lunes, 4 de julio de 2011

VIVIERON EN ALCUBLAS...

RÓMULO NEGRÍN


(6ª PARTE y final)


DE ALCUBLAS A LA URSS Y AL EXILIO




Con esta nueva entrada para el blog PEÑA RAMIRO doy por concluida la serie de colaboraciones sobre la apasionante biografía de Rómulo Negrín iniciada hace algo más de un año. En esta ocasión profundizaré en los meses que transcurrieron desde su paso por el aeródromo de La Balsilla (Alcublas), a finales de abril de 1938, hasta su salida definitiva de España en agosto de ese mismo año para realizar un nuevo curso de aviación en la URSS y su posterior marcha al exilio.

El 4 de mayo se reanudó el ataque franquista sobre Valencia, con una pausa en los combates los días 8 y 9 debido al mal tiempo. Por estas fechas los mandos de la aviación de la República ordenaron el traslado de la 1ª y 2ª escuadrillas de “Chatos” con todos sus aparatos al completo y con nuevos pilotos, como por ejemplo Joaquín Calvo Diago, desde sus bases en Cataluña a Alcublas (Valencia).
Simultáneamente, tanto la 3ª Escuadrilla del G26 como la 4ª de Rómulo Negrín dejaban Alcublas, donde se encontraban destinadas, para pasar a aeródromos del Alto Palancia (Castellón) más próximos al sector del Maestrazgo, en Teruel, donde las tropas de C.E. de Castilla apoyadas por la Agrupación de Enlace de García Valiño habían emprendido una fuerte ofensiva. La 3ª Escuadrilla a Barracas y la 4ª de Rómulo a El Toro, a la que pocos días después se le unió la 2ª Escuadrilla.


El día 11 una formación de 18 bombarderos ligeros del Grupo 30 de Polikarpov RZ “Natachas”, con la protección de 43 cazas de la Escuadra de caza nº11, atacaron las líneas enemigas de de García Valiño en Portell de Morella (Castellón), ya en el límite con Teruel, en concreto las posiciones de la 1ª División navarra que presionaba las defensas republicanas del sector. En esta acción debieron participar las escuadrillas 3ª y 4ª de “Chatos” además de dos escuadrillas de cazas “Moscas”. No se conoce si intervino Rómulo Negrín, aunque sería lo más probable puesto que su Jefe Ladislao Duarte lo incluía habitualmente en los servicios de combate realizados por la 4ª Escuadrilla del G26, al ser uno de los pilotos más destacados de la misma.


Al día siguiente, la 4ª Escuadrilla de “Chatos” participó en un servicio de ametrallamiento de las posiciones franquistas, probablemente en la zona del Maestrazgo, entre Teruel y Castellón. Con ello “La Gloriosa” intentaba ayudar a las tropas republicanas en su desesperado intento de frenar el avance de las tropas de García Valiño. Estas acciones de ataque al suelo eran muy peligrosas para los “Chatos”, que frecuentemente resultaban acribillados por el fuego enemigo desde tierra. Así los sargentos pilotos Juan Martín Mínguez y Pedro Martínez Rodríguez, compañeros de Rómulo Negrín que se habían incorporado a la 4ª Escuadrilla del G26 poco tiempo antes en Cataluña, resultaron derribados durante esta misión, siendo hechos prisioneros al caer en territorio enemigo.


El 13 resultó ser uno de los días donde hubo varios combates aéreos en el frente de Levante. Esa tarde, en uno de ellos, se vieron implicadas entre otras escuadrillas de la aviación de caza de la República la 4ª de “Moscas” así como la 4ª de “Chatos”, probablemente con la presencia de Rómulo Negrín. Y, como adversarios, los “Fiat CR-32” de los grupos franquistas 2-G-3 (una escuadrilla) y 3-G-3 (dos escuadrillas) que escoltaban a un grupo de bombarderos “Junker Ju-52/3m”, que pudieron huir camuflados entre las nubes. Entre ambas formaciones de cazas se produjo una importante confrontación aérea sobre Allepuz (Teruel), en la zona norte de la sierra de Gúdar. El resultado del mismo es confuso, dada la disparidad en las cifras de aviones derribados que reclamaron ambos bandos en liza.

Los siguientes días continuaron las salidas constantes de las escuadrillas de “Chatos”, tanto en servicios de protección de bombarderos como de ametrallamiento y ataque al suelo, acudiendo a los diversos sectores donde los combates terrestres eran más importantes. Las fuentes documentales son bastante escasas y no aportan datos para conocer en cuales de estas misiones llegó a participar Rómulo Negrín. Durante la mañana del día 15 de mayo, la 3ª Escuadrilla de “Moscas” dio escolta a la 3ª y 4ª escuadrillas de “Chatos” en un servicio de ametrallamiento contra unidades del Cuerpo de Ejército de Galícia que atacaban la línea defensiva republicana Albocàcer-Coves de Vinromà-Alcalá de Xivert (Castellón). En las proximidades de la ciudad de Castellón fueron interceptados por un grupo de los temibles “Messerschmitt Bf 109” de la Legión Cóndor, al parecer sin consecuencias destacables.


Esa misma tarde, una importante formación de la Escuadra nº11 de la República compuesta por 40 cazas entre “Moscas” y “Chatos” (al parecer varios de la 4ª Escuadrilla de Rómulo Negrín) acudieron al sector del Maestrazgo, en concreto a la zona de Iglesuela del Cid (Teruel), protegiendo a una formación de bombarderos ligeros Polikarpov RZ en su ataque a las tropas de García Valiño. Uno de los “Natachas” fue alcanzado por el fuego de las baterías antiaéreas y debió tomar tierra en las cercanías de Mosqueruela (Teruel). Por otra parte, en estas fechas resultaría herido en accidente al capotar su avión durante el aterrizaje en el aeródromo de El Toro (Castellón), aunque de poca consideración, el jefe de la 4ª Escuadrilla de “Chatos” Ladislao Duarte Espés.


El día 18 se efectuó un servicio de protección de 9 bombarderos “Tupolev SB” (“Katiuskas”), por parte de 42 cazas entre “Moscas” y “Chatos” (algunos de la 4ª Escuadrilla de Rómulo Negrín) en su bombardeo a Catí (norte de Castellón), y un posterior ametrallamiento de posiciones enemigas en dicho sector por parte de los “Chatos”. En la tarde del siguiente día se repitió el servicio de protección de “Tupolev SB” también en el norte de Castellón. Se reunieron 49 cazas entre “Moscas” y “Chatos” (entre ellos probablemente algunos de la 4ª Escuadrilla de Rómulo Negrín) para custodiar a 5 bombarderos “Katiuskas” durante un ataque a la zona de Tírig, siendo hostigados por abundante fuego antiaéreo. Según algunas fuentes, uno de los “Chatos” resultó derribado en las cercanías de Sant Mateu.


Hacia el 20 de mayo comienza el desplazamiento de las unidades de caza republicanas para apoyar el inminente ataque del Ejército Popular en el sector leridano de Tremp y Balaguer. Esta ofensiva republicana, que se iniciará el día 22, estaba ideada como maniobra de distracción a fin de disminuir la presión de las tropas franquistas sobre el frente de Valencia además de intentar eliminar las peligrosas cabezas de puente del río Segre. La 4ª Escuadrilla de “Chatos” pasó en un principio desde de El Toro (Castellón) al aeródromo de La Señera (Valencia), donde sería reforzada con nuevos aparatos, incorporándose asimismo el día 21 nuevos pilotos. Entre ellos, Jacinto Montero Muñoz, también de la 2ª Promoción de Kirovabad como Rómulo Negrín, al que se le asignó el caza CA-036.


A primeras horas del 22, Rómulo Negrín y el resto de componentes de la 4ª Escuadrilla del G26 despegaron de La Señera con dirección a Cataluña, adentrándose en un primer momento en el Mediterráneo para evitar sobrevolar territorio enemigo. Una vez frente al Delta del Ebro variaron de rumbo internándose en tierra, ya en zona controlada por la República, donde en primer lugar aterrizarían en Valls (Tarragona), siguiendo ruta tras repostar hasta llegar a su base de destino en Cervera (Lérida), aeródromo donde ya habían estado destacados a principios del mes de abril. Allí pudieron reencontrarse con la mayor parte de sus compañeros del escalón rodante inicial, que habían quedado en Cataluña a mediados de abril al resultar partido en dos el territorio de la República y pasar la 4ª Escuadrilla al sector aéreo de Valencia.


La ofensiva del Segre aunque de corta duración fue muy violenta, y de ella se ha conservado poca documentación. Así pues no es posible saber con exactitud en qué misiones intervino la 4ª Escuadrilla de Rómulo Negrín, aunque debieron ser las mismas que el resto de las escuadrillas de “Chatos”: servicios de protección de líneas propias y ametrallamiento de posiciones enemigas, siempre contando con la cobertura aérea de los I-16 “Moscas”. Asimismo las escuadrillas de “Chatos” también se vieron envueltas en los enfrentamientos aéreos mantenidos entre unidades de “La Gloriosa” contra formaciones de cazas “Fiat CR-32”, tanto de las escuadrillas italianas de la Aviazione Legionaria (el día 23) como de las escuadrillas franquistas en días posteriores. Y no sería descartable, por tanto, que Rómulo Negrín o sus compañeros de escuadrilla hubieran intervenido en alguno de esos combates.


En este mes de mayo Rómulo Negrín tuvo un “…accidente en combate”, según parece sin mayores consecuencias. La referencia disponible es muy escueta y no especifica ni el día ni el lugardonde sucedió. No obstante, hay un hecho que sí parece avalar que fue durante esta ofensiva del Segre.
El historiador Jesús Salas Larrazabal en su libro “Guerra Aérea en los cielos de la antigua Corona de Aragón”, señala que: “El jefe del Gobierno, Negrín, quien dirigía personalmente la ofensiva (del Segre) y cuyo hijo volaba en el Grupo 26, se presentó en su aeródromo (Cervera) e insistió en ver los restos de los Fiat abatidos (el día 23), aunque fuesen de poca entidad”. Resulta cuanto menos sorprendente que el Dr. Juan Negrín, Presidente del Consejo de Ministros y en esas fechas también Ministro de Defensa abandonara por un tiempo sus obligaciones para ver unos irrelevantes fragmentos de aviones italianos. En cambio, este hecho parecería más lógico si en verdad hubiera servido como excusa para visitar, tras el percance bélico sufrido, a su hijo Rómulo. Lamentablemente a día de hoy se carece de datos documentales que puedan refrendar o negar esta hipótesis. Todavía hay mucho que investigar.


Además, este accidente que sufrió Rómulo Negrín en el mes de mayo podría explicar un pequeño misterio respecto del grafismo del I-15 CC-011. Existe una fotografía tomada en un hangar franquista donde se observa un “Polikarpov I-15” de idéntica inscripción CC-011 al de Rómulo Negrín, aunque los números 011 son de un estilo bastante diferente al que muestran las fotografías tomadas a finales de abril de 1938 en La Balsilla (Alcublas). Ante ello, ha surgido en algún foro de internet la conjetura de si pudo haber dos “Chatos” distintos pero de igual numeral CC-011. Algo totalmente improbable puesto que la aviación republicana nunca repetía una misma matrícula en dos aviones diferentes ni tampoco rotulaba sus nuevos aparatos con la misma numeración de los aviones destruidos. En cambio era muy habitual recuperar a toda costa los aparatos accidentados para su reparación y puesta de nuevo en servicio.


La carencia de aviones fue uno de los mayores problemas con los que se enfrentó “La Gloriosa” durante la mayor parte de la guerra. Por ello y, si este accidente de mayo de 1938 se produjo realmente en el frente del Segre, es lógico suponer que a partir de ese momento a Rómulo Negrín se le debió asignar un nuevo “Chato” con otra matrícula mientras que el CC-011, con desperfectos pero no completamente destruido, sería enviado para su arreglo a alguna de las varias fábricas catalanas de aviación, donde lo repintarían con su mismo numeral pero con otro grafismo. De ahí los dos estilos diferentes de los números 011 que se aprecian en ambas fotografías. Siguiendo esta misma secuencia lógica, la captura del “Polikarpov I-15” CC-011 a manos franquistas debió de producirse meses después también en Cataluña.


A pesar de la dureza de la lucha, las fuerzas republicanas no lograron reducir las cabezas de puente del Segre y la línea del frente en este sector quedó de nuevo estabilizada a los pocos días de iniciada la ofensiva. Ello, unido al empeoramiento de la situación en el sur de Teruel y en el interior de Castellón, obligaría a parte de la Escuadra de Caza nº11 a un rápido regreso a sus anteriores bases. Así a las 20 h del 28 de mayo, Rómulo Negrín junto a sus compañeros de la 4ª Escuadrilla de “Chatos” emprendieron, en una primera etapa, el vuelo desde el campo de Cervera (Lérida) hasta el de Monjos (Tarragona). Ya en la mañana del día 30 el G26 se desplazó casi al completo desde Monjos a Manises (Valencia), yendo a su frente un avión de la Plana Mayor del Grupo 26 y dos de la Plana Mayor de la Escuadra nº11 agregados al grupo al pasar sobre Valls (Tarragona). Esa misma tarde, Rómulo Negrín y el resto de miembros de la 4ª Escuadrilla de “Chatos” volvieron, aunque por pocos días, al campo de El Toro (Castellón). A principios de junio se trasladarían de nuevo de base, pasando esta vez al aeródromo de La Señera (Valencia).


En esas fechas de finales de mayo y principios de junio la lucha en tierra era violentísima ante el empuje de las tropas franquistas en su ofensiva dirigida hacia Castellón y Valencia, y la Aviación de la República trataba en vano de acudir en auxilio de todos los sectores atacados. Por ello, las cuatro escuadrillas del Grupo 26, protegidas por varias escuadrillas de “Moscas”, realizarán durante estas jornadas extenuantes servicios, dos y hasta tres veces por día, de ametrallamiento y ataque al suelo, alternados con algunas escaramuzas contra formaciones de cazas “Fiat CR.32” (“Chirris”), en una de las cuales resultaría herido el teniente Miguel Castillo Puerta, compañero de Rómulo y jefe de patrulla de la 4ª Escuadrilla de “Chatos”. Este ritmo tan elevado de vuelos diarios, en cada uno de los cuales se jugaban la vida, terminó por pasar factura a los pilotos de “La Gloriosa”, que comenzaron a mostrar claros signos de agotamiento. Y Rómulo Negrín no fue una excepción.

Aunque en esos tiempos tan duros y dramáticos surgían buenas noticias. Rómulo Negrín recibió el 4 de junio un escrito del Jefe del Estado Mayor en el que de manera oficial se le comunicaba su nombramiento de teniente: “Pongo en su conocimiento que según D.O. nª131 del 31 de mayo y por méritos contraídos en la actual campaña contra los rebeldes ha sido Vd. ascendido al empleo de Teniente”. Diario Oficial del Ministerio de Defensa Nacional Nº131, del martes 31 de mayo de 1938, que recoge el ascenso a Teniente de Rómulo Negrín: “Como recompensa a los méritos contraídos y servicios prestados durante la actual campaña (…) Con efectos administrativos de primero de junio de 1938 (…) con la antigüedad de primero de abril”. Merecido ascenso vista su brillante trayectoria en combate. En este Diario Oficial también fueron publicados los ascensos a Teniente de otros pilotos de la 4ª Escuadrilla de “Chatos”, como por ejemplo Diego Guirao González o Manuel Martínez Alba.


Muy pocos días después, un periodista de la revista ilustrada Mi Revista, de Barcelona, entrevistaba en el aeródromo de La Señera (Valencia) a varios pilotos de la 4ª Escuadrilla de “Chatos”, entre ellos al jefe de la escuadrilla capitán Ladislao Duarte y a los tres jefes de patrulla: tenientes Miguel Castillo, Román Llorente y Manuel Orozco. Y asimismo a Rómulo Negrín. Un amplio resumen de las mismas apareció en el nº 44-45 de 15 de julio de 1938 de Mi Revista, en su sección “Siluetas de Aviación”. Este artículo es un documento de primer orden para conocer qué pilotos eran los mandos de la 4ª Escuadrilla del G26 a primeros de junio de 1938.

Y sobre Rómulo Negrín se publicó la siguiente reseña: “Charlamos después con un chicarrón alto, fuerte, rubio y que dibuja en sus labios una constante sonrisa. Nos cuenta su afición a volar y dice que no ha tenido la fortuna de hacer nada extraordinario (?). Un compañero suyo nos llama aparte, diciendo: "Es Negrín, el hijo del presidente del Consejo; por eso le da reparo contar sus hazañas; pero puede usted decir su ascenso a teniente por méritos de guerra es una de las cosas presididas por el más estricto espíritu de justicia. Nosotros le hemos contado cuarenta y tres impactos en su aparato y… son muchas las veces que toma tierra con él acribillado, lo cual quiere decir que se "arrima al toro". Además tiene en su haber más de treinta combates en muy poco tiempo y el enemigo conoce bien la música de sus ametralladoras al cantar, pues le ha derribado ya tres aparatos de caza.
Sin comentarios… Pero lo señalamos como ejemplo a los "niños enchufados”.


Rómulo Negrín, Diego Guirao González o Manuel Martínez Alba no tuvieron tiempo de celebrar sus ascensos a teniente. A los pocos días la lucha se recrudeció enormemente en la zona montañosa del interior de Castellón, en una nueva fase de la ofensiva franquista sobre Castellón y Valencia, y donde la aviación se empleó intensivamente por ambos bandos lo que dio origen a múltiples enfrentamientos aéreos en el sector de Castellón. Así, en la mañana del 9 de junio de 1938 se produciría en el área de Lucena del Cid (Castellón) un importante combate aéreo entre cazas de la Escuadra nº11 contra una formación de “Fiat CR.32” del grupo “Gamba di Ferro” de la Aviaziones Legionaria italiana.


Esa misma noche, el Ministerio de Defensa Nacional facilitaba a la prensa el siguiente parte de operaciones: “Cuarenta y un cazas propios entablaron combate con ocho aparatos facciosos de gran bombardeo, a los que protegían cuarenta y cinco «Fiat». Fueron derribados los siguientes aparatos enemigos; uno de gran bombardeo que cayó incendiado; un «Fiat», que cayó en la cuenca del río Lucena; otro al N. del pueblo de este nombre; otro al N. de Figuerolas; otro al S. de Adzaneta; otro al NE. de este pueblo, lanzándose el piloto en paracaídas; otro en Lucena del Cid, entre el pueblo y el castillo de Híjar, y otro que cayó incendiado en Benafigos. Además, dos «Fiat» chocaron, ardiendo uno de ellos y cayendo los dos bastante dentro del territorio rebelde. Nosotros perdimos tres aparatos, resultando ilesos los pilotos”.



Uno de los tres aparatos de la “Gloriosa” perdidos en dicha refriega fue el de Rómulo Negrín. No se conocen con exactitud los detalles de su derribo, aunque por comentarios directos del propio Rómulo a su amigo Alfredo Salas Viu parece ser que, agotadas sus municiones, decidió lanzarse en una acción desesperada chocando contra la cola de un avión enemigo: la arriesgada maniobra de ataque conocida como “tarán”. Lo cierto es que no está confirmado que lograra derribar a ningún «Fiat» antes de caer, aunque una vez perdido el control de su avión, bien por fuego enemigo o bien por realizar un “tarán”, Rómulo se vio obligado a lanzarse en paracaídas para salvar la vida. Hay informaciones sobre que “cayó, por enredo de las cuerdas, de cabeza”, resultando con heridas leves.


Por su parte, el padre de Rómulo el Dr. Juan Negrín sería informado de los hechos al poco de producirse. Se encontraba en su despacho de la Presidencia del Consejo de Ministros de la República en Barcelona, cuando recibió la llamada telefónica del general Vicente Rojo Lluch, Jefe del Estado Mayor Central del Ejército, como relata Joan Llarch en su libro Negrín: Resistir es vencer: “(…) comunicándole que el aparato que pilotaba su hijo Rómulo había sido alcanzado por el fuego enemigo y precipitado a tierra, dándose por segura la muerte de su hijo. Negrín encajó el golpe como otro padre que pierde el hijo en la guerra. (…) Por fortuna, dos horas más tarde, una nueva llamada telefónica del general Rojo le comunicaba con alegría que su hijo estaba a salvo. Había conseguido tirarse del aparato en paracaídas cayendo en territorio leal a la República”.


Una vez en el suelo, y tras identificarse ante varios soldados de la República con los que se encontró, fue recibido con una mezcla de incredulidad y alborozo. Según me relató personalmente Antonio Vilella, presidente de ADAR-Barcelona y sargento mecánico en esa época de la escuadrilla de Rómulo Negrín: “rápidamente se extendió el rumor entre las tropas y no lo dejaban marchar, todos querían ver con sus propios ojos al hijo del Dr. Negrín”. Al final Rómulo pudo ser evacuado al Hospital de Aviación de El Vedat en Torrent (Valencia). Sólo tenía heridas leves, quedando ingresado por poco tiempo en el pabellón de Medicina. Días después terminaría de recuperarse en la Casa de Reposo de Aviación, antiguo hospital de niños tuberculosos, de la playa de la Malvarrosa (Valencia).


Un incidente de estas características no podía ocultarse y la Prensa de la época se hizo eco de la noticia. Así en el periódico “La Vanguardia” del 14 de junio de 1938 se leía:  Rómulo Negrín, hijo del Presidente del Consejo, herido en un combate aéreo “Según informaron a los periodistas en la Subsecretaría de Aviación, el teniente piloto Rómulo Negrín, hijo del presidente del Consejo y ministro de Defensa, ha resultado herido en el violento combate aéreo sostenido por nuestros aviadores, con un grupo de aparatos facciosos, el día 9 del corriente, en Lucena del Cid (…) El herido se halla hospitalizado en un dispensario médico del sector de Levante (…)”.

El derribo de Rómulo Negrín puso en entredicho la oportunidad de que el hijo del Presidente del Consejo de Ministros continuara en una unidad de combate, enfrentándose en cualquier momento a algún percance grave o incluso a la muerte. Así, el capitán Andrés García Lacalle, en esas fechas Jefe del Grupo 28 (de aviones “Grumman G-23 “Delfín”), y quién había sido responsable de Rómulo durante su estancia en Kirovabad, relata en su libro Mitos y verdades: La aviación de caza en la guerra civil española: “Cuando me enteré de que Rómulo Negrín había tenido su segundo accidente en combate y que esta última vez se había salvado de milagro(…) me presenté indignado en la Jefatura de Aviación y pregunté que si deseaban que nuestro Primer Ministro tuviese más problemas de los que ya tenía. Nadie respondió una sola palabra, pero a los pocos días fue trasladado”.


Y no era únicamente la opinión de García Lacalle. En la prensa de la zona republicana ya se había escrito sobre este tema, que por sus protagonistas se había convertido en un verdadero asunto de estado. Así en el periódico “La Libertad” (de Madrid) del 2 de marzo de 1938, en un artículo titulado oportunamente “La Ofrenda del doctor Negrín”, se podía leer:“(…) el hijo menor de Negrín ha sido destinado al arma de Aviación y, tripulante de uno de nuestros formidables "chatos";, lucha como cualquier otro soldado de la República (…)Mientras nos enteramos de este hecho, un pensamiento angustioso nos perturba: el que la devastadora preocupación del corazón de padre pueda entorpecer el funcionamiento sereno y álgido del cerebro del estadista (…) Aplaudimos el gesto de Negrín y el gesto del muchacho, pero el organismo también tiene sus límites de resistencia, y apenas se concibe que un padre en circunstancias así pueda desarrollar la misión suprema que Negrín realiza (…)”.


No se sabe si los airados comentarios de Andrés García Lacalle fueron tenidos en cuenta por los mandos de la Aviación de la República. Pero la realidad es que Rómulo Negrín, recibida el alta pocos días después, no volvería a reincorporarse a la 4ª Escuadrilla de “Chatos”. Y ya hacia finales de ese mismo mes de junio o principios de julio estuvo durante un tiempo en la Escuela de Alta Velocidad y Reentrenamiento de El Carmolí (Murcia). Información que me facilitó en junio de 2010 Alfredo Salas Viu, amigo de Rómulo Negrín desde la época del Instituto-Escuela y observador de Tupolev SB “Katiuska”, que a mediados de 1938 se encontraba asignado al cuadro eventual a la espera de destino, en la cercana base de Los Alcázares (Murcia), y donde Rómulo le llegó a visitar en un par de ocasiones.


Y por esas mismas fechas, entre los mejores oficiales de la aviación de la República, se seleccionó un pequeño grupo de pilotos, Rómulo Negrín entre ellos, para que realizaran un curso profesional en la Escuela Superior Táctica de Lipestk, en la URSS. En un primer momento el Estado Mayor ofreció el mando del grupo al capitán Juan Comas Borrás, uno de los más destacados pilotos de “La Gloriosa”, pero éste rechazo el ofrecimiento. Finalmente la expedición fue encabezada por el entonces capitán Leopoldo Morquillas Rubio, Jefe de la 2ª Escuadrilla de “Chatos” (que sería ascendido el 1 de septiembre a Mayor –Comandante-), teniendo el resto de oficiales pilotos la graduación de Teniente: Marciano Díez Marcos, de “Polikarpov I-16”; Manuel Orozco Rovira, Román Llorente Castro y el propio Rómulo Negrín Mijailov, de “Polikarpov I-15” (los tres de la 4ª Escuadrilla de “Chatos”), y Alfonso García Martínez y Anselmo Sepúlveda García de Tupolev SB “Katiuskas“.


Entrado el mes de agosto Rómulo Negrín dejaría la Escuela de Alta Velocidad de El Carmolí (Murcia) para viajar a Sabadell en uno de los trayectos nocturnos que realizaban los aviones de transporte de pasajeros De Haviland DH-86 “Dragon Rapide” de las Líneas Aeropostales Españolas (LAPE), con capacidad para 8 a 10 personas dependiendo de su peso. Estos vuelos, para evitar sobrevolar zona enemiga, debían adentrarse en el Mediterráneo hasta aguas de las islas Columbretes y, dando un rodeo, llegaban hasta territorio controlado por la República. Es muy probable que Rómulo, una vez en Cataluña, aprovechara la oportunidad para visitar en Barcelona a su padre, el Dr. Juan Negrín, y tal vez a su hermano mayor Juan, antes de emprender su segundo viaje a la URSS.


El día 23 de agosto Rómulo Negrín salió hacia Francia junto al grupo elegido para cursar estudios tácticos de aviación en Lipetsk (URSS). En ferrocarril primero hasta París y de allí al puerto de El Havre. Por las fechas, lo más plausible es que embarcaran en el “Maria Ulianova”, buque soviético de carga y de pasajeros, uniéndose al primer contingente de la 4ª Promoción (y última) de alumnos pilotos de Kirovabad al mando de Antonio Blanch Rodríguez, capitán observador de Tupolev SB “Katiuska”. Tras realizar una escala en Londres atracaron el 1 de septiembre en Leningrado, donde toman inmediatamente un tren en el que viajarán hasta Moscú. Allí el grupo de alumnos pilotos continuaría trayecto en ferrocarril hasta arribar el día 6 a su destino final: la Escuela de Kirovabad.

En cuanto a Rómulo Negrín y el resto del grupo liderado por Leopoldo Morquillas, permanecería unos pocos más días en Moscú, hasta emprender viaje hacia la Escuela Superior Táctica de Aviación situada en Lipestk, a unos 400 km. al sur de Moscú. Esta Escuela ocupaba desde el otoño de 1933 las mismas instalaciones que los alemanes habían construido de manera secreta en 1924 para la formación y entrenamiento de los pilotos de la futura Luftwaffe, algo que Alemania tenía prohibido en su territorio por el Tratado de Versalles. Los siete oficiales españoles cursaron con normalidad sus estudios de táctica aérea durante los siguientes meses hasta que a principios de abril de 1939 se les informaba de la demoledora noticia del fin de la guerra con la derrota de la República.


Al conocer la noticia, Rómulo Negrín solicitó una pronta salida de la URSS, al parecer hacia México, mientras que el resto de sus compañeros decidieron quedarse en la Unión Soviética continuando con sus estudios en la Academia de Lipestk hasta acabar los mismos en el otoño de 1939. A pesar de su gran experiencia y formación, no fue hasta que se produjo el ataque alemán a la URSS en 1942 cuando se les permitió ingresar en las Fuerzas Aéreas Soviéticas. Leopoldo Morquillas como Inspector de Regimientos de Caza con el grado de Teniente Coronel. Manuel Orozco como Inspector de diversas unidades de aviación de caza. Y el resto lo haría en la Aviación Táctica (Voienni Vozduni Sil), combatiendo en los aviones de asalto Petlyakov Pe-2 “Peshka” e Iliushin Il-2 “Stormovik”, donde destacaron por su valentía en combate.


Por su parte, Rómulo Negrín sería trasladado ese mismo mes de abril de 1939 a la casa de reposo nº 15 de la Unión Central de Sindicatos de Planiernaya, situada a unos 5 km. a las afueras de Moscú. Se trataba de una residencia oficial que durante esos meses era el alojamiento de numerosos exiliados españoles llegados a la URSS tras su salida de España y donde se les dispensaba un trato atento. De hecho, el 1º de Mayo una delegación de los residentes españoles de Planiernaya, entre ellos el propio Rómulo Negrín (detalle que me fue comunicado por su hija Carmen), fue invitada por las autoridades soviéticas, como muestra de cortesía y consideración, a desfilar en la Plaza Roja durante los actos de celebración del “Día de los Trabajadores”.

No obstante, y en contra de lo que se ha publicado hasta ahora, Rómulo Negrín no obtuvo trato de favor para abandonar la URSS. De hecho, su padre el Dr. Juan Negrín debió de realizar numerosas y arduas gestiones ante las autoridades soviéticas hasta lograr el permiso para que Rómulo pudiera salir de la Unión Soviética. De hecho llegó a sentirse bastante desconcertado y preocupado puesto que los meses iban pasando y su hijo Rómulo, con diversos pretextos, seguía retenido. Así se desprende de una carta de 8 de agosto de 1939 del dirigente socialista Julián Zugazagoitia a Marcelino Pascua, último embajador de la República en Francia, donde se hace eco de que el Dr. Negrín en esas fechas sólo parecía preocuparle un único tema: “traer a casa a Rómulo Negrín desde la Unión Soviética”.


La fecha en la que Rómulo Negrín dejó la URSS no se conoce con exactitud. Por comentarios del propio Rómulo a su hija Carmen parece ser que su segunda estancia en la Unión Soviética duró alrededor de un año. Así pues, podría aventurarse que su partida se produjo hacia el mes de septiembre u octubre de 1939. La ruta que siguió, primero hasta México y después a su destino definitivo en Nueva York, junto a su madre María y sus hermanos Miguel y Juan, tampoco es conocida, aunque en Alcublas se conserva actualmente una prueba concluyente de que debió de pasar primero por Francia: su chaquetón y gorro de vuelo. Prendas de vestir que su hija Carmen Negrín Fetter, con gran generosidad, donó a Alcublas en mayo de 2010 para su futuro Museo Histórico de la Aviación, y que Rómulo había dejado en París, en casa de su padre el Dr. Juan Negrín, antes de emprender su viaje a América. Comenzaba un amargo exilio que duraría el resto de su vida…


La estancia de Rómulo Negrín en Alcublas fue muy breve, de unos pocos días, pero ello no es relevante. Lo que verdaderamente importa es que Rómulo Negrín se ha convertido en el icono del aeródromo de La Balsilla. Así, gracias a las fotografías tomadas junto a su “Polikarpov-I15” CC-011 ha quedado unido para siempre a Alcublas. Y este hecho que podría considerarse anecdótico, y olvidado en el tiempo, en la actualidad ha tenido su continuidad con la visita que realizó el pasado año 2010 a Alcublas su hija, Carmen Negrín. Visita en apoyo de un proyecto de futuro: el Museo Histórico de la Aviación y del aeródromo deportivo. De esta manera, a través de unas viejas fotografías de más de 70 años, Alcublas une su pasado con el presente para intentar lograr un porvenir más esperanzador para sus habitantes. Esperemos por el bien de Alcublas y de la Serranía que este ilusionante proyecto se haga realidad lo antes posible…



Agradecimientos: a Carmen Negrín, Josep Guirao, Guillem Rubio, Alfredo Salas Viu y a Antoni Vilella por su amabilidad y ayuda.




Por Juan Antonio Fernández Peris


del Centro Excursionista de Chelva y colaborador del blog PEÑA RAMIRO de Alcublas

10 comentarios:

Republicanos de Alcublas dijo...

Nuestra mas cordial enhorabuena a Juan Antonio y a Peña Ramiro por este magnifico trabajo de investigación histórica sobre la figura de Romulo Negrín y su entorno en aquella España republicana.
Los diversos artículos publicados sobre el tema merecen una publicación, que también serviría para promocionar la recuperación del aeródromo de Alcublas. Contais con nuestro apoyo.
Consideramos tan interesante esta entrada que vamos a poner en nuestro Blog un enlace especial que estamos seguros gustará mucho a nuestros lectores.
¡Salud y República!

Anónimo dijo...

Marcando la diferencia.

Anónimo dijo...

Conclusiones:
que Rómulo Negrín
"se ha convertido en el icono del aeródromo de la Balsilla".
Y otra, que "Alcublas une su pasado con el presente para intentar lograr un porvenir más esperanzador para sus habitantes".
Y yo pregunto ¿ Un proyecto de futuro esperanzador necesita un ICONO de la guerra?
El "campo de aviación", que así se le llamó siempre en Alcublas hasta el año pasado o el otro, su proximidad con el pueblo, ¿qué supuso? ¿lo hemos pensado? ¿lo hemos preguntado a qienes hoy son ancianos y entonces eran niños que tenían que buscar los refugios? El acceso a uno de ellos está en la plaza de San Agustín, frente al abrevadero, donde siempre se hacía un socavón. Hay varios por todo el pueblo.
¿Que falta hacía para defender un Proyecto de Aeródromo Deportivo tanta vinculación con el PASADO?

Juan Antonio dijo...

La historia hay que conocerla. Esconderla o tergiversarla es mucho peor. Y guste o no, el nombre de Alcublas ha quedado unido al de Rómulo Negrín.
Por otro lado, me parece muy apropiado que los alcublasnos se refieran al aeródromo de campaña de La Balsilla como "el campo de aviación". No veo el problema...
Y para terminar, el decir que el aeródromo de La Balsilla supuso un peligro para los habitantes de Alcublas simplemente es una más de las muchas falsedades y medias verdades difundidas hasta ahora. Estaba demasiado lejos de la población. El mayor bombardeo que sufrió Alcublas fue debido a su situación estratégica como retaguardia de la línea defensiva XYZ y no por albergar el aeródromo.

ICONOclasta dijo...

Al anónimo de las conclusiones:
¿Te da miedo el PASADO?
Por lo que he intuído al leer la biografía de Rómulo Negrín, no la considero como defensa de ningún aeródromo deportivo; la considero como lo que es, una biografía de un personaje histórico que pasó por Alcublas. El que pasase por nuestro pueblo parece que te duela.

Y que Rómulo Negrín sea un ICONO de la guerra, demuestra que no has leído su biografía. A mí me da a entender que fue una persona que nunca llevó su apellido por delante, más bien todo lo contrario. Pero claro, hay personas que en la vida no les gusta aparentar lo que verdaderamente son (personas) y siempre aparecen con su título u otro apelativo por delante. Triste.

Sólo puedo felicitar al autor de esta fenomenal biografía hecha con rigor y a la que debe haber empleado, mucho, muchísimo de su tiempo.

PEÑA RAMIRO dijo...

Muchas gracias Republicanos por vuestro enlace especial. En cuanto a la publicación del trabajo sobre RÓMULO NEGRÍN pensamos igual que vosotros y por ello se hará.
Ha sido un trabajo de investigación que sólo Juan Antonio sabe el tiempo que le ha llevado. Nuestra enhorabuena por todo ello.
La calidad de un estudio está determinada, en buena parte, por el rigor metodológico con que se realizó. En este caso, es impecable.

Anónimo dijo...

Interesantísimo documento. Muy bien escrito y bien investigado.

Y creo también que este artículo es una manera de empezar a ver la historia de España con veracidad y dándole el matiz cultural que, a estas alturas, debería tener. Cuando esto no ocurre así y se levantan pasiones cada vez que se habla de la última guerra de España es sin lugar a dudas porque en esta España nuestra no se han hecho bien "los deberes".

No olvidemos pues nuestra historia. Miremos de frente el pasado y avancemos hacia el futuro sacándole partido a nuestra cultura, historia y tardiciones, mostrándolas al mundo y sintiéndonos orgullosos de todo ello.

Anónimo dijo...

Felicidades a Juan Antonio Peris por este estupendo trabajo de investigación y a Peña Ramiro por contar con este colaborador de lujo.
También apuntar que me gusta el buen rollo entre blogs, tan poco habitual, eso demuestra la calidad de las personas.

Anónimo dijo...

Me parece q artículos así engrandecen un blog o página web. Es inmejorable el poder unir a nuestro aeródromo a una figura histórica, no a un icono de la guerra. Q despistados están algunos.

Anónimo dijo...

Sr. Peña, soy Gabriel Martinez, sobrino del teniente Manuel Martinez Alba, compañero de promoción de Negrín segun he visto en su blog.
Tengo unas fotos que conservó mi padre de el y compañeros suyos, puedo enviárselas si lo desea.
Saludos : Gaby