miércoles, 7 de abril de 2010

EL FIN DEL ACTUAL PARADIGMA

El filósofo y científico Thomas Kuhn define la palabra paradigma como el conjunto de experimentos modélicos capaces de ser copiados o emulados. Y basándonos en su definición nos podemos preguntar: ¿ha llegado el final a nuestro actual paradigma?




La multinombrada crisis actual nos ha hecho plantearnos un sinfín de cosas. El cambio de sistema económico; el cambio de nuestro estilo de vida; el cambio de nuestra forma de gobierno; el cambio, en definitiva, de nuestros valores. Analizando una a una toda esta variación conceptual que muchos nos planteamos llegamos a conclusiones prometedoras pero a la vez incómodas y criticables por personas coherentes.

Cambiemos nuestro sistema económico. Ligado totalmente al cambio en nuestro estilo de vida. Pasaremos del acopio de riqueza a la subsistencia. El modelo actual pretende que ahorremos, pero todo ese ahorro se centra en lo económico. ¿Por qué no ahorramos otro tipo de cosas? Viviríamos más en nuestro entorno inmediato. Recuerdo personas que viajan en vacaciones a sitios exóticos, cuanto más raro es el destino más reconfortante es el viaje. ¿Por qué no viajar a nuestro interior? Subsistencia, amigos...

Cambio en nuestra forma de gobierno. La democracia es un sistema trasnochado. Es un caldo de cultivo adecuado y apropiado que propicia la corrupción y el desengaño. Se mantiene activo gracias a adultos cincuagenarios y sexagenarios melancólicos que consideran el sistema actual como un derroche libertario. Pregunta a un jóven por ello y te darás cuenta de la forma actual de pensar. Ésto levantará ampollas a muchos de los lectores, pues su pensamiento es inmovilista. ¿No será mejor que evolucione a algo más acorde con el futuro? Abramos las ideas, amigos...

Cambiemos nuestros valores. ¡Qué frase más corta y complicada! ¿Y qué decir de la Iglesia? No pasa por su mejor momento: los fieles escasean; las vocaciones todavía más; sus escándalos se multiplican... El día que la Iglesia acepte y apueste por la iguladad de género muchos de sus problemas se esfumarán rápidamente. Pero tardaremos en verlo...

Ernest Hemingway decía "siempre intento escribir de acuerdo con el principio del iceberg. Hay nueve décimos [del bloque de hielo] bajo el agua por cada parte que se ve de él. Uno puede eliminar cualquier cosa que sepa y eso sólo fortalecerá el iceberg". La teoría del iceberg nos muestra una imagen muy conocida en la que solo muestra el iceberg a la superficie su punta y no podemos ver la inmensa masa que se encuentra bajo el agua.
El comportamiento humano se asemeja a la punta de iceberg, lo que observamos en la superficie es muy distinto a lo que se lleva dentro. Lo que decimos verbal o gestualmente, nuestras reacciones, nuestras actitudes, etcétera, muestra esa masa inmensa de hielo oculta bajo el agua.
Esta equivocación es muy frecuente y llegamos muchas veces a generalizar a las personas a un grupo definido debido a su apariencia no teniendo en cuenta que cada uno de nosotros es diferente con sus propias ideas, sentimientos y maneras de reaccionar.


Lo más difícil es reconocernos a nosotros mismos, amigos... (y a los demás).

6 comentarios:

Parte del paradigma dijo...

Interesante articulo que puede levantar ampollas, lástima que no este firmado.
Si que muchos mostramos una parte, o los demás solo saben ver lo que saben aceptar, pero hay algo intrínseco, en la forma de hacer y actuar,LA INTENCIONALIDAD.

Anónimo dijo...

Mostramos lo que queremos ser, no lo que somos. Y lo que somos es lo más difícil de cambiar. Actitudes fácil; sentimientos, difícil.

PEÑA RAMIRO dijo...

Perdón por no firmarlo. No es error ni omisión, es que no lo pensé.

Kike Peña.

Pepet dijo...

La intencionalidad es algo cambiante en nuestras personas. Yo la pondría en la parte flotante del iceberg.
No lo veo como algo tan intrínseco como indica el primer comentarista, lo veo como algo adicional a nuestro estado de ánimo.

spain is diferent dijo...

Democracia trasnochada:
Un juez en el banquillo, el mundo al revés.

buen artículo dijo...

Democracia trasnochada: voto a un partido aunque me gustaría votar a las personas.
Y luego mi voto acaba en el sitio más insospechado: alianzas, tránsfugas, etc, etc.