martes, 27 de abril de 2010

DEJARON HUELLA EN ALCUBLAS...

Antonio Gallego y Valcárcel
MILITAR, MINISTRO y SENADOR
(1ª PARTE)


GUERRA DEL FRANCÉS

Continuando con la serie de colaboraciones en este blog PEÑARAMIRO sobre personajes reconocidos que han tenido algún tipo de relación con Alcublas, le llega el turno a un destacado militar español de la primera mitad del siglo XIX: D. ANTONIO GALLEGO y VALCÁRCEL. Primer propietario, tras la desamortización, de la masía de las Dueñas de Alcublas. En esta primera parte comentaré su destacada participación durante la Guerra de la Independencia (1808-1814).




Nació en la población albaceteña de Tobarra, el día 4 de enero de 1787, en el seno de una familia acomodada. Estudia primero en el colegio de San Fulgencio (Murcia) para posteriormente concluir en Valencia la licenciatura en leyes. En Valencia le sorprende el levantamiento popular del 23 de mayo de 1808 contra la presencia francesa, simbolizado por Vicente Domenech (“El Palleter”) cuando en la plaza del Mercado, frente a la Lonja, y subido en una silla, lanzó su histórica proclama: “un pobre palleter li declara la guerra a Napoleó: ¡Vixca Fernando VII i muiguen els traïdors!”. Ante estos dramáticos acontecimientos, Antonio Gallego no tardaría en alistarse e ingresa el 13 de junio en el Regimiento nº5 de Voluntarios de Murcia en la clase de “soldado distinguido”.

Pocos días después, el 28 de junio, entra en combate durante la defensa de Valencia frente a las tropas francesas del mariscal de campo Bon Adrien Jeannott de Moncey, Duque de Conégliano. Este ataque fue rechazado por los defensores de la ciudad, con grandes pérdidas para los atacantes que al día siguiente levantarían el sitio, retirándose precipitadamente. Por su destacada actuación se le asciende el 8 de agosto a Subteniente del Regimiento nº6, de la misma denominación Voluntarios de Murcia. En septiembre queda agregado al Regimiento Voluntarios de Valencia, que junto a otras unidades enviadas desde Valencia pasará a reforzar al Ejército de Aragón mandado por el general D. José Palafox, muy debilitado después de participar en los combates durante el primer sitio sufrido por Zaragoza.



Luchó con este Regimiento en la desastrosa batalla de Tudela, que enfrentaría el 23 de noviembre de 1808 a los Ejércitos españoles del Centro y Aragón, mandados por los Generales Castaños y Palafox, contra el IIIer Cuerpo de Ejército francés a las órdenes del Mariscal Lannes. Tras ésta, pasa como subteniente efectivo al regimiento de infantería de Chinchilla de la segunda división del Ejército del Centro al mando del mariscal de campo D. Pedro Grimarest, con el que sigue todos los movimientos de la épica retirada de dicho Ejército: Tarazona, Calatayud, Sigüenza, Guadalajara y la ciudad de Cuenca, donde la segunda división llegó desorganizada debido al ataque nocturno sufrido el 8 de diciembre en Santa Cruz de la Zarza (Cuenca) por las tropas del general francés MontBrun.


Reorganizado el Ejército del Centro, Antonio Gallego mostró un valeroso comportamiento el 13 de enero de 1809 durante la batalla de Uclés (Cuenca). Rescató la bandera de su Regimiento, ya vencido el ejército español, y con ella atravesó las líneas francesas del Mariscal Víctor, duque de Belluno, hasta presentarla al general en jefe de las tropas españolas del duque del Infantado. Mereció por su acción la cruz de San Fernando de primera clase. Tras esta derrota, el Ejército del Centro inicia una nueva retirada perseguido de cerca por las tropas francesas, hasta alcanzar en febrero de 1809 Santa Cruz de Mudela (Ciudad Real) donde se unirá al Ejército de Reserva de la Carolina (o Ejército de Andalucía) formando el nuevo Ejército de La Mancha, al mando del conde de Cartaojal.

Antonio Gallego con el Ejército de la Mancha debió luchar tanto en la calamitosa batalla de Ciudad Real de 27 y 28 de marzo de 1809, tras la que el conde de Cartaojal fue depuesto del mando, sucediéndole el general Venegas; como en la también adversa batalla de Almonacid (Toledo) del 11 de agosto, donde de nuevo es vencido el Ejército de La Mancha, quedando sus unidades dispersas en Sierra Morena. Ascendido a teniente en setiembre, se incorpora junto a su regimiento al nuevo Ejército del Centro, al mando del general Juan Carlos Areizaga, con el que intervendrá el 19 de noviembre de ese mismo año en la no menos aciaga batalla de Ocaña (Toledo), en la que las tropas españolas resultaron severamente derrotadas por las francesas al mando del mariscal Soult.


El disgregado Ejército del Centro, después de la derrota de Ocaña, no logra detener en los puertos de Sierra Morena la ofensiva francesa, dispersándose por Andalucía. Así, el Regimiento de Antonio Gallego, después de un enfrentamiento en Arquillos (Jaén) el 21 de enero de 1810 contra las tropas del general francés Horace Sebastiani, emprende un largo periplo en retirada por Jaén y Granada hasta Murcia, donde se refugiará junto a otras pocas divisiones del Ejército del Centro. Durante los meses siguientes combatió en acciones de hostigamiento en los límites de los reinos de Granada y Murcia. Ya en mayo de 1811 se unirá al Tercer Ejército mandado por el mariscal de campo D. Manuel Freire y cuyas tropas, tras una ofensiva, se situaban en la venta del Baúl, en las cercanías de Baza, provincia de Granada.


Días después, Antonio Gallego, destinado a la primera división a las órdenes del brigadier D. Ambrosio de la Cuadra, participa el 12 de mayo en la toma de Úbeda (Jaén), en su defensa el día 15 y en la posterior retirada que efectúa el Tercer Ejército de vuelta a Murcia, tras la derrota el 8 de agosto en Zújar (Granada) de las tropas españolas de la cuarta división ante las francesas del general Godinot. Una vez en Murcia, con su compañía de granaderos, pasó a guarnecer el castillo de Caravaca, luchando en el rechazo de un fuerte ataque de fuerzas francesas los días 15 y 16 de agosto. Posteriormente se incorporará a la cuarta división del mariscal de campo inglés D. Philipe (Felipe) K. Roche, que se hallaba defendiendo la ciudad de Alicante, último bastión, además de Cádiz, en manos españolas.

El 1 de enero de 1812 es nombrado ayudante de campo de D. Felipe K. Roche, interviniendo en las siguientes acciones: defensa de Alicante los días 16 y 17 de enero frente al asedio del general francés Montbrun; acción victoriosa del calvario de Muchamiel (Alicante) el 23 de abril; expedición naval a Mahón (Menorca) el 2 de julio; y, a su regreso, acción de Ibi durante la primera batalla de Castalla (Alicante), el 21 de julio, en la que las fuerzas españolas mandadas por el general José O´Donell fueron vencidas por las francesas del general Delort. Tras la misma, Antonio Gallego con su regimiento y el resto de las unidades dirigidas por el general Roche lograría con serías dificultades refugiarse en la ciudad de Alicante. El l de noviembre pasa al regimiento Cazadores de Valencia.



Durante la campaña de 1813, Antonio Gallego combatirá en la crucial segunda batalla de Castalla (Alicante) el 13 de abril, donde las tropas del Ejército anglo-españolas al mando del general Francisco Javier Elio derrotan en esta ocasión a las francesas mandadas por el mariscal Louis Gabriel Suchet lo que supuso el inicio del repliegue hacia el Norte de las tropas francesas. Ascendiendo a capitán el 6 de junio, Antonio Gallego participa en la acción de Carcagente (Valencia) el día 13, donde las unidades españolas dirigidas por el duque Del Parque fueron derrotadas por una contraofensiva del general francés Harispide, que obligó a las tropas españolas a replegarse y cruzar el río Júcar. Sin embargo, esta acción no varió el signo de la guerra, continuando las tropas francesas con su retirada de tierras valencianas.



Así, el 5 de julio de 1813 el mariscal de campo Louis Gabriel Suchet con el grueso del Ejército Francés evacuó Valencia, dirigiéndose hacia Aragón, aunque dejando pequeñas guarniciones en distintas plazas fuertes: Dénia, Sagunto, Peñíscola, Morella y Tortosa. En el castillo de Sagunto quedaron acantonados 1.200 soldados a las órdenes del general Rouelle con víveres para un resistir un año, cuyo bloqueo y asedio por las tropas españolas comenzaría en agosto, y en el cual participa activamente Antonio Gallego. Durante el mismo, y cuando como ayudante de campo recorría la línea bajo el fuego del enemigo, tuvo una caída del caballo resultando herido de gravedad de la que se repondrá un tiempo después, retomando su puesto.


El asedio al castillo de Sagunto, a pesar de que por el tratado de Valençay de diciembre de 1813 Napoleón devolvió el trono de España a Fernando VII, no terminará hasta la firma del armisticio final en abril de 1814. Sólo entonces las últimas tropas francesas abandonan pacíficamente sus posiciones para emprender su definitivo regreso a Francia. En el caso del castillo de Sagunto su evacuación se produjo el 22 de mayo. Así concluía la participación de D.Antonio Gallego y Valcárcel en la Guerra de la Independencia, que se había dilatado a lo largo de seis interminables años.



En una próxima colaboración en este blog PEÑA RAMIRO espero relatar el resto de la interesante trayectoria vital de D. Antonio Gallego y Valcárcel, muy relacionada con la corona española durante el final del reinado del infausto Fernando VII, “el rey felón”, y en el periodo inicial del reinado de su hija Isabel II, bajo la regencia de su madre Doña Cristina de Borbón y Dos-Sicilias al ser Isabel menor de edad.


Por Juan Antonio Fernández Peris del Centro Excursionista de Chelva y colaborador del blog PEÑARAMIRO


4 comentarios:

Marga dijo...

Estoy intrigada por conocer la relación entre Antonio Gallego y Las Dueñas. Esto de los artículos por entregas tienen estas cosas.
Felicito al autor por su excelente narración y sus investigaciones.

Anónimo dijo...

Pasado 1820 en el Juzgado de Primera Instrucción de Liria se formalizó el expediente para la venta de Las Dueñas. Don Pascual Porcar se encargó de ello.

Qué buen trabajo el de Juan Antonio.
Saludos a toda la P.R.

Lector de blogs dijo...

Bonita lección de historia. Me gustan estos artículos. Estáis consiguiendo una saga inmejorable.

Anónimo dijo...

Fantástocp e interesante artículo. Enhorabuena al autor y a "penyaramiro".

Hasta pronto.

Vicente Vallet.