martes, 12 de enero de 2010

RECUERDOS DE NIÑEZ...EN ALCUBLAS

CUANDO MATÁBAMOS EL PUERCO.

Desde que alcanza mi memoria hasta casi mi juventud, en mi casa se mataba todos los inviernos el puerco, incluso algunos años dos. Por supuesto el puerco se había criado durante todo el año en casa y en los últimos tiempos en una granja que tenía mi padre. La matanza era un momento de reunión de la familia. El tráfago era grande, duraba varios días y se necesitaba la colaboración de los abuelos, y alguna tía y prima de mi madre.

Lo primero que había que hacer era pelar las cebollas para hacer las morcas de cebolla. Mi padre recuerda bajar con el carro a la Puebla de Vallbona a comprarlas y traerse unos 200 kilos. Esta tarea empezaba el día anterior a la matanza, las mujeres se pasaban el día con el cuchillo en la mano dándole a las cebollas. Recuerdo el olor al entrar en casa y que yo quería ayudar, pero me lloraban los ojos enseguida y alguna de ellas me decía: “ponte una cáscara de cebolla encima de la cabeza y ya no te lloraran”, pero a mi no me funcionaba.
Una vez peladas, las cebollas se cocían en el caldero en el corral y después se metían en sacos a escurrir con losas de piedra encima para que se prensaran bien.


Al día siguiente por la mañana en la puerta de un corral que tenían mis abuelos a las afueras en S, Agustín se colocaba la mesa de matar el puerco (que todavía conservamos en casa) .Acudía Tono el carnicero y su tío “el mudo” con las herramientas de matar. Los hombres cogían el puerco y lo colocaban encima de la mesa y Tono procedía a hacer su faena. Mi hermano y yo observábamos, sobrecogidos por los gruñidos del animal, todo el proceso. Mi abuela o mi madre moviendo la sangre en el lebrillo era una de las cosas que más me impresionaba. Después se continuaba quemando la piel del animal con aliagas y lavándolo hasta dejarlo blanco frotándolo con piedras toscas. Una vez limpio Tono comenzaba la disección del animal y se iban clasificando las distintas partes el animal en lebrillos. Yo mientras tanto ayudaba a mi abuela a limpiar los budillos que después servirían para embutir, en la era de detrás.
Al día siguiente había que madrugar. Se traía de la carnicería la maquina de capolar y comenzaba el triturado de los distintos despieces que se habían hecho el día anterior para longanizas, chorizos, sobrasada, y güeñas. Una vez capolado todo, mi abuela y mi madre adobaban las distintas mezclas con las especias correspondientes: pimienta, clavo, sal, etc. y se hacía el “cate”.Se ponía en una sartén al fuego parte de la mezcla adobada y se probaba para comprobar si tenía “buen sentido”.Por último se embutía con la misma máquina, sustituyendo la cuchilla por embudos de distinto grosor según lo que se fuese a embutir. Alrededor de la mesa las mujeres se apresuraban para atar los rastros, que con rapidez se iban amontonando. A mi me gustaba darle a la manivela mientras con la mano izquierda empujaba la pasta hacia el interior de la máquina. Las morcas de cebolla había que hervirlas una vez embutidas. Al acabar el día los brazos estaban cansados, pero a cambio, la cambra se había llenado de rastros colgados para orearse y en la cena podíamos degustar el embutido recién hecho.

El segundo día se salaban los perniles y se ponía en adobo el lomo y las costillas que después, serían la “fridura de la jarra”. Los perniles una vez salados, se ponían a prensar bajo unas enormes losas en el corral, antes de colgarlos en la cambra para secarse. Por último, al cabo de unos días se freían las costillas, las longanizas y las morcas de cebolla que después se guardaban en la jarra cubiertas de aceite.
A pesar del trabajo, los días del mata puerco eran de alegría. Los familiares que ayudaban llenaban la casa y las comidas y las cenas eran momentos divertidos en los que se hablaba, se contaban historias y se reía.
El trabajo había merecido la pena, también por las provisiones que llenaban nuestra despensa, que durarían meses y serían nuestras delicias en algunos de los guisos de mi madre, como el arroz al horno con costillas de la jarra o simplemente en una morca de la jarra bien apretá en un cantón de pan, comida para almorzar o merendar sentada en el portal de mi casa.

Carorua


34 comentarios:

enanito dijo...

Lo termino de leer ahora. Creo que debe ser el primer relato sobre un mata puerco en la red puramente alcublano. Alguno tenía que ser el primero y siendo éste de Carorua motivo doble de alegría.
Joer Peña, no dejáis tema sin cubrir.

el penúltimo quechua dijo...

200 kilos de cebollas????
Me ha llamado la atención. Menudas morcas saldrían...
Se le echaba de menos a Carorua por aquí.

El Pajarito Morqueador dijo...

Joooo carorua primero felicitarte por tu regreso, ya creia que te habia tocado alguna bonoloto y estabas en el caribe,en fin veo que no es asi me alegro (no porque no te haya tocado la bonoloto)si no por tenerte de nuevo por aqui.Bueno, nada mas leer el articulo ya me a entrado hambre y eso que acabo de cenar,solo con leer con el cariño que lo cuentas, debistes de pasartelo bien con tanto ambiente familiar.Debia de ser algo reconfortable en aquellos tiempos saber que la familia tenia comida para cierto tiempo.
Yo estoy por criar un puerquico y buscar al samuray que seguro que disfrutaria con su sable y tendriamos morcas y jamon para todo el año.
De verdad un beso muy grande por tu reaparicion mmuuuuuuuuuakkk.

The Last Samurai. dijo...

Que tiempos aquellos...cuando pienso en la morkika apretá, en el cantón de pan...se me hace la boca agua.

Porki dijo...

Excelente matacerdo made in Alcublas. Una lástima que la autora no se prodigue más.

la mena dijo...

Lebrillos, capolar, cate. Vete a un colegio a Valencia y pregunta a los chiquillos el significado de estas palabras. Seguro que ni idea.
En nuestras manos está que esto se pierda o quede conservado.
Que no toda la conserva sea la de la jarra.
Un diez a Carorua.

Lourdes dijo...

Con estos colaboradores la Peña Ramiro lo tiene muy fácil. Cantidad y calidad, eso nunca falla. Me ha recordado muchas cosas este matapuerco alcublano: olores, momentos, personas, la familia, el pueblo de entonces, mi niñez.

Anónimo dijo...

Con la que está cayendo voy a hacer como el pajarito, criar un puerquico y dejarme la cambra repleta de género. Eso da tranquilidad. Y leña, que no nos falte leña.

Pipetas dijo...

El porquico y San Antón uno al lado del otro. Buena conexión de artículos, Peña.
Y ahí va mi pregunta a Carorua: dices que recuerdas (y muy bien) el matapuerco. El año que matábais dos ¿era por algo concreto? O sólo porque se podía económicamente. ¿Y cuantos años hace que dejastéis de matar el puerco?
Gracias anticipadas y felicitaros por este muy buen blog.

Carorua dijo...

Respondiendo a pipetas, te diré que el matar uno o dos puercos dependía como tu dices de la economía y también a veces, mi padre no podía vender algún lechón, de los que criaba en la granja y lo dejaba para engordar y después matar.
Respecto al tiempo que hace que no matamos el puerco, te puedo decir que hace más de 20 años.Cuando mi padre cerró la granja dejamos de matar puerco. A pesar de ello durante algunos años más hemos mantenido la costumbre de elaborar longanizas para la fridura que nos gustan mucho, comprando la carne ya triturada.Te anímo a que lo hagas es muy divertido embutir con la máquina manual. Los niños lo pasan en grande.

mi palomita dijo...

Me a gustado mucho recordar lo de la matanza, mi madre también criaba cerdos en un corral que teníamos recuerdo acompañar a mi madre a darles de comer y como les hacia una especie de pasta con el compuesto y agua creo que comían dos veces al día menos los domingos que solo comían una no se porque.
Cuando estaban para vender recuerdo que venia un tratante de Liria que era conocido como el “ROCH” que compraba cerdos.

un serrano dijo...

Pues ese arroz al horno con costillas de la jarra debería ser de lo mejor.
Yo recuerdo a un tío mío chelvano que llevaba los piensos de gallina blanca purina y tenía por lo menos 8cerdos en casa, en el corral. Del matacerdo no me acuerdo.

Anónimo dijo...

Cuanta hambre ha quitado la fridura de cerdo en este país, en el que muchas familias dependían de la matanza para subsistir en invierno.

una pulga de un salto rompió un lebrillo y ni no la detienen mata un chiquillo dijo...

Qué buena merienda!! y que buen relato!!. Sigue trasladándonos a ese Alcublas de nuestra niñez, Carorua.
Para estos días de frio, una buena cena es: una buena sartená de patatas fritas (con algún ajico), huevo dejao caer (uno por barba), lomo y embutido de la jarra, buena cosa de pan y alguna jarrica de vino. Ah!! y unas cepicas para la estufa.
Ya puede nevar, ya.

PEÑA RAMIRO dijo...

Da gusto leer el texto de Carorua y todos los comentarios generados.
Gracias a tod@s!!

París dijo...

Hay que reconocer que las personas que han vivido estas experiencias, que luego nos lo cuenten, es un lujo para los lectores de este blog.
Enhorabuena Peña! veo que te rodeas de buenos colaboradores.

paraules dijo...

Carorua, no hablas de las güeñas, que podrían declaralas patrimonio de la humanidad. ¿Haciáis?
Nos estamos llenando de colesterol.

Lagartija-Nick dijo...

Corroboro lo que dice el de "La Pulga", esa cena en invierno, con una jarrica de buen vino...

el fardacho dijo...

Yo me apunto también a lo de la pulga y el lagartija. Podría ser la cena de estreno del g.a.r.i.t.o.
Ok?

qué tiempos dijo...

En el bar del manco y en la fonda Alejandro aun se podía comer alimentos de la jarra. Pero todo pasa. ¿Manolo vende embutido y lomo de la jarra, o sólo fresco?

B.L.A.S. dijo...

Si os animáis, tenemos la receta de embutir y máquina de capolar.
Es comprar el magro picado y darle gusto al cuerpo.
Lo compramos,lo embutimos, lo freímos y ...

PEÑA RAMIRO dijo...

Apoyamos la propuesta de B.L.A.S.
Incluso si grabamos el proceso podremos preparar un corto interesante sobre este tema. No tenemos nada así grabado en el pueblo.
Vemos un pequeño contratiempo: una vez encontrada cambra donde orear, el dueño de la misma debería firmar un documento comprometiéndose a no tocar (ni subir a la cambra) el embutido. Ya se sabe...es muy fácil pecarrrr.

El tío la vara dijo...

Toma, toma, locurón.

Pero es que la gente esta tarde no tiene nada que hacer?

Con la faena que hay que hacer y vusotros dandole al dedico.

El poder de la vara me llama...

Jordi dijo...

eso, eso hacer embutido de la jarra, y Javi y yo, nos lo comemos.

cárnicas estellés dijo...

Hay que ver lo que da de sí el puerquico.
Si ya dicen que se come hasta el rabo...

Anónimo dijo...

En Ademuz hay un establecimiento que casi todos los fines de semana matan puerco. Vienen con autobuses, ven todo el proceso, colaboran para hacer embutido y demás y cuando acaba todo, los turistas compran el género y se lo llevan a sus casa.
El lunes siguiente ni rastro del puerco.
Es una buena idea que no sé si se hará en vuestro pueblo.
Una seguidora del bloc desde Ademuz.

greenpeace dijo...

¡¡¡No tenéis conciencia!!!
Pobre puerco.

hambre no me dejes dijo...

¿y qué me decís de la careta bien turradica?. Toma, toma colesterol!!!

APM dijo...

No lo he podido leer.
Pos no me he traido las gafas del cerca

Cacao con Corfa dijo...

Veo que después del relato de Carorua contado lo más alcublano imposible, habéis cogido ese gusanillo de hablar como se hablaba en Alcublas hace unos años y eso me ha gustado porque realmente os habéis metido en la matanza del puerco...pero a mi amiga Carorua se le ha olvidado algo importante,en el trasiego de la matanza, me imagino que ella no, pero su hermano si que lo habrá hecho alguna vez, cuando se ha referido a que quemaban el cerdo con las aliagas, los chiquillos del pueblo nos pegábamos de "hostias" cuando el "mudo" tiraba las pezuñas del animal para comérnoslas, "che" y no cogíamos ninguna enfermedad, con la mierda que llevaban.
Gracias Carorua, por haberme recordado, cuando me comía ese "manjar" tan exquisito, me imagino que más de uno que ha escrito comentarios, también las habrá probado.

lagarto jaen dijo...

Hablamos de comida y entramos todos al trapo. Cuidado, pues después de fiestas alguno puede pegar un reventón.

cacahuito dijo...

vaya topicazos que haceis y que lavones de cara os dais, o espabilais o se os comen los cooperantes.

Otro penyista sin rencor dijo...

Mi no entender al cacahito ese último (vease infiltrado con nombre de penyista).
Aquí lo único que nos vamos a comer es el puerquico, no te preocupes por nuestros cooperantes como les llamas.
Preocupate en lo tuyo, que bastante tienes con ello. Y ésto tampoco es un topicazo.

El Cid Cabreador dijo...

No me digáis que algún bellaco a osado suplantarme utilizando mi honorable nombre, por vuestras mercedes os juro que me batiré en duelo con él hasta la muerte y le entregaré su cabeza a la plebe para que la machaquen vilmente.
Bueno, a lo español, AL QUE LE PIQUE QUE SE RASQUE.