lunes, 21 de febrero de 2011

TRABAJARON PARA ALCUBLAS...

OCTAVIO VICENT CORTINA
(3ª PARTE)


OBRAS RELIGIOSAS

A continuación completaré las dos anteriores colaboraciones para este blog PEÑA RAMIRO, dando por finalizado los trazos biográficos sobre el célebre escultor valenciano Octavio Vicent Cortina. En esta ocasión repasaré su trayectoria profesional en una faceta artística en la que destacó sobremanera: como escultor de imágenes religiosas. Y al mismo tiempo comentaré qué relación profesional tuvo con la parroquia de San Antonio Abad de Alcublas…


Así, un aspecto muy importante de la trayectoria de Octavio Vicent como escultor fue su numerosa producción religiosa que mantuvo a lo largo de toda su carrera y que abarca una amplísima gama de temas y formas. Resuelta en madera en su gran mayoría, también podemos admirar algunas piezas en bronce que se alejan un tanto del concepto de “imaginería” y que por supuesto vuelven a poner de manifiesto la altísima calidad artística y el genio de Octavio Vicent. Emplea también la piedra natural o incluso, de forma más excepcional, otros materiales como en la obra titulada “El Mártir”, inspirada en el martirio de San Sebastián, realizada en yeso y con la que obtuvo en 1945 la Tercera Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes.


No es menos cierto que una parte de la obra de Octavio Vicent de carácter religioso fue fruto del asfixiante y exacerbado ultracatolicismo en que se vio envuelta la sociedad española durante las primeras décadas de posguerra, así como de la continuación de la trayectoria comenzada por su padre, Carmelo Vicent, con el que durante algunos años compartió taller. Son esculturas que hablan un claro lenguaje popular, muy del gusto de quién realiza el encargo, siendo su principal clientela las órdenes religiosas, parroquias y cofradías de Semana Santa de toda España. Como ejemplo, puede citarse su primera obra religiosa: una imagen de 1,30 m. de altura, en madera policromada, de la “Inmaculada” creada en 1941para la iglesia parroquial de San Jaime Apóstol de Montcada (Valencia).


Octavio Vicent, durante el resto de los años 40 continuaría realizando imágenes religiosas para diversas iglesias y órdenes religiosas a lo largo de toda la geografía valenciana. Gracias al renombre de su padre, Carmelo Vicent, iba logrando nuevos encargos que afianzaban su creciente reputación. Así, ejecutó otra talla en madera policromada, ésta del “Corazón de Jesús”, para la ya mencionada iglesia de San Jaime Apóstol de Montcada. Otra imagen del “Sagrado Corazón de Jesús” para la capilla del colegio de Sagrado Corazón de Jesús de las Hermanas Carmelitas de la Caridad de Valencia. Una figura de “San José” para la iglesia arciprestal de San Juan Bautista de Callosa d´En Sarrià (Alicante). Y dos esculturas del “Cristo en la cruz”, una para la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Planes (Alicante) y otra, en madera de caoba, para la iglesia parroquial del Salvador y Santa Mónica de Valencia.


Y fue a mediados de la década de los 40 del pasado siglo XX cuando Octavio Vicent recibiría el encargo de una imagen de San Rafael Arcángel para un altar de la iglesia de San Antonio Abad de Alcublas. Después de la destrucción casi completa de todos los elementos muebles de la iglesia durante la Guerra Civil, don Alejandro Aucejo, el nuevo párroco, puso todo su empeño en conseguir que las nuevas imágenes y ornamentos fuesen en lo posible, dadas las penurias económicas de la época, confeccionados por artistas de cierto renombre. Y que además mantuvieran un estilo acorde con la decoración del siglo XVIII del templo. Los altares renovados continuaron en su lugar primitivo, variándose tan sólo la imagen en aquellos que ya no contaban con una clara tradición entre los alcublanos.
Lo más probable es que este nuevo altar dedicado al Arcángel San Rafael en la iglesia de San Antonio Abad de Alcublas sustituyera a otro dedicado a San Miguel Arcángel, con una imagen mucho más antigua de 1649 y cuya advocación, arraigada históricamente en Alcublas, se había ido perdiendo con el tiempo. A San Rafael, uno de los cuatro arcángeles de la corte celestial junto a Miguel, Gabriel y Uriel, se le considera intercesor de las enfermedades de los ojos, al haber curado la ceguera al anciano Patriarca Tobías con la hiel de un pez, además de protector de los viajeros por guiar al joven Tobías en sus peligrosos viajes por tierra y por mar. Su historia la encontramos en el libro de Tobías del Antiguo Testamento.


Este altar de San Rafael Arcángel se compone de un sencillo retablo en escayola de estilo neoclásico, además de la hornacina para la imagen, cerrado por un cristal. En su interior se encuentra la escultura que representa al Arcángel San Rafael, acompañando al joven Tobias. Una hermosa talla en madera policromada, de factura y ejecución correctas, obra primeriza de Octavio Vicent Cortina. Su componente iconográfico no se aparta de los principales atributos con los que habitualmente se presenta, en virtud de la gran carga simbólica de su culto. Así, el Arcángel San Rafael está representado con atuendo de peregrino, vistiendo esclavina y concha, además de llevar un bastón de peregrino con la calabaza para el agua, mientras que el joven Tobías porta un gran pez entre sus manos.



En la siguiente década Octavio Vicent continuaría recibiendo numerosos encargos de iglesias valencianas. Así, otra de las obras en madera de Octavio Vicent decora el templo parroquial de San Juan Bautista de Manises. Se sitúa en el monumental retablo en madera tallada del Altar Mayor del que, para sustituir al anterior destruido durante el incendio del templo en agosto del año 1936, fue encargado por el párroco José Granell Cardo en 1951 al taller del afamado orfebre de Valencia F. Hurtado. Es la imagen en madera policromada de la Virgen de Gracia, inspirada en la Virgen de Portaceli de la catedral de Valencia, y se encuentra en la hornacina superior del retablo. Cierra esta hornacina una tabla labrada también por Octavio Vicent, que representa el calvario.


Asimismo participó activamente en la restauración interior de la iglesia de San Jaime Apóstol de Alfarp original del Siglo XVIII, cuyas esculturas religiosas habían desaparecido o fueron destruidas durante los trágicos tiempos de la Guerra Civil y que después de la guerra estaba completamente vacía. Suyas son dos imágenes de madera policromada, que ya aparecen documentadas en el inventario de la parroquia del año 1955. Una, de su patrón, San Jaime Apóstol, representado como peregrino, que se encuentra en el retablo del Altar Mayor; y una Purísima que preside el pequeño y sencillo altar de una de las capillas laterales.


Octavio Vicent también realizaría en estos años algunos trabajos para templos de órdenes religiosas, como dos esculturas en madera de caoba de San Juan de la Cruz, para las iglesias de los Padres Carmelitas Descalzos de Úbeda (Jaén) y de Valencia (calle Alboraya). Para esta última iglesia, con motivo de su declaración como parroquia de Nuestra Señora del Carmen, decretada en diciembre de 1953 por el arzobispo de Valencia Don Marcelino Olaechea, se encargó una imagen de la Virgen del Carmen.
Realizada por Octavio Vicent en madera policromada, y a tamaño natural, es sacada al atardecer en
tradicional procesión durante su festividad, cada mes de julio, por las calles del barrio de la Trinitat de
Valencia. Guarda un gran parecido con la imagen de la Virgen de los Desamparados, “La Peregrina”,
realizada por Octavio Vicent una década más tarde.



En esta misma década de los 50 Octavio Vicent ejecutaría varios encargos para diferentes templos de Gandía, también tallas en madera policromada, Una gran imagen del “Corazón de Jesús” para la Colegiata de Santa María y tres más para la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús de los Padres Jesuitas en el palacio Ducal. En concreto, dos pequeñas tallas de un metro de altura de dos santos de la Compañía de Jesús: San Luis Gonzaga y San Estanislao de Kotsca. Y en la capilla de San Francisco de Borja o de la Comunión, una a tamaño natural de “San Francisco de Borja”, representado con los hábitos y actitud de oficiar misa, situada en la parte superior del retablo pintado en 1956 por José Segrelles, célebre artista de Albaida.



La reputación de Octavio Vicent fue creciendo, continuando los encargos de imágenes religiosas. Así, en 1960 para la Basílica menor de Santa María de Elx (Alicante) realizaría una imagen de “San José con el niño”, en madera policromada y de 1,60 m. de altura. Y en 1962 esculpe un “Cristo yacente” para la iglesia del Santísimo Cristo del Salvador de Valencia, también llamada Real Iglesia del Salvador. Se trata de una talla en madera policromada a tamaño natural. En ella puede apreciarse la sensibilidad de finales del barroco de la escuela castellana imaginera de Valladolid que Octavio Vicent conocía bien, puesto que tras la Guerra Civil estuvo becado en dicha ciudad durante dos años continuando sus estudios.
Este “Cristo yacente” es, para muchos especialistas, la obra maestra del arte religioso de Octavio Vicent.


Octavio Vicent mantuvo una relación muy estrecha con la Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados de Valencia. En 1964 talló cuatro ángeles en madera dorada y plateada para los pies del camarín de la Virgen. Pero sin duda su nombre ha quedado unido a la actual imagen procesional de la Virgen de los Desamparados, especialmente venerada en Valencia y conocida como “la Peregrina”. Es una talla policromada en madera de pino de Suecia de 1,33 m de altura realizada por Octavio Vicent en 1966 por encargo de Emilio Aparicio Olmos, capellán mayor de la Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados. Sustituye a la imagen original, que para su mejor conservación permanece en su camarín, en todo tipo de actos públicos y viajes.



Durante estos años 60 continuó con nuevos encargos de tallas en madera policromada, como una imagen de “San José” para la iglesia parroquial de los Santos Juanes de Faura, una “Virgen de la Merced” para los Padres Salesianos de Borriana o un “Cristo en la cruz” para la capilla del colegio de Reforma San Vicente Ferrer de Burjassot. Aunque su mejor trabajo de esta época sería el realizado para la Real Iglesia de los Santos Juanes de Valencia: dos grandes imágenes de 2,10 m de altura, en madera policromada, de San Juan Bautista y de San Juan Evangelista, con sus respectivos animales representativos a los pies. Se sitúan a ambos lados del retablo mayor, en unas pequeñas capillas que siguen el mismo modelo arquitectónico y decorativo que el resto de las capillas laterales.


A finales de los 60 Octavio Vicent ejecutaría otro “Cristo en la cruz”, éste para la iglesia parroquial de San Miguel y San Sebastián de Valencia. Este templo del siglo XVIII sufrió la pérdida de los elementos muebles entre la Desamortización de Mendizabal y la Guerra Civil y, por ello, durante la posguerra se inició un largo proceso para reponerlos. En sustitución del desaparecido retablo del Altar Mayor, se realizaron pinturas al fresco de todo el presbiterio a cargo de Joaquin Michavilla Asensi, reconocido pintor nacido en Alcora (Castellón) en 1926. Y en el centro del ábside, tras el renovado altar mayor, y complementando a las pinturas de Michavilla, se sitúa un gran “Cristo en la cruz”, de 1,80 m. de altura, en madera policromada, obra de Octavio Vicent.



Con el paso de los años, Octavio Vicent fue utilizando cada vez menos la madera para sus esculturas, todas ellas encargos. Al respecto, Octavio Vicent siempre declaró públicamente que su sentido artístico quedaba coartado, puesto que dependía del gusto del cliente. Aun realizará en los años 70 algunas esculturas religiosas en madera policromada. Así, una imagen bastante ingenua de la “Virgen de Belén” para la pequeña iglesia de Nuestra Señora de Belén de Navalón, una aldea de Enguera (Valencia) o la “Virgen de la Paz”, de factura más moderna, para la parroquia de Nuestra Señora de la Paz de Cuenca. Puesto que no hay un catalogo de sus obras, muchas de las cuales están hoy lamentablemente ilocalizables, es difícil saber a ciencia cierta cuál fue su última escultura religiosa en madera.
Posiblemente sea una talla en cedro, a tamaño natural, de una “Piedad”, realizada en 1985.



Escultor prolífico, Octavio Vicent también recibió peticiones desde América de obras en madera de temática religiosa. Entre ellas, cabrían destacar un “Cristo yacente”, en madera policromada, a tamaño natural, para el Obispado de Valencia (Venezuela) en la década de los 60. Un monumental “Vía Crucis” en relieve (año 1970) sobre paneles de madera de caoba, de 1,50 x 0,80 m cada estación, para los padres Carmelitas Descalzos de Managua (Nicaragua). Y en 1984 una imagen del “Señor Caído” para la iglesia de Santa Bárbara de los Padres Jesuitas en Santa Fe de Antioquía (Colombia), que sustituía a una escultura anterior perdida en 1970 durante un incendio en dicha iglesia.



Otra faceta artística de Octavio Vicent, aunque más esporádica, fue la de escultor imaginero para pasos de Semana Santa. A finales de los años 40 el Capítulo de Caballeros del Santo Sepulcro de Toledo, creado en 1928 y con sede en la iglesia mozárabe de las santas Justa y Rufina, le encargó decorar una nueva carroza para su imagen del “Cristo Yaciente en el sepulcro”. Talla del siglo XVII que, en una urna, desfila en la procesión de Viernes Santo por las calles de Toledo sobre una carroza custodiada por los componentes de la Cofradía de los Caballeros del Santo Sepulcro. Esta carroza, de caoba americana, es la que decoró Octavio Vicent con bajorrelieves en bronce en los laterales y con figuras talladas sobre la propia madera de los cuatro evangelistas en sus cuatro esquinas, inspirados en los esculpidos por Miguel Ángel en la tumba de los Médicis en Florencia.



En 1953 realiza su segunda incursión en el mundo de las cofradías de Semana Santa. En concreto, talló la imagen de “Santa María Salomé” para la Real Archicofradía de Nuestro Padre Jesús (Nazareno) de Cieza (Murcia), aunque de manera no muy brillante según los expertos. Se trata de una imagen de vestir de 1,40 m de altura, que desfila el Viernes Santo en la noche en la Procesión del Santo Entierro, llevando en sus manos la corona de espinas y los clavos de Cristo, y en la Procesión del Resucitado, Domingo de Pascua, sin los atributos de la Pasión. El trono sobre el que procesiona es de 1954, obra de Manuel Juan Carrillo Marco. Entre 2001 y 2002 fueron restaurados, en exceso según algunas opiniones, en los talleres de Bonifacio Pérez Ballesteros, tanto el paso como la imagen de “Santa María Salomé”.


Un año más tarde Octavio Vicent recibió el encargo de una imponente “Dolorosa al pie de la cruz” en madera policromada a tamaño natural. Es la imagen procesional de la Hermandad de la Santa Cruz y Virgen de las Angustias, fundada en 1952 por un grupo de miembros de la adoración nocturna de la iglesia arciprestal de San Jaime de Vila-real (Castellón), y que durante los primeros años debieron desfilar en Semana Santa con una imagen prestada hasta que adquirieron la representación de la Virgen María al pie de la cruz de Octavio Vicent. Esta Hermandad fue la que instauró por vez primera en la Semana Santa de Vila-real, entre otras innovaciones, la ornamentación de la carroza al estilo andaluz, con multitud de flores y con farolillos iluminados con electricidad.


En 1956 Octavio Vicent realiza las imágenes para un paso procesional de la Hermandad de la Flagelación de Nuestro Señor de la Semana Santa de Manises. Es un paso compuesto por dos esculturas en madera policromada: Jesús atado a la columna y el sayón que lo flagela Y donde Octavio Vicent refleja perfectamente y con maestría el conocimiento del cuerpo humano, al mostrar la tensión muscular de esos momentos dolorosos, sin llegar a caer en el exceso. Es una magnífica obra de imaginería no muy conocida, al desaparecer las Hermandades de Semana Santa de Manises durante unos años. Desde 1990 el paso con las imágenes de Octavio Vicent vuelve de nuevo a procesionar por las calles de Manises.



El domingo 12 de abril de 1965 tuvo lugar la bendición del paso de “la Piedad” de la Hermandad de Nuestra Señora de la Piedad, fundada el 16 de junio de 1963 por un grupo de antiguos alumnos del colegio de los Padres Carmelitas en Borriana y con sede en la iglesia de San José. Obra de Octavio Vicent, representa a la Virgen sentada al pie de la cruz, teniendo sobre sus rodillas el cuerpo inerte de Cristo. La cruz muestra en la parte superior la cartela de INRI y, pendiente de ambos brazos del travesaño, la sábana usada para el descendimiento. Las figuras, de madera policromada a tamaño natural, poseen la apariencia de “modernidad” propia de algunos trabajos de Octavio Vicent.


En 1985 Octavio Vicent entregó su última obra de imaginería de Semana Santa y de la que decía sentirse muy orgulloso: el paso de la “Santa Cena” encargado en 1983 por la Venerable Hermandad de la Santa Cena de Cuenca. Cuenta con un total de trece figuras de tamaño algo mayor del natural y recoge el momento evangélico en el que Jesús, dentro del cenáculo, vaticina que va a ser entregado por uno de los suyos. Octavio Vicent lo talló en madera de pino conquense, dándole gran movilidad a la escena al intercalar imágenes de pie y sentadas. Desfila durante la procesión del silencio del Miércoles Santo en la Semana Santa de Cuenca. Es uno de los pasos más voluminosos, requiriéndose de 66 braceros para portarlo sobre andas talladas por Juan José Soria en 1993, con relieves de José Fco.Hernández. El paso se encuentra durante todo el año bajo el Arco de Jamete, en la Catedral de Cuenca.


A lo largo de su larga carrera artística, Octavio Vicent empleó diversos materiales para sus esculturas, entre ellos la piedra, aunque en su faceta de escultor sacro la utilizó poco. Por ejemplo, en los años 40 en sendos monumentos para dos Residencias de las Hermanitas de los Desamparados: un “Corazón de María” para su sede central en Valencia y un “Sagrado Corazón” para su filial en Teruel.
Asimismo un “Sagrado Corazón” para el patio central del colegio de Sagrado Corazón de Jesús de las Hermanas Carmelitas de la Caridad de Valencia. Y también en piedra, Octavio Vicent esculpiría la figura
del monumento al “Sagrado Corazón”, inaugurado solemnemente el 21 de octubre de 1951 en la cima del Sierro de la Horca, en las proximidades de Sobradillo (Salamanca).


Si la mayor parte de las iglesias valencianas, tras los estragos ocasionados durante la Guerra Civil, se dedicaron durante las décadas de la posguerra a restablecer su patrimonio mueble perdido, no fue tan común, en cambio, el interés por la recuperación de las imágenes del exterior de los templos. En este aspecto, Octavio Vicent recibiría, que se conozca, dos únicos encargos. Una efigie del santo titular, San Juan Bautista, para la iglesia parroquial de San Juan Bautista en Manises. Y una representación del obispo San Honrato, para la iglesia parroquial de igual advocación en la población de Vinalesa. Ambas esculturas, en piedra, situadas en hornacidas sobre sus puertas principales, decoran las remozadas fachadas de estas dos iglesias valencianas.



En 1972 Octavio Vicent realizó la única escultura de una imagen religiosa en piedra para el interior de una iglesia: un gran Cristo “Salvador” de 2,10 metros de altura para la iglesia parroquial de El Salvador de Borriana (Castellón). Esta iglesia es un edificio de estilo gótico primitivo que se comenzó a construir a finales del siglo XIII, modificaría su imagen en el siglo XVII por una intervención barroca. Ya en el siglo XX, tras los destrozos de la Guerra Civil, se devolvió el aspecto original gótico a la cabecera de la iglesia, restaurando su magnífico ábside de estilo gótico primitivo, segmentado en siete grandiosos ventanales ojivales con vidrieras. Y es en este ábside, tras el Altar Mayor, donde se sitúa la escultura en piedra caliza de “El Salvador” de Octavio Vicent.


Pero sin duda donde Octavio Vicent volcó toda su plástica académica fue en la reconstrucción, siguiendo las tendencias del siglo XX, del monumental Retablo del Altar Mayor de la iglesia arciprestal de la Asunción de Xixona (Alicante), originariamente de estilo barroco y destruido por un incendio en el año 1971. Realizado entre 1973 y 1976, se trata de un retablo de dimensiones extraordinarias: de diecisiete metros de altura por nueve de ancho en el que se emplearon más de sesenta toneladas de piedra caliza. El retablo en piedra se compone de figuras en relieve de dos metros de altura mostrando pasajes bíblicos y de la vida y muerte de Jesucristo. En su centro se presenta la Virgen, una “Ascensión” en bronce, que mide tres metros, con dos ángeles también en bronce a sus pies. Es la mayor empresa escultórica llevada a cabo en la Comunidad Valenciana en los dos últimos siglos.


Aunque con toda seguridad, las esculturas religiosas que mejor plasman el íntimo concepto artístico de Octavio Vicent son las fundidas en bronce y a las que éste siempre dotó con detalles de su propio carácter. En 1961 recibe el encargo de las esculturas de los papas Borja (Calixto III y Alejandro VI), destinadas a embellecer la iglesia Colegiata de Santa María de Xàtiva (Valencia), conocida en Xàtiva y su comarca como “la Seu”. Las dos esculturas en bronce, regalo de don Gregorio Molina, de un tamaño mayor al natural (2,10 m. de altura), fueron colocadas en 1962 en el atrio ante su fachada principal, sobre dos enormes pilastras de piedra: Calixto III a la izquierda y Alejandro VI a la derecha. Ambos de pie, en posición de bendecir y tocados con sus mitras papales.


Una de las especialidades como escultor de Octavio Vicent fueron los pequeños bustos en bronce. La mayor parte de personas de su entorno familiar además de encargos de particulares y también de instituciones. En 1965 Octavio Vicent realiza para la Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados de
Valencia uno de estos pequeños bustos en bronce: el del papa Alejandro VI que queda situado en el rellano de acceso al camarín de la Virgen. Y también en 1965 ejecutaría otras esculturas religiosas en bronce. En concreto un “Ave María” y un “Cristo en la cruz” para la iglesia parroquial de Nuestra Señora de Aguas Vivas, de la pedanía de La Barraca d´Aigües Vives de Carcaixent (Valencia).


En la década de los 70 en la obra religiosa de Octavio Vicent el bronce comenzó a tomar protagonismo como soporte, en detrimento de la madera. Así en 1970 realiza un “Cristo crucificado”, encargo para la capilla-panteón del convento de los Padres Carmelitas descalzos situada en el Desierto de las Palmas, en Benicàssim (Castellón). Este panteón fue proyectado por el conocido pintor y escultor castellonense Juan Bautista Pocar Ripollés, y se encuentra junto a la iglesia del propio monasterio carmelita. Se trata de admirable “Cristo crucificado” al que dotó de una fuerza y verismo notables.
Posiblemente sea una de las más cuidadas esculturas en bronce de Octavio Vicent y muestra un gran realismo, no muy común en el resto de sus trabajos de temática sacra en ese material.


En esa misma década, Octavio Vicent hace entrega de una magnífica obra para las nuevas
instalaciones del Colegio Imperial de Niños Huérfanos de San Vicente Ferrer, inauguradas el 18 de
septiembre de 1977 en el término municipal de San Antonio de Benagéber (Valencia). Un espléndido e
idealizado “Cristo” de bronce que preside el presbiterio, tras el Altar Mayor, de la capilla del colegio.
Esta escultura rompe de algún modo con los modelos tradicionales de imágenes de Jesucristo realizados
hasta ese momento por Octavio Vicent, con una concepción y factura mucho más contemporánea y moderna. Asimismo, años más tarde le fue encargada para el mismo Colegio imperial otra obra en bronce:
una estatua de San Vicente Ferrer, vigorosamente expresiva, cuya entrega tuvo lugar el 5 de abril de 1991
durante un solemne acto presidido por el Arzobispo de Valencia D. Miguel Roca Cabanellas.


Ya en la última mitad de la década de los 80, Octavio Vicent realiza sus penúltimos trabajos de temática sacra, ambos en bronce, para la iglesia parroquial de Cristo Rey de Gandía. El primero, la decoración en relieve de las puertas del nuevo templo parroquial, donde se muestra la entrada de Jesucristo, como “Cristo Rey”, en Jerusalén el Domingo de Ramos. Y un Vía Crucis, en paneles de bronce de 60 x 40 cm, colocados a lo largo de todo el templo, donde se representan en relieve las catorce estaciones del camino que realizó Jesucristo en Jerusalén, desde el Cenáculo hasta el Monte del Calvario.
Dos de estas estaciones serían expuestas en 1999 en la primera edición de “La luz de las Imágenes”, que
tuvo como sede la Catedral de Valencia.


No puedo dar por finalizado este breve repaso de la ingente producción religiosa de Octavio Vicent sin mencionar su obra póstuma: ocho impresionantes altorrelieves en bronce que decoran la puerta de la Real Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados de Valencia recayente al pasaje de la Catedral. Una grandiosa puerta compuesta de dos hojas, cada una de 1.100 kilos de peso y de cinco metros de altura por 2,85 m de anchura. Este grandioso proyecto lo comenzó Octavio Vicent en 1994, después de varios años de estudio y preparación, finalizándolo en su práctica totalidad en 1997 ya con su salud muy mermada, haciendo donación de los relieves a la Basílica de la Virgen poco antes de su muerte en 1999. La puerta se inauguraría finalmente, con años de retraso, el 7 de mayo de 2005.


Los ocho relieves relatan diversos hechos relacionados con la historia de la Virgen de los Desamparados, así como de los orígenes de la cofradía dedicada a ella. Están dispuestos de manera cronológica de abajo a arriba, desde la escena sobre la legendaria fabricación de la imagen por unos ángeles peregrinos hasta la que representa la fiesta actual del segundo domingo de mayo. Otras escenas recogen al Padre Jofré, fundador de la cofradía, cuando camino de la catedral defiende a un loco del ataque de los niños o como la imagen de la Virgen de los Desamparados, en su representación más antigua como imagen yacente, es colocada sobre los ajusticiados. Estos relieves son considerados por muchos estudiosos como el auténtico “testamento artístico” de Octavio Vicent.


Espero que estas colaboraciones sobre la vida y obra del gran escultor valenciano Octavio Vicent Cortina para este blog PEÑA RAMIRO hayan servido para valorar la importancia del autor del altar de San Rafael de la iglesia parroquial de San Antonio Abad de Alcublas. No es posible transmitir a los demás el aprecio por el patrimonio artístico de un lugar, y Alcublas no es una excepción, sin conocerlo primero…



Por Juan Antonio Fernández Peris del Centro Excursionista de Chelva


y colaborador del blog PEÑA RAMIRO

8 comentarios:

Ramón dijo...

Magnífico trabajo de Juan Antonio, como siempre.
Me quito el sombrero.

Anónimo dijo...

Artículo para leer reposadamente y saborearlo.
El anterior me metió en el mundo fallero y este me traslada a Semana Santa.

Consu dijo...

Tras leer detenidamente el artículo me doy cuenta de que el patrimonio eclesiástico alcublano es enorme en cuanto a obras y nombres.
Que calladito lo tienen.

la balsilla dijo...

Menudo curro te has dado, J.A.
Hasta hay fotos tuyas. Eso es amor al trabajo. Alcublas te da las gracias.

EL TEMPLAT dijo...

Interesante Blog, mi Tío Juan Piqueres Monzonis fue muy buen amigo de Octavio Vicent, y yo creo recordar haberlo visto alguna vez. Un abrazo

Anónimo dijo...

Atribuyes a Octavio Vicent una talla de Cristo crucificado en la iglesia de Santa Mónica de Valencia, cuya fotografia adjuntas. Esa talla es del siglo XVII y es la imagen procesional del Cristo de la Fe. El Cristo de la Fe original fue quemado en guerra y se conserva esta imagen procesional.
No obstante, despues de guerra, en 1942, se esculpió otra imagen por su padre, Carmelo Vicent, que está en la hornacina de la capilla de la Comunión.
De haber realizado Octavio alguna imagen, para la iglesia de Sta Mónica, pudo ser la del Cristo situado en la Sacristia que fue utilizado, por su menor tamaño, en la fiesta del Cristo en alguna ocasión.

Parroquias De San Miguel dijo...

Buenas, quisiera contactar con el autor de este blog. Nuestra parroquia posee tres imágenes en su retablo: San José, San Juan Bautista y San Miguel Arcángel, este último con grandes semejanzas al San Rafael que se menciona en este blog. Todas ellas se adquirieron en el año 1953. Por favor queremos saber si pertenecen a este autor para averiguar su procedencia. Muchas Gracias. Parroquia Matriz de San Miguel Arcángel - San Miguel de Abona (Tenerife)

PEÑA RAMIRO dijo...

Saludamos a nuestros lectores de Tenerife. Por favor enviadnos un mail a nuestra dirección para que nos podamos poner en contacto:
penyaramiro@hotmail.es

Un saludo y gracias por leerns.