miércoles, 24 de noviembre de 2010

PARALELISMOS

Leyendo estos días libros de historia he podido comprobar lo cíclico de los acontecimientos a lo largo de los años. Y si nos adentramos en el siglo XVII la cosa se complica...


Una crisis financiera azotó Valencia durante una gran parte del siglo XVII. Ésta, unida a una crisis triguera, provocó una bancarrota en 1.634. No hubieron rescates financieros, como tan de moda están en la actualidad, pero sí se adoptaron medidas correctoras. ¿Qué hicieron entonces?

- Mejorar el cobro de los impuestos (y crear nuevos) y perseguir el fraude en los mismos.
- Regular la restitución a los eclesiáticos.
- Intensificar el control sobre las diferentes administraciones.
- Realizar sucesivas acuñaciones de moneda y emitir censales.

Todo este montante de medidas pronto se mostraron insuficientes, pues no hicieron más que poner en evidencia la verdadera causa de la crisis: la corrupción de sus gobernantes. A ello se sumó a mediados de siglo la peste negra que provocó un fuerte descenso demográfico y con ello una reducción del comercio y de las sisas. Actualmente este tipo de epidemias ha desaparecido, pero el descenso demográfico viene dado por la disminución de la emigración. Otro paralelismo más.

Pero trasladémonos a Alcublas. La peste castigó fuertemente a nuestro pueblo a mediados del siglo XVII. ¿Qué hicieron los alcublanos en aquella época?


"Fugere cito, longe, et tarde reverti" ("Huye pronto y lejos, y regresa lo más tarde que puedas")

Contrataron a uno de los llamados "médicos de peste", pues ante la escasez de médicos hubo que recurrir a uno de ellos para tener asistencia. El ocultismo de la enfermedad era otra de las medidas a tomar, pues era la única forma de evitar el total aislamiento del pueblo.
Cuarentenas, combustión de hierbas aromáticas, fumigaciones con vinagre, sangrías... eran prácticas habituales para el tratamiento de la peste. Las hierbas tuvieron un papel muy importante en el tratamiento de la enfermedad:

El romero fue una de las plantas que más se utilizó para purificar la casa del aire corrupto y de la pestilencia. Posteriormente se debería tomar preparaciones a base de sustancias que enfríen y conforten el cuerpo en general o alguno de sus órganos, como el agua de acederas, de endibia, de verdologa, de rosas, de azucar, etc. Para el tratamiento de los apostemas se debería emplear sustancias que atrajeran y abrieran los poros, por lo que se utilizaría en primer lugar un cocimiento de manzanilla y simiente de eneldo administrado tópicamente, a lo que seguiría la sangría del apestado. Después se aplicarían diversos emplastos de distinta composición; los más utilizados eran los de raíz de malvavisca, hiedra y armelles; resina de pino, vino y miel, etc.

Pero volviendo a los paralelismos: hoy en día (siglo XXI) asistimos a una epidemia de cólera. Haití. ¿Cómo solucionarla? Con facilidad:
- Dinero
- Buena voluntad
- Solidaridad
- Organización.

¿Podrá ser?

7 comentarios:

Anónimo dijo...

La historia se repite.

Lester dijo...

Creo que hay más dinero que buena voluntad. Lo de la organización lo dejaremos paa otra ocasión. Siempre igual.

cambio climatico dijo...

Estoy de acuerdo con los otros comentaristas: todo es cíclico, para bien y para mal.
La diferencia está en que en aquel siglo la corrupción era el pan de cada día, pero ahora se une a unos tuburones financieros que buscan riqueza sin marar más allá.
Que Dios nos pille confesados.

desde mi balcón dijo...

Peste/cólera. Primos hermanos.
Bancarrota/intervención. Derivados.
Hay veces que decimos "ójala aprendamos de los errores", "recordemos aquello con el fín de que no vuelva a ocurrir".
Al final todo es papel mojado. Lo que tiene que ocurrir, ocurrirá, queramos o no. Somos comparsas en un mundo diseñado y dirigido por mentes ajenas a nosotros, en las que sólo caben 2 cosas: PODER Y DINERO.

no somos dijo...

No somos Grecia,
No somos Irlanda
No somos ...????

tristan dijo...

entonces quien somos??

huele mal dijo...

Lo de la peste tiene mucha relación con las jugadas económicas: hay algo que huele muy mal en ambas cosas.
Ahora le toca a Portugal. Están deseosos de meterles mano. Vergonzoso.