miércoles, 16 de diciembre de 2009

ALCUBLANOS POR EL MUNDO: CATALINA HERRERO SANZ

Me llamo Catalina Herrero Sanz y mi nombre actual es madame Laporte. Vivo en Francia. He estado muchos años viviendo en un pueblecito que se llama Lecruchau, que fue donde conocí a mi esposo. Después de muchos años nos mudamos. Mi hijo juega al rugby y quería que estuviésemos con él. A mí me iba mejor el clima porque estábamos en Santa María y en Perpignan. Así que ahora vivimos en Perpignan.
Yo me marché de Alcublas por una tontería de nada... Me fui de vacaciones con una prima mía y mis tíos no paraban de decirnos que nos quedáramos a trabajar allí, que estaríamos muy bien. Nos recomendaron que probáramos un año y al siguiente nos marcharíamos a casa. Y yo... resulta que encontré a mi marido, me casé ¡¡y se terminó!! Me quedé allí muy feliz.


A los tres meses de estar en Francia ya hablaba algo de francés. Ahora el francés lo hablo muy bien, pero el español bastante peor, me cuesta. Cuando marché tenía 22 años y todo el mundo me respetaba mucho allí, no noté ni pasé problemas pues me recibieron muy bien... y pronto conocí a mi marido.
Yo marché y tenía en mi mente una idea de España. Ahora ya no la encuentro igual que cuando me fui. Cuando mis hijos eran pequeños y querían salir yo les decía:
- ¡Hijos míos, sois españoles! ¡A ver lo que hacéis!
Tenía temor. Ahora me doy cuenta que no era para tanto.
Las costumbres allí son muy diferentes. Aquí (en España) siempre están con fiestas muy bonitas y de mucha gente, en verano o cuando tocan. Allí no las tenemos. Allí es diferente: los sábados hay que ir a casa de la madre, un ratito con ellos tomando tarta... y aquí es ir por ahí de paseo. El clima no es el mismo, ¡como en españa no hay nada igual! Pero en Francia también se vive muy bien.
En cuanto a la comida no veo muchas diferencias. También es verdad que en mi casa no falta la paella los domingos. Allí encuantras prácticamente la misma carne y verduras que cuando vengo a Alcublas. Los horarios sí cambian: empiezan a trabajar más pronto, vienen a casa a mediodía a comer, a la una ya empiezan a trabajar... En Alcublas es otro ambiente. La Francia es mucho más tranquila, más casera. Aquí es todo más de noche, ¡es de muy de noche!


De jovencita en Francia nos gustaba bailar. ¡¡Aunque me fui con 22 años, encontré a mi marido y se terminó el baile!! Me casé y un año después vino mi primer hijo. Como estábamos solos y no teníamos quien cuidara a los niños, pues no he ido ni al cine, ni al teatro, ni a nada... ¡ni siquiera he ido a París!
No he sido una mujer de salir por ahí.
A quien más he echado de menos ha sido a mi padre y a mi madre. Cuando somos jóvenes no nos damos cuenta; cuando nos hacemos mayores nos damos ya cuenta que hemos dejado a los padres aquí solos: ésto es lo que me ha parecido más difícil en mi vida. Cuando yo volvía a Alcublas era la mar de feliz, porque adoro yo este pueblo.
Nos casamos muy pronto. Mi marido me convenció para así no tener que hacer el subsidio social. Fue idea de mi marido, pues yo no tenía prisa por casarme. Luego vinieron los hijos y sus obligaciones. Por las tardes, como no salíamos, nos comíamos una tartita todos juntos... y esperando el verano para volver a Alcublas. Estuve cinco años sin venir, pues con tres niños uno detrás de otro... Tres chiquillicos en cuatro años. Hice a mis padres el venir allí, estuvieron un verano, pero ellos su España y su Alcublas... es normal. A mí me pasa igual: Alcublas que no me lo toquen aunque estoy muy bien allí.
Como mi marido no habrán dos. Y con ésto se terminó la HISTORIA DE CATALINA:
Yo no tengo una gran historia que contar... pero es la mía... mi vida.

5 comentarios:

Lourdes dijo...

Gracias por esta nueva entrega de alcublanos por el mundo. Nunca pensé que fueran tantos.
Al leer la entrevista, te das cuenta que se integró muy bien en Francia, que se encuentra perfectamente en aquel país... pero que el sentimiento de Alcublas sale por encima de todo eso.
Creo que es normal.

Anónimo dijo...

oh que bonito, de veras

cambio climático dijo...

Me ha llamadado la atención la reprimenda-temor-prevención cuando Catalina les dice a sus hijos que cuidado con lo que hacen que son españoles.
Digo yo que en aquellos años seríamos mirados con lupa en Francia y en muchos países más. A mí no me hubiera gustado que me miraran así.
Nos podemos preguntar nosotros: ¿cómo miramos a los que vienen de otro sitio a nuestra tierra?
Por favor, intentemos cambiar esa mirada.
Saludos Penya, y a seguir con vuestra labor, que cada día convence a más gente. Y buenas fiestas próximas.

The Last Samurai. dijo...

Con la vida que has llevado, dedicada a criar a tus hijos, ,sin apenas tiempo para el ocio, deberían llamarte Catalina "La Grande", como la zarina de Rusia.
Me ha llamado la atención, que al no salir a ningún sitio, comíais tarta por las tardes


Pero lo más importante,es que has sido-eres inmensamente feliz.

El Guerrero de la Careta dijo...

Para el anónimo de las 14:45, parece algo simplón, si no te gusta no te molestes en escribir, aunque por lo que veo si que entras en los blogs; pero si lo haces para criticar y mofarte de lo que puedan decir las personas, más vale que pases de esto y te dediques a ver los telediarios o el diario de Patricia.