sábado, 7 de mayo de 2011

LA VIRGEN DE LA CUEVA SANTA PASADA POR AGUA

Que llueva, que llueva, la Virgen de la Cueva...
Como todos los primeros sábados de mayo, Alcublas ha rendido homenaje a la Virgen de la Cueva Santa. Esta romería, que data  del siglo XVII ha congregado a más de dos mil romeros llegados tanto de Alcublas como del resto de poblaciones de la Serranía y Camp de Turia.

A las ocho de la mañana de hoy, y con amenzaza de lluvia, los doce kilómetros que separan la Cueva de Alcublas han sido recorridos por los jóvenes quintos de "EL DESPILFARRO" con la Virgen de la Cueva Santa a hombros. Tanto ellos como los romeros han parado en el "Descansador" a reponer fuerzas. Este año los concejales del Ayuntamiento de Alcublas han entregado ciento ochenta docenas de huevos duros, tradición ésta que data de principios del siglo XVIII. Seguidamente continuamos hasta el santuario.

La mañana se iniciaba con miradas al cielo. ¿Lloverá?
El tiempo ha acompañado hasta la hora de comer, pero  unos momentos después ha llovido de manera importante. Los valientes que no han querido volver a Alcublas a comer han resistido a duras penas.

En la actualidad la romería ya no tiene exclusivamente un carácter religioso y es vivida por los caminantes de diferentes maneras. Los hay, muchos, que siguen recorriendo la distancia entre Alcublas y el santuario movidos por la fe y otros, muchos también, que participan en esta romería simplemente por su aspecto lúdico y tradicional. En definitiva, se comparte un día festivo, se convive... Alcublas camina.

Sin embargo, la vuelta de la Virgen a Alcublas ha coincidido con la salida del sol...



7 comentarios:

Pedrito dijo...

Compaginando, que es gerundio. Ayer el de 1960 y hoy el de hoy. Rapidez, eficacia y gusto.
¿Alguien da más?

Asun dijo...

No pude subir por las previsiones del tiempo. Al tener personas mayores a mi cargo la cosa se complica.
Hoy hemos podido ve las fotos y vídeos tanto mis padres como yo. Muchas gracias.

Anónimo dijo...

Ayer de chubasqueros y hoy de playa. ¿Alguien lo entiende?

Lidón dijo...

Yo tampoco pude ir a la cueva. Por lo que veo en los videos y fotos, gente como siempre. La devoción es la devoción.
Lo del agua tiene su explicación. Si antes se sacaba a la Virgen para pedir agua en sequía, ahora sin embargo nos quejamos de que llueve cuando sale. Como dice el dicho: nunca llueve a gusto de todos.

Anónimo dijo...

La fama milagrera de la Virgen fue en aumento desde tiempo atrás. Una popularidad que se vio impulsada por las masivas romerías y rogativas que realizaron los lugareños implorando lluvia para los campos en tiempos de sequía. Episodios, concretamente treinta y cinco traslados desde Cueva Santa a la localidad de Segorbe, entre 1627 a 1992. Unas comitivas en las que se creó y difundió la conocida tonadilla “que llueva, que llueva... la Virgen de la Cueva” y que fueron inmortalizadas en las zarzuelas de Chueca y Valverde.
Todo esto viene perfectamente relatado en el libro "Cueva Santa De Altura: La Gruta De Los Milagros",escrito por Fco Contreras Gil.

Anónimo dijo...

Durante los s. XVII y XVIII los traslados de la Virgen a Segorbe eran muy constantes. La mayoría de las ocasiones era para solicitar por intercesión de la Virgen de la Cueva Santa, la lluvia que necesitaban los campos. La de más relevancia fue la 11ª traslación, realizada en 1726. Ese año se abatió sobre tierras valencianas una sequía general que puso en peligro las cosechas. En tal circunstancia se decidió bajar a la Virgen de la Cueva Santa hasta la catedral de Segorbe y hacer una fervorosa rogativa en la que participaron gentes de muchos pueblos. Y cuentan las crónicas que los labradores de la huerta valenciana decían: "no plourà fins que no ixca la palometa", pues a esta imagen se la llama cariñosamente la Blanca Paloma. Continua la misma crónica que "el 27 de febrero, que era martes, amaneció lloviendo y nevando, y siguió así toda la semana, hasta llenar la medida de los deseos de todo el Reino".

Gustavo (la rana) dijo...

¿Os mojastéis?
La gente se marchaba a la carrera. Es normal. Yo tampoco me quedé. A las primeras gotas pies para que os quiero.
Una pena el chaparrón, porque la tarde quedó luego ole.