domingo, 7 de febrero de 2010

RECUERDOS...DE LA BARBERÍA

Peña Ramiro me pide que les hable de Felipe, sobre su barbería. Para hablar de él lo primero que hay que decir es que fue una bellísima persona, inigualable, en el pueblo nunca le conocí una persona con la que se llevara mal. Para él todos éramos iguales desde el más humilde hasta el más distinguido.
La época de esplendor de la barbería fue de los cuarenta a los setenta. En esa época Alcublas tenía muchos habitantes,había tres barberías: la del Chelvano, la de Guillen y la de Felipe. Si mal no recuerdo Felipe empezó a trabajar con un tal Blet que era familia de los Sentos y llegó a tener tres ayudantes: Manolo el Regino, Miguel el Manco y Jesús. Para Felipe no había horario trabajaba todos los días y los fines de semana era cuando más faena tenía ya que pasaba todo el pueblo por allí para ir afeitado los domingos, hasta el punto de acabar de incluso a las 4 o 5 de la madrugada. La barbería era el local de tertulia en el que se hablaba del fútbol, de los chismes del pueblo y de todo lo ocurrido durante la semana.
El trabajo lo hacía afeitando a navaja y el pelo lo cortaba con una máquina manual.
A pesar de ser mucha la clientela él estaba pendiente de todos. Si alguno de los habituales fallaba el viernes o él sábado ya se encargaba él de localizarlo y afeitarlo a la hora que fuera. Lo mismo si alguno estaba enfermo no le importaba ir hasta su casa para afeitarlo y cuando le ibas a pagar te decía: “ya me convidarás a un café”.
La verdad es que persona como él es difícil de encontrar. Yo tuve la suerte de tenerlo como amigo y de compartir con él muchos momentos.



El otro día hablando con su hijo nos emocionamos recordando los muchos bermutes que nos tomábamos juntos y los muchos ratos que pasábamos en la barbería. Allí domingo tras domingo, nos reuníamos todos los que nos gustaba el fútbol para escuchar el carrusel deportivo en la radio, ya que entonces no había tele. También me hizo recordar la peña de quinielas que formamos. Éramos diez o doce y entonces en el pueblo no había expendeduría para poder sellarlas, Nos las ingeniábamos como podíamos. El tío Segundo que era cobrador de la Chelvana nos las subía de Liria y se las bajaba después para entregarlas. Aunque no tuvimos mucha suerte algo acertábamos y nos tocó lo bastante para hacer alguna comida y organizar algún viaje.
En la temporada 71/72 acertamos una de 13 y varias de 12 cobramos unas 120.000 pts, que para entonces era bastante. Nos repartimos 5.000 pts cada uno y como el Valencia fue ese año finalista de la copa del rey organizamos un viaje para ver el partido. Los finalistas fueron el Atlético de Madrid y el Valencia y para nuestro pesar el Valencia perdió por 2-1. A pesar de ello fue un viaje que disfrutamos mucho.
Aún conservo las libretas y rollos en los que iba anotando las distintas combinaciones para luego hacer las quinielas, ya que yo me encargaba de rellenarlas. Entre todos los de la peña elegíamos cuatro o cinco resultados fijos y después yo me ingeniaba las combinaciones del resto de resultados. Se llamaban quinielas reducidas. Cada semana jugábamos unas 80 quinielas y al final del año aunque fuera poco algo nos repartíamos.


El tío Emilio

El tío Manolo Regino nos contó también un montón de historias y anécdotas de la barbería.
Nos dice que la gente ya acudía a la barbería de buena mañana. De madrugada los serenos ya avisaban a la gente y la faena empezaba a buena hora...
Recuerdo bien cuando venía el tío Molín a la barberia; era todo un espectáculo. Llegaba y sacaba una petaca que era así de grande, se echaba el tabaco en la mano, sujetaba el papel con los dedos, encorvado, le costaba liarlo... Después de tres o cuatro operaciones, lo conseguía y sacaba del bolsillo un hierro muy largo y una piedra. El hierro en una mano y la piedra en la otra, metía la mecha por entremedias de los dedos... y ¡¡chap!! no encendía... ¡¡chap!! tampoco. Al final encendía y ¡menuda cara ponía! Se tiraba una hora para hacerse y encenderse el cigarro, ¡pero qué a gusto se lo fumaba!


A las tres o a las cuatro de la mañana seguían afeitando. El tío Manolo estaba en la faena con un amigo que se quejaba que su mujer se embarazaba mucho. Felipe estaba también en su faena y escuchando. En eso que el que estaba afeitando le dice al quejoso: eso te pasa porque eres tonto. ¿No sabes que Llatas tiene unos polvos...? Vas y se los pides.
-¿Cómo se llaman? Le pregunta todo interesado.
-Nometerminina.
-Pues sí que tengo que ir, tengo que ir...
Aguantaron todos la risa como pudieron y el hombre pagó y se fue a casa todo convencido.
El tío Manolo nos contó bastante anécdotas más, pero eso ya será para otro día. Han habido más personas que nos han hablado de Felipe, de su humanidad, de su caracter, etc. Todos coinciden que ha sido una persona para no olvidar, siempre lo tienen en su recuerdo.
Y queríamos terminar con unas palabras de su mujer que, aunque el sonido es algo defectuoso, se emociona al recordar a su marido. Ante la pregunta de cual ha sido el mejor recuerdo de su vida nos contesta sin dudar que fue el casarse con su marido.



15 comentarios:

Anónimo dijo...

Un buen recuerdo, Peña. Me he emocionado viendo la imágen de su mujer recordando a su marido.

Sole dijo...

El recuperar la memoria de Felipe y de muchas personas más como lleváis haciendo supone el crecer como pueblo y como personas.
Es de agradecer vuestra línea de trabajo, no hay nada igual.

PEROLERO dijo...

Había oido muchos comentarios sobre la barbería el tío Felipe y su humanidad, de los domingos con el carrusel, creo que podriais ampliar un poco más porque la barbería era poco menos que la iglesia para los hombres.La pregunta a la Tía Fina no creo que sea la más adecuada pero la respuesta es emocionante.

era pequeño entonces dijo...

Si la barbería era el centro de reunión masculino de Alcublas por algo sería. Algo tendría que ver Felipe en ello. Buena gente.

curioson dijo...

¿Alguien sabe cuánto cobraban entonces por afeitado y corte?

Paco-Peña dijo...

Yo tengo la gran suerte de tener muy lejanamente en el recuerdo la imagen del tío Felipe, venía a mi casa a afeitar a mi padre y a llevarse un liquido a modo de "after shave" de aquellos tiempos, una mezcla de alcohol y colonia; también en mi casa afeitaba a Martín, el alguacil.Me acuerdo también de los escalones que habían para entrar en la peluquería y los dos sillones de hierro que tenía, a nosotros nos ponía una silla encima de ellos para cortarnos el pelo, a mi siempre a lo Marcelino pan y vino, como Pablito Calvo en la película. Como forofo que era del fútbol y sobre todo del Valencia, recuerdo también los partidos que hacían por la televisión que mi casa se llenaba como si fuera el bar y por supuesto allí estaba el tío Felipe, D. Alejandro, Martín, etc.
Bueno tío Emilio gracias por recordarnos al tío Felipe, la verdad que se nos a hecho corto.

El Blanco dijo...

Ver la foto con el sillón me ha hecho revivir recuerdos escondidos...
Recuerdo que me cortaba el pelo en Alcublas con Felipe(hijo), que me ponía una sillita para estar a su altura. Ha sido el único peluquero que me ha afeitado las patillas y el cogote, para luego salir sin esa sensación de frío de lo bien rasurado que me dejaba con la navaja. ¡¡Mucho arte hay en esa peluquería!!
Saludos Felipe!!

Lector de blogs dijo...

Suscribo las palabras de Sole. Recuperar nuestra memoria es mirar hacia el futuro como pueblo.
Esto es cultura, sin dejarse llevar por amarillismos y discusiones bizantinas. Os felicito por la línea de trabajo emprendida.

enanito dijo...

Ojo con lo que cuenta el Tío Emilio. Tres barberías habían entonces en el pueblo. Otros tantos hornos. Había hasta sereno.
Por favor, ahondar más en estos temas. Muchos lo agradecemos.

beni khaled dijo...

Amigos, direis q soy un trasnochado, un carroza, un vejestorio o un conservador. El hecho es q he probado decenas de colonias, after shave y otros productos similares y no he dado con ninguno como el Floyd.

Y es q con solo un suave masaje de Floyd en mi cara parece como si pudiera evocar todos los recuerdos de la juventud, como si ese olor me embriagara y me llevara por el tunel del tiempo a recuerdos q en condiciones no olorosas, ni conseguía tener presentes.
Creo recordar una botella de Floyd en la barbería de Felipe, no se si me equivoco, pero sería ya al final. El siempre se suministraba de una fórmula mágica que hacían entre el tío Llatas y él.
Hasta siempre,Felipe.

Anónimo dijo...

La tía Fina lo dice todo con su expresión.
Emocionante.

una sobrina dijo...

Cuánto me hubiera gustado conocer a mi tío Felipe, son tantas las vivencias que me han contado de él, mi abuelo y mis padres. Ver esta entrada en el blog, las fotos q tantas veces había visto, me ha gustado y también me ha emocionado mucho.
A veces las palabras sobran, me quedo con la frase "Era una gran persona"

un amigo dijo...

Su sobrina lo ha resumido todo perfectamente en 4 palabras:
ERA UNA GRAN PERSONA.

PEÑA RAMIRO dijo...

No queríamos pasar la ocasión sin agradecer al tío Emilio y al tío Manolo el Regino su dedicación para confeccionar el artículo sobre Felipe y la barbería.
Y también a la familia por dejarnos invadir su intimidad y poner a nuestra disposición todo el material que solicitamos.
Gracias!!

maria amparo dijo...

Su familia dijo....
Es muy de agradecer el trabajo de recuperar la memoria de las personas de Alcublas, que es la memoria del mismo pueblo.
Gracias por el bonito recuerdo que habeis trasmitido de la figura que nuestro padre, que han narrado tan bien sus amigos el tio Emilio y Manolo regino.
Pero cuando estamos escribiendo estas letras nos da la impresión que se marchan demasiado pronto las grandes personas.