martes, 1 de febrero de 2011

TALLER DE ESPARTO


La Agencia de Desarrollo Local de Chelva organiza un TALLER DE ESPARTO.


Será impartido por Simona Simons y tendrá lugar todos los miércoles de 16,00 a 17,00 horas en la Casa de la Cultura de Chelva.


Para más información llamar a la Agencia de Desarrollo, al 962100165.



El esparto es una planta gramínea, reptante, de hojas duras, rígidas, con forma de junco, que se enrollan por falta de humedad; son capaces de desarrollarse con muy poco agua y en terrenos poco fértiles. Su utilidad entre otras, ha sido la de servir para hacer papel y también principalmente para cestería y cordelería. Se utilizaba para fabricar capazos, serones (alforjas), alfombras, albarcas (calzado), menudos (trencilla), y hasta hace pocos años, había artesanos  que se dedicaban a la fabricación de artículos de llata (nombre que se le da al tejido que se obtiene confeccionando el esparto, son unas bandas de 20 cm de ancho, que cosidas convenientemente dan lugar a capazos, esteras, serones,…).

A la hora de elaborar un producto, lo primero era recolectar el esparto, seguidamente su secado, empezando entonces con su confección, y además, en algunas aplicaciones, era necesario pisarlo con “la masa de picar esparto”. Una estampa típica es que curiosamente, para poder trabajar mejor , las mujeres formaban un “rolde” (círculo) entre varias, hacían rollos de “llata” al sol y en el centro de los rollos ponían a sus bebés para que se entretuvieran sin peligro a caerse. Durante los duros años de la posguerra, se realizaban trueques con otros pueblos del bajo Aragón intercambiando capazos y “serones” por trigo o harina.

Hores d’espart, el grapat d’ametles
desat en silenci damunt la taula,
el vi aspre, corda d’espart o cabàs de
palma treballat amb els dits, lleugers,
al racó. D’aquell bocoi, dic.
Seguia en silenci, sense pupil·les,
dits hàbils, durícies, feia coses
d’espart. En llevar-se li queien de
la faldilla, negra, fullosa,
unes engrunes d’espart encara.

Vicent Andrés Estellés

Horas de esparto. Cosechando bajo el calor de verano las ásperas hojas. Secando, escogiendo el esparto. Empapándolo entre una hedor insoportable. Sobre todo, larguísimas horas trenzando pleita, cuerda o soguilla; haciendo surgir un cofín, una espuerta para las aceitunas o unos serones para el macho; tejiendo capazos y cestas; dando forma a unas alpargatas que se tendrían que deshacer caminando por bancales y caminos, quien sabe si danzando también.

2 comentarios:

Alcublano dijo...

Que tiempos aquellos, cuando salía de escuela veía en las puertas de las casas a los abuel@s haciendo hilete, para luego hacer toda clase de aparejos.
Interesante curso, pero imposible de poder realizarlo los que trabajamos en Valencia.

Susan dijo...

Estos talleres siempre son interesantes. El problema es que por su localidalidad es difícil que se puedan desplazar gentes de otros pueblos de la comarca. Esa es la diferencia entre un evento en la capital y otro en nuestras tierras.
La solución que veo es crear microeventos en muchas poblaciones serranas, pues es la única manera de poder satisfacer nuestras inquietudes. Es difícil y pesado, y a veces la poca presencia de asistentes hace que desmerezca el esfuerzo realizado y se caiga en el desánimo.
De todos modos, es una propuesta de lo mejor.