domingo, 24 de julio de 2011

DEJARON HUELLA EN ALCUBLAS...

ANTONIO GALLEGO y VALCARCEL
MILITAR, MINISTRO Y SENADOR


(4ª PARTE y final)


LITIGIO POR LA FUENTE DE LAS DUEÑAS


A continuación completaré las anteriores colaboraciones publicadas el año pasado en este blog PEÑA RAMIRO sobre la biografía de D. Antonio Gallego y Valcárcel, destacado militar, ministro y senador de la primera mitad del siglo XIX. Y primer propietario, tras la desamortización, de la masía de las Dueñas. Como conclusión de esta serie voy a comentar un aspecto poco conocido de la relación de D. Antonio Gallego y Valcárcel con Alcublas: el largo y complejo litigio que mantuvo con el Ayuntamiento de Alcublas por la posesión del agua de la fuente de las Dueñas.


Para ello tenemos que situarnos en el tiempo. El 13 de febrero de 1823 se produciría durante el proceso desamortizador la mejora de la subasta de la masía de las Dueñas, hasta ese momento propiedad de la Cartuja de Vall de Cristo, cuyos bienes se remataron definitivamente por la cantidad de 525.000 reales. El adquiriente fue D. Antonio Gallego y Valcárcel que en esas fechas, en el Estado Mayor del Ejército, se encontraba destinado en Valencia. Sin embargo, por vicisitudes políticas (“década ominosa”, primera guerra carlista), la definitiva escritura de propiedad de la masía de las Dueñas no sería expedida por el Intendente de Valencia a nombre de D. Antonio Gallego y Valcárcel hasta el 9 de mayo de 1840.

En principio, este cambio de titular de la propiedad no debió suponer una verdadera innovación en las formas de explotación de las fincas que constituían el patrimonio de las Dueñas. Siguieron en arriendo y, al menos durante un tiempo, seguramente con el mismo arrendatario que con los cartujos: Francisco Albalat o relevado por alguno de sus hijos. Sin embargo, en España la agricultura iniciaba una nueva andadura hacia la modernidad y la arcaica concepción tradicional estaba llegando a su fin. Era sólo cuestión de tiempo que se produjera una colisión entre las dos formas de entender la agricultura. Y en Alcublas el conflicto finalmente estalló por la posesión del agua, bien tan escaso, de la fuente de las Dueñas.

Las partes inicialmente enfrentadas fueron tres vecinos de Alcublas que llevaban su ganado a abrevar a los gamellones construidos junto a la fuente de las Dueñas y de otra los arrendatarios de la masía de las Dueñas, que reiteradamente, y sin mayor éxito, les exigían que no lo hicieran al argüir que dichas aguas eran propiedad exclusiva de la masía. Hacia 1849, aunque no se conoce con exactitud el año, y ante la reiterada negativa de los tres ganaderos de Alcublas a dejar de abrevar sus rebaños en la fuente de las Dueñas, D. Antonio Gallego y Valcárcel presentó ante el Juez de primera instancia de Villar del Arzobispo la petición de un interdicto de amparo contra estos tres vecinos de Alcublas.




En primer lugar, y como consta en el expediente judicial, D. Antonio Gallego y Valcárcel por medio de testigos, entre ellos el procurador del antiguo monasterio de Vall de Cristo de cuyo patrimonio
desamortizado procedían las tierras de la masía de las Dueñas, justificaba ante el referido Juez la propiedad de la fuente de las Dueñas argumentando que: “dentro de ellas nace y corre una fuente, cuyas aguas se han reputado siempre de su exclusiva propiedad, aprovechándolas los dueños para los usos que han tenido por conveniente, y entre otros el de regar los terrenos que han creído oportuno y abrevar los ganados de las masías, construyendo á sus espensas los acueductos y gamellones necesarios”.






Luego continuaba señalando el motivo de su petición de amparo judicial, que no era otro que: “como tres vecinos de Alcublas hubiesen llevado á estos últimos (gamellones) sus rebaños desatendiendo las intimaciones de los arrendatarios para que se abstuviesen de hacerlo”. Por ello propuso ante dicho Juez de primera instancia de Villar del Arzobispo un interdicto de amparo contra los mismos, que en principio obtuvo. Al respecto, aclarar que un interdicto de amparo, en este caso prohibitorio, es un procedimiento judicial muy sumario y de tramitación sencilla, cuyo objetivo es de manera provisional impedir a una determinada persona hacer una cosa que pueda perjudicar a quien promueve el interdicto.


Los tres ganaderos, ante la resolución del Juez de Villar del Arzobispo que les impedía momentáneamente abrevar sus rebaños en la fuente de las Dueñas, no se resignaron, acudiendo al Ayuntamiento de Alcublas a reclamar sus derechos. Ante ello, el Pleno de la corporación local se reunió con los mayores contribuyentes (algo normal en la época), acordando “pedir licencia para vindicar en juicio la pertenencia y uso de las aguas” de la fuente de las Dueñas. Poco después, el Ayuntamiento de Alcublas presentaría ante el juez de primera instancia de Villar, mediante práctica testifical, los fundamentos de estos derechos, remitiendo al mismo tiempo escrito con dicha información al Gobernador de la provincia de Valencia.



Las consideraciones del Ayuntamiento de Alcublas eran: “que la fuente en disputa se halla en el camino que vá desde dicha villa de Alcublas á la de Begís, y dentro de la vereda por donde transitan los ganados vecinales ó estantes y los trashumantes. Que los mojones que marcan los límites de las masías se hallan fuera del camino, y en la parte inferior de él y de la vereda, resultando en la actualidad algunos sobre dicho camino, porque éste fue rebajado para mejorarle como treinta años atrás; pero siempre aparece en dicha parte inferior del camino viejo, y que los vecinos de Alcublas han estado aprovechando las aguas desde inmemorial, así para el uso doméstico, llevándosela á cargas, como para abrevar los ganados; teniendo en este último caso preferencia los de los vecinos sobre los de las masías”.



El Gobernador de Valencia, creyendo ver en estas diligencias una justificación de que las aguas de la fuente de las Dueñas eran de uso común, requirió al Juez de inhibición, basándose “en que la administración de las mismas corresponde en tal caso á los Ayuntamientos y que no puede procederse por vía de interdicto en materias administrativas”. Por su parte el juez de Villar del Arzobispo, al no estar de acuerdo con dicha inhibición, presentó conflicto de competencias de jurisdicción que tuvo que ser resuelta por el Ministro de la Gobernación, el Conde de San Luís, previa consulta del Consejo Real que por ley de 6 de julio de 1845 tenía el carácter de cuerpo supremo consultivo del reino.

Esta resolución jurisdiccional fue publicada en la pág. 2 de la Gaceta de Madrid nº 5917, del miércoles día 25/09/1850, mediante Real decreto del Ministerio de la Gobernación. En la misma se señala que: “En el expediente y autos de competencia entre el Gobernador de la provincia de Valencia y el Juez de primera instancia de Villar del Arzobispo (…) Oido el Consejo Real. Vengo en decidir esta competencia á favor de la Autoridad judicial. Dado en Palacio á 18 de setiembre de 1850.- Está rubricado de la real mano.- El Ministro de la Gobernación, el Conde de San Luis”.

Este conflicto de competencias entre el Gobernador de la provincia de Valencia y el Juez de primera instancia de Villar del Arzobispo, generado por la posesión del agua de la fuente de las Dueñas (Alcublas), pasó a ser un caso clásico dentro del apartado de competencias en Jurisprudencia Administrativa. Tanto es así que fue ampliamente recogido en las publicaciones especializadas de la época.
Así por ejemplo, en el apartado INDICE de los puntos de jurisprudencia administrativa resueltos por consultas del consejo real, págs.188-190 del Tomo XI de “El Derecho Moderno, Revista de Jurisprudencia y Administración”. Publicado por D. Francisco de Cárdenas, en Madrid en 1851.

Y también en el Tomo II, págs. 17-19, de la “Colección Completa de las Decisiones Dictadas a Consulta del Consejo Real. Competencias de Jurisdicción”, de los Directores de la Revista de Legislación y Jurisprudencia. Madrid, 1857. Y donde aparece reflejada como la nº 344: “Aguas.- Se decide á favor de
la autoridad judicial la competencia suscitada entre el Gobernador de la provincia de Valencia y el Juez de primera instancia de Villar del Arzobispo, con motivo de la pretensión sobre propiedad de ciertas aguas entre D. Antonio Gallego y Valcárcel y el Ayuntamiento de Alcublas”.



No he podido encontrar hasta este momento ningún dato documental sobre el sentido de la sentencia del Juez de Villar del Arzobispo, sobre el que finalmente recayó la potestad de juzgar el pleito en primera instancia entre el Ayuntamiento de Alcublas y D. Antonio Gallego y Valcárcel por la posesión del agua de la fuente de las Dueñas. Ni tampoco ningún dato que señale si dicha sentencia, en su caso, fue finalmente recurrida o no por alguna de las partes en instancias superiores, lo que de haberse producido habría alargado sin duda durante varios años el litigio. No puedo pronunciarme al respecto, aunque esta posibilidad podría haberse dado, puesto que D. Antonio Gallego y Valcárcel todavía vivió algunos años más, ya que falleció en Madrid el 21 de abril de 1857.


No obstante, lo más probable es que judicialmente se dictaminara que la fuente de las Dueñas era un bien de uso común, y por tanto de propiedad del Ayuntamiento de Alcublas. Titularidad municipal que aun conserva en nuestros días. No obstante, por la existencia de ciertos elementos hidráulicos como la acequia que desde la fuente llega hasta un gran aljibe situado en los terrenos de la propia masía, parece deducirse que al mismo tiempo también se otorgó el uso del agua sobrante de la fuente al propietario de la masía de las Dueñas. De ser cierta esta hipótesis, habría sido una resolución salomónica que pudo contentar a ambas partes.


Por otro lado, no se conoce con exactitud la razón por la que D. Antonio Gallego y Valcárcel, militar de profesión, se interesó y adquirió la masía de las Dueñas de Alcublas, aunque hay que tener en cuenta que estaba relacionado con el sector agrario por parentesco familiar. Así, “Una cuarta parte de las propiedades rústicas del general Antonio Gallego Valcárcel constituyeron un vínculo heredado de su tío en la villa de Tobarra, de donde era originario”, según queda reflejado en el Volumen I de las Actas del Congreso Internacional La burguesía española en la edad moderna, celebrado en Madrid y Soria en diciembre de 1991. Además, existen datos que señalan que aprovechó los procesos de desamortización para adquirir otras propiedades rústicas, por ejemplo en la provincia de Alicante.


No hay que olvidar, de todas formas, que D. Antonio Gallego y Valcárcel, como destacado miembro de la incipiente burguesía liberal, mostraba un gran interés en la modernización de la economía española en general, y muy en especial de la agricultura, muy atrasada en esa época respecto de la del resto de países europeos más avanzados. Además, el liberalismo español estaba fuertemente impregnado del espíritu de La Ilustración, nacido a partir de la publicación en París entre los años 1751 y 1772 de la Encyclopèdie de Denis Diderot y Jean D´Alembert, que daba gran importancia al progreso de la agricultura. Y, asimismo, fueron destacados liberales los que fundaron la mayor parte de las Sociedades Económicas del País, que tuvieron un papel importante en la difusión y fomento de la agricultura en España durante el último tercio del siglo XVIII y primera mitad del S.XIX.


Este interés en la modernización de la economía española llevó a D. Antonio Gallego y Valcárcel a incorporarse a varias sociedades. Entre otras a la Junta Inspectora de La Prosperidad, creada el 27 de julio
de 1846. De “Los objetos que propone realizar esta compañía” cabrían destacar: “Abrir canales de riego”, “Desecar lagunas y pantanos”, “Establecer depósitos de agua á fin de atender con ellos á los campos, á los molinos y demás industrias, y surtir á los pueblos que lo soliciten”, “Reducir á poblacion y cultivo terrenos abandonados ó eriales, estableciendo en ellos nuevos pobladores, teniendo presente la urgente necesidad de impedir la emigracion de nuestros habitantes á países extrangeros”. Siendo el último, “Por fin, facilitar á los particulares el capital necesario para ejecutar las obras por si mismos, bajo las condiciones y con las garantías que se estipulen”.


Y también fue vocal de Fomento Mútuo. Sociedad Anónima Mercantil de Subsistencias y Frutos Coloniales, constituida en Madrid el 28 de diciembre de 1846. Su creación fue muy bien aceptada, existiendo mayor demanda de acciones que títulos disponibles. Asimismo, la prensa especializada de la época manifestaba la necesidad de la existencia de este tipo de sociedades: “No hay duda de que una de las necesidades mas permanentes y ejecutivas de las grandes poblaciones, es la de tener en todos tiempos provision suficiente de artículos de consumo; y que una sociedad mercantil que se consagre á este interesante asunto, ha de obtener ventajas muy señalas en sus especulaciones, y que los habitantes reportarán incalculables beneficios de su establecimiento”.


Además, en su vertiente de político, D. Antonio Gallego y Valcárcel tenía también un estrecho contacto con la agricultura. Así, por Real decreto de 11 de diciembre de 1848, publicado en la Gaceta de Madrid núm. 5.205, de 13/12/1848, la reina Isabel II lo nombró comisionado regio para la inspección de la agricultura en la provincia de Segovia “En atención á los especiales conocimientos que concurren en (…)  D. Antonio  Gallego y Valcárcel, mariscal de campo y Senador del Reino”. Real decreto que también apareció publicado poco después en el Nª51 del Boletín Oficial del Ministerio de Comercio, Instrucción y Obras Públicas. Año I, del jueves 21 de diciembre de 1848.


Para terminar un último apunte. La puesta en cultivo de los terrenos pertenecientes a la masía de las Dueñas no fue ni mucho menos una idea novedosa de D. Antonio Gallego y Valcárcel. Ya los monjes de la Cartuja de Vall de Cristo venían roturando desde el siglo XVIII amplias extensiones de terreno forestal de la zona para ampliar la siembra de cereales a fin de abastecer a los habitantes de Alcublas y poblaciones de los alrededores, dado el fuerte aumento demográfico de las mismas. Y esto supuso que la vegetación natural, formada por un magnífico carrascal, sufriera un fuerte retroceso, muchos años antes de que se iniciaran los procesos desamortizadores.

No fue la desamortización del siglo XIX, como en otros lugares de España, quién aceleró el proceso de deforestación del entorno de la masía de las Dueñas. La más importante agresión a su zona forestal se inició ya en el siglo XVIII, además de por la ampliación de cultivos, por un origen industrial poco divulgado: la fabricación de papel por parte de la Cartuja de Vall de Cristo. Actividad que se iniciaría en 1683 cuando se propuso “a la Venerable Comunidad que sería de gran utilidad para la Casa, hacer una fábrica de papel de estraza, en el mismo lugar que estaba ubicado el Batán de Paños de Altura, pudiéndose hacer sin deshacer dicho Batán, pues en él había lugar para dos molinos”.


Ante las ventajas económicas que suponía la fabricación de papel, un artículo muy demandado en la época y de alto precio, la Cartuja de Vall de Cristo aprobó el proyecto, y el 2 de mayo de 1683 parte del batán, que utilizaba el agua de la Fuente de la Esperanza de Altura, se transforma en fábrica de papel de estraza. Medio siglo después, en 1728, y a la vista de lo positiva que había resultado la inversión, la Cartuja de Vall de Cristo llevaría a cabo una gran reforma en esta fábrica de manera que se pudiese producir papel blanco de calidad, de un mayor valor, en lugar del de estraza como hasta entonces.


¿Y que tiene que ver todo esto con la deforestación del entorno de la masía de las Dueñas?. Muy sencillo. A partir del siglo XVIII, gracias a dos concordias firmadas con Alcublas, la Cartuja de Vall de Cristo había adquirido el derecho “a utilizar la madera cuando la necesitase” de la masía de las Dueñas.
Y bien que lo ejerció. Por una parte, vendiendo parte del carrascal que la Comunidad poseía en la masía
para paliar los gastos generados por la reforma de 1728 de su fábrica de papel. Por otra, utilizando directamente la madera del propio carrascal como materia prima para la fabricación de papel blanco. Y esta
sobreexplotación fue la que realmente abrió el camino para la desaparición del famoso y espléndido carrascal de las Dueñas, del que hoy en día ya no quedan más que unos pocos ejemplares de carrasca que
todavía acentúan más el triste recuerdo de tiempos pasados...


Espero que esta serie de colaboraciones en este blog PEÑA RAMIRO sobre D. Antonio Gallego y Valcárcel, uno de los personajes más destacados e influyentes en España durante el segundo cuarto del
siglo XIX, sirvan en alguna medida para que su figura sea mejor conocida por los alcublanos. A fin de cuentas estuvo muy vinculado a la masía de las Dueñas y por tanto a Alcublas.

Por


Juan Antonio Fernández Peris


del Centro Excursionista de Chelva y colaborador del blog PEÑA RAMIRO de Alcublas.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

El texto insuperable, pero las fotos de la fuente son para guardar.

Anónimo dijo...

Gran artículo.
Por lo leído, el conflicto de Alcublas con el agua viene de lejos. Estos monjes cartujos siempre arrimando el ascua, hasta que se la quitaron.

Anónimo dijo...

Habéis hecho escuela con estos artículos. Ya tenéis replicas, como los grandes terremotos.
Increíble lo q sale investigando.

Cacahuet dijo...

Fabricando papel al lado de Alcublas?? Al final va a resultar que había un entramado industrial en Alcublas mas desarrollado en el s XVIII que en el s XXI. Que cosas!!

Anónimo dijo...

Las pobres carrascas siempre han padecido. En una época para papel, y más adelante la carrasca y lo que no es carrasca para los fornillers.
Disfruto horrores con estas recopilaciones alcublanas. Seguid así, esto es una mavarilla.

Anónimo dijo...

Del todo interesante el escrito. Gracias por compartirlo