miércoles, 28 de septiembre de 2011

ADOPTA UNA CHARCA EN ALCUBLAS

Este fin de semana nos invitan al Primer encuentro de Voluntari@s del proyecto "Adopta una charca".

Se realizará en Alcublas, donde el grupo Gallipato Alcublano está realizando una magnífica labor de seguimiento de varios puntos de agua.
Comienza el sábado a las 10 de la mañana, y tendremos charlas, actividades infantiles, y por la tarde excursión por dos puntos de agua de la zona de elevada importancia ecológica.
Posteriormente Roncadell tiene la amabilidad de ofrecernos un refrigerio.

A continuación se hablara sobre la biodiversidad en las balsas, en donde el Gallipato Alcublano explicara su labor en el término, seguido de una charla sobre invertebrados a cargo de profesor de U. V. Juan Rueda Sevilla, que nos hablara sobre ellos.
Creemos que es una jornada muy interesante y a la que vale la pena prestar la atención que merece.





P.D No hace falta participar en el proyecto para asistir, estáis todos invitados a conocer la importancia de las charcas!

lunes, 26 de septiembre de 2011

INVENTARIO ETNOLÓGICO EN LA SERRANÍA

Los especialistas de la UCV que realizan el inventario etnológico de la Comunitat Valenciana inician el de la comarca de Los Serranos para catalogar todo el patrimonio rural .


VALENCIA, 20 SEP. (AVAN).- El Instituto Universitario Valenciano de Etnología de la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” (UCV) que lleva a cabo desde hace tres años el inventario etnológico de la Comunitat Valenciana, por encargo de la Dirección General de Patrimonio Cultural Valenciano de la Generalitat, ha iniciado su trabajo después del verano en la comarca de los Serranos, en la provincia de Valencia.

Para este ejercicio, está prevista la catalogación del patrimonio correspondiente a nueve pueblos de la comarca. “Es una zona que cuenta sin duda con numerosos elementos culturales dignos de ser conservados, por lo que es tarea urgente ponerlos en conocimiento de las instituciones encargadas de velar por su protección”, según ha indicado a la agencia AVAN el profesor Pablo Vidal, coordinador del proyecto.

Al respecto, Vidal ha detallado que esta comarca “destaca por su ingente densidad patrimonial como corresponde a una comarca muy importante antes del proceso migratorio”. En este sentido, el investigador ha subrayado que destaca de forma especial “el término municipal de Alpuente, uno de los más extensos y con un poblamiento disperso en aldeas muy importante y característico de esta comarca”. Así, uno de los elementos más destacados es el conjunto de ermitas del término de La Yesa. “El equipo está documentando igualmente el rico patrimonio inmaterial ligado a este grupo tan característico”, ha añadido Vidal.

El trabajo consiste en “catalogar todos y cada uno de los bienes culturales presentes en las zonas rurales de la comunidad”, ha añadido. Así, el equipo de investigadores, formado por licenciados y estudiantes de último curso de Antropología Social y Cultural, visitará los municipios de La Yesa, Aras de los Olmos, Alpuente, Titaguas, Domeño, Calles, Chelva, Benagéber y Tuéjar.

Además, el equipo de trabajo ya se ha puesto en contacto con los respectivos ayuntamientos, “desde donde se está dando una buena respuesta y un alto interés por la colaboración”, según Vidal, quien ha destacado la importancia de esta labor “para el conocimiento del patrimonio etnológico valenciano ya que sólo mediante la catalogación del mismo nos será posible conocerlo”, siendo un primer paso para “la posterior protección, conservación y difusión de los bienes”.

viernes, 23 de septiembre de 2011

SERRANÍA GRAN RESERVA

PAISAJES DE ALPUENTE

Aldeas, molinos y masías


En artículos anteriores nos hemos referido al paisaje humanizado, paisajes consecuencia de la interacción del hombre con el medio natural. Geografía de naturaleza transformada, pero enriquecida de significados históricos, etnográficos o arquitectónicos, que el Hombre como actor y espectador convierte en paisaje. Geografía en suma, base de su sustento y su cultura.


Dos factores han condicionado, en el transcurso de la historia, la humanización del territorio de Alpuente, y por tanto, la construcción de su cultura. Si las necesidades defensivas son el origen bien conocido de la Villa, la expansión agrícola ya en épocas más tranquilas, completó la estructura del territorio que hoy conocemos.


Como territorio rural, su explotación agrícola y ganadera, ha propiciado una colonización dispersa, próxima a tierras aptas para su cultivo, donde la presencia de agua y de tierras fértiles fáciles de trabajar determinan el lugar elegido para el asentamiento.

A principios del XX, cuando la expansión agrícola se encontraba en su máximo apogeo, El Collado y Corcolilla superaban en vecinos a la Villa. La población de las actualmente abandonadas aldeas de Vizcota, La Hortichuela, Cañada Seca y El Chopo no era en ninguno de los casos inferior a los cincuenta habitantes. A estos núcleos de población, se sumaba el poblamiento disperso del Rento de Vizcota, Benacatázara, Hoya de Gil Abad, Casa del Agua Buena, El Hondo, Cañada Pastores, Pozo Martín, el molino del Micero y Casas de Arquela. La población censada del término de Alpuente superaba entonces los tres mil habitantes.


Esta es la estructura territorial heredada, eficiente y sostenible hace apenas cien años. Claro, que las de condiciones de vida han cambiado y su explotación exclusivamente agrícola y ganadera no garantiza ya las necesidades de su población. No es por tanto propósito de estas páginas, la defensa de un paisaje inmóvil, escenario congelado de un pasado que a lo sumo pudiera resultar pintoresco, pero sí que las transformaciones, necesarias y convenientes, se asienten sobre la base de lo ya consolidado, como mejor garantía de continuidad de su cultura.


La estructura polinuclear y dispersa constituye el patrimonio de Alpuente y buena parte de sus paisajes. Alberga notables ejemplos de arquitectura popular, ermitas, molinos o corrales, y sobre ella se sustenta un modelo de vida estrechamente ligada a la tierra. Una estructura rica, variada y sin duda compleja, que garantiza a su vez la puesta en valor de sus parajes naturales próximos y por ende reclama su conservación.



Acercarse hoy a sus aldeas o a alguna de sus masías es disfrutar de una arquitectura integrada en el paisaje, en equilibrio con la naturaleza, o en cierto equilibrio al menos, conseguido tras siglos de lenta y sabia adaptación. Poblaciones donde reina la tranquilidad y el silencio. Pero también es constatar como buena parte de su patrimonio se desmorona. Es constatar el escaso interés que despiertan joyas de la arquitectura y la etnografía, como el molino del Micero o Benacatázara, cuyo deterioro de su acceso desde la red viaria de Alpuente llevan a dudar de su pertenencia al término.



Conocer a sus habitantes es conocer el rostro humano de una política territorial de la que quedan ausentes. No han llegado a ellas las prisas ni el ruido del tráfico, pero tampoco los servicios que en otro lugar consideraríamos como elementales. Como consecuencia continúa el incesante goteo de jóvenes que emigran al no ver claro su futuro. Para algunas de estas aldeas se vislumbra ya su dramático final.


¿El futuro de esta riqueza patrimonial? Dependerá en gran medida de reconocer esta estructura polinuclear y dispersa como base real, sólida y segura, de su futuro desarrollo.

Hoy el territorio, dada su complejidad, se estudia y planifica, y es competencia de las administraciones públicas dotarles de infraestructuras, de hacer llegar a sus habitantes los servicios necesarios, y de encauzar las iniciativas privadas hacia el modelo que se pretende impulsar.

 
Pero cabe preguntarse, sobre qué modelo de territorio, esta competencia de lo público sobre lo que es patrimonio colectivo, se orienta. Porque el territorio, el paisaje en definitiva, entendido en su significado más amplio, entendido como estructura sobre la que se asienta la economía, la cultura y el modo de vida de sus pobladores, se hereda, se estudia, se valora y se proyecta su futuro , pero no se inventa.

jueves, 22 de septiembre de 2011

SERRANÍA GRAN RESERVA


Mañana comenzamos una serie de artículos emblemáticos sobre nuestra comarca. De diferentes autores, de diferentes medios, pero que tienen como nexo de unión el aportar conocimiento sobre nuestro entorno inmediato.

Algunos ya veteranos, otros más noveles, creemos necesario el volver a reeditarlos para poderlos leer tranquilamente de nuevo.

Iniciaremos la serie hablando de arquitectura, del paisaje humanizado:  paisajes consecuencia de la interacción del hombre con el medio natural.
Un artículo muy interesante.

No os lo perdáis...

miércoles, 21 de septiembre de 2011

DÍA MUNDIAL DEL ALZHEIMER - 21 DE SEPTIEMBRE

Hoy 21 de septiembre, la Confederación Española de Asociaciones de Familiares de Personas con Alzheimer y otras demencias (CEAFA), las Federaciones y Asociaciones miembros, y las 200.000 familias a las que representan, celebramos el DÍA MUNDIAL DEL ALZHEIMER, evento instituido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y auspiciado por Alzheimer's Disease Internacional (ADI) en 1994.


Todos los actos que se organizan para su celebración tiene un doble objetivo; por un lado, sensibilizar e informar a la sociedad española acerca de esta “epidemia del siglo XXI” y sus consecuencias sociosanitarias, solicitando el apoyo y la solidaridad de la población en general y de las instituciones y organismos públicos y privados; y por otro lado, desarrollar una campaña de educación sanitaria dirigida a promover la prevención de esta patología, que afecta a más de 3,5 millones de personas en España (entre quienes la padecen y sus familiares cuidadores).


LEMA PROMOCIONAL

Este año, el lema elegido para promocionar a nivel nacional el Día Mundial del Alzheimer por parte de la Confederación y todas las Asociaciones miembros ha sido: “Cada diagnóstico, una persona”.

CEAFA defiende firmemente que la persona afectada por la enfermedad de Alzheimer ha de ser el centro de atención, el eje en torno al cual han de girar absolutamente todos los esfuerzos e inspirar todos los pasos que hayan de darse para mejorar no solo su calidad de vida, sino también la de quienes les atienden y cuidan cada día.

Por lo tanto, es prioritario no sólo conocer, sino analizar en profundidad cuáles son las principales necesidades de la persona afectada, saber qué es lo que necesita, las dificultades que ha de afrontar para satisfacer sus carencias, etc. Sólo de esta manera se podrá definir un marco de apoyo adecuado, efectivo y eficaz.

En consecuencia, la Confederación Española de Asociaciones de Familiares de Personas con Alzheimer y otras Demencias, en representación de más de 200.000 familias afectadas por esta enfermedad, insta al Gobierno por medio de este lema a que adopte las medidas necesarias que permitan elaborar a la mayor brevedad posible una Política de Estado de Alzheimer, y que considere el Alzheimer como una prioridad socio-sanitaria de primera magnitud en la esfera política nacional. Porque el Alzheimer afecta hoy en España a 3,5 millones de personas…y CADA DIAGNÓSTICO, UNA PERSONA.

jueves, 15 de septiembre de 2011

ALCUBLAS PARTICIPÓ EN...

LA EXPOSICION UNIVERSAL DE PARIS DE 1867

Con esta nueva colaboración para el blog PEÑA RAMIRO inicio una serie en la que trataré de reflejar la participación de los alcublanos o de algún elemento relacionado con Alcublas en destacados acontecimientos históricos. Y qué mejor comienzo que recordar cómo Alcublas estuvo presente en la magna Exposición Universal que se celebró en París en el año 1867.


Para ello hay que retroceder en el tiempo y comenzar por el principio. La segunda mitad del siglo XIX fue la época de las Exposiciones Universales, que se convirtieron en el gigantesco escaparate que mostraba al mundo las maravillas de un tiempo nuevo surgido de la Primera Revolución Industrial, gracias a los avances de la ciencia y la técnica. Los recintos feriales eran una gigantesca vitrina donde cada nación intentaba presentar al resto de los países sus mayores adelantos tecnológicos, sus riquezas naturales y sus peculiaridades culturales y artísticas. Fueron sin duda alguna los mayores acontecimientos internacionales del siglo XIX dedicados a “la mayor gloria del progreso”, y de las que aun hoy perduran algunos elementos como por ejemplo la emblemática Torre Eiffel, construida para la Exposición Universal de París de 1889.


El concepto de Exposición Universal surgió tras la “Gran Exposición de Trabajos Industriales de Todas las Naciones”, que tuvo lugar en Londres del 1 de Mayo al 15 de Octubre de 1851. Está considerada unánimemente como la primera exposición verdaderamente mundial y marcaría el patrón de las siguientes exposiciones universales. Su principal promotor fue el Príncipe Alberto, esposo de la reina Victoria de Inglaterra, con el propósito de que dicha exposición fuera un “monumento internacional a las grandes virtudes de la civilización: la paz, el progreso y la prosperidad”. Se instaló en los jardines de Hyde Park en un grandioso edificio de acero y cristal, a modo de gigantesco invernadero, de 563 m. de fachada y una altura de 43 m. diseñado por Joseph Paxton: The Crystal Palace.


Durante la celebración de las primeras Exposiciones Universales afloró en toda su intensidad la ya histórica rivalidad entre Gran Bretaña y Francia. Así, tras cada proyecto inglés la respuesta francesa no tarda en producirse: Londres 1851-París 1855, Londres 1862-París 1867. Y la réplica intenta superar en todas sus magnitudes a la propuesta previa: grandiosidad de los palacios de exposiciones, número de países participantes y de expositores, número de visitantes, etc. Con un claro fin propagandístico, y en pleno auge del imperialismo, este pulso le sirve a Francia para ocupar el puesto de primacía en las artes y en la ciencia pura y a Gran Bretaña para mostrar su avanzado desarrollo económico y su reconocido poderío industrial.


Finalizada “La Exposición Internacional de Londres de la Industria y del Arte” de 1862, Francia se postularía rápidamente para organizar una nueva Exposición Universal a celebrar en 1867 con sede también en París, y con ello demostrar al mundo la grandeza del "Segundo Imperio" del Emperador Louis-Napoleón Bonaparte, Napoleón III. La preparación del evento se inicia con el decreto de 22 de junio de 1863 del propio emperador, por el que se convocaba para 1867 “una Exposición universal de los productos agrícolas é industriales” y por decreto de 1 de febrero de 1865 “se acordó que simultáneamente se celebrara una Exposición de obras de arte”. De su organización quedó encargada una Comisión Imperial presidida por el príncipe Eugène-Louis-Napoleón Bonaparte, hijo del emperador, siendo el Comisario General de la misma Frédéric Le Play, ingeniero de minas.


La Exposición Universal de 1867 ocupó una extensión considerablemente mayor a la anterior edición parisina del año 1855 sobre un gran espacio vacio de 46 has situado al oeste de París, en el Campo de Marte (Champ de Mars): entre los muelles del río Sena, las instalaciones de la Escuela Militar y las avenidas de Suffren y de La Bourdonnais. Además de esta ubicación, se estableció el anexo agrícola y hortícola en la isla Billancourt (hoy llamada Saint-Germain) aguas arriba del Sena, con una exposición de maquinas y herramientas agrícolas, además de campos de prácticas donde los visitantes podían observar en directo el funcionamiento de la maquinaria así como el ensayo de diversos cultivos.


El Gran Palacio de la Exposición Universal de 1867 se atribuye a la concepción de Frédéric Le Play y al diseño del ingeniero Jean-Baptiste-Sébastien Krantz, siendo ejecutado por el arquitecto Léopold-Amédée Hardy en colaboración con los ingenieros Charles Duval y el joven Gustave Eiffel. Su construcción comenzó en 1865 y, a pesar de su complejidad y grandes proporciones, fue concluido a tiempo para el día de la apertura el 1 de abril de 1867. Rodeando a este Palacio de la Exposición, Adolphe Alphand diseñó un espectacular espacio ajardinado salpicado de quioscos, construcciones pintorescas como templos de distintas religiones, faros, fábricas, un acuario, etc. y donde, por vez primera en una Exposición Universal, se situaron los diversos pabellones nacionales, la llamada “ciudad internacional”.


El Palacio de la Industria, su denominación oficial aunque por su forma era conocido entre el público y la prensa como Colisée, era un gigantesco edificio de unas espectaculares proporciones, con unos ejes de 482 m. de largo por 370 m de ancho y un área total aproximada de 146.000 m2. Desde el exterior se apreciaba elíptico u ovalado, aunque en realidad en planta se componía de dos semicírculos unidos por un espacio intermedio no cubierto y ajardinado de 166 m. de largo por 56 m. de ancho. A pesar de ser un edificio innovador para su época, y de contar con grandes entusiastas, principalmente debido a que permitía la exposición exhaustiva de los productos en combinación con su procedencia geográfica, no recibió buenas críticas de los expertos para los que el edificio “carece de talento, de imaginación y monumentalidad”. De hecho, a la finalización de la Exposición Universal fue demolido por completo.


Su interior se dividía en siete anillos concéntricos denominados galerías. Los dos primeros, los más cercanos al centro, construidos en mampostería y los cinco restantes en hierro. A medida que se distanciaban del jardín central aumentaban en altura y volumen, siendo la galería sexta la de mayores dimensiones, con una anchura de 35 metros y 25 de altura, para albergar la exposición de las máquinas. La séptima y última volvía a reducirse hasta los 10 metros de anchura por 6 m de altura. Todas las galerías estaban cubiertas mediante una estructura de zinc y cristal para lograr la entrada directa de luz, aunque tamizada en el interior a través de toldos de tela pintada. Los suelos eran de arena apisonada, pero algunas salas contaban con revestimientos de madera, tapices o pavimentos hidráulicos colocados por los propios expositores como muestras de sus producciones.


La distribución de los expositores en el interior del Colisée, cuyos productos habían sido clasificados por la Comisión Imperial en 10 grupos y 95 clases, se planteó para dos tipos de recorrido. Si se caminaba siguiendo las líneas concéntricas se encontraba siempre un mismo grupo de objetos. En el anillo interior las Bellas Artes seguidas en el siguiente por las Artes Liberales, después las Artes Útiles y Mobiliario Doméstico, los Vestidos, las Materias Primas y, cerrando el conjunto, la galería exterior de las Máquinas. En cambio, si se realizaba un recorrido siguiendo las calles radiales, se discurría a través de las colecciones de un país. Se contaban diecisiete calles radiales, cada una con los nombres de los diferentes países y decoradas con los correspondientes símbolos nacionales.


La Exposición Universal quedó inaugurada el 1 de abril de 1867, cuando a las dos de la tarde de ese día el matrimonio imperial francés y su comitiva accedieron al recinto expositivo a través del puente de Jena, sobre el Sena, siendo recibidos por el personal de las comisiones organizadoras, los jurados internacionales y demás personalidades, mientras una gran multitud se apiñaba expectante por los muelles. El momento más destacado de esta inauguración, en la que no hubo ningún tipo de discurso de apertura y que consistió simplemente en un recorrido por las diferentes galerías del Palacio de la Exposición, sucedió en la llamada Galería de las Máquinas. En concreto cuando los artefactos mecánicos iniciaron simultáneamente su funcionamiento ante la llegada de Napoleón III y su esposa Eugenia de Montijo.


El acto más solemne de esta Exposición Universal resultaría ser la ceremonia de entrega de premios, llevada a cabo el 1 de julio de 1867 en el Palacio de la Industria de los Campos Elíseos (Champs Elysées), sede de la anterior Exposición Universal de 1855. Sin duda fue uno de los actos más fastuosos y brillantes de ese estilo celebrados durante el siglo XIX: “nuestro siglo no ha visto, y acaso no volverá á ver, un espectáculo semejante”. Presidida por el Emperador de Francia Napoleón III y su esposa, contó con la presencia de una gran cantidad de público, en torno a veintidós mil personas, entre ellos dos mil expositores y comisionados, además de personalidades destacadas como el sultán de Constantinopla y varios príncipes y reyes de los países participantes en la Exposición.


En la misma se hicieron entrega de los premios acordados por un extenso Jurado Internacional integrado por 627 miembros. En Bellas Artes se concedieron un total de 139 distinciones repartidas en un gran premio y las medallas de primera, segunda y tercera clase. Estas recompensas se distribuyeron entre 1.417 expositores y 1.893 obras presentadas. En los grupos de agricultura e industria se otorgarían 19.256 recompensas en forma de grandes premios, medallas de oro, plata y bronce y menciones de honor, distribuidas entre 52.337 expositores participantes. Se establecieron, asimismo, premios especiales de colaboración. Como colofón a esta ceremonia, el Príncipe Imperial, como presidente de la Comisión organizadora, brindó la gran medalla de la Exposición al Emperador, su padre, por el éxito del certamen.


La Exposición Universal de 1867 cerró sus puertas el día 3 de noviembre, tras una duración de siete meses, periodo de tiempo durante el que París fue la capital de la paz y del progreso: se convirtió temporalmente en la verdadera capital del mundo. La Exposición Universal de 1867 fue un éxito con la cifra récord de 11 millones de visitantes y la participación de prácticamente todas las naciones relevantes de la época. Asimismo, resultó muy útil desde el punto de vista diplomático al emperador francés, puesto que tres monarcas que no habían querido visitar Francia desde el ascenso al trono de Napoleón III visitaron la Exposición: el zar de Rusia Alejandro II, el rey de Prusia Guillermo I y el emperador austriaco Francisco José. También visitaron París el sultán otomano y, entre otro reyes, Jorge I de Grecia y Leopoldo II de Bélgica, lo mismo que varios príncipes y primeros dignatarios de otros países.


En cuanto a España, la primera medida que establece el gobierno de Isabel II sobre la Exposición Universal de 1867 es, precisamente, aceptar la invitación de Napoleón III mediante la Real Orden de 20 de abril de 1865, siendo designado el entonces ministro de Fomento, Manuel de Orovio Echagüe, para informar a la Comisión Imperial sobre la asistencia española. A partir de este momento, las siguientes medidas legislativas crean las instituciones fundamentales para organizar la participación española. Destaca la Comisión General Española, que nace por Real Orden de 28 de octubre de 1865 con sede en Madrid, en el propio Ministerio de Fomento, integrada por veinticuatro miembros entre los que se hallan el presidente, el secretario y los vocales.


De otro lado, actuando como núcleo organizativo de la delegación española, se encontraba la Comisión de Calificación y Estudio, también llamada Comisión Regia, que se instaló en París y representaba al gobierno español ante la Comisaría Imperial. Se componía de un Comisario Regio, Manuel Antonio de Acuña y Dewite, marqués de Bedmar; de un Vicecomisario, el conde de Moriana y marqués de Cilleruelo; de un Secretario General, Braulio Antón Ramírez; y de un Vicesecretario, José de Echeverría; además de un cierto número de funcionarios facultativos. La estancia en París del Comisario Regio y del Secretario se inició en el mes de diciembre de 1866, prolongándose hasta finales de noviembre de 1867. Los demás comisionados permanecerían en París desde enero hasta finales de junio de 1867.


A causa de la inestabilidad política en España, al año siguiente fue abolida la monarquía siendo proclamada la Primera República Española a la que se llamaría “La Gloriosa”, la presencia de representantes institucionales españoles en la Exposición Universal de 1867 fue bastante escasa. Respecto a la Casa Real, cabe referir que no realizó ninguna visita oficial, situación que lamentaba la misma Reina Isabel II en carta personal de 23 de mayo de 1867 al emperador Napoleón III. Dicha ausencia restó brillo social y relevancia internacional a la participación española en París. No obstante, Benito Pérez Galdós recuerda en sus memorias al rey consorte Francisco de Asís de Borbón (esposo de Isabel II) paseando, probablemente en visita privada, por el recinto de la exposición.


La Comisión Imperial asignó a España los siguientes espacios expositivos: un pabellón nacional en el Parque; una superficie para los expositores españoles de 1.664 m2 en las galerías del Palacio de la Industria, el sector H, junto a una de las calles radiales llamada calle de España, entre el sector de Suiza (G) y el de Portugal (I); una horchatería valenciana, cercana al pabellón nacional, a cargo de Francisco de Paula Rochano y un café en la parte exterior de la galería española del Palacio de la Industria, regentado por Juan Fernández de Quevedo, dueño del Café Universal de Madrid. Los corresponsales españoles desplazados a París criticaron que el espacio expositivo otorgado a la sección española era muy inferior al papel que le correspondía a España por superficie o por población.


La instalación más emblemática para un país participante en esta Exposición Universal de 1867 era el llamado pabellón nacional. Por primera vez en la historia de las exposiciones universales la Comisión Imperial permitió a las naciones invitadas edificar un pabellón representativo de cada una de ellas. El pabellón español (Casa de España) se situaba en el denominado barrio alemán del Parque del Campo de Marte. En el cuadrante entre el Palacio (Colisée) y la intersección de las avenidas Suffren y La Motte-Piquet, junto a los pabellones de, entre otros países, Austria, Bélgica, Prusia, Suiza y varios anexos orientales. Este emplazamiento fue objeto en la época de algunas opiniones negativas, por considerar se encontraba en un lugar alejado “en un rincón (…) donde la distancia (…) y lo pendiente de los caminos hacen molesto el acceso a él; siendo por estas causas el edificio más desairado del Parque”.


El pabellón español sería ejecutado por el arquitecto Jerónimo de la Gándara en estilo neoplateresco, inspirado en el palacio de Monterrey de Salamanca, otorgando el gobierno español una suma de 400.000 reales para su construcción. De planta en forma de H, se componía de un cuerpo central de 17 m de largo y 8 m. de ancho, con un primer piso donde destacaban cinco grandes arcadas, estando flanqueado por dos torres de 16 m de altura. Por detrás del cuerpo principal se adosaba otro menor, dotado sólo de planta baja y una galería en lo alto. El espacio expositivo se componía de una gran sala de unos 120 m2 del edificio principal, y otra aproximadamente igual en su piso superior, además de otras piezas pequeñas situadas en cada piso de las dos torres y del edificio trasero.


Este pabellón español en el Parque se tenía previsto como “punto de exposición á los objetos enviados á París por las provincias españolas de Ultramar (Filipinas, Cuba y Puerto Rico, y Fernando Poo)”, pero al final, y dadas las reducidas dimensiones concedidas a España por la Comisión Imperial en las galerías del Palacio de la Exposición, una parte importante de los objetos a exponer en éste debieron trasladarse al pabellón de la Casa de España. Así, entre otros, la colección de minerales; productos forestales; pastas, frutos secos, chocolates y conservas alimenticias; bebidas fermentadas (principalmente vinos), cereales y demás productos agrícolas alimenticios y no alimenticios, además de los aceites. Por su parte, las materias textiles (lana, seda, lino, cáñamo, algodón), las mieles y ceras, el esparto, las sustancias resinosas y tintóreas se repartían entre una sala en el Palacio de la Industria y el Pabellón.


El desequilibrio entre productos a exhibir y superficie provocó el abigarramiento de las salas españolas e importantes defectos en la ordenación de los objetos. Estas estrecheces, unido a una cierta desidia por parte de buena parte de los expositores españoles a la hora de presentar adecuadamente y de forma atractiva sus productos, llevaron a que muchos de éstos quedaran expuestos “amontonados, confundidos unos con otros, sin puntos de vista convenientes, sin espacio donde formar combinaciones armoniosas”. Y por ello “no ha podido juzgársenos sino bajo un aspecto desfavorable, inferior á lo que realmente valemos”. En gran medida olvidaban que su presencia en París equivalía a la mejor inversión publicitaria en la época.


Pese a ello, se lograron los suficientes premios como para que el balance de esta Exposición Universal de 1867 no resultara en exceso negativo para España. Entre los 2.624 expositores españoles participantes se obtuvieron un número nada despreciable de distinciones, algunas de notable calidad: “El total definitivo de recompensas á España es de 525, distribuidas en esta forma: 12 diplomas y medallas de bronce especiales para los declarados fuera de concurso; 6 medallas también especiales de bronce y 3000 francos efectivos para los artistas; 22 medallas de oro, 81 de plata, 201 de bronce y 203 diplomas de menciones honoríficas para las demás clases”.


Otro tema distinto fue la imagen que como nación ofreció España en esta Exposición Universal de 1867. En palabras de José de Castro y Serrano, director de “España en París. Revista de la Exposición Universal de 1867”: “El papel representado por España en la Exposición de 1867, ha sido, para los que solo se fijan en la forma: malo. Para los que solo se fijan en el fondo: mediano. Para los que juzgan en relativo: excelente. Para los que juzgan en absoluto: deplorable (…) España ha aparecido en París rica como siempre en productos naturales, opulenta en materias extractivas, fecunda en cereales y frutos, mediana en aprovechamiento de los recursos de su suelo, y escasa y atrasada en las industrias fabriles y manufactureras. Esto equivale á decir que España se ha presentado pobre”.


¿Y cómo participó Alcublas en esta Exposición Universal de París de 1867?. Hoy en día la podemos conocer gracias al “Catálogo General de la Sección Española - Exposición Universal de 1867”, publicado por la Comisión Régia de España y autorizado por Real Órden de 15 de marzo de 1867 del Ministerio de Fomento. Así, en su página 203, aparece el Expositor nº181. CUERPO DE INGENIEROS DE MINAS.- Valencia, con el objeto referenciado con el número 605. Mármoles. Bajo este nombre genérico, el Cuerpo de Ingenieros de Minas exhibió una colección de los mejores mármoles de la provincia de Valencia, con el nombre de sus localidades y su precio, en origen y en Valencia. Y entre ellos se encontraba el reconocido mármol de Alcublas.


El precio marcado para el mármol de Alcublas (por cierto, con una variedad parda desconocida y de la que no he encontrado referencia escrita alguna) era muy superior al resto, lo que demuestra su excelente calidad: “605. Mármoles. Precios: el mármol amarillo de Buixcarró escudos 27,735 metro cúbico en la localidad, y esc. 46,225 en Valencia. Mármol de diferentes colores de Naquera escudos 36,980 y 55,470 id. Mármol negro y pardo de Alcublas escudos 64,715 y 83,205 id. Mármol negro de Villamarchante, esc. 27,735 y 46,225 id.”. Al mismo tiempo, otro fragmento de piedra negra de La Pedrera de Alcublas era exhibido en la Exposición Universal. En esta ocasión por el Museo de Ciencias Naturales de Madrid como Expositor nº120 en su “Colección de mármoles comprendiendo 214 muestras de las provincias de España”.


Debido al escaso espacio disponible en el Palacio de la Industria (Colisée), todos los objetos de la Clase 40 (Productos de la explotación de minas y de metalurgia), y entre ellos las dos muestras del mármol de Alcublas, fueron expuestos en la gran sala del edificio principal del pabellón español (Casa de España), en los jardines del Campo de Marte. En cuanto al reparto de recompensas, el mármol negro de Alcublas tuvo una suerte dispar. Como integrante de los mármoles expuestos por el Cuerpo de Ingenieros de Minas de Valencia, no obtuvo ninguna distinción. Sin embargo, el Jurado Internacional sí otorgó una meritoria medalla de plata a la colección de muestras presentadas por el Museo de Ciencias Naturales de Madrid, entre las que figuraba el famoso mármol negro de Alcublas. Así pues, Alcublas no sólo participó, y por partida doble, en la Exposición Universal de París de 1867, sino que hasta fue distinguida con un premio. Aunque hay que reconocer que integrada en una muestra colectiva.


Es cierto que la participación de Alcublas en la Exposición Universal de París de 1867 fue bastante limitada y concreta, pero lo realmente significativo es que hace 144 años Alcublas estuviera presente en una de las más importantes Exposiciones Universales celebradas en toda la historia. Y ahora cabría preguntarse, ¿podrá conseguirse que el nombre de Alcublas vuelva a estar presente en alguna de las Exposiciones Universales a celebrar en este siglo XXI?. Sería un magnífico objetivo colectivo para todos los alcublanos de bien…


Por JUAN ANTONIO FERNANDEZ PERIS


Del Centro Excursionista de Chelva y
colaborador del blog Peña Ramiro.

martes, 13 de septiembre de 2011

OFERTA DE EMPLEO JOVEN EN LA SERRANÍA

La Mancomunidad La Serranía comunica una oferta de empleo de Animador Sociocultural a contratar a través del programa Salario Joven.

Este programa de ayudas tiene como objeto promover la generación de empleo de interés general y social.


En concreto, será objeto de las subvenciones la contratación de jóvenes desempleados para la ejecución de obras y/o servicios de interés general y social en el ámbito de la colaboración con las entidades intervinientes.

GRADUADO SUPERIOR EN ANIMACIÓN SOCIOCULTURAL (1 PLAZA)

domingo, 11 de septiembre de 2011

RUTAS INTERPRETATIVAS DESDE LA PUEBLA DE SAN MIGUEL

Dentro del programa de actividades con motivo del Año Internacional de los Bosques, tenemos previsto realizar el mes de septiembre dos Rutas Interpretativas. La primera
tendrá lugar el día 11 de septiembre y caminaremos por uno de los futuros Itinerarios del PN, la "Ruta de la Sal" (antiguo camino tradicional a Arcos de las Salinas); en el trayecto podremos disfrutar de las espectaculares vistas del Barranco de la Cañada Jorge y los densos bosques de pinar negral de "El Pinar espeso".

La segunda se realizará el día 25 de septiembre, nos dirigiremos hacia al paraje de Las Blancas para después descender hacia El Serbal, durante el recorrido podremos
contemplar las singulares formaciones boscosas de sabina rastrera.
Os animamos a participar y a divulgar esta convocatoria.

El Año Internacional de los Bosques pretende llamar la atención de todos los ciudadanos del mundo durante 2011. Su objetivo es aumentar los esfuerzos de recuperación y conservación de las masas arbóreas mundiales y recordar que son parte esencial del desarrollo sostenible del planeta, gracias a los beneficios económicos, socioculturales y ambientales que proporcionan.


Sus responsables realizarán a lo largo de todo el año diversas actividades para implicar a instituciones, empresas y ciudadanos y llamar la atención sobre las mayores amenazas que sufren los recursos forestales. Se promoverán iniciativas para aumentar la ordenación sostenible, la conservación y el desarrollo de todo tipo de bosques, incluidos los árboles fuera de ellos. Además, se intercambiarán conocimientos sobre estrategias que han frenado la deforestación y la degradación forestal.




Equipo Técnico del Parque Natural de la Puebla de San Miguel

C/ Abadía nº 3
46140 Puebla de San Miguel (Valencia)
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jueves, 8 de septiembre de 2011

EL MUSEO DE LAS ALAS ROJAS

Las alas rojas, las de la aviación de caza republicana, los famosos chatos y moscas, vuelven a desplegarse en Cataluña, con todo el esplendor de su leyenda y la tragedia de su historia.

Ayer, más de 70 años después de que los últimos aparatos de la agonizante República, consumada la última pólvora de la batalla del Ebro, despegaran de los aeródromos de Tarragona hacia el norte, hacia la derrota y el olvido, se inauguró en el paraje de uno de esos antiguos campos, el de Els Monjos, el primer museo de Cataluña dedicado a la aviación republicana.
El Centro de Interpretación de la Aviación Republicana y la Guerra Aérea (CIARGA), impulsado por el Memorial Democrático y el Ayuntamiento de Santa Margarida i els Monjos, y obra de un puñado de historiadores y entusiastas, como Ramon Arnabat, está ubicado en la reproducción de un hangar y junto a un viejo refugio del aeródromo. En el mismo espacio, rebautizado como Parque de la Memoria, se alza un monumento a los aviadores republicanos.


El museo es pequeñito, pero está lleno de maravillas: puedes asomarte a un puesto de mando de los cazas (una reproducción de la caseta de mando del campo de Santa Oliva) y casi estrechar la mano y desearle buena suerte allá arriba a un piloto de caza embutido en su chaqueta de vuelo de cuero (un maniquí que parece el mismísimo as de chatos Antonio Nieto Sandoval). Puedes incluso tú mismo trepar a la cabina y ¡pilotar un chato!, aunque, ¡ojo!, los indicadores de los controles están en ruso (una simulación a tamaño natural de la parte central del caza a escala real, para experimentar lo que era volar en ellos). Creado a partir de la admiración por la gesta de aquellos fieles aviadores y las ganas de reivindicarlos, y apoyado en una rigurosa investigación histórica, el museo hangar ofrece un documentadísimo y a la vez apasionante paseo por la memoria de la aviación republicana.


Otra de las grandes atracciones es una proyección virtual que muestra una impactante recreación del ataque al campo por una escuadrilla de Meserschmitts Bf 109 el 12 de enero de 1939, tres días antes de evacuar el aeródromo (se dice que fue un regalo de aniversario de la Legión Cóndor a Goering), el ametrallamiento y la destrucción de aparatos en tierra, el despegue de la escuadrilla de protección, el duelo mortal en las nubes... "¡Vienen los Mesers!", se oye gritar, dan ganas de correr al refugio vecino y luego de jalear a los pilotos inmersos en las letales melés aéreas. En la acción murió, entre otros, el teniente de mecánicos Castro.

Un diorama muestra un taller de construcción de chatos. En una vitrina pueden verse objetos hallados en los terrenos del aeródromo: munición, piezas mecánicas. En otras se exhiben banderines de las escuadrillas, emblemas (el pingüino de la 2ª escuadrilla de chatos, el seis doble de la 3ª de moscas, periódicos de la época y otros documentos). Diversos paneles muestran la organización del arma de caza republicana (¡qué épica la historia de la caza nocturna!), mapas de su despliegue, datos sobre la industria aeronáutica, fotografías y biografías de pilotos. Un dispositivo permite escuchar el himno Alas rojas. El propósito del CIARGA es explicar el papel de la aviación y las fuerzas aéreas republicanas durante la Guerra Civil, y proponer una reflexión sobre la guerra y la paz.

"Es el único museo que existe dedicado exclusivamente al ejército republicano", destaca el historiador Xavier Hernández -cuya aportación ha llegado hasta a donar el reloj de su abuelo para el maniquí del aviador-, responsable del grupo de investigación del departamento de Didáctica y Patrimonio de la Universidad de Barcelona (Dipatri), que se ha encargado de la museografía del centro.

Para David Iñíguez, que es otro de los colaboradores del museo y dice que escogería un mosca de nueva generación si tuviera que volar en algún aparato de entonces, el centro recupera la experiencia, a menudo terrible, de unos pilotos de gran coraje que a menudo volaban en situación de inferioridad material contra sus rivales. El museo dispone de dos bonitas maquetas de aviones (chato y mosca), pero prevé poder exhibir dentro de un año ¡un chato de tamaño natural!

JACINTO ANTÓN - Barcelona - 25/07/2011


http://www.elpais.com/articulo/cataluna/museo/alas/rojas/elpepiespcat/20110725elpcat_4/Tes

lunes, 5 de septiembre de 2011

ALCUBLAS EN LA RED

Queremos recordaros que tenemos disponible en la red desde hace ya algún tiempo, la mayor colección de vídeos referentes a Alcublas reunidos en un sólo portal:

Alcublas 2.0

Con una sencilla e intuitiva interfaz, podremos acceder rápidamente a cualquiera de los muchos vídeos alcublanos que allí aparecen. Os reseñamos una selección de los mismos:

- LA MENA DE SAN AGUSTÍN
- CLAVARIESAS DE LAS HIJAS DE MARÍA
- HUERTO ESCOLAR EN ALCUBLAS
- VINO BALCÓN DE VALENCIA
- EXPOSICIÓN RAFAEL LLATAS
- NIEVE EN ALCUBLAS. ENERO 2010
- SAN ANTONICO DE ALCUBLAS 
- CARTA DE UN ALCUBLANO EN GUERRA
- REFUGIOS CAMPO DE AVIACIÓN DE ALCUBLAS
- PAISAJES DE GUERRA EN ALCUBLAS
- CUEVA SANTA 2011. 1
- AERÓDROMO DE ALCUBLAS
- JOAQUÍN CHICHARRA EN CANAL 9
- UNIÓN MUSICAL ALCUBLANA EN CONCIERTO ...


Y todo ello en constante actualización...


http://alcublas2-0.blogspot.com

jueves, 1 de septiembre de 2011

CLAUSURAMOS LA EXPOSICIÓN "QUE VIVAN LOS NOVIOS" EN ALCUBLAS

El pasado domingo 28 de agosto clausuramos la Exposición "QUE VIVAN LOS NOVIOS" que tuvo lugar durante la semana de fiestas en la sala plenaria del Ayuntamiento de Alcublas.
Un gran número de personas acudió a la cita, en la que pudieron disfrutar de trajes de novia y novio del pasado siglo, así como una pequeña recreación de un convite de la época. Agradecemos públicamente el desinteresado trabajo de las personas que nos cedieron trajes y objetos de todo tipo; sin ellos hubiera sido imposible la muestra. La exposición estuvo apoyada por fotografías cedidas por alcublanas y alcublanos, a los que desde aquí queremos agradecer su colaboración. También agradecemos al Ayuntamiento de Alcublas su inestimable ayuda, así como la de todo el público en general que pasó por allí durante la semana.
Fueron muchos recuerdos los que se juntaron en esa sala plenaria, y fueron muchas las personas que quisieron volver a verse en ese inolvidable día de su boda, pues muchísimas personas mayores se emocionaron al verse en la pantalla. Otras muchas disfrutaron reconociendo a amigos en la infancia, incluso a ellos mismos... ¡Cómo hemos cambiado!

Os dejamos con un montaje hecho con fotografías cedidas, así como con las fotos de los trajes expuestos.








Continuaremos...