lunes, 1 de marzo de 2010

HAN TRABAJADO EN ALCUBLAS...

D.LEON PIQUERAS MORTE
UNA CELEBRIDAD MÉDICA DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX

(4ª PARTE)

UN TRISTE OLVIDO.
Continuando con las entradas en este blog Peña Ramiro sobre el médico D. León Piqueras Morte, a continuación relataré la meritoria labor que emprendió, desde su puesto de médico titular, por la mejora general de la salud pública en Alcublas, y en especial en su lucha contra la lepra: el problema sanitario número uno en Alcublas a finales del siglo XIX y principios del XX.

El 14 de junio de 1891 se aprueba el Reglamento para el servicio benéfico sanitario de los pueblos, quedando implantada la obligatoriedad de que todos los Ayuntamientos que no superaran los 4.000 vecinos, como era el caso de Alcublas, contrataran con cargo a los presupuestos municipales a un Médico Titular en posesión del “… título expedido por las Universidades del Reino de Doctor ó Licenciado”, para la asistencia de cada grupo de “una á 300 familias pobres”. Familias que debían estar registradas en los respectivos Ayuntamientos. Reproducimos, como ejemplo, copia original de un certificado de 27 de junio de 1899, redactado y firmado por el Secretario del Ayuntamiento de Alcublas, con la rúbrica del Alcalde, reconociendo a un vecino como pobre de solemnidad.


Según el art.3º del Reglamento de junio de 1891, eran considerados vecinos pobres:
“1.º Los que no contribuyan directamente con cantidad al Erario ni sean incluidos en los repartos para cubrir los gastos provinciales ni municipales. Exceptuándose de esta regla los que sin pagar contribución directa alguna al Estado, la Provincia ni al Municipio, disfruten de jubilación, cesantía ó pensión, cualquiera que sea su procedencia. 2.º Los que vivan de un jornal ó salario eventual. 3º Los que disfrutan de un sueldo ó pensión menor que la de un bracero en la localidad respectiva y cuenten con aquel solo recurso. 4º Los huérfanos pobres y expósitos que lacten y se críen por cuenta de la Beneficencia pública en las respectivas jurisdicciones.

D. León Piqueras fue contratado en 1896, recién obtenido su título de licenciado en medicina y cirugía, como Médico Titular para la asistencia de dichos enfermos pobres de Alcublas, probablemente por cuatro años. Contrato que debió renovarse en 1900 por un periodo similar, como era lo acostumbrado, y con una asignación anual de 750 pesetas, el sueldo mínimo de la época. Carecemos de datos que indiquen si D. León Piqueras más allá de 1904, año en el que se fijó la inamovilidad sin límites temporales de los titulares en sus plazas al aprobarse la Instrucción General de Sanidad Pública de 12 de enero de 1904, continuó de Médico Titular de Alcublas.


Las principales funciones que tenía asignadas D. León Piqueras, además de la ya señalada de atender, y vacunar, a las familias pobres, figuraban en su contrato con el Ayuntamiento y consistían en: hacerse cargo de los transeúntes pobres; visitar las escuelas públicas (la de niños y la de niñas) y otros locales públicos para inspeccionar sus condiciones higiénicas; ejercer vigilancia en los enterramientos e higiene del Cementerio; e inspeccionar, en unión del profesor veterinario, las Casas Matadero. Asimismo, D. León Piqueras se integra por su cargo, junto con el Alcalde y otras personalidades locales, en la Junta Municipal de Sanidad de Alcublas.

Al mismo tiempo, también ejercía la práctica sanitaria libre sobre el resto de las familias de Alcublas, aunque en este caso mediante un sistema que ha estado vigente hasta bien entrado el siglo XX, la IGUALA médica. Esta consistía en que los vecinos no considerados legalmente pobres pagaban voluntariamente al médico, una vez al año, una pequeña cantidad de dinero igual (de ahí el nombre), con la que adquirían el derecho a la atención médica en caso de necesitarla. Aquellos que no podían o no querían sufragar la IGUALA, debían abonar cada visita. Con este sistema de salario dual (una pequeña cantidad fija a cargo del Ayuntamiento y el resto pagada por los vecinos), el facultativo podía mantener un cierto nivel estable de ingresos.




No obstante, la posición económica de D. León Piqueras en Alcublas nunca fue especialmente desahogada. Buena parte de las familias no disponían de recursos fijos, sujetas enteramente al capricho de una buena o mala cosecha (al ser o pequeños propietarios o jornaleros), por lo que ante cualquier contratiempo dejaban de abonar la IGUALA. A su vez, ello repercutía muy negativamente en la salud comunitaria de Alcublas, puesto que a las ya precarias condiciones sanitarias en que vivían la mayoría de sus habitantes, se añadía que ante una enfermedad, aunque fuera grave, al no estar al día en los pagos de la IGUALA ni poder costear la consulta, tardaban demasiado en avisar al médico.

Pese a lo anterior, la abnegación de D. León Piqueras, como la de la mayoría de los médicos en su época, le hizo atender de forma gratuita a quién lo necesitara, salvando así muchas vidas. Muestra de su interés por la salud de los vecinos de Alcublas es la copia del certificado original de su puño y letra, que adjuntamos como ilustración en esta entrada, expedido el 27 de junio de 1899 para el ingreso en el Hospital Provincial de un vecino, enfermo de unas graves cataratas que le impedían trabajar.



La situación sanitaria en el mundo rural en la época en que D. León Piqueras era Médico Titular de Alcublas, con una alta tasa de mortalidad infantil y una baja esperanza de vida, puede calificarse de muy difícil, debido principalmente a la conjunción de tres factores: la falta de una buena administración sanitaria; de una mínima cultura higiénica en todos estratos de la sociedad; y de recursos para cubrir necesidades básicas, como la alimentación o las medicinas, entre las clases menos favorecidas. Las enfermedades infecciosas vinculadas a la situación de insalubridad generalizada hacían estragos entre la población, siendo las responsables de alrededor el 70 % de los fallecimientos.

En Alcublas, además de los anteriores problemas de salud pública, existía otra grave amenaza añadida: una verdadera epidemia de lepra que se había desatado en la población, originada en 1860 por la llegada de una mujer leprosa de un pueblo vecino. En palabras del propio D. León Piqueras Morte: “… cuentan los ancianos de Alcublas, que han sido invadidas desde el año 1860 hasta el de 1896 que me encargué de este partido médico, más de cuarenta personas de ambos sexos; predominando el femenino, y de doce años en adelante, incluso la ancianidad”. De ellos, cuatro casos que diagnosticó tras su llegada en 1896, y catorce en total hasta finales de 1901, fecha de su memoria “Lepra ó elefantiasis de los griegos”.


La vida corriente a principios del siglo XX para los habitantes de Alcublas se volvía día a día más difícil y conflictiva por culpa de la lepra, y de lo que sorprendentemente no parece quedar recuerdo oral. De un lado, crecía el rechazo interno hacia sus propios convecinos infectados; y de otro, todos los alcublanos cuando visitaban las poblaciones cercanas empezaban a sentir que eran tratados con una creciente desconfianza. Hay que tener en cuenta que en La Serranía, en esa época, la lepra era una rareza y los únicos focos conocidos de infección eran además de Alcublas, la propia localidad de Losa, lugar de origen de la mujer que llevó la enfermedad a Alcublas o la cercana Higueruelas.

La angustia llegó a tal extremo que comenzó a hacerse insoportable para los enfermos. Uno de ellos, no contamos con datos sobre más casos, no pudo aguantar más estas circunstancias y, presa de la desesperación, tomó la drástica decisión de suicidarse: “… dadas las múltiples lesiones y mutilaciones que engendra, lo que provoca la repugnancia y horror á sus semejantes, se dan casos de haberse trastornado la razón de aquéllos, en términos de recurrir al suicidio, cual ocurrió en esta población (Alcublas), en un caso de esta índole, en Enero próximo pasado (1901)”.


A todo esto, ¿cuál fue la actuación de D. León Piqueras frente a este estado de cosas?. EJEMPLAR. No hay otro adjetivo posible. Nada más llegar a Alcublas en 1896 (recordemos que se trataba de un joven recién licenciado), se dio perfecta cuenta de la magnitud del riesgo sanitario que representaba la lepra, pues él mismo había diagnosticado los primeros casos. Y ante ello, no dudó en informar primero a la Junta Municipal de Sanidad de Alcublas y más tarde a la Junta Provincial, que demostraron una total pasividad. En su memoria “Lepra ó elefantiasis de los griegos” (de 1901) se queja bastante amargamente de la “incuria” que demostraban los poderes públicos vista su inactividad “…en presencia de las endemias lazarinas”.

Bien fuera por las gestiones e insistencia de D. León Piqueras, o bien porque decidió divulgar lo que estaba ocurriendo, lo cierto es que la Prensa, incluso la de ámbito nacional, no tardó en hacerse eco de la noticia de la existencia de casos de lepra en Alcublas. Así el periódico “El Siglo Futuro” de 27 de enero de 1897 publicaba la siguiente noticia:
“En el pueblo de Alcublas se ha presentado una enfermedad con caracteres muy semejantes á la lepra.
Por disposición del gobernador civil ha salido para aquella población el delegado de Sanidad, que lleva encargo de estudiar si efectivamente dicho mal es el que se supone, para combatirlo, si es cierto, con toda eficacia”.

Y los siguientes días 28 (“El Imparcial”) y 29 (“El Siglo Futuro”) se repetían las noticias:
“El delegado médico enviado por el gobernador al pueblo de Alcublas para que averigüe si en aquella localidad existen casos de lepra, ha telegrafiado confirmando la exactitud de lo que respecto al particular se había manifestado á la autoridad expresada.
Dice que ha visto cinco enfermos que padecen de aquella enfermedad, perfectamente caracterizada, y añade que ha dispuesto que se instale un hospital para aislar á los pacientes”.

Y el día 01 de febrero (“La Correspondencia de España”) todavía se publicaba:
“El inspector de Sanidad de la provincia, Sr. Galván, ha visitado el pueblo de Alcublas, aislando varios casos de lepra que se habían presentado”.


Como no podía ser menos, el escándalo creció y creció, y salieron a la luz otras localidades que contaban con afectados de esta enfermedad, como por ejemplo Ayelo de Malferit con tres casos, lo que obligó al subdelegado de Sanidad de Onteniente a visitar esa población. Y así también no tardaron en extenderse rumores alarmistas, amplificados por un periódico local, respecto a “… que en el Grao se habia registrado algún caso de lepra”, rápidamente desmentidos por el propio Gobernador Civil y el Inspector de Sanidad de la provincia (“La Época” 3 de febrero de 1897).

En fin, todo un espectáculo periodístico que hizo que el tema de la lepra continuara en la Prensa de candente actualidad hasta el mes de agosto de ese año 1897 (“El Imparcial” del día 21), con polémica incluida con el recién llegado, su nombramiento había sido publicado el 15 de junio en La Gaceta de Madrid, gobernador civil D. José Novillo (“La Correspondencia Española” del día 24). Pero ya se sabe que la Prensa, como pasa también hoy en día, pierde rápidamente el interés y el asunto de la lepra volvió al OLVIDO MÁS ABSOLUTO. ¿Y del hospital que se iba a instalar en Alcublas?. De su construcción nunca más se supo. Lástima…
Ante la gravedad que en toda España estaba adquiriendo la lepra, las autoridades sanitarias finalmente no tuvieron más remedio que actuar: con nuevas y más severas disposiciones oficiales; con la implantación más fiable de recogida de datos estadísticos; con más inversiones en sanidad pública; conformando como sanatorio nacional, y otorgándole fondos públicos, a la colonia-sanatorio de Fontilles, inaugurada en 1909 en Vall de Laguar (Alicante), etc. Al mismo tiempo, se multiplicaban los estudios médicos, tesis doctorales, publicaciones, etc. sobre esta enfermedad. Todo ello, sumado a las medidas de profilaxis, la mejora de la higiene entre la población y el control de los enfermos, logró que a partir de principios de la década de los 30 los casos en España fueran disminuyendo, quedando definitivamente controlada la lepra en los años 50 con la aparición de nuevos fármacos.


¿Y qué fue de nuestro médico?. La pista del paradero de D. León Piqueras Morte se pierde a principios del siglo XX, desconociéndose si siguió algunos años más en Alcublas como Médico Titular. Lo único seguro es que, con el paso del tiempo, nada ni nadie en Alcublas recuerda a D. León Piqueras Morte, siendo hoy en día un perfecto desconocido para los alcublanos. Un triste colofón para este gran médico que tanto hizo por la salud pública de Alcublas. Espero que esta serie de cuatro entradas en este blog PEÑA RAMIRO haya servido modestamente para reparar en parte este olvido…

Un último comentario para terminar. No he nacido, ni resido, ni trabajo en Alcublas, y tampoco tengo o he tenido familiares alcublanos (que sepa), por lo tanto, no me creo en disposición de aconsejar sobre qué se debe de hacer o dejar de hacer en Alcublas. Unicamente decir que me identifico plenamente con las palabras de una comunicante de este blog PEÑA RAMIRO que escribió el día 13 de enero de 2010 16:42 horas, comentando la 3ª parte de estas entradas sobre D. León Piqueras Morte: “… una de las personas más celebres que han trabajado en nuestro pueblo, algún reconocimiento se le podía hacer. ¡Qué menos que una calle... o el centro médico!”.




Nota: Agradecer la desinteresada colaboración de una alcublana, que prefiere no dar a conocer su nombre, por facilitarnos los dos valiosísimos certificados manuscritos de 27 de junio de 1899 que adjuntamos como ilustraciones.





Por Juan Antonio Fernández Peris del Centro Excursionista de Chelva
y colaborador del blog PEÑA RAMIRO

11 comentarios:

Lourdes dijo...

Fenomenal colofón al estudio sobre el dr. Piqueras. Como indica finalmente el autor, deberñia el plantearse un homenaje de la mejor manera posible a una delas personas más brillantes que han pasado por Alcublas.

un galeno dijo...

Los manuscritos de Leon Piqueras toda una joya a guardar.Y el material gráfico utilizado es curiosísimo,aún estoy alucinando con la balsa de leprosos de Higueruelas.

Amadeo Tortajada dijo...

Posiblemente esta recopilación
sobre León Piqueras sea una de las publicaciones de mayor rigor y contundencia no sólo de Peña Ramiro, sino de todos los blogs comarcales.
El trabajo de investigación que lleva detrás es admirable, tanto en el tiempo como en el material empleado. Todo elogio es poco al hablar de él.
Vista vuestra trayectoria sobre personas que marcaron la historia alcublana, deberíais plantearos el recopilarlo todo por escrito.
Un 10, Peña.

AMADEO TORTAJADA (UNED)

el filántropo dijo...

¿Para cuando el centro médico de Alcublas con nombre propio? Quedaría muy bien "Consultorio Médico León Piqueras".

¡¡serranía viva!! dijo...

Otra perla made in alcublas de nuestro querido chelvano. Felicidades.

picatostes dijo...

Quiero felicitar a Juan Antonio por el gran trabajo que ha realizado. Y también darle las gracias por contarnos tantas cosas desconocidas para muchos alcublanos.
Con personas como ésta, la historia de nuestros pueblos y de nuestra comarca jamás se perderá.
Ánimo y a seguir...!!!

Lector de blogs dijo...

Pasas más hambre q un maestro de escuela.
Esa frase es de tod@s archiconocida. Pues los médicos sin la IGUALA hubieran sido motivo de una frase similar. La iguala fue la antesala de los seguros privados; otro invento español que luego se extrapoló al universo entero.
Excelente artículo, enhorabuena Juan Antonio.


Y aunque sea cambiar un poco de tema, yo, como mi nombre indica, estoy bastante informado sobre los blogs de la comarca. Tenéis una cosa q es magnífica: la agenda cultural. Estáis al tanto de todos los actos y los actualizáis para q cualquiera de nosotros pueda asistir a lo que nos guste o podamos.

Esto sí es fomentar la cultura para todos y entre todos. Hacéis que sea patrimonio de todos y no de unos pocos.

MAVC dijo...

¿Habrían más pobres de solemnidad antes que lo que se nos avecina? Por lo menos entonces también se les intentaba dar asistencia médica gratuíta.

José María dijo...

El próximo "Han trabajado en Alcublas..." podría ser para... Peña Ramiro, pues ha trabajado, trabaja y esperemos que lo siga haciendo en y para Alcublas.
Mi reconocimiento a todos vosotros.

Anónimo dijo...

Articulazo. Nivelón. Este es un blog a seguir.

pibble dijo...

Por lo visto, la lepra se cebó en Alcublas en sobremanera. Gracias a vosotros hemos podido apreciar el problema en su justa medida. Y conocer en primera mano a una de las personas más relevantes que pasó y trabajó en Alcublas.