saldar.
POR FAVOR. NO UTILICE a Don Blas Mañes Palomar como excusa para sus ideologizados puntos de vista. Se merece un respeto...

OP dijo...

Disiento totalmente del anónimo anterior. Conozco a Alfredo desde hace mucho tiempo y es una persona contraria totalmente al resentimiento. La única cuenta que saldar es la del reconocimiento hacia Don Blas Mañes Palomar, persona a la que ha dedicado muchísimo tiempo y muchos folios.
Si el texto le parece con ideología es porque lo lee con ella.
Saludos al blog peñaramiro, lo considero lo mejor de La Serranía.

PEÑA RAMIRO dijo...

Os agradecemos todos los comentarios.
Y sobre todo, agradecemos a Alfonso su deferencia con Peña Ramiro al redactarnos un texto referido a un alcublano.
Como él mismo nos indica en uno de los correos que cruzamos:
"...El investigador o biógrafo de una persona suele quedar prendido del biografiado, ya sea éste victima o verdugo, pues se produce una especie de síndrome de Estocolmo. Referente a las opiniones, lo importante es poder discrepar en libertad y respetuosamente."
Esperemos que esta máxima última se cumpla.
Gracias Alfonso!!

Espero Respuestas dijo...

Tras el excelente artículo que publicas, Peña, he estado un buen rato investigando por el internet, sobre todo wikipedia, sobre Blas MañeS.
Más o menos ya me he hecho la composición de lugar de cómo fue su trágico final. No he conseguido nada de su infancia. Eso os lo dejo a vosotros.
Espero respuestas...(je,je)
Y un diez al autor.

Óscar Pardo de la Salud. dijo...

Sin lugar a dudas las guerras traen consigo lo mejor y lo peor de la humanidad, y aquí estamos viendo un ejemplo de lo segundo.
La Guerra civil, fue unos de los episodios más tristes y trágicos de nuestro país, los cuales nunca más deben de repetirse.
Todos sabemos como empezó, un golpe de estado fallido contra la Democracia, y que desencadenó en una sangrienta lucha entre hermanos, donde se mezclaba todo y donde surgieron las mezquindades de la humanidad. Durante la guerra, ambos bandos hicieron barbaridades, ninguna de ellas justificadas.
Yo por fortuna he nacido en Democracia, y entiendo que no hay cosa más bella que discutir y defender tus ideas políticas, religiosas... con respeto y educación y observando que a veces no todo es blanco o negro, sino que hay tonalidades de grises...

El trabajo realizado por Alfredo, me parece exquisito, relatando una de las barbaridades más que se llevaron a cabo durante la contienda.
Discrepo con el Anónimo que dice que Alfredo habla desde el R
resentimiento, esa cualidad no existe en Alfredo, y animo a este anónimo a que lea cualquiera de sus magníficos libros y verá como cuenta la historia de forma objetiva, y donde aparecen relatos en todas las direcciones, un ejemplo de ello, es la historia del bombardeo que el bando franquista hace sobre Torrebaja en 1938 matando a mucha gente, y dejando grandes destrozos en el pueblo.
Un saludo, y animar a Alfredo a que siga realizando estos trabajos tan interesantes y enriquecedores, que suponen un legado para el presente y para las generaciones futuras.

Elen dijo...

soy del pueblo de La Huérguina, sabía que habian matado a un sacerdote durante la guerra civil, pero no sabia ni el nombre ni nada más.

gracias por poner esta entrada.

Anónimo dijo...

Yo fui uno de los ponentes en el simposio de Ademuz.

Lo cierto es que si esa ponencia no aparecerá en las actas debe ser porque a la Universidad le debe dar vergüenza (la misma que sentimos todos los allí presentes y por eso reaccionamos) meter un artículo así, con nulo rigor histórico y que destila una subjetividad ideológica en el análisis que echa para atrás, por no decir directamente que es otro panfleto nacional-católico con el rollo de siempre: a los pobres curas que estaban a lo suyo sin meterse con nadie, llegaron lo rojos malos y los mataron.

La iglesia fue parte activa del golpe fascista, ¿o es que no se recuerda a los obispos bendiciendo los tanques nacionales o llevando a Franco bajo palio?, por tanto el pueblo les trató como tal, una parte beligerante en un contexto de guerra.

¿Hacemos una lista de cuantos maestros, jornaleros, sindicalistas, poetas, médicos, electricistas, albañiles, etc. murieron delatados por los curas de los pueblos a los escuadrones de la muerte de la Falange?

Todo esto huele a campaña de beatificación que da asco.

Anónimo dijo...

En la guerra civil española hubo una persecución hacia los miembros de la Iglesia Católica por los republicanos;es algo innegable. Este hecho comprende a miles de personas religiosas, e incluye también la destrucción de un enorme patrimonio artístico religioso y documental. En verdad, como dice Don Alfredo Sánchez Garzón, los eclesiásticos sufrieron actos de violencia y tortura que culminaron en miles de asesinatos en el territorio republicano, y en el sublevado en menor medida.
Quien diga lo contrario niega algo evidente y conocido por todo aquel interesado en la historia. Ahora bien, es comprensible el revuelo de algunos que consideraban a los republicanos de izquierda como los luchadores de las libertades del pueblo, cosa fehacientemente falsa.
Excelente artículo de Don Alfredo, esperemos siga trabajando con la misma calidad con la que acostumbra, pues su labor es de enorme importancia y relevancia.

del Rincón dijo...

Una polémica absurda la que plantea el último anónimo, si alguien defendía las libertades de los trabajadores eran los republicanos de izquierda, no los franquistas.
Que hubo criminales republicanos evidente, como hubo miles de asesinatos fascistas que se mantuvieron hasta los años 50 también evidente.
Pero ni todos los republicanos fueron criminales ni todos los fascistas tampoco.
Los religiosos estuvieron con los golpistas y contra el pueblo. Y una vez acabada la guerra fueron un gran apoyo para la Dictadura fascista. Mucha gente murió asesinada por denuncias de los curas.
Hay que alejarse un poco e intentar comprender la Historia, lo que no se debe hacer es falsearla.
No hay nada que justifique la muerte de un ser humano.

Pedro Soriano dijo...

¿Absurda? No falseo la historia, lo que me desagrada es que algunos partidos actuales la modifiquen para su beneficio. No todos nos lo tenemos por que creer, eso dejémoslo a los enfervorecidos militantes del Partido socialista. Es un clásico argumento entre éstos aquello de que los republicanos eran los salvadores del "pueblo" y los nacionales los malos que con mano de hierro deseaban la subyugación de la clase obrera. Pero es falso. El régimen civil, republicano, democrático, plural, que muchos apoyaron en el 1930, en la Agrupación al Servicio de la República, no coincidió para nada con lo que se instauró en España a la caída de la monarquía, y eso lo llevó a una angustiada admonición: “¡No es esto, no es esto!” decía Ortega. Pero tampoco era una sublevación fascista, desde luego.

Anónimo dijo...

Excelente articulo D Alfredo Sánchez Garzón. Gracias.

Anónimo dijo...

Sirva la escultura que se inaugurará en Alcublas estas fiestas de San Antón para homenajear a esta y a muchas otras personas desaparecidas absurdamente.