lunes, 28 de noviembre de 2011

INAUGURACIÓN DEL ECOPARQUE DE ALCUBLAS

El Ayuntamiento de Alcublas, en colaboración con el Consorcio Valencia Interior, ha construido un Ecoparque donde se recogerán diferentes tipos de residuos generados en la población.


En esta instalación, se dispondrá de un recinto cerrado y vigilado donde se dispondrán contenedores para proceder a la recogida selectiva y facilitar su posterior valorización.


La instalación se ha llevado a cabo a cabo en una parcela ubicada a unos 400 metros al noroeste del casco urbano, en el paraje de Redonda, y su acceso puede realizarse a través del camino del cementerio hacia la Ermita de San Agustín que se encuentra perfectamente pavimentado.
Los residuos que podrá recoger el Ecoparque podrán ser de dos tipos, peligrosos y no peligrosos, disponiendo de un medio específico de recogida selectiva perfectamente señalizado en función de la cantidad y el volumen de los mismos, su composición y su peligrosidad.
Como se ha podido constatar en estas líneas, la gestión adecuada de los residuos que cada día generamos en nuestros hogares tiene una incidencia muy elevada sobre el medio ambiente.


Por este motivo, el esfuerzo de la sociedad y de las administraciones públicas que la representan para minimizar los efectos negativos que la mala gestión puede producir está siendo muy elevado.
Este esfuerzo tiene un coste que todos debemos asumir, ya que es la única vía posible para garantizar un futuro mínimamente sostenible, donde las generaciones futuras puedan disfrutar de un Mundo tal y como nosotros lo hemos vivido.

Por ello queremos animar a todas las personas, vecinas o visitantes de Alcublas, a que hagan uso de todos los medios disponibles para el reciclaje de los residuos, de forma que nuestro esfuerzo se vea recompensado permitiéndonos disfrutar del medio ambiente de nuestro pueblo y del conjunto de valores que lo constituyen.

sábado, 26 de noviembre de 2011

CHARLA COLOQUIO SOBRE EL AERÓDROMO DE ALCUBLAS


PRESENTE Y FUTURO DE LA AVIACIÓN GENERAL Y DEPORTIVA EN LA COMUNIDAD VALENCIANA.



El Aeródromo de Alcublas


-Carlos ARNAL COLL, (presidente del Real Aeroclub de Valencia);


-Rafael JIMÉNEZ GÓMEZ, (presidente de la Fundación Aérea de la Comunitat Valenciana);


-Luis Manuel MORENO MARINAS, (presidente de la Federación de Deportes Aéreos de la Comunitat Valenciana);


-Julio LACOMBA BOIX, (arquitecto redactor del Plan Especial Aeródromo de Alcublas);


-Manuel CIVERA SALVADOR (Alcalde de Alcublas).

 
MIÉRCOLES, 23 DE NOVIEMBRE, EL AYUNTAMIENTO DE ALCUBLAS PROPUSO EN PLENO ORDINARIO MUNICIPAL, TRAS UN MES DE EXPOSICIÓN PÚBLICA DE LOS CORRESPONDIENTES DOCUMENTOS URBANÍSTICOS, ACORDAR LA APROBACIÓN PROVISIONAL DEL PLAN ESPECIAL DE RESERVA DE SUELO PARA LA CONSTRUCCIÓN DE UN AERÓDROMO DEPORTIVO Y DE FORMACIÓN. Y. A SU VEZ, LA APROBACIÓN DEL DOCUMENTO DE COMPATIBILIDAD DE ESPACIO AÉREO PARA SU FUNCIONAMIENTO EN COORDINACIÓN CON LA JEFATURA REGIONAL DE NAVEGACIÓN AÉREA DE AENA.



El Ayuntamiento de Alcublas está trabajando decidida e intensamente en el proyecto de construcción de un aeródromo deportivo y de formación con la participación de la Federación de Deportes Aéreos de la Comunidad Valenciana, la Fundación Aérea de la Comunidad Valenciana y el Real Aeroclub de Valencia. Al proyecto se suman acuerdos de colaboración de la Universitat de Valencia y de la Universidad Politécnica de Valencia.

Durante la Guerra de España, entre Noviembre de 1937 y Junio de 1938, el aeródromo de Alcublas fue una de las bases principales de las Fuerzas Aéreas de la República Española.

En 2007, el Ayuntamiento de Alcublas, en constante actividad de recuperación y conservación de su patrimonio histórico, procedió a restaurar algunos de los restos materiales que quedaban visibles de aquel aeródromo: el refugio antiaéreo y otras instalaciones con posibilidad de ser visitadas debidamente señalizadas con paneles informativos. Pero, al mismo tiempo, se vio la posibilidad de recuperar la actividad aeronáutica que históricamente la había identificado.

En 2009, tras la publicación del libro "Estelas en el cielo, Alcublas 1938", se entró en contacto con la Fundación Aérea de la Comunidad Valenciana para estudiar la situación sobre el terreno y se elaboró un informe que cabe resumir en los siguientes puntos:

- No considerar posible la rehabilitación del antiguo aeródromo por no ser aplicables a su emplazamiento los requerimientos de seguridad exigidos por la normativa actual.

- La propuesta de construir un centro de aviación deportiva en una zona cercana por la idoneidad del entorno, ya que la saturación de Manises con un creciente tráfico comercial imposibilita su utilización por la aviación general y deportiva.

Con tres años de trabajo muy intensos, el proyecto de iniciativa y vocación pública, ha realizado los trámites consultivos de evaluación ambiental y el proceso de participación pública del estudio de integración paisajística que urbanísticamente se enmarca dentro de un Plan Especial de Reserva de Suelo, disponible en la web http://www.alcublas.es/ , y que se procede a la tramitación final con la aprobación provisional por el Pleno de la Corporación Municipal de dicho documento, paralelamente a los correspondientes de autorización aeronáutica y de compatibilidad de espacio aéreo.

El proyecto contempla las siguientes facetas para resolver algunos problemas existentes en esta materia en la Comunidad Valenciana:

Área social: Toda la infraestructura aeroportuaria será ofrecida a aquellas entidades gubernamentales para su utilización en la forma y tiempo que estimen oportunas. De esta manera puede ser un punto de apoyo en los servicios de extinción de incendios y evacuaciones de emergencia. Por otro lado, el proyectado Aeródromo de Alcublas pretende ser un elemento dinamizador socioeconómico, no sólo del municipio sino de toda la comarca en su conjunto. Y será un indudable generador de puestos de trabajo directos, en los servicios del propio Aeródromo, e indirectos, en las industrias que junto a él se establezcan; y en los servicios derivados (hostelería, alojamientos, comercio local, etc.) en el ámbito de los municipios de La Serranía y del Alto Palancia.

Área cultural/histórica: La creación de un Centro de Cultura Aeronáutica con un museo que incluya entre otras colecciones, una flota de aviones antiguos en vuelo que pueda realizar exhibiciones periódicas, un centro de restauración y reconstrucción de aviones, así como un archivo y centro de documentación.

Área docente: En el complejo se alojarán entidades cuyo fin será impartir docencia aeronáutica a todos los niveles. En este sentido el Real Aeroclub de Valencia planea incorporar en estas instalaciones una Escuela de Vuelo para pilotos, y la Federación de Deportes Aéreos de la Comunidad Valenciana implantará en este enclave sus cursos de tecnificación y formación deportiva. Por otro lado se han firmado convenios de colaboración con la Universidad de Valencia y la Universidad Politécnica de Valencia con el fin de servir de apoyo en proyectos y estudios universitarios.

Área deportiva/aérea: El Centro de Aviación Deportiva de Alcublas pretende ser un referente en esta materia, incluso a nivel internacional. Su elemento central es el aeródromo, con una pista en duro de 1.800 metros de longitud, con orientación 14/32 y una pista de hierba, paralela a la anterior, de igual longitud, destinada al aterrizaje de planeadores y veleros. En su extremo NW habrá otra pista paralela a las dos anteriores, de 300 metros de longitud, destinada a ultraligeros y paramotores. En las inmediaciones de esta pista y en su lado Nordeste se situará una zona de lanzamiento de paracaidistas y un poco más lejos, respetando las distancias de seguridad que la regulación legal exige, una caja de 1.000 x 1.000 x 1.000 metros para la práctica del vuelo acrobático.

Esta misma caja de acrobacia es a la vez una zona multiuso, que cuando no tengan lugar ejercicios acrobáticos, podrán realizarse otras actividades deportivas como aeromodelismo, etc. Siendo por tanto un marco geográfico excepcional para la práctica de todos los deportes aeronáuticos.

viernes, 25 de noviembre de 2011

PROPUESTA DE LA AGENCIA VALENCIANA DE TURISMO

El Pi del Salt en Nàquera


El recorrido que os propongo, en plena Sierra Calderona, recorre el PR-CV 329 y nos conduce a alguno de los lugares más interesantes del término de Nàquera como son las canteras, El Salt del Pi y el pino monumental del mismo nombre.


Nàquera es una población de montaña del Camp de Turia enclavada en la Sierra Calderona, un espacio natural próximo al área metropolitana de Valencia. Es uno de los puntos de entrada que nos permite recorrer los parajes y rincones del parque natural. Dista solo 25 Km de la ciudad de Valencia. Está situada a 212m sobre el nivel del mar, rodeada de pinares, montañas y barrancos que son un atractivo para los amantes de la naturaleza y del deporte al aire libre.
La Sierra Calderona forma parte del Sistema Ibérico, que sin interrupción se encamina de oeste a este hasta la costa mediterránea: es sin duda una sierra apta para la práctica del excursionismo, disponiendo de instalaciones recreativas e incluso zonas de acampada. Los antiguos caminos nos invitan a conocer sus fuentes, montañas, y otros puntos de interés cultural y natural…

Leer más: http://blogs.comunitatvalenciana.com/senderismo/2011/10/26/el-pi-del-salt-en-naquera/

Acerca de Salvador Blanco


Técnico de Senderos de la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME) y miembro del Comité Técnico de Senderos de la Federació d’Esports de Muntanya i Escalada de la Comunitat Valenciana (FEMECV). Desde hace varios años pertenece a la sección de senderos del Centre Excursionista de València del que forma parte de su Junta Directiva y es delegado de senderos además de miembro de la Escuela de Montaña y guía de actividades. Es experto en cartografía y Sistemas de Información Geográfica aplicada al senderismo y forma parte de la Escuela Española de Alta Montaña (EEAM) y de la Escuela Valenciana de Alta Montaña (EVAM). Entre sus publicaciones destaca la guía de senderos valencianos editada por la Diputación de Valenciana así como varias colaboraciones en diversos libros.

domingo, 20 de noviembre de 2011

SÍ QUIERO


Este pasado verano recreamos en Alcublas los momentos, los recuerdos, los trajes de muchas pareja de enamorados en el día más feliz de su vida: el día de la boda.


Nada o poco tiene que ver lo que vivieron nuestros mayores con lo que hoy en día se planifica. El fotógrafo,amigos y familiares, acompañan desde primera hora de la mañana a la novia y al novio en todos los preparativos, desde el momento de vestirse a la llegada al altar, el "si quiero" y el banquete. ¿Qué ocurría antaño?
Amigos y familiares también estaban presentes. pero no siempre hubo reportaje gráfico. Los horarios en nada se parecían a los actuales. Los banquetes sí eran banquetes, aunque no contaran con los menús que ahora se diseñan.
¿Y el viaje de novios? Un viaje tentador siempre es a lo desconocido. Por entonces, lo deconocido estaba más cerca de todos de lo que nos podemos imaginar...
Pero os dejamos con unos testimonios orales de algunos que celebraron ese fantástico día hace ya muchos años. Que lo disfrutéis!!

martes, 15 de noviembre de 2011

VIAJEROS ILUSTRES EN ALCUBLAS...

RICHARD FORD



(1ª PARTE)


Rerum Hispaniae indagator acerrimus

En una nueva colaboración para este blog PEÑA RAMIRO, y siguiendo con la serie de personajes ilustres con algún tipo de relación con Alcublas, repasaré la vida y obra de uno de los principales viajeros que recorrieron España en siglos pasados, en concreto en el primer tercio del siglo XIX, y que pasó por Alcublas: el erudito, escritor e hispanista inglés Richard Ford.


Richard Ford nació en Chelsea, elegante barrio de Londres, el 21 de abril de 1796 en el seno de una familia acomodada. Era el primogénito de Sir Richard Ford, subsecretario del Ministerio del Interior, y de Mariana Booth, artista aficionada cuyo padre fue un experto en arte y administrador de la East India Company. Tuvo una esmerada educación en Winchester y en el Trinity College de Oxford, donde se formó como abogado aunque nunca ejerció. Pronto mostró interés por el arte y la literatura. Entre 1815 y 1822 realiza cuatro giras por Europa, conociendo Viena y Nápoles, viajes durante los que comienza a coleccionar grabados y otras obras de arte. En 1824 se casa con Harriet, hija del quinto Conde de Essex, George Capel, amigo de su padre.


En 1830, la delicada salud de su esposa, a la cual los médicos le habían recomendado una temporada de reposo en clima templado, les hace dirigirse hacia España. Los Ford parten de Inglaterra hacia Gibraltar por ruta marítima junto a sus tres hijos, acompañados además por una sirvienta y una enfermera. El 29 de Octubre de 1830 desembarcan en la Roca, siendo huéspedes del Gobernador de la Plaza, el General Sir George Don. Tras varias semanas de estancia en Gibraltar, los Ford embarcan de nuevo, esta vez hacia Cádiz, desde donde en carruaje llegarían a Sevilla el 27 de Noviembre. Su estancia en España, que inicialmente tenían prevista para uno o dos inviernos, finalmente se prolongaría por espacio de tres años hasta el otoño de 1833.



En un principio alquilan una casa en pleno Barrio de Santa Cruz, en concreto en el número 10 de la plazuela de San Isidoro. Según los estudiosos, la elección por parte de Richard Ford de la ciudad de Sevilla como principal residencia de su familia en España se debió a su cercanía a Gibraltar, posible refugio ante un empeoramiento de la inestable situación política española. Sin embargo, hay otros autores que consideran que eligió Sevilla, además de por su proximidad a Gibraltar, por ser la ciudad más importante del sur de la Península y, por tanto, con una vida social muy intensa. Ello debió de facilitarle, asimismo, sus labores de información (se llega a hablar incluso de posibles actividades de espionaje) para su amigo Mr. Henry Unwin Addington, embajador plenipotenciario británico en Madrid entre 1829 y 1833.


Richard Ford, de buena familia y elevada posición social, viajaba precavido y llegó a España con el respaldo de varias cartas de recomendación del Duque de Wellington. Entre ellas una para el marqués de las Amarillas, exministro de la guerra y residente entonces en Sevilla, lo que le facilitó la pronta relación con la mayor parte de las autoridades y personas influyentes de la ciudad, así como con muchos de los aristócratas locales. Sin embargo, en los primeros momentos, las costumbres sociales de esta buena sociedad sevillana aparecen a los ojos de Richard Ford, un verdadero gentleman inglés, algo extrañas y desfasadas, y de las que se burla mordazmente en sus cartas al embajador Addington.



Una vez en Sevilla, Richard aprende rápidamente el castellano, aunque poseía algunas nociones previas a su llegada a España, y se aficiona a El Quijote, del que lee cada día un capítulo en voz alta a su familia. Los Ford pronto se acomodan a vivir en Sevilla que para su grata sorpresa era mucho más barata que Londres, lo que les permite llevar una vida suntuosa y de verdadero lujo. Se convierten en asiduos a un palco del teatro y a las corridas de toros de la Maestranza, aficionándose asimismo al baile andaluz, hasta el extremo de que Harriet, muy dotada para la pintura y la música, aprende a tocar la guitarra. Incluso llegan a adoptar ciertas costumbres españolas, como en el vestir.


Durante los siguientes meses, Richard Ford (conocido en Sevilla como «Don Ricardo») dedica gran parte de su tiempo a dar constantes paseos, cuaderno en mano, deambulando por las calles y plazas de la ciudad. Con buenas dotes artísticas, dejó plasmados en un sinfín de dibujos muchos de los rincones de la ciudad de Sevilla. En sus dibujos, que para buena parte de los expertos tienen una de calidad más que aceptable, priman las vistas urbanas, siendo mucho menos numerosas las imágenes de figuras humanas. Muestran de manera precisa la Sevilla de finales del reinado de Fernando VII y, por ello, son de un gran interés: constituyen un importante legado tanto histórico como artístico.


De espíritu inquieto, Richard Ford inicia en abril de 1831 su primer viaje por España, comenzando por Madrid, invitado por su buen amigo Henry Unwin Addington. La capital española no le resultaría especialmente agradable, exceptuando las colecciones de la Armería Real y del Museo del Prado (que para él era «la mejor galería de pinturas del mundo»), donde pasa días y días admirando sus cuadros, sobre todo los de Velázquez. Tras tres semanas de estancia en la capital, deja Madrid para visitar Toledo, Alcalá de Henares, Guadalajara, La Granja de San Ildefonso y Segovia. El regreso a Sevilla lo realiza dando un rodeo por Talavera de la Reina, Mérida, Badajoz y Zafra.


En mayo de 1831, la familia Ford se traslada a Granada donde se alojan en la Alhambra, siguiendo las recomendaciones de su amigo Washington Irving. Allí, gracias a las gestiones del general irlandés O’Lawlor («don José»), afincado en Granada y administrador de las propiedades españolas del Duque de Wellington, pueden disponer durante los calurosos veranos andaluces de los aposentos de la Casa del Gobernador en la Alhambra. Esta privilegiada residencia ya la había disfrutado años antes, durante su estancia granadina a finales de la década de los veinte, el diplomático y escritor norteamericano Washington Irving. Las construcciones arquitectónicas y el clima les maravillan. Y en este ambiente propicio, tanto Richard como Harriet se dedican al dibujo y a la acuarela, sus aficiones favoritas.


Del paso de Richard Ford por la Alhambra perduran, además de una buena cantidad de dibujos y acuarelas, varias inscripciones con su nombre en el mirador de Lindaraja, en la torre de Comares y en el borde de la taza de la Fuente de los Leones. Este tipo de inscripciones (precursoras de los actuales grafitis) eran práctica habitual entre los viajeros del Romanticismo. La Alhambra cautiva a Richard Ford, que no entiende la indiferencia que muestran por ella los granadinos: “Pocos van nunca a visitarla ni comprenden siquiera el interés total, la devoción concentrada que despierta en el forastero. La familiaridad en ellos ha dado lugar al menosprecio con que el beduino contempla las ruinas de Palmira, insensible a su presente belleza tanto como a su pasada poesía y aventura”.



En agosto de 1831 Richard Ford inicia su segundo viaje por España, en esta ocasión en compañía de su esposa, dejando a sus hijos al cuidado de O´Lawlor en Granada. Su ruta les lleva primero a Murcia, Elche y Alicante. Después se dirigen al Norte pasando por Játiva hasta Valencia y, bordeando la costa mediterránea, a Barcelona. Ya en el viaje de vuelta, antes de tomar la diligencia hacia Zaragoza y Madrid, realizan una pequeña escapada a caballo hasta Monserrat y Cardona. En su breve estancia en Madrid, donde serían atendidos por Addington, realizan varias excursiones, incluyendo una a El Escorial. Finalmente, tras diez semanas, llegan a Granada. Y ya con sus hijos, retornarán a Sevilla en la primera semana de diciembre.


Una vez en Sevilla, los Ford cambian de domicilio al alquilar a don Tulio O´Neill, Marqués de la Granja el palacio de los Monsalves, mucho más acorde con su posición social. En su nueva residencia reciben frecuentes visitas, tanto de algunos compatriotas ilustres afincados en Andalucía, así en febrero de 1832 la del cónsul británico en Málaga William Mark, como de todo tipo de personajes notables españoles, e incluso organizan bailes de sociedad. Si bien es cierto que Richard Ford tenía todos los prejuicios religiosos y sociales de un inglés de buena familia, nunca los dejó traslucir en sus relaciones con los españoles, que quedaban encantados con sus amables y elegantes modales y su constante cortesía.


Richard Ford, siempre ávido de nuevas sensaciones, emprende en marzo de 1832 un nuevo viaje, esta vez a lomos de su “jaca cordobesa” y en compañía de su criado, montado en un burro. Primero visita en Cádiz a John MacPherson Brackenbury, cónsul británico y destacado coleccionista de arte. Desde allí se dirige a San Fernando, donde atraviesa el que fuera campo de batalla de Barrosa para por la costa llegar a Tarifa y de allí a Gibraltar. Continuaría su ruta, ya por el interior de la provincia de Cádiz, hasta Gaucín. Poco después llegaba a Ronda desde donde se dirige hacia el oeste, pasando Grazalema, camino hacia Arcos y Jerez, desde donde emprendería el regreso a Sevilla.


En mayo de 1832 Richard Ford inicia su viaje más largo, del que no regresará a Sevilla hasta el 21 de julio. A caballo se dirige hacia el norte, vía Río Tinto y Mérida, para ver el puente romano de Alcántara. Y desde Plasencia, después de desviarse para conocer el monasterio de Yuste, su ruta continúa por Ciudad Rodrigo, Salamanca, Zamora, Astorga y Lugo hasta Santiago de Compostela. Desde Santiago se dirige a Asturias y de allí a León y Valladolid. Ante ello, no puede sorprender que dijera que una expedición a caballo por España resultaba, para un civil, “casi el equivalente a servir en una campaña (militar)”. A continuación desde Valladolid continúa viaje, ya en diligencia, a Bilbao, por Burgos y Vitoria, y de vuelta a Sevilla, vía Madrid.


Richard Ford siempre viajaba con un bloc de notas y otro de dibujo, de los que nunca se separaba, anotando en los cuadernos sus impresiones y comentarios, muchos de ellos de gran ironía y mordacidad. En tres años en España llegó a llenar cientos de cuadernos con sus anotaciones, realizando asimismo alrededor de 500 dibujos y acuarelas, la mayor parte mientras residía en Granada y Sevilla. Esta actividad de dibujar todo lo que ve, era especialmente peligrosa para un extranjero en la España del siglo XIX, como el mismo recoge: “Nada suscita mayor desconfianza que el forastero que anda dibujando o tomando notas en un cuaderno; a quien quiera que sea visto sacando planos o mapas del país, se le toma por un ingeniero o un espía, y en cualquier caso individuo de quien nada bien cabe esperar”.


A finales del año 1832 llegó a Sevilla el joven pintor inglés John Frederick Lewis, al que Richard Ford introdujo en los medios artísticos sevillanos y que se convirtió en un buen amigo de la familia. Con él asistirá a algunas cacerías por las cercanías de Sevilla. Durante 1833 los viajes de Richard Ford se hacen más esporádicos por precaución ante los brotes de cólera que comenzaban a producirse en España. En abril de 1833 la familia Ford se dirige nuevamente hacia Granada. Desde allí, llevado por la curiosidad, Richard Ford organiza una breve excursión a Tánger y Tetuán cruzando el Estrecho de Gibraltar. Al volver a las costas españolas se encaminan a Málaga, y de allí Richard Ford se dirigirá en solitario a Madrid para recabar noticias de primera mano sobre la preocupante situación política, mientras Harriet regresaba con sus hijos a Granada.


A finales de septiembre de 1833 los Ford emprenden desde Granada el largo viaje de retorno a su patria, esta vez por tierra, vía Madrid, ciudad a la que llegan en plenos funerales de Fernando VII, fallecido el día 29. Richard Ford tuvo tiempo para visitar la capilla ardiente instalada en el Salón de Embajadores del Palacio Real. Y el 4 de octubre la familia Ford parte definitivamente de España en diligencia camino de Burgos, y desde allí hasta la frontera francesa para continuar hasta Bayona y París, huyendo del cólera y del inicio de los primeros enfrentamientos entre carlistas e isabelinos. Durante el viaje de vuelta falleció su hijo pequeño, y a primeros de diciembre los Ford se encontraban por fin de vuelta en Londres.


Richard Ford no se fue de España de vacío. Entre sus pertenencias se llevó varios cuadros de autores afamados como Alonso Cano (2), Zurbarán (3), Murillo (9), Ribalta (1), El Greco (1), Velázquez (2), así como otros lienzos de Herrera el Viejo (maestro de Velázquez), Herrera el Mozo, Juan Carreño de Miranda, Luis de Morales, Ignacio Iriarte, Pedro de Moya, Fernando Gallegos, José Gutiérrez de la Vega, etc. Además, numerosos libros españoles de considerable valor, una extensa colección de monedas antiguas y una gran cantidad de fragmentos de azulejos originales de la Alhambra, y también otras piezas no identificadas como cuadros y joyas. En comparación con otros viajeros extranjeros, rivales en la adquisición de obras de arte españolas, sus compras fueron más modestas pero no pueden considerarse nada desdeñables.


Una vez en Inglaterra, el matrimonio Ford decide separarse amistosamente. En la primavera de 1834 Richard Ford se fue a vivir con a sus dos hijas a Southernhav, en Devonshire, cerca de la ciudad de Exeter donde residía su hermano, el reverendo anglicano James Ford. Más tarde compra una casa de campo en Heavitree, en las afueras de Exeter, en la que se instala definitivamente junto a su valiosa colección de pinturas y libros adquiridos en España. Como curiosidad Ford rubricaba con su nombre escrito a mano cada uno de sus ex libris. Su admiración por España quedó patente en su jardín que plantó con arrayanes, macetas, fuentes y cipreses, y en el que construye un pabellón de verano, en estilo neomudéjar a imitación de La Alhambra, a la que da el nombre de La Madriguera, donde se encerraba a escribir.


Tras la muerte de Harriet, en mayo de 1837, Richard Ford contraería segundas nupcias en febrero de 1838 con Elizabeth Cranstoun, con la que tuvo una hija en 1840. De carácter algo excéntrico, solía vestir con la zamarra hecha con piel y lana de oveja merina que había utilizado durante sus viajes por España, obsequia a sus vecinos botellas de vino que importaba directamente de sus amigos bodegueros de Jerez y lechugas de su propia cosecha. En las casas aristocráticas de la comarca se hizo famosa su elaboración de la ensalada, plato que consideraba una de las «glorias» de España. Richard Ford, buen conocedor del refranero español, decía que se requerían cuatro personas para elaborarla: «Un derrochador para el aceite, un tacaño para el vinagre, un asesor para la sal y un loco para revolverlo todo».


Afincado en Heavitree House inicia su faceta de escritor con la publicación en abril de 1837 de un artículo en la Quartely Review, el primero de una cincuentena de artículos y reseñas de libros, referidos esencialmente a temas españoles, que escribirá a lo largo de las siguientes dos décadas y que le proporcionaron la fama, entre los círculos intelectuales y artísticos, de ser el hombre más versado de Inglaterra sobre “las cosas de España”. En septiembre de 1840, a la vuelta de un largo viaje por Francia, Alemania e Italia, Richard Ford acepta finalmente la propuesta de la famosa casa editora John Murray para escribir la guía correspondiente a España de su serie de guías turísticas sobre los distintos países de Europa tituladas “Handbook”. Proyecto al que, con numerosos altibajos, Richard Ford dedicó los siguientes años.


En julio de 1845, después de años de trabajo se publicaba su voluminosa obra de 1.064 páginas en dos gruesos tomos: “Hand-book for Travellers in Spain and Readers at Home” (Manual para Viajeros por España y Lectores en Casa). Con un éxito fulminante, se reimprimió varias veces y difundió su prestigio entre el gran público. A finales de 1846, en parte con material no utilizado en el “Hand-book for Travellers in Spain and Readers at Home”, redactó una serie de ensayos que se publicarán bajo el título de “Gatherings from Spain” (Cosas de España). En 1852 publicó su último libro: “The Spanish bull fights” (Las corridas de toros).


Richard Ford, que volvería a casarse por tercera vez en junio de 1851 tras la muerte de su segunda esposa en 1849, pasó los siguientes años ocupado en la redacción de la tercera edición de su “Hand-book for Travellers in Spain…”, que apareció en julio de 1855. Tres años más tarde, el 31 de Agosto de 1858, y sin haber vuelto nunca a España, moría Richard Ford. Sobre su tumba en el cementerio de la iglesia de San Miguel, en Heavitree, figura la inscripción: ”Rerum Hispaniae indagator acerrimus” (acérrimo investigador de las cosas de España). Acertado epitafio para el que fue uno de los más apasionados divulgadores de “las cosas de España”.


Richard Ford fue uno de los llamados "curiosos impertinentes", viajeros ingleses de la primera mitad del siglo XIX, cultos y refinados, cuyos escritos sobre sus vivencias en España crearon una singular imagen romántica acerca de lo hispano, repleta de evidentísimos prejuicios y fobias, que a grandes rasgos aun hoy en día sigue en pie. Richard Ford visitó Alcublas en 1831, dejando constancia de ello en uno de sus libros, “The Hand-Book for Travellers in Spain and Readers at Home” (El Manual para Viajeros en España y Lectores en Casa), publicado en julio de 1845. Espero en una próxima entrada en este blog PEÑA RAMIRO dar a conocer lo que escribió este gran viajero, erudito y primer hispanista inglés sobre Alcublas.

Por Juan Antonio Fernández Peris,


del Centro Excursionista de Chelva y colaborador del blog Peña Ramiro

viernes, 11 de noviembre de 2011

HAY ALTERNATIVAS

Hoy tocamos un tema actual, aunque no muy dado a aparecer por aquí...
Se trata de un libro de política económica, pero acostumbrados como estamos a recibir tanta noticia económica con poco fundamento, no cuesta tanto darle una leidita a otros puntos de vista...con mucho fundamento.


NOTA DE LOS AUTORES


Hace un par de meses, la Editorial Aguilar, mostró su interés por publicar nuestro libro HAY ALTERNATIVAS. Propuestas para crear empleo y bienestar en España, que nos prologó Noam Chomsky. Cuando ya se había concretado como fecha de publicación el libro el 19 de octubre y se había comenzado su promoción en la web de Aguilar y en librerías, los editores nos comunicaron que la empresa deseaba retrasarla sin otra explicación de por medio, lo que nos obligó lamentablemente a desestimar su publicación en esa editorial. Se confirmaba así lo difícil que resulta difundir en España, en los momentos en que son más necesarias que nunca -como ahora en periodo pre-electoral-, ideas alternativas al pensamientoúnico que predomina en el debate político y social.

Para solventar esta situación hemos optado por ofrecer nuestra obra gratuitamente en formato pdf a través de la red y en una nueva edición impresa en Ediciones Sequitur que, con la colaboración de ATTAC España, se ha arriesgado a publicar rápidamente este libro que estará en librerías al precio de 10 euros a partir del 31de octubre.

Tenemos la firme convicción de que solo haciendo que la ciudadanía sepa lo que de verdad está sucediendo en nuestra economía y divulgando las alternativas que existen a esta aguda crisis del capitalismo podremos salir de ella con más empleo y bienestar social, como demostramos en este libro. Por eso llamamos a divulgar esta versión en pdf, a estudiarla y difundir sus propuestas y pedimos a todos los lectores que se conviertan ellos y ellas mismas en distribuidores del libro una vez que se encuentre impreso.

Contra la censura de los grandes oligopolios y el pensamientoúnico que imponen los poderes económicos, financieros y mediáticos defendamos la pluralidad y la libertad de pensamiento conociendo y difundiendo el pensamiento crítico.


Puedes descargar el libro gratuitamente.

domingo, 6 de noviembre de 2011

UNA MIRADA A NUESTRO PATRIMONIO

Os dejamos con una publicación muy interesante.

El libro Expressions del patrimoni. fotografia i Llengua contiene diferentes artículos escritos por reconocidos profesionales en cada una de las materias, como Adrià Besó, Jorge Hermosilla, Jesús Huguet, Francesc Llop, Francisco Javier Martín, Luis Pablo Martínez, Felisa Martínez Andrés, Consuelo Matamoros, Rubén Muñoz, Ramon París, Martín Peña, Carmen M. Pérez-Olagüe, Vicent Ros y Arturo Zaragozá, que nos aportan sus palabras.


Por otra parte, las imágenes del libro son las obras gráficas de Alberto Adsuara, Lluís Albert, Paco Alcántara, Antonio Alcaraz, José Manuel Almerich, Pepa Balaguer y Lluís Vicén, Raúl Belinchón, Sergio Belinchón, Joaquín Bérchez, Pepe Calvo, Enrique Carrazoni, Albert Corbí, Cayetano Ferrández, Mateo Gamón, Juan García Rosell, Guerrero & Ferrer, Francesc Jarque, Jordán & MAO, Ximo Lizana, Antonio Martínez Bielsa, Mira Bernabeu, Francisco Moltó, Mtraker, José Penalba, Juan Peiró, Jesús Rivera Quirante, Pepe Sapena, Señor Cifrián, Vicente Tirado, Paco Valverde, Rocío Villalonga y María Zárraga.

De las 187 fotografías que ilustran este libro, 97 conforman la exposición Expressions del patrimoni. Fotografies, y corresponden a la selección de 95 intervenciones en el patrimonio histórico-artístico, de entre las 375 efectuadas en los últimos cuatro años por la Dirección General de Patrimonio Cultural Valenciano. El encargo de estas fotografías ha sido realizado con total libertad creativa.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

BLASCO IBÁÑEZ DEFENDIÓ A "LOS PEPITOS" DE ALCUBLAS

DE CÓMO GRACIAS A JOSE MANTECA, BLASCO IBAÑEZ LLEGÓ A SER UN GRAN NOVELISTA.


Por Baltasar Torralba Rull





Quizás haya exagerado en el título de este artículo, pero observarán como, en un determinado momento, las vidas de ambos notables se cruzan cambiando de manera radical el rumbo de profesional de Vicente Blasco Ibáñez. De éste, pero poco más se puede decir. Pero, en cambio, de José Manteca, voy a esbozar, aunque de forma somera unas pinceladas de su biografía, que esta misma revista recogió 96 años atrás, ya que se trata, sin duda alguna, de unos de los vecinos más ilustres que ha tenido la Villa de Chelva.

José Manteca Oria, nacido en Vega de Pas (Santander) en 1844. Licenciado en derecho por la Universidad de Valencia, es nombrado abogado fiscal de la Audiencia de Alicante en 1882, renunciando en 1886 para presentarse a elecciones a Cortes por el distrito de Chelva-Villar, cargo que ostenta desde 86 a 90. Mantiene estrecha amistad con D. Gil Roger Duval, diputado liberal, en aquel momento. Manteca es nombrado juez de distrito de Chelva y contraerá matrimonio con la hija de Gil Roger. Fruto de esa relación nacería otro ilustre chelvano, José Manteca Roger, senador, diputado a Cortes y continuador del negocio de las explotaciones madereras de su abuelo. En 1891 se presentará a la reelección como diputado, pero sería derrotado, lo intenta años más tarde, siendo elegido durante los periodos del 93 al 95 y de nuevo entre 1896 y 1901, año en el que fallecería en Madrid a la edad de 57 años. El pueblo de Chelva agradecido le dedica una calle que nace en la Plaza Mayor.

El acontecimiento en cuestión lo narra José Luis León Roca en su libro: “Blasco Ibáñez y la Valencia de su tiempo”, basándose en Ramón Puig Torralba autor de: “Blasco Ibáñez, abogado”.


Puig narra como un pleito causa la separación definitiva de Blasco Ibáñez de la carrera de abogado.

Y es que, en palabras de Puig “El diputado por Chelva, don José Manteca tenía en la Audiencia de Valencia pocas simpatías. Hombre de talento, ejercía de cacique máximo en el distrito de Chelva-Villar siendo muy amigo de sus partidarios y enemigo implacable de sus contrarios políticos. Por injurias graves se querelló contra los vecinos de Alcublas, conocidos por “los pepitos”, republicanos en aquella sazón”.


Para ello Manteca se valió de un abogado a la antigua, D. Enrique Segura, que “aprovechaba todas las circunstancias que se le presentaban a favor de sus patrocinados, y era en banqueta un enemigo de cuidado por la causticidad de su palabra”.

Por su parte “los pepitos”, ya el sumario en Sala, designaron como abogado a Vicente Blasco Ibáñez, recién incorporado al Colegio de abogados (terminó la carrera de derecho el 23 de octubre de 1889, un mes más tarde se le expide el título y se colegia ese mismo año, ejerciendo en el despacho de don Vicente Dualde).

Continúa narrando los hechos con un lenguaje propio de la época: “La vista se celebró en la sección tercera de la antigua Audiencia y presidía el acto D. Ramón Barroeta, un digno magistrado que como la mayor parte de los de aquella época, era muy educado, amable y cortes en el seno familiar y amistoso, pero en cuanto se enfundaba la toga y ostentaba la placa, hacia provisión de mal genio; corría entonces entre las personas revestidas de autoridad, la máxima de que el mando debe ejercerse para darle prestigio con toques de displicencia, regaños y despotismo”.

Los amigos de Blasco Ibáñez, entre los que se encontraba el propio Ramón Puig, le acompañaron a la vista; en aquella época era compañero de aquel en el diario El Correo de Valencia. “Nos apiñamos en los bancos destinados para el público. Tenía a mi lado al bueno de Don Gaspar, padre de Vicente.

Comenzó el ejercicio por la lectura de las piezas sumariales que se estimaban delictivas, informado después el abogado acusador D. Enrique Segura que pronunció una oración sobria, castiza y muy intencionada”.

“Después habló el abogado defensor, el que tiempo adelante había de ser el gran Blasco Ibáñez, que se desató con un discurso grandilocuente y tribunicio y cuando en alas de su prodigiosa fantasía se remontaba a las altas esferas del ideal, el Presidente Sr.Barroeta, lo hizo callar con una interrupción brusca y desconsiderada, recordando al orador que estaba en la audiencia y no en un club o en un a asamblea política”.
“Se rehizo Blasco, como dios le dio a entender, pero cuando en el calor de la improvisación se remontó nuevamente a las alturas de la filosofía del derecho, le hirió alevosamente el Sr. Barroeta, con una nueva estocada, que dejó perplejo y alicaído al fogoso letrado. Con más trabajo se repuso de la dos interrupciones y cuando más enfrascado se hallaba en su apasionada defensa, por tercera vez la campanilla presidencial le volvió a cortar los vuelos. Entonces, Blasco, indignado, descompuesto, tuvo la arrogancia de terminar con la frase sacramental “he dicho”.



Una vez finalizado el juicio Blasco Ibáñez y sus amigos salieron de la Audiencia “mohínos y alicaídos”. Y, en ese momento Vicente Blasco Ibáñez juró no vestir más la toga.

A raíz de esta experiencia, Blasco Ibáñez, se dedicó por entero a su faceta de escritor. Y así fue como, gracias a este juicio, Valencia perdió un notable abogado pero ganó un excelente escritor.


Pero para los curiosos en saber cual fue el resultado del juicio les diré que a los tres días la Sala dictó sentencia no estimando las pretensiones de José Manteca, y siendo favorable a los intereses de ”los pepitos”, quedando estos absueltos del delito de injurias graves, obteniendo así Blasco Ibáñez, un triunfo sobre el experimentado letrado D. Enrique Segura.

Bibliografía


- “Blasco Ibáñez y la Valencia de su tiempo”. José Luis León Roca.


- Diccionario biográfico de políticos valencianos 1810-2003.


- Revista La Fénix Troyana. 1º de julio de 1915, (número 9).