miércoles, 15 de diciembre de 2010

EL HUERTO DE EROS



La química y las plantas han sabido convivir en el complejo mundo de la botica. El tiempo los ha puesto a cada uno en su sitio y han terminado complementándose sabiamente.




Cuando hablamos de sexualidad es más ameno y divertido observar el potencial de la fitoterapia, pues hablar de fosfodiesterasas, sildenafilos, taladafilos y prostaglandinas no resulta muy apetecible. Pero, por otro lado, podemos descubrir un huerto lleno de vegetales eróticos.


Plinio aseguraba que "el ajo mezclado con cilantro fresco acompañado de vino tiene efectos afrodisíacos". Sin embargo, según Horacio "el amante rechazará tus besos y escapará de ti". Por la referencia de los atletas olímpicos griegos se considera una planta sagrada, medicinal, reconstituyente y erótica.
El apio, concebido por algunos como un excitante, era de dominio popular en la Edad Media. Se utilizaba para combatir la debilidad nerviosa y la sexual, utilizando el zumo de la planta fresca. La marquesa de Pompadour no debió dudar de sus capacidades e inventó la sopa de apio para encender el fuego de la pasión de Luis XV. Las alcachofas también adquirieron su fama en la época de Madame Pompadour, cuya preferencia resultaba de su aumento de deseo sexual.

Cuando el decaimiento está producido por una próstata caduca, las semillas de calabaza son un buen remedio para mejorar la sexualidad del varón. Su riqueza en vitaminas, minerales y ciertos compuestos de acción hormonal la elevan como el mejor remedio en el tratamiento de las impotencias de varones cincuentones. Los gitanos de Europa oriental las comían para evitar desórdenes de la próstata, porque aumentaba su energía sexual y porque alargaban la potencia hasta la senectud.
Las cebollas eran apreciadas por egipcios, griegos y romanos que confeccionaban curiosas recetas amorosas con ellas, aunque también se utilizaron durante la Edad Media. Existe una antigua receta árabe que aconseja freírlas en aceite, junto a otras hierbas, y mezclarlas con yema de huevo. Ingerido durante varios días consecutivos, el preparado consigue una potencial sexual que sobrepasa las mayores fantasías que alcanza nuestra imaginación. Un antiguo proverbio alemán dice: "Que todos aquellos caballeros de cierta edad que deseen hacerse querer por sus jóvenes esposas tomen cebollas asadas, o bien cocidas, aliñadas con aceite, vinagre y pimienta".
También el espárrago, con su famosa esparraguina, así como espinacas y tomates tienen su importancia dentro de nuestro Huerto de Eros.


Y por último, el haba tiene una merecida historia como afrodisíaco. El emplasto de harina de haba se utiliza para las inflamaciones de las partes sexuales, e ingeridas favorecen la recuperación de la potencia viril perdida. Su semilla ha sido comparada con la punta del pene; quizá, por ello, San Jerónimo prohibió a sus monjas alimentarse de ellas: en partibus genitalibus titillationes producunt (provocan cosquilleo en las partes genitales).

Nos queda hablar con Miguel, para que nos dé, de primera mano, sus recetas de hierbas alcublanas para el tratamiento de esta desdichada dolencia....
Eso será más adelante.

5 comentarios:

ROMANCERO dijo...

LEÍDO ÉSTO. VOY A CAMBIAR MIS HÁBITOS:
A PARTIR DE LA SEMANA QUE VIENE, PARA ALMORZAR, HABAS, PERO CON 2 BLANCOS.
DE LO QUE SE COME...

Va de bo dijo...

Ya sé por qué de pequeñín el pediatra me prohibió la cebolla.
Todo sale.

pajarel dijo...

Pues no hablais de la viagra alcublana: una higa seca rellena con un gajo de almendra. Muy buena y sin patente.
Si se animara la Cooperativa seguro que tendría éxito la comercialización.

lector dijo...

Llevo con la "antigua receta árabe" desde que publicasteis.
Ya os diré.

Cincuentón dijo...

Pues yo me hincho a verduras y cada vez la cosa está peor.
Ceno menestra muchas noches. Me centraré en los esparragos, habas y cebolla.
Estoy desesperado.