miércoles, 30 de junio de 2010

VIVIERON EN ALCUBLAS...

RÓMULO NEGRÍN

(3ª PARTE)

DE SOMOSIERRA A KIROVABAD


En esta nueva colaboración para el blog PEÑA RAMIRO sobre la biografía de Rómulo Negrín, profundizaré en la época en que tras ingresar como alumno en la Aviación de la República Española (llamada La Gloriosa) fue enviado a la URSS para realizar un curso de piloto de caza en una Escuela de Vuelo situada en la localidad caucásica de Kirovabad
.

No se conoce con exactitud en qué momento Rómulo Negrín, como tantos otros jóvenes de su época, comenzó a sentirse atraído por el mundo de la aviación, por entonces bastante novedoso y fascinante. Si se sabe que a principios de la primavera de 1937 se encontraba combatiendo, junto a su hermano mayor Juan, en una unidad del Cuerpo de Carabineros en el frente de Somosierra (Sierra Norte de Madrid). Probablemente fue por esas fechas, a punto de cumplir 20 años, cuando Rómulo decidió presentar la correspondiente instancia a una de las dos convocatorias publicadas durante los primeros meses de 1937 por el Ministerio de Marina y Aire de la República Española para cubrir plazas de “Alumnos pilotos de Aviación militar” .


En ambas convocatorias, tanto la del mes de febrero (Orden de 16 de febrero. Gaceta de la República nº49 de 18 de febrero) como la siguiente del mes de abril (Orden de 8 de abril. Gaceta de la República nº105, de 15 de abril), los aspirantes debían tener entre 18 y 22 años, las instancias en regla y superar un examen por escrito, además de someterse a una revisión médica. Las pruebas se llevaban a cabo en la base militar de La Ribera (San Javier-Murcia), aunque el ejercicio teórico también podía realizarse en otras ciudades. Aquellos que hubieran superado el examen de cultura general se enfrentaban en La Ribera, sin excepciones, al temido y extremadamente exigente tribunal médico, siendo el detenido reconocimiento visual una de las pruebas eliminatorias decisivas.

El sistema de selección resultaba ser muy riguroso. En cada convocatoria, de varios miles de aspirantes, sólo una pequeña parte eran considerados aptos. A los pocos días los seleccionados pasaban al monasterio de Los Jerónimos cercano a La Ñora (Murcia), reconvertido en esa época en cuartel, para recibir una instrucción militar elemental y la formación teórica de Sargento, graduación a la que serían promovidos al conseguir el título de piloto militar a la finalización del curso. Y desde allí se les enviaba a la respectiva Escuela de Vuelo de la República, bien en España (en la propia base de La Ribera o en la cercana de Los Alcázares), en Francia (en academias de vuelo privadas) o en la URSS (en Kirovabad).


En cuanto a Rómulo Negrín, lo más probable es que a finales del mes de abril de 1937 se desplazara a San Javier (Murcia) desde Madrid. En el trayecto se detuvo en Valencia, entonces capital de la República, para visitar a su padre el Dr. Juan Negrín López, a la sazón Ministro de Hacienda.
Una vez en esta ciudad, aprovechó para recoger a Alfredo Salas Viu, amigo del bachillerato en el Instituto-Escuela, en esas fechas en Valencia, con quién viaja hasta La Ribera para examinarse de las pruebas de ingreso en aviación. Ambos fueron calificados como aptos, y pocos días después pasarían al monasterio de Los Jerónimos (La Ñora) a realizar, como el resto de alumnos, la pertinente formación militar básica a lo largo de varias semanas del mes de mayo.



La dureza en la selección de alumnos motivó que iniciado el mes de junio no se hubieran cubierto las plazas previstas. Ello obligaría al Ministerio de Marina y Aire a ampliar hasta en dos ocasiones el plazo de presentación de instancias de la convocatoria de abril, cuya fecha límite inicial
era el 15 de mayo. Primero hasta el 10 de junio y luego hasta el 25 del mismo mes (Gaceta de la Republica, de 9 y 11 de junio de 1937). Al final fueron seleccionados algo más de 250 alumnos para todas las Escuelas de Vuelo, de ellos 200 para cubrir el cupo de vacantes en la Unión Soviética que se constituirían en la 2ª Promoción de alumnos pilotos españoles formados en la URSS. Por esas fechas la Primera promoción, seleccionada a finales de 1936, se encontraba en Kirovabad.


Este escalonamiento en el proceso de selección del alumnado fue la causa por lo que, a diferencia de la Primera, esta 2ª Promoción viajó hasta la URSS en dos expediciones separadas que siguieron idénticos itinerarios y emplearon los mismos medios de transporte. El primer contingente estaba formado por 150 jóvenes, entre ellos Rómulo Negrín y su amigo Alfredo Salas, al mando del jefe provisional capitán Antonio Salueña Lucientes. El 20 de mayo saldrían en convoy militar por carretera hacia Barcelona, llegando el día 22. El segundo grupo con los restantes 50 alumnos, entre los que se encontraban Jacinto Montero Muñoz y Juan Ramoneda Vilardaga, les siguió un mes más tarde, según aparece reflejado en el recientemente publicado cuaderno de notas de éste último.


Al paso de la expedición por Valencia, Rómulo Negrín obtuvo permiso para quedarse en esta ciudad con su padre, el Dr. Juan Negrín, que muy pocos días antes acababa de ser nombrado Presidente del Consejo de Ministros de la 2ª República. Y no será hasta el 17 de junio cuando Rómulo retome el viaje a Barcelona a fin de reunirse allí con sus compañeros de expedición, noticia recogida por la Prensa de la época (La Vanguardia de 19/06/1937). Mientras tanto, en Barcelona, los alumnos de este primer grupo de la 2ª Promoción de la URSS habían quedado hospedados en grupos en hoteles de la ciudad, esperando se completaran los trámites necesarios ante las autoridades consulares francesas para poder obtener los permisos de transito por Francia.


El verdadero viaje hacia la lejana y desconocida Unión Soviética, ya reunido Rómulo Negrín con sus compañeros, se inicia el 22 de junio, tras serles facilitados los visados así como sus pasaportes.
Ese día partieron, vistiendo ropas de civil por razones de seguridad, en ferrocarril desde Barcelona a Port-Bou, cruzando los Pirineos y la frontera con Francia, y ya en Cerbere realizarán transbordo a un tren francés. Durante toda la noche siguieron su viaje hasta Marsella a donde llegarían sin contratiempos en la mañana del día 23, embarcando a las seis de la tarde en el buque francés “Théophile Gautier”, de la línea regular de pasajeros Marsella-El Pireo-Estambul-Odessa-Alejandría. Iniciaban una larga travesía con destino al puerto soviético de Odessa.


La navegación resultaría bastante monótona para el grupo de jóvenes españoles, rutina que únicamente se rompió al atracar el “Théophile Gautier” en el puerto de El Pireo (Grecia), el día 26 de junio. Fue la única escala donde Romulo Negrín y sus compañeros tuvieron la oportunidad de bajar a tierra, aunque sólo fuera por unas pocas horas. Después el “Théophile Gautier” continuó con su navegación hasta llegar a Estambul, donde hizo otra corta escala, aunque en esta ocasión los alumnos permanecerían a bordo del barco. El itinerario establecido siguió por el mar Negro desembarcando el día 30 en su primer destino: Odessa. Desde allí su viaje prosigue en tren hasta Moscú, a la que llegan a primeras horas del día 3 de julio.

Una vez en la capital fueron llevados a la Escuela Técnica Aeronáutica cercana al “Dynamo Stadium”, donde quedarán alojados durante su permanencia en Moscú. Al llegar tuvieron la sorpresa de coincidir durante unas horas con los últimos integrantes de la 1ª Promoción, que regresaban a España ya como pilotos tras su aprendizaje en la URSS. Asimismo, en dicha Escuela Técnica les espera el verdadero jefe de la 2ª Promoción, que toma el mando, el capitán Andrés García Lacalle, uno de los más famosos y respetados pilotos de caza de la aviación de la República, veterano de las batallas aéreas de Madrid, el Jarama y Guadalajara, quedando desde ese momento el capitán Antonio Salueña Lucientes como su ayudante.


Durante su estancia en Moscú los alumnos realizaron múltiples actividades, desde visitas a una moderna fábrica de montaje de aviones y a una sesión del planetario, hasta asistir a una reunión con dos representantes de la embajada española para ser informados de la situación en España, sobre todo de la evolución de la guerra, no muy favorable para la República. Y será en esa reunión donde toman verdadera conciencia de la desesperada situación en el Frente del Norte, después de la toma de Bilbao el 19 de junio por las tropas franquistas. Y paradojas del destino, pocos días después serían invitados a ver al partido de fútbol celebrado el día 8 de julio en el “Dynamo Stadium” entre el Spartak de Moscú y la Selección Vasca, de gira en la URSS en esas fechas.


Se les concedió también un día de libre disposición para hacer las visitas turísticas de rigor. Rómulo Negrín, Alfredo Salas Viu y Juan Lario Sánchez, formando un grupo de tres amigos, aprovecharían para recorrer por su cuenta las zonas más céntricas de Moscú. Lo que más les impresionó no fue tanto la Plaza Roja o el Kremlin, como a otros compañeros, sino la lujosa decoración con mármoles que comenzaba a recubrir las paredes, entonces todavía en obras, de la conocida estación de metro de la Plaza Sverdlov (actual estación Teatrálnaya - Plaza del Teatro) y, sobre todo, la grandiosa fachada del famoso teatro Bolshoi (Gran Teatro). Al finalizar la jornada, no podían dejar de comentar su admiración por Moscú.


El día 12, toda la expedición al completo, como una deferencia especial, pudo contemplar desde una tribuna junto al mausoleo de Lenin en plena Plaza Roja el tradicional desfile del día de “la cultura física(fizkultura parade), presidido por el mismísimo Joseph Stalin y el resto de máximas autoridades soviéticas. Este gran acontecimiento deportivo entusiasmó a los jóvenes alumnos españoles. En sus escritos y memorias hacen referencia a él como desfile de “La Juventud y Deporte” o “Día de los Atletas”. La noticia aparecería en la Prensa española republicana de la época (p.e. ABC-Madrid, 14-07-1937), aunque sin mencionar a la representación española entre los invitados. Hay que considerar que este viaje, por seguridad, siempre se llevó con la máxima discreción.


Uno o dos días después fueron sometidos a un examen médico por personal soviético, tras el cual se les asignó sus destinos definitivos: 100 alumnos a la Escuela de Vuelo de Kirovabad (Cáucaso), mientras que a los restantes 50 se les destinaba, de forma sorpresiva, a la 9ª Escuela Superior Militar de Rogán, en las cercanías de Jarkov (Ucrania), para formarse como observadores y navegantes. Al parecer se recibió una orden de España en la que se requerían estos especialistas para una nueva remesa de bombarderos que en breve iban a incorporarse a las fuerzas aéreas de la República. Esta decisión no fue muy bien recibida por los elegidos para Rogán, ya que significaba que no realizarían el curso de piloto para el que en principio habían ido a la URSS.


Rómulo Negrín, Alfredo Salas y el resto de seleccionados para ir a la Escuela de Vuelo mostraban un semblante mucho más alegre al subir al tren que a las 8 de la mañana del 15 de julio partió con dirección al lejano Cáucaso. A fin de cuentas se dirigían hacia el lugar donde su sueño de pilotar un avión podría hacerse realidad. Después de tres largos días de viaje llegaron a la ciudad de Kirovabad, hoy Ganja (o Gandza) en la actual República de Azerbaiyán, donde entre enero de 1937 y abril de 1939 funcionó la 20ª Escuela Militar de Pilotos. Aunque la dirección y el personal fueran soviéticos, su financiación era cien por cien española y había sido creada expresamente con el único objetivo de formar pilotos destinados a las fuerzas aéreas de la 2ª República Española.


La elección para situar una Escuela de Vuelo en un lugar tan alejado de España como Kirovabad se debió al expreso interés del Gobierno de la República para que no fuera descubierta por el “Comité de No Intervención”. De hecho, aunque su existencia terminaría por ser conocida, en todo lo relacionado con sus actividades siempre estuvo presente la máxima reserva. Así, con la pretensión de hacerlos pasar por un grupo de alumnos-cadetes soviéticos, nada más llegar a la Escuela, y tras la preceptiva ducha, los jóvenes alumnos españoles recibieron el uniforme militar soviético de cadetes del Arma de Aviación, que usarían durante toda su estancia, y además les fue asignado un nombre ruso, derivado del suyo español.


El edificio de la Escuela se situaba dentro de la ciudad de Kirovabad, junto a un mercado. Era un edificio antiguo, de tres plantas, habilitado expresamente para su cometido. En el segundo piso se encontraban los dormitorios colectivos de los alumnos, tres salas grandes, cada una con varias líneas de camas pareadas, y en la planta baja las aulas de estudio de las diferentes materias que componían la formación teórica. En la tercera planta se alojaban los profesores y traductores masculinos. Disponía de un gran patio donde los alumnos, antes de comenzar las clases, iniciaban el día con algo de gimnasia. Asimismo les servirá para pasear o charlar al aire libre en sus escasos ratos de ocio. Se encontraba vallado para evitar, en lo posible, ser vistos desde el exterior.


La dirección de la 20ª Escuela Militar de Pilotos de Kirovabad recaía en el coronel Víctor Orlov, aunque fue el comisario Mirov quién parece ser tuvo una mayor influencia. Aleccionaba a los alumnos mediante charlas políticas, centradas mayoritariamente en la situación en España, la política internacional y las virtudes y logros del sistema soviético, que no siempre eran bien recibidas por algunos alumnos españoles de ideologías no comunistas. De hecho, durante la estancia en Kirovabad de esta 2ª Promoción se produjo un fuerte enfrentamiento verbal entre un alumno, apoyado por otros compañeros, y el comisario Mirov, tras una de sus charlas donde responsabilizaba a socialistas, republicanos y anarquistas de la decepcionante marcha de la guerra.


Al día siguiente de su llegada, y tras escuchar en el patio de la Escuela unas palabras del Jefe de la expedición, capitán Andrés García Lacalle, se desplazaron hasta una de las pistas de vuelo para mostrarles donde realizarían las prácticas. Asimismo se les distribuyó en grupos de cinco alumnos, bajo la dirección y tutela de un profesor de vuelo. Los componentes de cada uno de estos grupos asistirán también juntos a las clases teóricas. En su grupo,Rómulo coincide con Juan Lario Sánchez, autor del libro “Habla un aviador de la República”, y en el que escribe sobre Rómulo Negrín: “Habíamos llegado a conocernos durante el viaje. Ahora estudiaríamos juntos. Era un excelente muchacho, muy modesto y admirable camarada. Congeniábamos”.


El 20 de julio comenzaría la enseñanza teórica, con un intenso cuadro de materias, todas ellas relacionadas con el objeto del curso: aerodinámica, meteorología, topografía, construcción de aviones y motores, instrumentos de a bordo, navegación aérea, estrategia y táctica de la aviación, tiro aéreo, armamento, orientación aérea, nociones sanitarias, primeros auxilios, etc. Las materias específicas serán impartidas por profesorado soviético, siempre en ruso y con el auxilio de un traductor, a excepción de la aerodinámica, donde los profesores fueron españoles. En la 1ª Promoción fue el prestigioso catedrático Julio López Rendueles, al que sustituyó el profesor Albino Yusta Almarza, quién dará las clases a Rómulo Negrín y a sus compañeros de la 2ª Promoción.


Las clases de vuelo, tras serles facilitado el equipo necesario: mono, casco, botas, plancheta, etc., empezaron una semana después y durante el resto del curso se irán combinando con las de teoría. A los pocos días, Rómulo Negrín y sus compañeros se someten al “bautismo del aire” en el avión-escuela estándar soviético Polikarpov Po2 (U-2). Con este avión biplano de doble mando (en la cabina delantera iba el alumno, detrás su instructor), los alumnos continuarán su formación durante un mes más hasta superar su primer gran reto: volar en solitario. En esas fechas la 2ª Promoción de la Escuela de Vuelo de Kirovabad está al completo, al haberse incorporado el 8 de agosto los 50 alumnos de la segunda expedición que habían salido más tarde de España.


El ritmo de trabajo tanto para los alumnos como para los profesores e instructores de vuelo era agotador. La jornada comenzaba antes del amanecer y terminaba a las diez de la noche. Los alumnos tenían ocupadas todas las horas, salvo unas breves pausas y el tiempo de las comidas. El único día libre de clases a la semana era el domingo. Su distracción consistía en ir al parque y también asistir a algún concierto, obra de teatro o pase cinematográfico, sobre todo de documentales soviéticos. A finales de agosto la dirección de la Escuela organizó una excursión de dos días a Tiblisi (Tiflis), la capital de Georgia, y a Gori, localidad natal de Stalin. Como incentivo, sólo pudieron ir los dos mejores alumnos de cada grupo. Rómulo Negrín y Juan Lario serían los seleccionados de su grupo.


Los profesores e instructores siempre mostraron una gran dedicación e interés. Por lo general tenían un trato amable hacia los alumnos, siendo correctos, pacientes y comprensivos, aunque demandaban de éstos una gran dosis de disciplina, dedicación y responsabilidad. Tanto la enseñanza teórica como las instrucciones de vuelo eran impartidas en ruso, siendo traducidas al castellano por los conocidos “peribochis” (intérpretes), algunos de origen iberoamericano como Pedro Rosso y Clara (Clarita) Rosen. Otros intérpretes fueron Sonia Biesmiertnaia, Valentina Kravchenko, las hermanas Irina y Aurora (Aurorita) Steinmetz, Obruchev y el singular Yakov Shwartz. Los errores de traducción darían lugar a un sinfín de divertidas anécdotas muy recordadas.


A mediados de septiembre, Rómulo y el resto de compañeros culminan su aprendizaje de vuelo con un examen, cuya puntuación resultaría determinante para su futura especialidad como piloto militar. Unos pocos alumnos, entre ellos Alfredo Salas, al no superar la prueba del U-2 son enviados a Rogán para unirse al grupo que allí se encontraba realizando el curso de observadores-navegantes. El resto siguió su formación de pilotos, según el resultado final de los exámenes, siendo asignados bien a los aviones de caza (Polikarpov I-15 “chato” ó I-16 “mosca”) o a los de bombardeo (Polikarpov RZ “Natacha” o Tupolev SB-2 “Katiuska”). Tanto Rómulo Negrín como Juan Lario quedarán encuadrados en el curso para pilotos de caza en los Polikarpov I-15 “chato”.



La enseñanza práctica de cada uno de estos cuatro modelos de avión militar se realizará en campos de vuelo independientes, a las afueras de Kirovabad, hasta donde diariamente se trasladaba a los alumnos en camiones desde la Escuela. Rómulo Negrín y Juan Lario, así como el resto de compañeros que habían de cursar la especialidad del Polikarpov I-15 “chato”, fueron destinados al segundo aeródromo. En estas prácticas de vuelo cada uno de los alumnos portaba encima una plancheta, a modo de libreta personal, en la que el instructor iba anotando sus progresos en el aprendizaje. A su vez, las clases teóricas mantenían las mismas materias: motor, aerodinámica, armamento, instrumental, etc., aunque ya centradas específicamente para cada tipo de avión.


En la última semana de septiembre se iniciaron las prácticas de vuelo con doble mando en los aviones de combate. En el caso de Rómulo Negrín, y sus compañeros del segundo aeródromo, las realizarán en el avión biplaza Polikarpov I-15 DIT, abarcando duras sesiones diarias, de varias horas de vuelo cada una, a lo largo de aproximadamente un mes. Pasado éste primer periodo, y superado el momento de encontrarse en solitario a los mandos de un potente avión de combate, los alumnos seguirían con su frenética cadencia de vuelos varias semanas más. Ya a finales de noviembre, tras aprobar un último examen final de vuelo ante el Jefe de la Escuela, coronel Víctor Orlov, el curso terminó para un primer grupo de alumnos, entre ellos Rómulo Negrin y su compañero Juan Lario.


Los alumnos españoles debieron realizar el curso de piloto, calculado para tres años en las Academias de Vuelo soviéticas, en cinco o seis meses y a ser posible en menos, según aptitudes, como en el caso de Rómulo Negrín. La guerra en España así lo exigía. Este ritmo tan acelerado de trabajo, marcado siempre por una rígida disciplina, fomentaría un ambiente de confraternización y una estrecha camaradería entre soviéticos y españoles. El sentimiento de gratitud hacia los excelentes instructores y profesores soviéticos siempre ha sido unánime en todos los jóvenes españoles que se formaron en esta 20ª Escuela Militar de Pilotos. Rómulo Negrín y el resto de compañeros que regresaban a España convertidos en pilotos nunca olvidarían su estancia en Kirovabad.


Y llegó el momento más emocionante y emotivo desde su llegada a la Escuela de Vuelo: la despedida. Un primer grupo de componentes de esta 2ª Promoción dejaba Kirovabad para regresar a España. El resto, continuaría en la Escuela durante los meses de diciembre y enero hasta completar el plan de estudios, regresando en dos expediciones más. Una en enero y la última en febrero de 1938. El día 30 de noviembre, Rómulo Negrín, Juan Lario, Manuel Orozco, Luis Sirvent o Andrés Fierro, entre otros, emprenden el viaje en tren hacia Moscú, a donde llegarán el día 4 de diciembre, en pleno invierno ruso con temperaturas de 20º bajo cero. En Moscú permanecieron por espacio de unos días hasta el 14 en que, también por ferrocarril, viajan a Leningrado, a la que arribarían al día siguiente.


Una vez en Leningrado, y sin tiempo para admirar la ciudad, embarcaron a las pocas horas en el buque soviético “Andrei Zdanov”, visto que el mar Báltico estaba bastante libre de hielo y era aun navegable, con destino al puerto francés de El Havre. La travesía resultaría algo accidentada debido a una fuerte tormenta al bordear la península de Jutlandia y a una espesa niebla a la entrada del Canal de la Mancha. Y el día 26 el “Andrei Zdanov” atracaba, con un cierto retraso, en El Havre. En ferrocarril, y tras cambiar de tren en París, la expedición española atravesaría Francia viajando toda la noche hasta entrar a España por Puigcerdá. Desde allí, y en autobuses, finalmente llegaban a Barcelona, su destino, ya a últimas horas del día 27, alojándose por esa noche en el cuartel del Bruch en Pedralbes.


Al día siguiente los jóvenes de este primer grupo de la 2ª Promoción de Kirovabad recibieron alborozados la buena noticia de que se les concedía un permiso de 10 días. Por fin podrían abrazar a sus seres queridos, padres, hermanos, novias, amigos, etc. A las puertas del cuartel del Bruch se repitieron las escenas emotivas durante la despedida, mientras iban subiendo en los diferentes autobuses camino de sus lugares de origen. La mayor parte de ellos no volverían a verse más. Rómulo Negrín se quedó en Barcelona, nueva capital de la República, y donde en esas fechas residían tanto su padre el Dr. Juan Negrín, Presidente del Consejo de Ministros, como su hermano Juan, teniente de carabineros. Terminaba su dilatado periplo de miles de kilómetros por media Europa a lo largo de seis intensos e inolvidables meses…



En una próxima entrada de este blog PEÑA RAMIRO espero poder completar la biografía de Rómulo Negrín con su etapa como piloto de caza de La Gloriosa Aviación de la República Española durante la Guerra de España, época donde fueron tomadas las famosas fotografías en las que aparece junto a su caza CC-011 “Polikarpov” I-15 (“chato”) en el aeródromo de La Balsilla (Alcublas).


Agradecimientos: A la Asociación de Aviadores de la República (ADAR) y a Don Carlos Lázaro Ávila, director de su boletín ICARO, por la generosidad demostrada al permitir un acceso público a su ingente archivo, tanto de datos como fotográfico, a través de la página web (http://www.adar.es/).



Por Juan Antonio Fernández Peris

del Centro Excursionista de Chelva y del Colectivo PEÑA RAMIRO de Alcublas



17 comentarios:

Anónimo dijo...

Vaya currada, esto se merece un especial.
Felicidades

Felix dijo...

IMPRESIONANTE.
Cada día más calidad... y cantidad.
Un 10 al autor.

ilusiones dijo...

Es de admirar que el destino de estas personas se condicionara totalmente a un objetivo, el amor por su tierra, por su patria.
El dejar a un lado todo lo material por intentar conseguir un sueño es algo admirable.

Albert dijo...

Os habeis pasado, Peña.
Yo repaso los blog todas las mañanas, pero esto me lo dejaré para leerlo tranquilamente en casa por la tarde. Vale la pena.
Un saludo a toda la Peña y animaros a seguir con esta bonita labor. Muchos lo agradecemos.

Anónimo dijo...

Visto el tipo de aviones que habían, el aprendizaje ruso vendría bien para acostumbrarse a las temperaturas de Alcublas. Vi la chaqueta que se donó de Rómulo Negrín y cualquier prenda era poca para estar a esas alturas y con esa temperatura.

Yago Cruz dijo...

Este blog se esta convirtiendo en un lugar de entrada para el estudio de un montón de datos alcublanos y comarcales.
Magnífica labor.
Juan Antonio, eres una mina.

Un@ de Pasen y Vean dijo...

Gracias por publicitar el XX aniversario de Fiestas de Alcublas por Quintas.
Aprovechamos para felicitaros también por este artículo sobre Rómulo Negrín.

LP dijo...

Enhorabuena Juan Antonio. Trabajo fino.
Por favor, sigue sorprendiendonos.

Lector de blogs dijo...

La vida de Rómulo Negrín da para mucho.
Todas las vidas han dado mucho, sobre todo para los entornos. Estais consiguiendo recuperar trozos de nuestro interior.
Así comprenderemos mejor nuestra historia.

CALIMERA GUAY dijo...

Yo digo lo mismo que el amigo,Albert,yo leo todos los blogs,pero por las noches.
Siempre hay cosas y cositas que leer,y de todo se aprende,pero realmente,si que esto se merece,ya no un 10,si no UNA MATRICULA DE HONOR...........
De verdad,entre lo que os currais vosotros y los colaboradores que teneis,esta ya no se PUE AGUANTA,no me extraña que cada dia tengais mas seguidores,por que la verdad,sois de lo mejorcito.............sin despreciar a nadie(por supuesto)para mi,todo es valido.
En fin,hata mañana,a ver si me sorprendeis ota vez.......vamos,seguro que si.
Saludos y !!!!!!!!FELICIDADES!!!!!!!!!!!!!

Una seguidora dijo...

Es de agradecer y aplaudir al autor de esta biografía por su esfuerzo y dedicación.
Pero una vez repasados todos los artículos de las personas que dejaron huella en Alcublas por algún motivos me surge una pregunta al autor:
¿Por qué no aparece ninguna mujer en la ya extensa lista?
El papel de la mujer en nuestra historia reciente ha sido siempre secundario en cuanto a su constancia escrita.
Desde aquí animo al autor a investigar en este tema si cabe.
Muchas gracias y felicitaros por este estupendo blog.

cambio climático dijo...

Parece ser que estais haciendo todo un trabajo en torno a la figura de R. Negrín: biografía completa, expo en los refugios, visita de su hija, etc.
Todo un buen trabajo.

Simplemente dijo...

.... Felicitar, a Juan Antonio por el trabajo realizado.

Anónimo dijo...

Mi tio fue miembro de la 2ª expedición a Kirovabad y volvió en 1938. ¿Existe una lista de alumnos de dicha promoción ?
Y felicitaciones por el trabajo.
Josep.V.Gonzalez@uv.es

PEÑA RAMIRO dijo...

Gracias por leernos Josep V.
En breve se pondrá en contacto contigo vía mail el autor de la biografía de Rómulo Negrín para darte la mayor información posible sobre el tema que indicas.
Un saludo!!

Anónimo dijo...

Perfecto, justo el material quebuscaba.

Silvia Navarro dijo...

Mi nombre es Silvia Navarro. Soy sobrina nieta de Pedro Utrilla Hernández. sé que mi tío abuelo estuvo en Kirovabad, pero desconozco la fecha exacta y si hay algún tipo de documento gráfico o escrito sobre ello.
Mi tío abuelo Pedro murió en combate el 8 de junio de 1938 sobre la Sierra del Espadan, Castellón. Mi abuela Silvia trató de recuperar sus restos, pero resultó imposible.
Me pregunto si me podrían proporcionar información sobre el Tío Pedro o cualquier tipo de documentos.
Gracias por su trabajo de investigación, es una digna manera de honrar la Memoria de los pilotos de las FARE.
Salud.
Silvia Navarro
snavp2002@yahoo