lunes, 9 de noviembre de 2009

LA VIDA ES UNA TÓMBOLA...

He de reconocer que he sido, hasta ahora, una persona facilmente impresionable. Durante toda mi vida he creido a pies juntillas que eso de los premios y certámenes era algo muy serio y que los galardones se otorgaban a aquellas personas que realizaban un trabajo ADMIRABLE, DIGNO de ser compartido con los demás. Hasta ahora siempre había pensado que se premiaba a LOS MEJORES.


Estaba convencida que distinguir a alguien con un premio entrañaba una responsabilidad muy grande y que los jurados encargados de tan importante tarea debían estar formados por personas cabales, preparadas, serias, justas e imparciales. Mi ingenuidad no tenía límites.

Además pensaba que el objeto de convocar certámenes era incentivar el trabajo de personas que desarrollaban una labor callada y no tenían, en la mayoría de los casos, otro camino para dar a conocer sus obras. Es decir, consideraba que estos "eventos" servían, sobre todo, para hacer un reconocimiento público, una prueba de admiración colectiva, al trabajo EXTRAORDINARIO de algunas personas o entidades.

Y visto lo visto... YA NO ME CREO NADA.




Porque la mayor parte de los premios son un apaño o engaño manejado por intereses, ya sean políticos o económicos, o los dos a la vez, que de todo hay.

Últimamente se han concedido algunos que han resultado, cuanto menos, chocantes y polémicos. Sobre todo teniendo en cuenta el prestigio de los mismos.

Es sospechoso comprobar como un Premio Planeta se falla a favor de una novela "floja", con escaso valor literario, pero cuyo autor/a es garantía de ventas. Al fin y al cabo el premio lo da una editorial (una macro-editorial en este caso) y su objetivo, no nos olvidemos, es el de vender libros, cuantos más mejor, pasando por encima de calidades literarias y otras nimiedades. Fulano/a de tal vende, fulano/a de tal se lleva el premio. Así de claro funciona el marketing editorial.

Es sospechoso que el Premio Nobel de la Paz haya recaído en Barak Obama. Lo digo desde el asombro y con una medio sonrisa. Más bien con cara de "gilipollas", esa cara que se te queda cuando escuchas algo y piensas que no puede ser verdad. ¿Qué? ¿A Obama? ¡Anda ya, no me tomes el pelo!

Pues sí, se lo han dado. A Obama. Por decir que quiere ser buen chico y que ya no va a invadir países y que ya no le interesa el petróleo de los árabes, ni expoliar a los africanos, ni intervenir en las políticas de América del Sur (¿Chávez ya no huele a asssuuuffrre?) y que va a desmantelar Guantánamo y que a los cubanos les va a permitir respirar un poco, un poquito. Y que conste que a mí Obama me cae bien, muy bien. Me parece un político interesante, con una imágen distinta, con una visión diferente y necesaria. Pero de ahí a darle el NOBEL DE LA PAZ. Es sospechoso... muy sospechoso. ¿Marketing político?.



Pero el remate ha sido lo de esta semana. ¡Le han dado el Premio Ondas como mejor presentador a JORGE JAVIER VÁZQUEZ!. Con el agravante (muy agravante) que el jurado que otorga este reconocimiento "está integrado por representantes de los diferentes sectores, expertos en temas de comunicación, críticos y profesionales". ¡Toma ya!.
¿Esto significa que los programas que presenta este tipo dicharachero están considerados también buenos programas? ¿Esto significa que los cotilleos, suburbios vitales, miserias varias, bazofias y otras basuras son considerados como buenos contenidos televisivos por los expertos en temas de comunicación, críticos y profesionales?. Ante esta mamarrachada, no puedo evitar dudar de la experiencia, la capacidad critica y la profesionalidad de las personas que han concluido que el Sr. Vázquez es el mejor presentador de la televisión de nuestro país. Quizá la figurita alada ha ido a parar a sus manos por otras cuestiones que tengan más que ver con los índices de audiencia o con intereses particulares y comerciales de la cadena para la que trabaja que con sus aptitudes periodísticas.

Y me asalta una pregunta inquietante: ¿No seremos nosotros, los telespectadores, los que lo hayamos premiado asistiendo todos los días a su "mercadillo inmundo", atendiendo embobados a sus despropósitos?

Está clara la respuesta. Tenemos lo que nos merecemos.
Y desde mi perplejidad, mi asombro y mi inocencia arrasada por tanta mentira, sigo preguntándome: ¿No será ya tiempo de poner el listón un poquito más alto y exigir que los premiados sean realmente LOS MEJORES?.

La mediocridad es lo normal, una mediocridad generalizada y ramplona que refleja lo que somos y que está incorporada con total naturalidad a nuestras vidas. Es lo que hay. Hace tiempo que dejamos de buscar la EXCELENCIA. Hace tiempo que dejamos de premiar a LOS MEJORES.
Lo triste es que la fuerza de la costumbre hace que nos sintamos complacidos, resignados y, hasta incluso, felices. Y así nos va.


ASMARA.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Los premios, lamentablemte, siempre se han solido conceder por motivos ajenos a la valía del premiado. Lo malo de estas circunstancias es que, cuando uno es premiado con todas las de la ley, también se le pone en cuarentena.
Pero es lo que hay.

octubre.17 dijo...

Solo una aclaración:

El premio Planeta 2009, al que se le califica de "novela floja de escaso valor literario" fue concedido a Ángeles Caso, novelista de reconocida trayectoria ya premiada en otras ocasiones como el Premio Fernando Lara con "El largo silencio", también fue finalista en 1994 del mismo premio Planeta.

En esta ocasión se presentó bajo el seudónimo de Virginia Évora. Quiero aclarar que los participantes del Premio Planeta que lo hacen bajo seudónimo presentan dos sobres, uno con la obra y otro cerrado con los datos personales reales que únicamente se abre si la novela resulta ganadora o finalista. Es decir que este jurado en ningún momento sabía que la autora real era Ángeles Caso), además sus miembros son de reconocido prestigio (citar entre otros a Álvaro Pombo, Pere Gimferrer o Rosa Regàs) pero se atrevieron conceder el premio a una novela "floja" de una autora llamada Virginia Évora, que según parece era garantía de ventas.

Esperando haber sido correcto, mis felicitaciones a vuestro blog.

Valentín dijo...

JJ Vazquez representa el poder del mundo gay, que en televisión está muy bien representado. Lo del premio es un algo más a todo ello.

Asmara dijo...

A Octubre 17:
Agradecerte tu participación en el blog y tu acertado comentario.
Pero creo necesario precisar que en ningún momento me he referido a la novela de Angeles Caso, entre otras cosas porque todavía no la he leido. De todas formas pienso que en esto de la literatura pasa como con todo. Cada lector/a determina si una obra es buena, mala o regular, dependiendo de cuestiones puramente subjetivas. Los premios literarios, sobre el papel, no dejan lugar a dudas en cuanto a la imparcialidad del jurado. Eso no implica que el premio sea otorgado a LA MEJOR OBRA presentada. No pongo en duda la valía de los escritores que citas, todo lo contrario. Sigo insistiendo en la idea (opinión personal) que los intereses económicos (ventas) determinan en muchas ocasiones los premios. Solo recordar el Premio Planeta del año pasado (La hermandad de la buena suerte de Fernando Savater), o a Boris Izaguirre como finalista del 2007...
El fondo de la cuestión es nuestro escaso nivel de exigencia, en general, ante cualquier situación ya sea política, cultural, social, económica, moral, artística...
Gracias de nuevo Octubre.17 por tu aportación. Esperamos volver a leerte.
Saludos desde Peña Ramiro.
ASMARA

Asmara dijo...

Al anónimo de las 9:51,

No tiene nada que ver la opción sexual del Sr. Vázquez con la calidad de los programas que presenta y con su valía profesional.

La libertad sexual nada tiene que ver con las cualidades profesionales. Es un derecho fundamental de toda persona que atañe directamente a su identidad y a su dignidad.

Gracias por tu comentario.
Saludos.
Asmara

Valentín dijo...

Yo no me meto con la libertas sexual de cada unos, ya somos mayorcitos para elegir lo que nos convenga.
Lo que sí tengo claro es que el colectivo gay tiene mucho poder, y más en televisión. Lo del premio es una forma más de reafirmarse.

mano negra dijo...

Yo tengo clarísimo que premio planeta, coche del año, mis españa, premio ondas, sorteo bajo notario, premio el que sea, etc etc. está todo consensuadopor los que mandan desde el principio.
Habrán casos en los que se notará más, otros menos, pero la mano negra siempre nos gobierna.

El Blanco dijo...

A Barack Obama realmente le han hecho una buena jugarreta con el Nobel de la Paz. Es muy sencillo, es una acicate que le han dado los suecos para que se porte bien y no arme líos como su predecesor, pues imaginaros un presidente de los EE.UU. y encima Premio Nobel de la Paz, declarando la guerra a Venezuela, por poner un ejemplo. La prensa mundial se le echaría encima y Obama no sería otro politico más que con sus cantos de sirena se ha camelado a 15 millones de americanos con su "Yes, we change" cuando realmente es todo pura fachada, sonrisas profidén y buenas palabras. Y sobre Jorge Javier Vazquez prefiero no opinar pues las cosas se caen de su propio peso y no hace falta hablar cuando los hechos hablan por sí mismos. Un saludo...

PEÑA RAMIRO dijo...

Ya echábamos de menos esos artículos de opinión de ASMARA. Por lo que vemos, has vuelto con fuerza y ganas.
Felicitarte por ello y ya esperamos leerte otra vez.