martes, 23 de marzo de 2010

LAS PINTURAS MURALES DE ALCUBLAS

En Abril de 1997 en el Bando-Leader de la Serranía se publicó el artículo siguiente. Hace ya trece años, por lo cual muchos jóvenes no sabrán su historia, por eso hemos pensado en publicarlo y así que sepan un poco más de ellas.


Alcublas, pueblo enclavado en la comarca de La Serranía, es un pueblo con poco patrimonio artístico, si exceptuamos la iglesia parroquial que es sencilla, solada de mampostería, con paredes lisas al exterior y un altar mayor que responde al estilo plateresco.
A este escaso patrimonio artístico hay que añadir unas pinturas murales que se encontraron en 1979 al derruir una casa vieja situada en la calle San Pascual nº 13, propiedad de D. Leopoldo Santolaria Martínez. Estas pinturas representan una a la Santa Cena, que está en la pared frontal y a la derecha formando un ángulo, y una segunda que representa la Coronación de la Santísima Virgen.
Por lo que respecta a su dotación y encuadramiento, se puede decir que se trata de arte popular y anónimo de los siglos XVI o principios del XVII. Su autor seguramente había estudiado detenidamente la obra de Juan de Juanes y pudo ser un monje de la Cartuja de Vall de Christ a la que Alcublas perteneció desde 1407; y lo pintaría por ser residencia del Bayle o por servir como capilla esta estancia al estar realizándose obras en la iglesia.
Como materiales emplearon los que tenían a mano: carbón, almagre, tierras, cenizas, hollín….La técnica es al fresco, por lo que no presenta los desconchados que presentaría al deteriorarse, de ser al temple.
Desde su restauración estas pinturas están expuestas en la cambra del Ayuntamiento, situadas en la misma disposición en que fueron halladas, siendo de destacar una buena labor de restauración, separando de la pared trozo a trozo y numerándolos para colocarlos luego en unos paneles con armazones de madera, y recubriéndolos luego con una capa mortero y de barniz espacial; las zonas de pintura perdidas se han suplido con yeso pintado con un color neutro.
Estas pinturas murales tienen un valor arqueológico inmenso, quizás no sean las únicas y se puedan hallar otras en casas viejas del pueblo; éstas son el testimonio de una época de un pueblo que ha sabido plasmar sus creencias.

PALLAMIN

* El presente artículo sirve de antesala a los que hemos preparado para su estreno en Semana Santa sobre El Arte Sacro en Alcublas.

5 comentarios:

Cruz dijo...

El texto se recrea indicando el escaso patrimonio artístico de Alcublas. Yo no creo que sea así. Lo que sí creo es que en vez de escaso, es poco conocido.
Si como decís al final vais a iniciar una serie sobre arte alcublano sacro, será una buena forma de darlo a conocer. Gracias de nuevo.

Lector de blogs dijo...

Esas pinturas llevan venga años olvidadas en la cambra del ayuntamiento. ¿Para cuando su recuperación del olvido?

Anónimo dijo...

Menos mal que tuvieron un segundo y adecuado proceso de restauración. Las pinturas, recubiertas de una gruesa capa de cal, ocupaban dos lienzos de pared formando ángulo recto al fondo derecha de la planta baja de la casa.
Al hacer el arranque de las mismas hubo un equivoco y aplicaron una cola de caseína no reversible, en lugar de la cola reversible habitual. Los restos de cola quedaron en la superficie durante mucho tiempo, imposibles de eliminar según todos los tratados consultados.

Encargaron eliminar esta cola de caseína y después de probar todos los disolventes habituales, se imitaron los procesos gástricos que disuelven los alimentos, ya que el aglutinante de la cola era similar en su composición al queso. Se utilizó la enzima llamada bromelaína; La limpieza fue entonces rápida, eficaz y respetuosa con el original.

El trabajo se realizó con la ayuda de un convenio marco de cooperación entre la Universidad de Valencia, Mar Sabaté y la Fundación Universidad y Empresa.

Anónimo dijo...

Muchas gracias anónimo por dar toda esta información. Así con un poco de información de cada uno, sabremos la historia de nuestro pueblo.

Roberto dijo...

Curioso, para restaurar o limpiar una antigüedad imitamos a nuestra digestión. No lo había oído nunca. Sois la leche, Peña.