miércoles, 2 de noviembre de 2011

BLASCO IBÁÑEZ DEFENDIÓ A "LOS PEPITOS" DE ALCUBLAS

DE CÓMO GRACIAS A JOSE MANTECA, BLASCO IBAÑEZ LLEGÓ A SER UN GRAN NOVELISTA.


Por Baltasar Torralba Rull





Quizás haya exagerado en el título de este artículo, pero observarán como, en un determinado momento, las vidas de ambos notables se cruzan cambiando de manera radical el rumbo de profesional de Vicente Blasco Ibáñez. De éste, pero poco más se puede decir. Pero, en cambio, de José Manteca, voy a esbozar, aunque de forma somera unas pinceladas de su biografía, que esta misma revista recogió 96 años atrás, ya que se trata, sin duda alguna, de unos de los vecinos más ilustres que ha tenido la Villa de Chelva.

José Manteca Oria, nacido en Vega de Pas (Santander) en 1844. Licenciado en derecho por la Universidad de Valencia, es nombrado abogado fiscal de la Audiencia de Alicante en 1882, renunciando en 1886 para presentarse a elecciones a Cortes por el distrito de Chelva-Villar, cargo que ostenta desde 86 a 90. Mantiene estrecha amistad con D. Gil Roger Duval, diputado liberal, en aquel momento. Manteca es nombrado juez de distrito de Chelva y contraerá matrimonio con la hija de Gil Roger. Fruto de esa relación nacería otro ilustre chelvano, José Manteca Roger, senador, diputado a Cortes y continuador del negocio de las explotaciones madereras de su abuelo. En 1891 se presentará a la reelección como diputado, pero sería derrotado, lo intenta años más tarde, siendo elegido durante los periodos del 93 al 95 y de nuevo entre 1896 y 1901, año en el que fallecería en Madrid a la edad de 57 años. El pueblo de Chelva agradecido le dedica una calle que nace en la Plaza Mayor.

El acontecimiento en cuestión lo narra José Luis León Roca en su libro: “Blasco Ibáñez y la Valencia de su tiempo”, basándose en Ramón Puig Torralba autor de: “Blasco Ibáñez, abogado”.


Puig narra como un pleito causa la separación definitiva de Blasco Ibáñez de la carrera de abogado.

Y es que, en palabras de Puig “El diputado por Chelva, don José Manteca tenía en la Audiencia de Valencia pocas simpatías. Hombre de talento, ejercía de cacique máximo en el distrito de Chelva-Villar siendo muy amigo de sus partidarios y enemigo implacable de sus contrarios políticos. Por injurias graves se querelló contra los vecinos de Alcublas, conocidos por “los pepitos”, republicanos en aquella sazón”.


Para ello Manteca se valió de un abogado a la antigua, D. Enrique Segura, que “aprovechaba todas las circunstancias que se le presentaban a favor de sus patrocinados, y era en banqueta un enemigo de cuidado por la causticidad de su palabra”.

Por su parte “los pepitos”, ya el sumario en Sala, designaron como abogado a Vicente Blasco Ibáñez, recién incorporado al Colegio de abogados (terminó la carrera de derecho el 23 de octubre de 1889, un mes más tarde se le expide el título y se colegia ese mismo año, ejerciendo en el despacho de don Vicente Dualde).

Continúa narrando los hechos con un lenguaje propio de la época: “La vista se celebró en la sección tercera de la antigua Audiencia y presidía el acto D. Ramón Barroeta, un digno magistrado que como la mayor parte de los de aquella época, era muy educado, amable y cortes en el seno familiar y amistoso, pero en cuanto se enfundaba la toga y ostentaba la placa, hacia provisión de mal genio; corría entonces entre las personas revestidas de autoridad, la máxima de que el mando debe ejercerse para darle prestigio con toques de displicencia, regaños y despotismo”.

Los amigos de Blasco Ibáñez, entre los que se encontraba el propio Ramón Puig, le acompañaron a la vista; en aquella época era compañero de aquel en el diario El Correo de Valencia. “Nos apiñamos en los bancos destinados para el público. Tenía a mi lado al bueno de Don Gaspar, padre de Vicente.

Comenzó el ejercicio por la lectura de las piezas sumariales que se estimaban delictivas, informado después el abogado acusador D. Enrique Segura que pronunció una oración sobria, castiza y muy intencionada”.

“Después habló el abogado defensor, el que tiempo adelante había de ser el gran Blasco Ibáñez, que se desató con un discurso grandilocuente y tribunicio y cuando en alas de su prodigiosa fantasía se remontaba a las altas esferas del ideal, el Presidente Sr.Barroeta, lo hizo callar con una interrupción brusca y desconsiderada, recordando al orador que estaba en la audiencia y no en un club o en un a asamblea política”.
“Se rehizo Blasco, como dios le dio a entender, pero cuando en el calor de la improvisación se remontó nuevamente a las alturas de la filosofía del derecho, le hirió alevosamente el Sr. Barroeta, con una nueva estocada, que dejó perplejo y alicaído al fogoso letrado. Con más trabajo se repuso de la dos interrupciones y cuando más enfrascado se hallaba en su apasionada defensa, por tercera vez la campanilla presidencial le volvió a cortar los vuelos. Entonces, Blasco, indignado, descompuesto, tuvo la arrogancia de terminar con la frase sacramental “he dicho”.



Una vez finalizado el juicio Blasco Ibáñez y sus amigos salieron de la Audiencia “mohínos y alicaídos”. Y, en ese momento Vicente Blasco Ibáñez juró no vestir más la toga.

A raíz de esta experiencia, Blasco Ibáñez, se dedicó por entero a su faceta de escritor. Y así fue como, gracias a este juicio, Valencia perdió un notable abogado pero ganó un excelente escritor.


Pero para los curiosos en saber cual fue el resultado del juicio les diré que a los tres días la Sala dictó sentencia no estimando las pretensiones de José Manteca, y siendo favorable a los intereses de ”los pepitos”, quedando estos absueltos del delito de injurias graves, obteniendo así Blasco Ibáñez, un triunfo sobre el experimentado letrado D. Enrique Segura.

Bibliografía


- “Blasco Ibáñez y la Valencia de su tiempo”. José Luis León Roca.


- Diccionario biográfico de políticos valencianos 1810-2003.


- Revista La Fénix Troyana. 1º de julio de 1915, (número 9).

5 comentarios:

PEÑA RAMIRO dijo...

Agradecemos a Baltasar Torralba la cesión de su artículo aparecido en La Fénix Troyana.

Gracias Baltasar!!

Jonas dijo...

Si compiláramos información de todas las personalidades relacionadas con La Serranía saldría un buen libro.
Magnífico trabajo el de Baltasar.

Anónimo dijo...

Los alcublanos siempre salen airosos, hay que ver.

Toni dijo...

Una actuación curiosa de Blasco Ibañez como abogado, no la conocía.
En Chelva mis tios vivían en una calle principal que da a la plaza, la calle José Manteca, Blasco Ibañez creo que no tiene calle.
En Alcublas tampoco, una pena.

cateto dijo...

En Chelva no hay calle dedicada a Vicente Blasco Ibáñez? y en Alpuente?
Acaso no tuvo crianza infantil en la aldea de La Carrasca y nos hallamos ante un valenciano que ha sido el más leído en el mundo?