jueves, 11 de febrero de 2010

RECUERDOS DE NIÑEZ...EN ALCUBLAS


CUANDO NOS PONÍAMOS MALOS

Este año con el tema de la gripe la mayoría de niños han padecido algún episodio de resfriado, entre ellos mis hijos. Se pusieron con fiebre a la vez y nos pasamos un fin de semana sin salir de casa. Estaban bastante aburridos y pesados por no poder salir a jugar y entonces les comente lo que pasaba cuando yo era pequeña y me ponía con fiebre.




Para empezar si tenías fiebre no podías levantarte de la cama ni para ir al water. A esto había que añadir la visita diaria de D. Rafael, el médico, para vigilar la evolución del enfermo y casi con seguridad a la visita de D. Rafael, le seguía la de D. Miguel, el practicante, para administrar alguna inyección recetada. A mi la visita del médico no me impresionaba pero con D. Miguel la cosa cambiaba.
Llamaba a la puerta, mi madre acudía a abrir y a continuación sonaban sus zapatos en la escalera hasta que aparecía en la puerta de la habitación, muy elegante, con un pequeño maletín de piel del cual sacaba una cajita de metal mientras pedía a mi madre el alcohol y el algodón. De la caja de metal salía la jeringuilla que colocada bajo el frasco del inyectable se iba llenando. Así con la jeringuilla en una mano y en la otra el algodón empapado en alcohol se acercaba D. Miguel hasta la cama.

Había llegado el temido momento.”¿En que lado te toca hoy?”, preguntaba D. Miguel y yo señalaba con mi mano pues ya estaba tumbada boca abajo mordiendo la almohada. Con toda la tensión acumulada aquello dolía de verás, incluso pasado un rato y lo peor de todo era que al día siguiente se repetía la misma escena hasta que el médico te daba el alta y te permitía levantarte de la cama.
Cuando llegaba el momento de levantarse parecía que flotabas o ibas en barco.
Lo bueno de esos días era que todos estaban pendientes de ti. Los abuelos hacían guardia conmigo mientras mi madre salía a comprar o hacía sus tareas. A pesar de eso, cuando te empezabas a encontrar mejor era bastante aburrido. No podías ni siquiera ver la tele que era lo único que teníamos entonces.
Mis hijos se han reído al escuchar esta historia sobre todo la parte de la inyección pero os puedo asegurar que a mí en ese momento no me hacía ninguna gracia.



CARORUA



15 comentarios:

en la fiesta de... dijo...

Se me han puesto los pelos de punta al recordar los pichazos.¡Menudas banderillas! Yo prefería incluso los supositorios antes que un pinchazo.
¡Essssa Carorua!!!!!!

Anónimo dijo...

Lagrimas de emocion he derramado al leer el artículo,insuperable.
¡Essssa Carorua!!!!!!

Blas. dijo...

Al leerlo, también me recuerda a mi niñez, todo lo curaban a pinchazos.
De hecho, debajo de mi casa había una consulta de practicantes, que en aquella época, se pusieron morados de pinchar a todo el barrio.

tribulete dijo...

Otro regalo de Carorua. La verdad es que se hace un poco de rogar, pero así nos coge con más ganas. Y encima su padre haciéndole competencia. ¡¡Qué dura es la vida del redactor!!

otro penyista dijo...

Surgen los penyistas como los champiñones, por todas partes. Se nota que La Serranía está viva y con inquietudes, pues colaboran con vosotros desde Alcublas y comarca.
¿Te acuerdas Carorua de la butazolidina pinchada?

y otro + dijo...

La música todo un acierto. Por favor que toma nota el KGM, que por lo visto es incapaz de ponernos una sesión de cantoautores.
Enhorabuena a Carorua por su interesante recuerdo.

Anónimo dijo...

La de pinchazos de penicilina que me pusieron a mí de pequeña. Siempre me pillaban desprevenida. Mi padre me decía que tranquila, me daba unos golpecitos con la mano y cuando no lo esperaba, ¡pinchazo!
Era ver esa jeringa metálica y ponerme mala.

Anónimo dijo...

Me acuerdo de las inyecciones de nervobion (q dolor!) aunque prefería los supositorios de cibalgina. Q tiempos...

Dr. Marañon dijo...

Recuerdos compartidos... aunque no sea en el mismo lugar. Vivía en el mismo barrio que Blas y muy a menudo me ponía mala de las anginas, por lo que el practicante me visitaba con bastante frecuencia. Llegaba a mi casa por la tarde, un poco antes de la hora de cenar y me ponía la banderilla. Después mi madre le servía una copita de coñac!!!.
Esas visitas se terminaron cuando me operaron de las anginas.
Carorua sigue rebuscando en tu baúl de los recuerdos porque nos haces pasar muy buenos momentos con tus relatos.
Una fan de Carorua (for ever).

Paco-Peña dijo...

Tengo muy gratos recuerdos de D. Miguel, pues en mi caso era como de la familia, (ya os imaginais que era por la farmacia). De todos modos a mi también me dolían los pinchazos y como Aurora cuenta el ver sacar la jeringuilla del cofre metálico y meterla en el agua hirviendo (antes no eran desechables), cada vez que pinchaba a alguien, ya acojonaba.
Aurora, ya que has tocado el tema del practicante de tu época, me has dado la idea de hacer un artículo contando la vida de D. Miguel, que la verdad es bastante interesante.

desde mi butaca dijo...

Carorua a tí si que habría que darte un premio, el de la humildad, algo imposible de encontrar por otros lares.
Enhorabuena y ya estamos pendientes de leer tu próximo relato.

Lector de blogs dijo...

Le doy la razón al de la butaca del cometario anterior. Hay gente que presume de titulaciones, de lo que es y de lo que no es, le gusta que le adulen y adularse.
Premio a Carorua de la humildad y las cosas bien hechas. Magnífico artículo.

uno más... dijo...

Si q tienes razón "lector de Blogs": hay gente q siempre presume de lo q es, pero lo peor es aquéllos que presumen de lo que les gustaría ser, o la titulación que tienen a medias sin terminar y son titulados "de nada" pero ellos se lo creen y hacen que se lo crean los demás
Vaya juego de palabras me ha quedado, en fin, espero que se me entienda.
PD: Allá cada uno con su conciencia.

Anónimo dijo...

muy interesante si señor...
tambien podiais hacer un recopilatorio de los nombres de los vientos en alcublas(zierzo,regañon,morisco..)
y de las partidas de alcublas que tienen unos nombes muy curiosos como "tu faltafas", "el poderoso", "la vora gila "...
animo que lo haceis muy bien

Anónimo dijo...

Enhorabuena a Carorua y a toda la Peñaramiro. Habéis creado escuela, sois modelo a seguir con vuestros recuerdos, personajes, lecturas y demás.