miércoles, 21 de abril de 2010

EL RINCÓN DE LA HISTORIA

JAIME I DE JÉRICA, EL ORIGEN DE UN LINAJE.

por Vicente Vallet Puerta.
Cronista Oficial del Vizcondado de Chelva.

Nacido en 1255, después del nueve de mayo, fue fruto del matrimonio morganático y secreto de Jaime I de Aragón con Teresa Gil de Vidaurre. Legitimado por su padre en su último testamento, se convirtió en uno de los principales barones de Aragón, sólo superado por sus hermanos los reyes Pedro III “el Grande” de Aragón y Jaime II de Mallorca, llegando a tener posibilidades, aunque mínimas, de ser rey si sus dos hermanos, “los infantes reales”, fallecían sin descendencia masculina.

Señor de vasallos mudéjares, la primera posesión que recibió después de su nacimiento fue la Zaidía, heredad situada fuera de las murallas de la ciudad de Valencia, en 1260. El 30 de junio del mismo año su padre le donó también la baronía de Eslida, formada por su villa y castillo, los castillos de Suera y Fanzara, y los lugares de Veo y Aín, con la condición de no poder ser vendidos. Después de la muerte de Jaime I de Aragón en 1276 quedó confirmado por vía testamentaria como señor de las anteriores posesiones y, además, de Jérica, El Toro, Planes, que comprendía también el lugar de La Almudaina, y Travadell, estos dos últimos a cambio del castillo de Arcos de las Salinas que había sido vendido previamente.

De su madre, Teresa Gil de Vidaurre, heredó en el reino de Valencia la baronía de Jérica, que comprendía la villa y su castillo junto con Las Alcublas, Barracas, Benafer, Castellmontant, donde construyó el castillo de Cirat, Caudiel, El Toro, Pina y Viver, y, en Aragón, los señoríos de Mora, Vallbona y Tormón.


Además, como señor feudal, recibió tierras en Aragón, tanto por parte de su padre como de su hermano Pedro III, por lo que estaba obligado a prestar el servicio feudal de acudir a las llamadas del rey con sus hombres, caballos y armas ante un peligro inminente para el reino o el monarca. Dicho servicio feudal recibía el nombre de “caballerías”.

Sobre su infancia nos consta que vivió junto con su hermano Pedro de Ayerbe muy unido a su madre y que residían en el centro de sus señoríos, en la villa de Jérica. Ambos fueron criados por el noble Gil Jiménez de Segura, siendo uno de sus preceptores un hijo de éste, Pedro Jiménez de Segura, que sería obispo de Segorbe entre 1273 y 1277.

Siendo aún un niño, antes de 1265, se debieron firmar sus capitulaciones matrimoniales con Elfa Álvarez de Azagra, hija de Álvaro Pérez de Azagra, señor del Estado independiente de Albarracín, y de Inés de Navarra y Borbón, hija del rey de Navarra. Jaime y Elfa eran parientes, ya que la abuela materna del señor de Jérica pertenecía al linaje de los Azagra. Contrajeron matrimonio cuando aún vivía Jaime I de Aragón, así lo confirma Diago, quien además afirma que Elfa aportó al matrimonio como dote el señorío de Chelva que comprendía también el lugar de Tuéjar.


Poseedor de “caballerías” en el reino de Aragón, tuvo que prestar numerosos servicios feudales a su hermano Pedro III de Aragón, a quien ayudó en la pacificación de las revueltas mudéjares que tuvieron lugar entre 1275 y 1277, durante las que falleció de muerte natural Jaime I de Aragón en 1276 y, también, Abû Abd Muhammad ibn Hudayl, más conocido como “al-Azraq”, que significa el azul, sinónimo de nobleza entre los árabes, que había sido señor del macizo montañoso existente alrededor de Denia y había vuelto de su destierro con tropas granadinas de auxilio.

Políticamente Jaime I de Jérica participó en las “Uniones” aragonesas, liga nobiliaria que se enfrentó a Pedro III de Aragón consiguiendo arrancar al monarca una serie de constituciones que moderaban el poder real, revalidaban ciertos privilegios de la aristocracia y de las ciudades, y consolidaban la función de las cortes. Llegó a ser un destacado dirigente de la Unión, siendo nombrado su “conservador” en el reino de Valencia, atribuyéndole, junto a Artal de Alagón, las siguientes funciones: poner paz a las disputas surgidas en la zona y procurar llevar a los litigantes ante los justicias locales; obligar a los alcaides de los castillos y villas a extremar la lucha contra los malhechores; exigir ayuda inmediata para su oficio a cualquier miembro de la Unión y recibir el juramento de los nuevos adheridos a la causa.

Elfa Álvarez de Azagra falleció antes que su esposo, seguramente antes de 1280, pero después de que Teresa Gil de Vidaurre otorgase su testamento, que, según Chabas, fue otorgado el 3 de octubre de 1278. En el mismo, Teresa Gil dejaba a su nuera Elfa la ropa de la casa en que se encontrase la testadora al fallecer. Elfa fue enterrada en la iglesia del monasterio de la Zaidía, mandado construir por su suegra, en una sepultura que con el tiempo compartiría con su esposo, muy cerca de la tumba de Teresa Gil de Vidaurre.


Jaime I de Jérica otorgó testamento ante Pedro López, notario de Jérica, el 2 de junio de 1284. No ha llegado a nuestras manos el testamento original, pero sí un traslado fechado el 8 de mayo de 1408. En el mismo declaraba heredero a su único hijo, Jaime de Jérica y Azagra, y mediante un legado dejó a su hermano Pedro Fernández de Híjar los lugares de Domeño, Tormón y Plasencia, estableciendo en ambos casos una sustitución hereditaria a favor de su hermano Pedro I de Ayerbe.

Falleció muy joven, entre el de 2 junio y el 27 julio de 1284, fecha en la que Pedro III de Aragón ordenó al justicia, a los jurados y al concejo del lugar de Suera que respondiesen de los derechos y de su alcaidía ante su hijo. Aún no había cumplido los treinta años de edad.

Con Jaime I de Jérica se inicio el linaje real de los Jérica, linaje aragonés que pervivió hasta 1369 por el fallecimiento sin descendencia de su bisnieto Juan Alfonso de Jérica. Durante más de un siglo, el villar de Las Alcublas perteneció a los Jérica junto con las baronías de Jérica, Chelva, Eslida, Planes y demás territorios, décadas durante las cuales los alcublanos tuvieron que sufragar con la utilización de las regalías retenidas por los señores y el pago de diezmos e impuestos parte los dispendios de una linaje que siempre vivió por encima de sus posibilidades económicas, a pesar de su extenso patrimonio territorial, para poder mantener su estatus nobiliario en la Corona de Aragón. Eran descendientes del rey conquistador, de Jaime I de Aragón.

Para Peña Ramiro de Las Alcublas (Valencia).

-Pequeño extracto de mi libro “El Señorío de Chelva y sus Señores. Siglos XIII y XIV. Los linajes de los Azagra y los Jérica”-.





7 comentarios:

Anónimo dijo...

Otro artículo inmeno de Vicente.
Aprendiendo.

la vaquilla dijo...

No lo hizo la A.C. Jaime I- Virgen de la Salud en su día?. Si le quitaís faena a los otros blogs, nos van a tomar manía. Eres inmeno,
Peeeeeñaaa!!!!!!

Robert dijo...

El conocer nuestro origen hace que podamos digerir mejor nuestro futuro.
No tenía idea de los Jérica.
Gracias por el artículo, tiene buena leída.

confussion dijo...

No confundamos a Jaime I de Aragón del Jaime I de Jérica.

Lucía Vallés dijo...

Pregunta al autor:
¿Por qué los restos de Teresa Gil de Vidaurre están en Benaguacil? Creía que fue enterrada en otro lugar.
Gracias.

Anónimo dijo...

Según Teodoro Llorente, en 1517 una gran riada del río Turia inundó el convento de la Zaidía. Al volver, se encontraron el cuerpo de Teresa Gil de Vidaurre intacto y los instalaron en un sepulcro de piedra a la izquierda del altar mayor.

El convento sufrió las consecuencias de la guerra de la independencia, se demolió al igual que el Palacio Real, siendo reconstruído entre 1876 y 1879.

Pero en la década de 1960 fue cuando se urbanizó la zona donde estaba situado el convento y ante su mal estado de conversación las monjas decidieron venderlo y construir uno nuevo en la huerta de Benaguacil, donde trasladaron el cuerpo de la fundadora del convento de la Zaidía situándolo en la pared de una capilla en un nicho de mármol negro, donde aún se conserva.

Vicente Vallet.

Lucía Vallés dijo...

Gracias Vicente por tu fenomenal aclaración.