lunes, 20 de septiembre de 2010

LOS ORDINARIOS EN ALCUBLAS

Al principio del pasado siglo, existía en nuestro pueblo, al igual que en muchos otros, un medio de transporte de mercancías, tanto particular como público, para poder satisfacer las necesidades propias de cada uno.

Éstos eran los ordinarios. En nuestro pueblo, a esta tarea se dedicaban principalmente (digámoslo así) dos empresas, aunque también habían otros que hacían esta función de forma más particular para sus negocios.

Foto Llatas
Estos eran por una parte el tío Lorenzo, el tío Abelardo, el tío Ramón y el tío Luis; y por otra parte el tío Pedro Alcaide y familia. Todos estos tenían comercio de comestibles y al mismo tiempo que bajaban a Valencia a por víveres y mercancías para su negocio, aprovechaban para hacer el transporte a la gente que quisiera mandar alguna cosa a algún familiar en Valencia.

Sus antecesores, (aunque estos aún lo vivieron en sus carnes), ya hacían estos viajes con carro y caballerías. Al bajar hacia Valencia los carros iban con cuatro cosas, (os acordáis de las cestas de mimbre con la tela cosida por arriba y las cajas de zapatos con las “pasticas” de San Antón), pero al subir, venían “atabacaos”. La parada en la capital no era en el mismo lugar. Lorenzo, Abelardo y su padre, el tío Andrés, Ramón y Luis, lo hacían en la posada de las Coronas (c/ Zurradores), mientras que el tío Pedro lo hacía en la posada del Rincón (c/ Carda). Cuando llegaban, su faena era repartir lo que pudiesen esa misma tarde, para seguir por la mañana unos, y otros ir al mercado de Abastos a comprar el género para sus comercios. Donde más trabajo de repartir tenían era en las horchaterías. Habían entonces cuatro horchaterías de gente alcublana: el Collao, el Siglo, Santa Catalina y la horchatería de la Virgen, que la regentaban unos “Quiquetos”, (imaginaros la juventud de Alcublas donde estaba).
Foto Llatas

Los viajes también los hacían en días distintos: los martes bajaba el tío Pedro y subía el jueves, y Lorenzo, Abelardo y su padre bajaban el viernes y subían el domingo. Estos últimos siempre con el tío Luis y el tío Ramón, aunque con distinto carro cada uno.

La subida al pueblo era lo más crítico, pues los carros venían hasta la bandera de carga y para las dos caballerías era misión casi imposible llegar hasta Alcublas. Por lo cual, del pueblo bajaban con dos caballerías y los esperaban en las bodegas del campo, o en la fardeta, según por donde vinieran (algunos viajes los hacían por la carretera de Liria a Casinos).

Todos estos increíbles viajes, con calor, frío, lluvia, nieve etc., aguantaron hasta 1960, cuando ya se compraron camiones. El primero en hacerlo fue el tío Pedro, con el tío Tono y el tío Pepe, y ya algún tiempo después, Lorenzo, Abelardo, Ramón y el tío Luis. El tiempo restante de la semana, (pues al ir con camiones el viaje lo hacían en el día), lo pasaban en sus trabajos agrícolas y dedicándose al transporte: llevar piñol y brisa a Liria, ir a por troncos de chopos para la fábrica de envases a Orihuela del Tremedal, a por adoquines de piedra negra y de rodeno, para llevarlos a los pueblos de la Ribera, etc. Así se llego a los años setenta y ya se compraron en general vehículos más pequeños y particulares para sus negocios. Otros se bajaron a Valencia y ya desaparecieron los ordinarios. Como final de este pequeño resumen, os contaré las anécdotas que me contaron.
Foto Llatas

- Al tío Lorenzo y cia se les quemó un camión subiendo de Segorbe, por la masía de Rivas.

- Salían del pueblo a las seis de la mañana y llegaban a Valencia a las cinco de la tarde.

- Los carros iban tan cargados que cuando subían por Casinos las ruedas del carro se hundían en el asfalto.

- En una semana el tío Abelardo, bajó a Valencia a siete familias de Alcublas.

- Dormían encima del tablero del carro. A veces se juntaba mucha gente en la posada y no había sitio.

- En el año de la helada del 56 o 57, el tío Ramón y el tío Abelardo subían por las “rochas“ y era tal el frío que hacía, que uno siempre iba en el carro y el otro corriendo delante para arriba y para abajo para no helarse. Unas gaseosas que habían cargado en la fábrica Escutia en Liria, reventaron los cristales y se quedo la gaseosa congelada con la forma de la botella. A los machos en la nariz, de respirar se les hicieron como bolas de pinpón de hielo.

- Los carros a veces cargados con casi 2000 Kg.

- El tío Pedro bajaba con los machos y el carro al relevo en las bodegas del campo y se durmió. Los animales por costumbre se fueron por la fardeta y cuando se despertó, tuvo que cruzar por donde pudo para llegar a tiempo.



Pallamin

14 comentarios:

Leyland dijo...

Q ordinariez!!!!
Es broma, Pallamin, eres todo lo contrario a ello.
Te animo a q continúes rescatando todo nuestro pasado reciente, pues con gente como tú, nuestra memoria sigue estando viva.
Gracias.

Lector de blogs dijo...

Desaparecieron los ordinarios y desaparecerá la chelvana. Tiempo al tiempo.
Te estás haciendo un experto en oficios olvidados, ya te pareces al señor ese de barbas que sale en los documentales de Pedro el Evaristo.

ramirin dijo...

Aserrin, Pallamin...
¿cuál será el próximo?

Anónimo dijo...

Paco te felicito .., esto que haces no tiene precio.
Jose Manuel.

Pedro dijo...

Oye Pallamin, ¿sabes que cobraban estos ordinarios por bajar o subir un bulto a Valencia?

chapado a la antigua dijo...

Eres un fenómeno, Pallamin, a lo tuyo, sin sorpresitas.
Ya soy algo mayor, y no tengo el corazón para sorpresas. Gracias por tu trabajo.

Miguel dijo...

Dese Canales se unia el Tio "Maura" con su carro, que de regreso necesitaba la ayuda de los machos de alquiler de las dueñas para subir al alto de la cueva

Rosana dijo...

Una sugerencia, Pallamin: podrías estirar un poco más el tema de los que bajaban en carro a Valencia. Yo recuerdo a los ordinarios que nombras ya con camión, pero de los otros no tengo referencia alguna. Estaría bien.

Lázaro dijo...

Historias como las del tío Pedro y su carro, ¿son de la misma época que las de los nevateros? Yo supongo que son posteriores, pero si me lo alclararais os lo agradeceré.

Paco dijo...

Para Pedro, lo he preguntado y me han dicho, que ya con el camión se cobraba, por una garrafa de aceite unas quince pesetas, por una caja de pastas o cesta, variaba según el peso, cinco , diez pesetas. Por lo que hemos deducido que con los carros se cobraría entre una y cinco pesetas, según paquete. Pero ya te digo que suponemos, porque no se acordaba exacto del precio.

Paco-Peña dijo...

Se supone que los nevateros, serían anteriores a los ordinarios, los que si coincidieron mucho tiempo con ellos eran los carros que bajaban fornilla, para los hornos.

Anónimo dijo...

Mª Jesús Domingo:

Es bonito que se haya escrito sobre anecdotas e historias que pasaron hace tanto tiempo, a mi padre (el Tio Abelardo) le ha emocionado mucho y a disfrutado compartiendo con vosotros ésta experiencia para que posteriores generaciones conozcan cómo se vivia en ésa época.

Muchas gracias!

Anónimo dijo...


En respuesta a Lázaro: Preguntas si los ordinarios en Alcublas son posteriores a los "nevaters" y supones que sí. Pues bien, lo que yo puedo contarte es que las personas a las que se refiere el artículo las he conocido a todas: los hijos del tío Pedro Alcaide, los del tío Andrés Domingo y los de Ramón García, el Royo. Todos tuvieron tienda, fueron ordinarios y hacían de transportistas; primero iban con carros y luego con camionenetas y camiones. Todos son del siglo XX.
Mientras que, los carreteros que transportaban la nieve son anteriores; tanto en Alcublas como otros lugares finalizaron su actividad con el siglo coincidiendo con la llegada de la luz eléctrica y las primeras fábricas de hielo. Pero también hacían de transportistas y tuvieron tiendas.

Anónimo dijo...

Respuesta a Lázaro:
Completando comentario de las 18,49 hrs.
Los "nevaters" finalizaron su actividad en los últimos años del siglo XIX. A principios del XX, cuando mi madre era pequeña su abuelo le contaba como recogían, almacenaban y transportaban la nieve.