lunes, 15 de febrero de 2010

ESCRIBIERON SOBRE ALCUBLAS...

SIMÓN DE ROJAS CLEMENTE Y RUBIO

2ª PARTE

EL CULTIVO DE LA VID EN ALCUBLAS COMO REFERENTE MUNDIAL…
…A PRINCIPIOS DEL SIGLO XIX


Como lo prometido es deuda, a continuación completaré la anterior entrada dedicada en este blog Peña Ramiro al insigne botánico y agrónomo natural de Titaguas, D. Simón de Rojas Clemente y Rubio, y su relación con Alcublas. A pesar de ser un gran viajero, no existen datos ni documentos que muestren que Simón de Rojas Clemente visitara Alcublas, pero sí que escribió sobre su agricultura. Veámoslo… En 1818, Simón de Rojas Clemente y Rubio junto a Mariano Lagasca, Bibliotecario y Director, respectivamente, del Real Jardín Botánico de Madrid, y con la colaboración de un selecto grupo de especialistas, entre los que se encontraban Antonio Sandalio de Arias, Claudio Boutelou, Francisco de Paula Martí, etc., iniciaron la reedición en cuatro volúmenes entre 1818 y 1819, de la Agricultura general de Gabriel Alonso de Herrera, de 1513, por encargo de la Real Sociedad Económica Matritense.

Esta nueva edición de la Agricultura general (la obra agrícola más importante y conocida en España hasta bien entrado el siglo XX) tenía un doble objetivo. Por un lado, “queriendo la Sociedad Económica de Madrid que se restaurase el texto” de la versión original de 1513, puesto que a su juicio en ediciones posteriores se habían ido introducido añadidos sin valor que la habían desvirtuado y, de otro, “nivelándola con el actual estado de las luces” con adiciones de mayor rigor científico y actualidad

La colaboración de Simón de Rojas Clemente fue sin duda la más importante y valiosa, ya que redactó el prólogo, las adiciones a las castas de trigo, al cultivo del algodón y, sobre todo, a las variedades y cultivo de la vid, la vinificación, los principales vinos de España, etc. Y en una de sus ADICIONES menciona con admiración que los “vecinos de Alcublas” utilizaban una técnica novedosa en el cultivo de sus viñedos.

Así, en el Tomo I, de la “AGRICULTURA GENERAL de Gabriel Alonso de Herrera. Corregida según el testo original de la primera edición publicada en 1513 por el mismo autor, y adicionada por la Real Sociedad Economica Matritense”. Imprenta Real. Madrid. 1818. Y al final del Capítulo XVI. De los tiempos y manera de arar y cavar las viñas, pág. 434, escribió Simón de Rojas Clemente en la ADICION:

“ Las ventajas del achatado, la preferencia que se da en varios paises á los terrenos mas cargados de piedra suelta y la valentía de las parras criadas en los patios sugirieron á algunos la idea de enlosar ó empedrar las viñas, haciéndoles ver ahorros inmensos en la supresión total de las labores anuales. Cuando el célebre Rozier realizaba en las suyas de los alrededores de Bezieres este estraño pensamiento, ya los vecinos de Alcublas en nuestro reino de Valencia lo tenían muchos años antes, no solo puesto en planta, sino llevado todavía mas adelante; siéndoles familiar, según me lo asegura un testigo ocular (D. Juan Bautista Ocio), el uso de levantar pared continua de piedra seca de una cepa á otra en toda la longitud del liño, del grueso y hasta la altura de las cepas mismas.

“Esta práctica ha de ser necesariamente muy económica por los dispendios que ahorra y el aumento de cosecha que debe producir en las esposiciones muy calientes y en los terrenos muy áridos que la atmósfera no favorece con rocíos ni otro género de humedad durante la estación del verano. Ni es fácil conseguir por otro medio que se pueblen de vides infinitas terreras y colinas de España, condenadas hasta ahora á una esterilidad absoluta por lo exaustas que las dejan de jugos el sol y vientos secos del estío, á falta de depósitos abundantes de agua subterránea con que sufragar á estas pérdidas ó de diques superficiales con que contenerlas o minorarlas.”


¿Y quién era el “célebre Rozier” que menciona Simón de Rojas Clemente en su texto, que al parecer también coincidía con los vecinos de Alcublas en tan singular técnica de cultivar las viñas?. Jean-Baptiste François Rozier (Lyon 1734 - Lyon 1793) fue un reputado botánico y agrónomo francés y la máxima autoridad mundial en esa época –finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX- respecto a la viticultura y enología.

Entre sus obras más destacadas habría que mencionar “Mémoire sur la meilleure manière de faire et de gouverner les vins de Provence, soit pour l'usage, soit pour leur faire passer les mers”, de 1772; la “Démonstrations élémentaires de botanique”, con A.L. Claret, 1773.Y, sobre todo, la más completa enciclopedia agrícola del siglo XVIII: Cours complet d'agriculture théorique, pratique, économique et de médecine rurale et vétérinaire. ou Dictionnaire universel d'agriculture. En 10 volúmenes. 1781-1800.

Ya, tras su muerte, se publica póstumamente en 1801 su “Traité théorique et pratique sur la Culture de la Vigne, avec l'Art de Faire le Vin, les Eaux-de-Vie, Esprit-de-Vin, Vinaigres simples et composés. Ouvrage dans lequel se trouvent les meilleurs méthodes pour faire, gouverner et perfectionner les Vins et Eaux-de-Vie…”, junto a Jean-Antoine Chaptal y Antoine Parmentier, en 2 volúmenes. Obra que recopila los textos fundamentales en los que todavía se basan buena parte de la viticultura y enología modernas.




Así pues, la ADICION de D. Simón de Rojas Clemente y Rubio nos describe una vanguardista técnica en viticultura de la que, según parece, no ha quedado vestigio o recuerdo alguno. A principios del siglo XIX y en la línea propuesta por Rozier, uno de los más ilustres agrónomos del momento, los agricultores alcublanos cultivaban las viñas de una manera muy especial: cubrían parcialmente el terreno con piedras, a fin de disminuir la excesiva evaporación del suelo durante los tórridos y largos veranos.

En la actualidad, dos siglos más tarde, en jardinería y para determinados cultivos se emplea una técnica parecida. Se denomina “acolchado” o “mulching” y, aunque normalmente se realiza recubriendo el suelo con una capa de residuos orgánicos (paja, corteza de pino, etc.), también puede hacerse con grava o piedras. Sirve, además de limitar la aparición de malas hierbas, para mantener la temperatura y humedad del suelo, reduciendo su evaporación, como ya conocían y empleaban los agricultores de Alcublas a principios del siglo XIX en sus viñedos.




Las técnicas de cultivo más novedosas hoy en día ya eran utilizadas hace más de dos siglos en Alcublas!. Según parece, no hay nada nuevo bajo el sol. Lástima que la soberbia que guía la forma de actuar en nuestro actual mundo “tecnológico” nos impida valorar, y aprovechar en su justa medida, el saber ancestral de nuestros mayores…


Por

Juan Antonio Fernández Peris,
del Centro Excursionista de Chelva y colaborador del blog PEÑA RAMIRO

8 comentarios:

sabañon dijo...

Me ha gustado mucho el artículo, pero en particular el último párrafo, la reflexión del autor en voz alta indicando que este mundo actual desdeña todo lo que huele a pasado.
Craso error.

podemos dijo...

Por lo visto, los alcublanos ya éramos innovadores hace siglos. ¿Por qué no serlo también en estos tiempos? Si dejamos de quejarnos y nos dedicamos a cosas más productivas, mejor nos irá. Y está visto que sabemos.

Anónimo dijo...

Pregunta para el autor del artículo:
¿Por qué se dejó ese método tradicional? Su abandono fue porque surgió otro mejor, o...
Mi enhorabuena al blog y alautor del artículo.

maclet dijo...

Lo más probable es que los agricultores alcublanos abandonaran este método tradicional de cubrir parte del suelo con piedras por lo costoso, en tiempo y en esfuerzo.

Juan Antonio Fernández Peris

librepensador dijo...

Ya Tucídides en siglo V a. C. nos dice que “Las gentes del Mediterráneo empezaron a emerger del barbarismo cuando aprendieron a cultivar el olivo y la vid” Hagámosle caso.

balcondevalencia dijo...

La preponderancia del cultivo de la vid ha tenido sus oscilaciones en nuestra zona. Se llegaron a perder muchas hectáreas de terreno cultivado que fue absorbido por el cultivo del cereal debido a las escasas perspectivas y al descenso de la población (estamos hablando de un cultivo dedicado al autoconsumo principalmente).
Luego vino (nunca mejor dicho) su reactivación para pasar en la actualidad a un abandono penoso. Hablo de Alcublas, pues en Villar la cosa cambia.

Lector de blogs dijo...

Otro artículo en la línea de Juan Antonio, que aunque no tengo el gusto de conocer personalmente, si que ya es conocido mío por sus artículos sobre temas alcublanos.
Otro artículo más con rigor y cosas de qué aprender, esa es la línea.
Y atención, pregunta:
¿Ha pervivido esta técnica en algún otro sitio? ¿O los motivos que esgrimes son suficientes para su perpetuo abandono?
Gracias por anticipado.

maclet dijo...

De alguna forma sí que se conserva en algunas zonas técnicas parecidas aunque no tan perfectas como en Alcublas.
Por ejemplo, los típicos campos junto a ramblas, y cuyos propietarios mantienen el suelo cubierto con cantos rodados.
Con ello se ahorran labores contra las malas hierbas, además los cantos rodados mejoran la temperatura del suelo y ayudan a mantener su humedad.

Juan Antonio Fernández Peris