domingo, 21 de noviembre de 2010

LÁSTIMA DE MEMORIA

El pasado sábado día 13 de noviembre, sobre las 12 horas recibí una llamada de teléfono y me preguntaron si subía al pueblo; por supuesto, les conteste que sí. Bueno pues a las 15,30 te esperamos en el bar Avenida que te queremos presentar a una persona, la cual creemos interesante para que le puedas hacer algunas preguntas.


Puntual a mi cita, llego al bar y me llevo la sorpresa de poder tomarme un café con el diseñador valenciano Francis Montesinos el cual estaba comiendo con unos amigos y degustando de nuestros productos autóctonos. Pero en fin, la sorpresa digamos buena no era ésta, estaban esperando otra visita. Nos fuimos al Ayuntamiento porque a las cuatro habían quedado para esperarlo.


Por fin llegó el coche y de él sale muy lentamente un hombre que se apoyaba en un garrote. Y ésta era mi sorpresa, resultó que era un veterano de la Guerra Civil Española y que el primer destino que tuvo como mecánico fue en el campo de aviación de Alcublas.

Se trataba de José Tena Escrig, ya con una edad de 93 años. A continuación nos fuimos a los refugios para ver si allí conseguía recordar algo más de su época como mecánico, porque lamentablemente su memoria ya no era lo que nos hubiera gustado a nosotros que fuera.

Nos contó que él realmente no era mecánico en sí, sino que más bien se dedicaba a tener los aviones a punto de combate. Es decir, que cuando volvían del vuelo se dedicaban a limpiarlos, cargarlos de gasolina, bombas, revisar hélices, comprobar potencia, etc.

Había una escuadrilla que su mascota era un circulo blanco con un pingüino dentro. Porque decían que el pingüino es un animal que parece tonto, pero que es muy listo.


Cuando llegaron al campo, les dijeron que en caso de bombardeo no corrieran, sino que se echasen al suelo. Y en una ocasión, cuando bajaban a dormir al pueblo, (si no tenían guardia) yendo en un tipo de autobús de la época, se oyó un trueno, y creyéndose que era una bomba en lugar de tumbarse en el piso salieron todos por las ventanillas.

En caso de detectar alguna avería en el reconocimiento, avisaban al mecánico especialista.

Nos cuenta que cuando regresaban los aviones, algunos de ellos debían de tirar las bombas (12Kg.) antes de aterrizar, pues eran tan duras las suspensiones y tan sencillas las bombas que con los baches del campo se soltaban y podían explotar debajo de los aviones.

Es casi todo lo que nos pudo contar. Le pregunte si se acordaba de los molinos, me dijo que no, que si había utilizado alguna vez el refugio en caso de bombardeo, no se acordaba, en fin una lastima que todo ésto que estamos intentando averiguar ahora no lo hayamos hecho antes. Lástima que no recobrase un poco más de su memoria. Lo que os he contado antes de Francis Montesinos es porque resulta que José Tena es tío suyo.

PALLAMIN

Debemos reconocer que somos privilegiados por poder oir testimonios de vidas, de ver emociones al recordar, y poder reflejarlas para evitar su pérdida. Y reflejarlo dentro de un espacio que nos posibilite recoger el testigo ardiente de la memoria, el reconocimiento profundo de lo acontecido, la aceptación de todo aquello.

Días atrás nos reunimos con varios ancianos del pueblo. Hablaron durante horas de sus recuerdos; recuerdos que iban una y otra vez al mismo lugar: la infancia, la guerra, el hambre, las bombas, la muerte y las ganas de vivir. Cada uno relataba los hechos como si se tratara de momentos distintos pero hablaban de lo mismo.
Se sorprendían de que el otro recordaba y se asombraban de lo que el otro relataba con tanta nitidez porque no recordaba haber estado allí, aunque los otros afirmaran lo contrario.
Sus sinapsis eran diferentes, por eso diferían sus relatos al extraerlos de la despensa de su memoria. Todos tenían la certidumbre de que aquellos años de niñez y adolescencia eran el tesoro sobre el que habían construído su existencia, sus errores, sus ambiciones, sus fracasos y sus éxitos.
Todo ello es nuestra historia, aunque algunos se empeñen en ocultarla o enaltecerla, en darle un enfoque oral o científico, empeñarse en escribirla u olvidarla...

12 comentarios:

Rupert dijo...

Tiene razón el autor. Lástima.
Pasará poco tiempo y habremos perdido un trozo de nuestra historia.

El Blanco dijo...

Por lo menos habéis arrancado un trocito de ese puzzle llamado historia. Una lástima si, pero por lo menos sabemos un poquito más sobre este hecho tan luctuoso y vergonzoso que azotó a España. Muy bueno el artículo, Peña.

Petrus dijo...

La historia siempre hay que escribirla. Es la única formade recordarla.
Le pese a quien le pese.
Aunque según quien la escriba el enfoque cambia.

Lector de blogs dijo...

El poder pasar un rato al lado de los mayores y escuchar, es algo de lo más.
Tienes razón Peña al decir que ellos se van contradiciendo y afirmando en las cosas, y que los recuerdos surgen al hablar. Sin el habla, la memoria muere.
Magnífico artículo.

Marcela dijo...

Lástima.
Al final sólo quedarán los libros. Y como he leído en un comentario anterior, la historia es de quien la escribe. Muchas veces se corresponde bien poco con la realidad.
Lástima.

Anónimo dijo...

Excelente reflexión. Ójala la memorizase más de uno/a.

envidia sana dijo...

Os vais a hacer con toda una audioteca de testimonios orales.
Eso es oro puro, conservarlo bien.

Pajarel dijo...

Buen artículo, Pallamin. Ya era hora de leer algo tuyo, pues te haces de rogar.

cambio climático dijo...

Aprender disfrutando.
Creo que esto os define. Nada mejor que aprender oyendo, pues enriquece más que leyendo. Lo oído es más vivo, permanece más en nuestro cerebro y nos da pie a más vivencias.
Hacía tiempo que no entraba a comentar, entono mi mea culpa.

Jose M F dijo...

PIONEROS en temas de a memoria. Me han dicho que ya hasta os huyen los abuelos. Sois la caña.

Anónimo dijo...

Me parece buen artículo, pero deberiais quitar el número de identificación, de la TIM (tarjeta de identificación militar). No es legal hacerlo público.

Anónimo dijo...

el comentario anterior no hace falta que lo publiques
este tampoco