domingo, 20 de marzo de 2011

LA AGRICULTURA SERRANA. SU EVOLUCIÓN.

Vamos a intentar repasar la evolución de los cultivos y sus diferentes avatares ocurridos con el paso de los años en nuestra comarca. Los datos más completos de los que disponemos datan del siglo XVII en adelante, por lo que estudiaremos la evolución a partir de esa época. Aun así se conoce que algunos cultivos presentes en La Serranía, como la vid, se remontan a la época romana. En cuanto a los cereales, se han cultivado desde la aparición de la agricultura en las tierras valencianas debido a su tradicional importancia en la alimentación humana y animal.


El siglo XVII se caracteriza por la importancia de la producción de cereales, como el trigo, la cebada, la avena y el centeno, que constituían la base de la alimentación. En esta época, por todas las comarcas valencianas comienzan a extenderse mínimamente dos cultivos de carácter comercial: la vid y la morera. En las Cartas Puebla de principios de siglo, los cultivos nombrados en los distintos capítulos son los cereales, frutas, alfalfa, hortalizas, algarrobos, viñas, olivos, moreras, cáñamo y lino.
J.L. Alcaide nos cita en "La villa de Alcublas en los siglos XVII y XVIII" que la agricultura alcublana se caracterizaba por ser de secano de tipo intensivo, con una práctica generalizada del barbecho y la roza en las tierras de cereales y por la utilización de caballerías como animales de labor. Aproximadamente la mitad de sus tierras de cultivo se destinaban al trigo, siendo la vid el segundo cultivo en importancia dentro de la economía alcublana.

A principios del siglo XVIII las cosechas de cereales fueron deficientes en La Serranía, lo que originó una crisis agraria, aunque después se produjo una expansión económica y demográfica, de modo que a finales del siglo, el trigo y los otros cereales, la viña y el maiz se hallaban extendidos por todos los municipios serranos. El secano constituía, al igual que en Alcublas, la base de la agricultura comercial, concretamente cereales, olivos, viñas e higueras. Se comercializaban algunos productos como el vino, el aceite, la uva de mesa de Chelva, higos alcublanos y melocotones de Villar. En la zona oriental, destacaban el olivo, la higuera y la viña. El algarrobo predominaba en Bugarra, Pedralba, Gestalgar y algunos pueblos de la Baronía de Chulilla (Chulilla, Losa del Obispo y Villar del Arzobispo). La viña también estaba presente en la Serranía Alta, junto con el cereal. El almendro sólo se cultivaba en Pedralba, Bugarra y Villar del Arzobispo.
En el regadío sobresalen cereales como el maíz, la adaza y el trigo; y en menor media frutas, principalmente ciruelas, cerezas y melocotones. En Villar del Arzobispo continuó cultivándose durante el siglo XVIII cáñamo, lino y moreras, a pesar de que en Chelva se encontraba la mayor cosecha de seda. En Alpuente se cultivaban garbanzos, alubias y hortalizas, pero se consumían en la misma población.

En el siglo XIX los cereales continuaban constituyendo el principal cultivo de la comarca. El trigo, y en menor grado la cebada y la avena, ocupaban las tierras de secano, mientras que el centeno se extendía por las tierras más pobres y frías. Hasta mitad del siglo no se produce el paso de una agricultura precapitalista a una agricultura más especializada y comercial con abonos. El cambio más significativo de este período fue la introducción de la patata, iniciado en La Serranía Alta. En esta zona también se cultivaba el nogal y el azafrán, y en cuanto a cereales: trigo, centeno, cebada, avena y adaza. En la huerta de La Serranía Media abundaban los árboles frutales, el maíz y las hortalizas. En el secano, los olivos y las viñas dominaban el paisaje pero también se producía trigo, cebada y avena. En la Baronía de Chulilla había olivos, viñas, higueras, algarrobos, almendros y predominio de cereal. Además, en Gestalgar, en 1834, se dedicaban unas 300 hanegadas de regadío al arroz. A partir de la segunda mitad del siglo XIX, en la agricultura valenciana, la viña será la protagonista debido a la creciente demanda de vino en Europa causada por la plaga de la filoxera en Francia. Este proceso también afectará a La Serranía, retrocediendo los cereales (excepto el maíz que se consolidó como cultivo de regadío), el olivo, el algarrobo y la higuera.
La viña se consolidó en la Serranía Media y aunemtó en la Serranía Alta, Alcublas y la zona meridional. La patata continuó su expansión, convirtiéndose en uno de los cultivos principales, mientras que el cáñamo y la morera desaparecieron como consecuencia de la competencia exterior. A finales del XIX y principios del XX la superficie agrícola comercial alcanzó su máxima extensión.


A principios del siglo XX el viñedo comarcal sevió afectado por la filoxera, al tiempo que se expandió el olivo. En los años 30, el regadío sólo ocupaba el 4´4 % de las tierras cultivables, y se concentraba básicamente en Tuejar y Chelva. En regadío, el principal producto era la patata, seguido de las cebollas, el maíz y los ajos. Las principales producciones de secano eran el trigo, la cebada, el vino, el aceite, los higos y la algarroba. A mediados del siglo, ciertas cosechas se vieron afectadas por plagas importantes, como el escarabajo de la patata y la enfermedad de los almendros. En algunos municipios, el clima siempre ha condicionado los cultivos. En Andilla, durante varios años sus labradores intentaron cultivar garbanzos entre los bancos de las viñas, pero nunca recogieron cosechas por lo que en 1948 se abandonó ese cultivo. En la poca superficie dedicada al regadío, tenían lugar producciones muy diversas como el trigo, maíz, árboles frutales, patatas, cebollas y forrajes.
A partir de mediados de siglo, se produce un retroceso del cultivo del trigo y del olivo, al contrario de la vid que vió aumentada su superficie, sobre todo en Chulilla y Villar. Además se dió una expansión del almendro, la cebolla y la avena. Los principales cultivos en las diferentes áreas de La Serranía son los siguientes: en Alpuente, Aras, Titaguas y La Yesa se cultiva en secano, cebada, trigo, la vid y el almendro. Las huertas se dedican a hortalizas para el consumo local y patatas. En Tuéjar, Chelva, Calles y Benagéber, el secano está repartido entre la vid (que ha disminuído con relación a los años 60), el olivo, el almendro y en menor medida, los cereales. Villar, Losa y Chulilla han incrementado gracias al canal de Benagéber la superficie de regadío, que se dedica a frutales (cítricos) y a hortalizas. En Alcublas, aunque haya retrocedido, la viña sigue siendo el cultivo más representativo, junto con el almendro y olivo, ambos en expansión, y el algarrobo.
La situación cambia de forma drástica en muchos municipios a finales del siglo XX y principios de este nuevo siglo, pues las ayudas de la Comunidad Europea hacen que los cultivos tradicionales permuten por otros más del agrado del mercado común que es ahora Europa.
La globalización ha llegado...


Consultas biblográficas:
-"Los regadíos históricos del Turia Medio". Jorge Hermosilla Pla.
- "La villa de Acublas en los siglos VII y XVIII". J.L. Alcaide.
- "Memoria sobre el estado de la agricultura en la provincia de Valencia". Sanz Bremón, M.
- "Aproximación a la Baronía de Chulilla". Sebastián Faubel.
- "La Serranía: análisis geográfico comarcal". Rodrigo, C.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Has hecho una perfecta exposición de la evolución agrícola en la Serranía. Habría que hacer inapié en el papel de las cooperativas en esta evolución en los últimos 100 años. Considero que jugaron y juegan un papel fundamental en esa evolución.

Ramoncín dijo...

Nombráis las higas de Alcublas. ¿Y qué decir de las higas albardás del Villar?
Se me hace la boca agua solo pensando.

Archivos de la Serranía dijo...

Las verduras que se cosechan en Alcublas, y en especial los tomates, son apreciadísimas. Pero tiene nuestro pueblo algo que destaca sobre todo lo demás: son los riquísimos higos, de variedad única, que apresuran a adquirir los comerciantes y almacenistas de Segorbe y Liria, y que sin duda son los mejores higos del mundo. Los producción media es de cincuenta mil kilos.

dimoni dijo...

Pues que sepas Ramoncín que yo en estas fallas me he hinchao a comer higos albardaos con chocolatico bien caliente.

Solana triste dijo...

Ahora con el aeródromo si que pegará un cambio la agricultura serrana. Tendremos que plantar hélices pa las avionetas y demás trastos voladores.