miércoles, 3 de febrero de 2010

AGUSTÍN ALBALAT, PINTOR ALCUBLANO

Descubrimos a Agustín Albalat en la Exposición de Arte en la Casa de Tod@s de Alcublas. Preguntamos sobre él y nos dijeron que se trataba de un pintor alcublano que alcanzó la fama, murió joven (1930-1965) y no pudo volver a sus orígenes.


Pascual Patuel, en su libro ”Agustín Albalat. El camino hacia la abstracción”. Diputación de Valencia. Institució Alfons el Magnànim, 2002. Col. Itineraris 12; habla así del artista:
“La presente (muestra) quiere recuperar la figura del pintor Agustín Albalat (Valencia, 1930), que empieza su andadura en la década de los años cincuenta. Desde un ambiente muy limitado en el contexto de pos-guerra consigue superar los condicionamientos de su formación y sabe asimilar el espíritu de la modernidad en el ámbito del paisaje y la naturaleza muerta. Su corta, pero intensa trayectoria, le llevó a evolucionar, desde las posturas académicas del realismo y sorollismo decimonónico, hacia una pintura dominada por el interés formal, hasta desarrollar una obra abstracta de gran fuerza lírica. En este camino se fue vinculando a los ambientes más renovadores del momento”.
Retrato de su padre, por Agustín Albalat.

Hablar de la pintura valenciana de la posguerra es hablar de Agustín Albalat. Formó parte del Grupo Parpalló, constituído en Valencia en 1956.Vicente Aguilera Cerni, con el apoyo del Instituto Iberoamericano de la Ciudad, es el promotor. El grupo es fundado, al igual que otros grupos de posguerra, para conectar la creación artística valenciana con el panorama internacional tras la interrupción causada por la Guerra Civil. Suelen distinguirse dos momentos en la evolución del grupo: el primero, hasta 1959, está compuesto por artistas de distinta orientación estilística, pero con una actitud renovadora común; son Agustín Albalat, (1930 1965), Manuel Gil (1925- 1957), Salvador Montesa y Vicente Castellano (1927), entre otros. Su referencia fundamental es la abstracción figurativa.
Diarios como ABC o La Vanguardia se harían eco (desde 1950 hasta su muerte) de sus numerosas exposiciones y premios. Incluso María Ángeles Arazo le dedica un extenso artículo en Las Provincias el 5 de mayo de 1971, que reproducimos a continuación.



Artículo de MARIA ANGELES ARAZO
LAS PROVINCIAS - 5 DE MAYO DE 1971 – PAG. 15

AGUSTÍN ALBALAT EN EL RECUERDO

"Después de leer las cartas de Agustín Albalat confieso que he necesitado un tiempo, una pausa larga, antes de comenzar a escribir. Su letra, tan fluida, su sinceridad de expresión; esa terrible angustia, esa loca ilusión y esos ramalazos de humor, encierran tan poderosa humanidad que parece injusto tener la certeza de que hace seis años dejo de pintar, de escribir; dejo de renegar, de soñar, de esperar y de burlarse de si mismo con esa tremenda piedad de los inteligentes.

Lo conocí una tarde invernal. Antonia Mir iba a visitarle al Sanatorio Médico Quirúrgico, y yo le acompañé. Era en noviembre de 1964. En los cristales de su terracita golpeaba la lluvia y se oía también el rumor de los árboles que perdían las hojas. Agustín Albalat tenía un cuadro a medio pintar en el caballete y sobre la mesita, botes de pintura, pinceles, plumillas y pequeñas carpetas con bocetos. Arriba del televisor estaban los dos muñecos que Antonia le había llevado del Rastro; uno de trapo con sus mofletes pintados como lunares, que el bautizó con el nombre de Francisco; el compañero era el popular Nicanor, ese personaje de cartón criatura de la más vulgar artesanía española, a quien el pintor llamaba Claudio.

A B C, VIERNES 24 DE FEBRERO DE 1956. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 39

Hablamos y reímos mucho. Agustín Albalat tenía una gracia extraordinaria para contar anecdóticamente la vida de su reclusión en el centro antituberculoso. Recuerdo que me brindó tema para un cuento, al referirme las andanzas de una asociación caritativa cuyos miembros hacia juegos de manos, tocaban la armónica y algunos hasta vestían de payasos para escenificar chistes. De vez en cuando, se asomaba uno a la puerta y me preguntaba: “ ¿He estado aquí ya?” .... Antes de responder, entraba, me hacia coger cartas de una baraja para no sé que trampa, y apenas veía que yo empezaba a sonreír, se iba la mar de feliz”.

Agustín Albalat permanecía semi-acostado en la cama, con dos o tres almohadones en la espalda. Estaba pálido y su cabello, muy lacio, le caía sobre la frente y las patillas. “¿Entrevista?, No; ya me la harás con motivo de alguna exposición”. Me entregó después el Cuaderno de Arte del Ateneo de Madrid, publicación monográfica sobre su pintura que firmaba Federico Muelas y que se editó con motivo de la presentación de su obra, en la Sala del Prado (del 9 al 22 de febrero de 1961). “El curriculum vitae”, a grandes rasgos, viene en la última página”, dijo.


A B C. JUEVES 3 DE DICIEMBRE DE 1959. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 67

Lo leí saltando algunos renglones. Nace en Valencia, 1930. Estudia en la Escuela de San Carlos de Valencia. Medalla de Plata de la Exposición de Arte Universitario (1948). Pensionado por la Diputación de Valencia. Beca de El Paular. Reside un año en Madrid (1950). Se traslada a Marruecos donde permanece dos años. Exposiciones en Tetuán, Valencia y Madrid. Primer Premio Paisaje “Venta de Contreras” 1955; Primer Premio Salón de Otoño de Valencia 1956; Premio en la VIII Exposición de Pintores de Africa (Madrid). Medalla de Plata en el Concurso nacional de Alicante 1957; Tercera Medalla en la nacional de Bellas Artes, Madrid; Primer Premio en la IX Exposición de Pintores de Africa 1958; beca Fundación Conde de Cartagena.
Viajes a Francia e Italia. Exposición en Cannes. 1959 Participa en el Certamen: “Veinte años de pintura española contemporánea” (Lisboa). Exposiciones en Madrid y Bilbao. Premio March. 1960: Nuevas exposiciones en París. Seleccionado para la “Bienal Internacional de Venecia 1962”.
“Pero la vida - ¿sabes? – no se puede condensar ahí, en una relación de nombres y fechas. Cuando este bien, algún día, en Valencia, ya hablaremos”.

A B C. SABADO 19 DE NOVIEMBRE DE 1960. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 62

Su obra se había admirado aquel mismo año, en una exposición que Antonia Mir se encargó de organizarle en el Ateneo Mercantil. Aquella tarde, cuando la conversación perdió el tono bromista, y la noche cubrió pesadamente el cielo, Albalat nos mostró algunos de los bocetos que iba a exponer en la Galería El Bosco. “Yo no sé lo que hago – confesó - . Quedan unas cosas extrañas, pero yo creo que bastante atractivas. Me pongo a rayar y, … ¡hala, a ver que pasa!. Los vio Zobel y me animó a que siguiera. Utilizo siempre plumillas, y a la tinta china negra”. Su voz bajó de tono, y como si necesitara la confidencia, añadió: “En realidad, estoy mas que harto de mi mismo; harto de mis propias quejas y demasiados males reunidos; harto, y con la paciencia y la voluntad a punto de romperse. Soy como una cañería muy vieja y llena de “forats”; tapas una y empieza a romperse por otro lado”.

Se quedo un poco triste, aunque sonreía, aunque afirmaba que Francisco y Claudio le acompañaban, y según la luz la expresión de sus caras cobraban viveza.

No lo volví a ver. Hace unos días Antonia me entregó sus cartas y certificó, sin rubor, que mi piel se ha erizado al conocer la valía de un hombre, de un artista, que luchó hasta el final con una esperanza que , si a veces se quebraba, sabía recomponerla.
Desde su exposición en El Bosco, escribieron los más acreditados críticos de Madrid. José Hierro afirmó: “Cuando uno se enfrenta con estos dibujos, apenas unas formas blancas destacando del fondo negro, no puede menos que pensarse que estamos ante unos cuadros cubistas que se han quedado a oscuras. El rigor preside estas creaciones. Y el primor. No se trata de estallidos de blanco sobre negro, sino de formas muy precisas realizadas con una técnica de rayados finísimos, paralelos y entrecruzados, como podrían ser los de un grabador. Se piensa que los dibujos de Albalat son aguafuertes aún sin realizar. El artista revela una personalidad aún más firme y singular que en sus pinturas. Es una sorprendente exposición”

A B C. 28 DE NOVIEMBRE DE 1963. PAG. 18

Sánchez-Camargo, en su extensa crónica, analizaba la producción de Albalat: “Cada vez mas inquieta, mas ansiosa de selección, y así, de un figurativismo, que tuvo el raro resultado de satisfacer a unos y a otros, para después desembocar en un abstractismo “sui generis”. Y es signo de singularidad hacer que la obra sea diferente a las demás. La estimación de Albalat tan antigua en el aprecio crítico, revalida en esta muestra los méritos que posee. El artista es dueño de algo que solo a él le esta permitido crear. Albalat adquiere la dimensión del gran artista que siempre es”.

Esto sucedía en enero de 1965. Durante estas fechas, el pintor valenciano dejaba constancia de su amargura: “tres años de encierro y en la cama. Pueden ser muchas cosas juntas; y es que estoy medio neurótico y desquiciado. O todo el mal esta en mi; en mi gastada voluntad que llevo a rastras como el que lleva un abrigo viejo que no sirve para nada. También pienso que mi pintura no entra en Madrid. Los dibujos se pusieron al precio de una gabardina, y no de buena calidad; y ni por esas. Juana Mordó compró dos cuadros, y un pintor, el tercero. No dudo de que los adquirieron porque les gustaron, pero estoy seguro de que la razón principal no fue esa. Ayer fui a la exposición. Me llevaron en coche, y regrese con cerca de 39 de fiebre y unos tiritones enormes, pues debí acatarrarme. Con las flores de la estufa ya se sabe. Los médicos dicen que estoy menos podrido que hace tres años, pero me queda el rabo por deshollar (palabras textuales)”.

Sin embargo, su animo, esa llama de entusiasmo que palpitaba en su pecho enfermo, le hizo escribir: “Voy a pintar nueva serie de dibujos (una veintena) para exponer en abril o mayo en Paris. Además he de preparar obras para Nueva York. Proyectos no me faltan. Pienso muchas veces que, a fin de cuentas, todo esto de la vida se reduce a pretender alcanzar siempre algo – y muchas veces no sabemos el que – Nos sucede un poco como aquel pobre burrito, que le ataron u palo delante del morro con una zanahoria en la punta. De esta forma no dejaba de caminar; pero de la zanahoria ¡ni pum! Por eso creo que lo importante es andar, andar, andar; y cuanto mas aturdido y agitado mejor, ... pero con ilusión!”.
Páginas y páginas, con su letra a veces desgarrada, con esos graciosos dibujos de Francisco, Claudio y un pájaro, que encarnaba el ave enjaulada que era él. Un pájaro tristón ante esa primavera que despuntaba en las acacias. “Este tiempo no me sienta nada bien. Pienso en el verano; es entonces cuando revivo haciendo con las cigarras, pero sin cantar (lo hago muy mal)”.

Claro que no podía permanecer insensible a esos detalles de acento poético: “la hermana del piso me mando hoy dos rosas rojas de gran tamaño, preciosas. Y proceden, además, del altar de la capilla”

La necesidad le apremiaba. Aceptó los encargos que le hacían: “Portadas para un libro, viñetas de color para una revista industrial y la confección de un calendario a base de máquinas de coser”. La humilde maquina del hogar había constituido años atrás la temática preferida de muchos de sus cuadros. Maquinas de concepción simplísima, pero con un encanto especial en su propia humildad. Negros sobre fondos malvas y rosas.

LA VANGUARDIA ESPAÑOLA. DOMINGO 17 DE JUNIO DE 1962. PAG. 18

Albalat tenía que interrumpir los dibujos. Albalat, a medida que la savia renovaba la naturaleza, se debilitaba. “Estoy un poco harto de esta constante angustia. Cuando me decidí a venir aquí era un caso perdido. Gracias a los médicos y al doctor Pontearroyo. Una noche se me dio, en plena lucidez, la extremaunción; esto fue en septiembre de 1962”.

Francisco, el muñecote de trapo: “tan bobalicón, tan inocente”, y Claudio, el de cartón “que tiene cara de pillo y tunante”, debieron estar muy tristes cuando el pintor cogió el bolígrafo para escribir: “Tengo la impresión de que no sirvo para nada. Hace semanas que no me levanto. Desde mi puerta hasta el fondo del pasillo hay 103 pasos, cortos. Cuando sólo cuente 70 estaré curado”

Nunca más se levantó. La primavera, mediado junio, pudo más que él. Tal vez estaba cansado de luchar. Allí quedaron sus dibujos, el sueño de sus proyectos. Los cuadros de Agustín Albalat colgaban en Museos y colecciones particulares de España, Marruecos, Francia , Suiza, Holanda, Estados Unidos, Inglaterra, Bélgica y Alemania.
Un día ya no pidió las plumillas, ni el bolígrafo. Un día quedó dormido, ante la mirada atónita de los muñecos del Rastro y de esa primavera azul, que le había vencido sin darse cuenta seguramente.

13 comentarios:

Un@ nuev@ por aquí dijo...

¡¡Enhorabuena Peña!! Ya parecéis el CSI. Menudo equipo de investigación.
Fuera de bromas, ha sido una excelente idea el recuperar a este insigne alcublano a todos nosotros.
Gracias Peña por vuestro empeño y dedicación a todo lo que huele a alcublano. Sois un ejemplo a seguir.

en dos palabras dijo...

IM PRESIONANTE

Anónimo dijo...

El recuperar el pasado es la mejor forma de tener un futuro prometedor. Vosotros tenéis un presente inmejorable y un futuro prometedor.
Eso es cultura.

El Blanco dijo...

Yo me apellido Albalat también, aunque yo no comparto(creo)ningún parentesco con Agustín Albalat, pero solo puedo decir que me ha gustado Peña, no sabía de su existencia hasta la inauguración del Ayto. de Alcublas y ya me picó la curiosidad.
Por cierto, conozco a Pascual Patuel, me pondré en contacto con el a ver que me cuente mas cosas...

Lector de blogs dijo...

Qué buen artículo, Peña. Cantidad y calidad. Menudo listón os están poniendo. Apoyo lo que dice el Blanco de seguir investigando.
Oye Blanco, le podías pasar a Peña tus averiguaciones y colaborando es como se hacen las cosas.

Anónimo dijo...

El Grupo Parpalló fue un soplo de aire fresco en la dictadura. La suerte fue que no se censurara, pues hablamos de unos años concretos.
Agustín Albalat fue uno delos pintores que más evolucionaron en su lamentablemente corta vida artística. No sabía que era de Alcublas.

Postigo dijo...

Esto de la Peña Ramiro apunta maneras, cada día mejor. No creo que os cierren la paraeta, como decían el otro día.
A propósito de paraeta, la Real Acadèmia de Cultura Valenciana (RACV) ha elaborado un denso informe con más de medio centenar de "valencianismos" que remitirá a la RAE a fin de que aquellos que no se encuentran en el diccionario español tenga cabida.

enamorad@ del arte dijo...

Vi el cuadro de A Albalat en la exposición del Ayuntamiento y su evolución hacia los que poneis en el blog es absoluta. Le doy la razón al anónimo que habla del grupo Parpalló.

uno de la compe dijo...

Lujazo de artículo y lujazo de pintor. Y todo de Alcublas.
Estais que lo tiráis, Peña, que nivelón.

Anónimo dijo...

LA OTRA NOCHE BUSCANDO EN GOOGLE, ENCONTRE SU PAGINA Y DESPUES DE LEER LOS ARTICULOS PERIODISTICOS, Y COMENTARIOS
DIVERSOS, SOBRE EL PINTOR ALCUBLANO,ME DECIDI,A HACER EL MIO, PERO MI IGNORANCIA SOBRE EL INGLES ,Y MI POCA EXPERIENCIA EN ESTO DE INTERNET CREO QUE ME JUGÓ UNA MALA PASADA Y NO HABRÁ LLEGADO MI HUMILDE COMENTARIO.
LE REDUCIRÉ LO QUE EXPRESABA MAS O MENOS:SOY NIETO DE ALCUBLANO QUE SE BAJÓ A VALENCIA A TRABAJAR EN LA HELADERIA DE SANTA CATALINA.POR MAS SEÑAS "ERA EL TIO ROYO.HABRA CAIDO EN LA CUENTA, QUE SOY PRIMO SEGUNDO DE AGUSTIN ALBALAT,YO TAMBIEN SOY AGUSTIN ALBALAT, Y VIVO EN PUERTO DE SAGUNTO,DE AHI MI INTERES POR LOS ARTICULOS Y COMENTARIOS LEIDOS EN PEÑA RAMIRO,CASUALIDADES DE LA VIDA PADECÍ LA MISMA ENFERMEDAD QUE EL,AUNQUE POR FORTUNA PARA MI DE MOMENNTO HE LLEGADO ALOS 70.

Anónimo dijo...

hOLA, TENGO UN CUADRO DE A. ALBALAT, ME GUSTARIA SABER SI ES EL AUTENTICO, A LA PERSONA QUE SE LO COMPRE ME DIJO ALGUN DIA SABRAS LO IMPORTANTE QUE ES TU CUADRO Y ME REI, EL CUADRO ES MUY ESPECIAL ES UNA SEÑORA CON CARA DE MARIONET SENTADA EN UN SILLON Y DE SUS MANOS SALEN 2 MARIONETAS MAS, ES MUY ESPECIAL, EL CUADRO TIENE ALGO, dONDE PODRIA SABER SI VERDADERAMENTE ES AUTENTICO?

mila dijo...

Como os puedo enviar una foto del cuadro que tengo de A.Albalat

PEÑA RAMIRO dijo...

Hola Mila, Envíanos la foto a penyaramiro@hotmail.es

Y muchas gracias por tu interés en leernos.