domingo, 29 de enero de 2012

PEÑA RAMIRO GRAN RESERVA


DON BLAS MAÑES PALOMAR


DON BLAS MAÑES PALOMAR, SACERDOTE.
(Alcublas-Valencia, 1869-La Huérguina-Cuenca, 1936).



Hace un par de semanas recibí una invitación a participar en el blog comarcal, “Peña Ramiro” con sede en Alcublas (Valencia), para que escribiera un artículo sobre don Blas Mañes Palomar, sacerdote natural de esa localidad de La Serranía valenciana, asesinado en La Huérguina (Cuenca) al comienzo de la Guerra Civil Española (1936-39). Por lo visto, la persona que me cursaba la invitación, conocía las investigaciones y escritos que yo había hecho acerca del personaje; de ahí que me solicitara un texto al respecto, para su blog.


Podría componer un artículo al uso, contando la vida de don Blas, lo poco que sabemos acerca de su vida y muerte. Bastaría remitir al lector a los textos incluidos en algunos de mis dos últimos libros –Del paisaje (II), alma del Rincón de Ademuz (2008)-, donde podría leer “Don Blas Mañes Palomar, cura párroco de Ademuz, asesinado (1936, agosto 14)”, pp. 41-60; o a mi última publicación –Del paisaje (III), alma del Rincón de Ademuz (2009)-, donde podría leer “Anexo a la investigación relativa a don Blas Mañes Palomar (1869-1936)”, pp.41-48.
Una primera aproximación al personaje, en forma de Comunicación, fue presentada por mí en el I Simposio “La Cruz de los tres reinos. Espacio y tiempo en un territorio de frontera”, Congreso Interregional e Interuniversitario, celebrado en Ademuz entre los días 25, 26 y 27 de junio de 2008, patrocinado por el Ayuntamiento de Ademuz, la Asociación Amigos de Moya, el Instituto Cultural y de Estudios Rincón de Ademuz (ICERA), el Patronato Universitario Cardenal Albornoz y la Diputación Provincial de Valencia. Asimismo, podría remitirle a la página web que posee el personaje en Wikipedia, la enciclopedia libre. Basta teclear su nombre en Google y seguir el enlace [http://es.wikipedia.org/wiki/Blas_Ma%C3%B1es_Palomar]que lo relaciona con el texto.

Sin embargo, más que contar la vida del clérigo, quiero aprovechar la oportunidad y el espacio que se me brindan para exponer algunas reflexiones, surgidas a propósito de la peripecia de mi investigación. Don Blas no fue un personaje significativo ni relevante desde el punto de vista intelectual, teológico, literario, científico…, fue un sencillo cura de pueblo, que tuvo su importancia para la comunidad cristiana de Ademuz, a la que dedicó treinta y tres años su vida y todas sus energías espirituales, físicas y materiales. De facto, al cabo de siete décadas de su muerte, la gente que le conoció todavía sigue hablando de don Blas… Su vida fue sencilla y humilde, como la de tantos clérigos de su época y de hoy en día. Una persona dedicada a los demás, ejerciendo su ministerio con humildad, practicando el amor cristiano entre vecinos sufrientes y menesterosos a los que nunca desatendió. Conocía muy bien a su feligresía y sabía de las necesidades de cada cual; las anécdotas referidas a él así lo demuestran, asimismo que sus virtudes caritativas. Cuando visitaba algún enfermo pobre, siempre le dejaba alguna moneda bajo la almohada. Y cuando repartía el pan del santo, por “San Antón”, a cada cual daba lo que necesitaba, a unos un trozo, a otros medio pan y a otros un pan entero… Son detalles insignificantes que nos remiten, sin embargo, a la cualidad del personaje, a su humanidad y capacidad de misericordia y compasión. Decía que conocía muy bien a su feligresía, pero quizá no tanto como él pensaba, pues se cuenta que en los días previos a su detención y asesinato, cuando le aconsejaban que se escondiera, que se marchara del pueblo, él respondía: <¿Cómo me voy a pasar (…), qué me van a hacer los del Comité si los he bautizado a todo ellos…?>. No son pocos los que piensan que lo que realmente mató a don Blas fue su bondad y exceso de confianza…
De no ser por su dramática muerte don Blas sería sólo uno más de los curas que han regentado la Arciprestal de Ademuz; su significación está en su martirio, que alumbra y da sentido a su ministerio y a toda su vida previa, haciéndole entrar por la puerta grande en la historia local. Para el investigador, la muerte del clérigo entronca con el dramático momento histórico que le tocó vivir, un tiempo de ideas enfrentadas, con una revolución en ciernes y una contrarrevolución que se hizo efectiva con levantamiento militar derechista del 18 de julio de 1936. El furor revolucionario y anticlerical de una parte de la izquierda se materializó en el holocausto patrimonial del Arciprestazgo, pues todos los templos y ermitas de la zona fueron saqueados, y en el genocidio de sus clérigos, contra los que se desató una verdadera cacería humana.

Tras la presentación de mi Comunicación en el I Simposio “La Cruz de los tres reinos” en Ademuz, exposición que hice con fotos y textos breves, hubo una ronda de preguntas que enturbiaron el ambiente, hasta el punto de que el moderador tuvo que intervenir. Todas las cuestiones iban en el mismo sentido, intentando justificar el asesinato de don Blas, porque había habido sacerdotes que , que don Blas , , etcétera. Sólo faltó decir que daba rosquillas envenenadas a los hijos de los jornaleros… Don Blas no hizo ninguna lista de sindicalistas para que los mataran los fascistas, su muerte no fue accidental, sino premeditada, y está perfectamente justificado hablar en su caso de “martirio”, aunque no le laceraran físicamente. ¿Acaso es poco tormento que le detuvieran y encerraran en el calabozo, que le subieran a un camión y le llevaran hasta el lugar de su asesinato, matándole en medio de la noche y dejando su cuerpo muerto, expuesto a las carroñeras…? Para emplear científicamente el término “martirio”, ¿acaso tenían que haberle cortado previamente las orejas y arrancado las uñas en vivo? Por lo demás, tampoco podemos aseverar que no lo hicieran… A propósito del Simposio, a finales de mayo del año en curso recibí un correo del señor Josep Montesinos, coordinador del congreso por la Universidad de Valencia, notificándome que en el actas que se estaban preparando no iba a aparecer mi trabajo, porque ya estaba publicado. Lo cierto, sin embargo, es que el artículo sobre don Blas estaba inédito cuando se presentó en el Simposio. De hecho, el libro donde debía aparecer se terminó de imprimir en mayo, pero no se puso a la venta hasta finales de julio, pasado el Simposio de referencia. Pienso que la exclusión de mi ponencia en las actas del Simposio está en la temática, siendo el argumento que lo elimina de la memoria una infeliz justificación. Si no lo quieren reseñar y publicar, allá ellos…
Respecto a la Wikipedia, la enciclopedia libre… Primero fue creada la página que dice de don Blas Mañes Palomar y después las de otros dos sacerdotes asesinados en la zona, don Ramón Fos Adelantado, natural de Segorbe (Castellón) y párroco de Corcolilla (Alpuente-Valencia), que fue muerto en el término de Casas Bajas (Valencia) y don Agustín Navarro Zapata, natural de Fuentelespino de Moya (Cuenca) y párroco de Henarejos (Cuenca), matado en el rento de Benarruel, en la linde de Negrón, aldea de Vallanca (Valencia). Todos ellos han sido investigados por el relator y tienen su página interconectada en la enciclopedia. Sin embargo, en cuanto las detectaron fueron propuestas para su borrado por un diligente “bibliotecario”, según opinión “por su escasa relevancia enciclopédica”. Se abrió una página de consulta y tuvo lugar una discusión entre la comunidad de wikipedistas, en algunos momentos amarga y en otras penosa.
Finalmente, se decidió mantenerlas, aunque bajo el estigma . No sé si los artículos de referencia poseen mayor o menor relevancia enciclopédica; cabría instruirse en los criterios de la Wikipedia. Sin embargo, la historia de la muerte de estos sacerdotes constituye el paradigma del genocidio religioso que tuvo lugar en aquel momento histórico en España, que segó la vida de casi siete millares de religiosos -curas y monjas ancianas y seminaristas adolescentes- cuyo precedente inmediato hay que buscarlo en las persecuciones cristianas de los tiempos de Diocleciano (284-313). En la misma Wikipedia, página de Ademuz, apartado “Personalidades destacadas”, se añadió la referencia a don Blas Mañes Palomar. Dicha reseña es sistemáticamente borrada del apartado (donde hay descritos diversos personajes, de dudosa relevancia en unos casos o con lejana vinculación con la zona en otros), despreciando así el vínculo del clérigo con la población.
Esto no son lucubraciones ni victimismo lastimoso, son constataciones. Tengo la impresión de que los españoles no hemos aprendido demasiado de nuestra historia reciente, que hay intereses políticos y académicos en que la Guerra Civil Española se siga leyendo en clave de una lucha de buenos (izquierdas) contra malos (derechas), de democracia contra fascismo, en que se sigan manteniendo y atizando los odios viscerales contra el oponente político, etcétera. Todo menos informar con veracidad y objetivamente. La historiografía seria y documental dice otra cosa de lo que a muchos nos han enseñando en las aulas que fue aquello. La historia fue lo que fue y no podemos cambiarla; como mucho, podemos aproximarnos a su comprensión, para desentrañarla y aprender. Para ello debemos desechar los prejuicios y el posicionamiento ideológico, porque, como dijo Primo Levi (1919-87), un escritor italiano de origen judío, refiriéndose al holocausto nazi: "Si una cosa ha sucedido puede volver a suceder" .
Vale.

ALFREDO SÁNCHEZ GARZÓN
Cronista Oficial de la Mancomunidad de Municipios
del Rincón de Ademuz.



5 comentarios:

Anónimo dijo...

Todo un gran reserva, sin duda, y que nos toca de cerca, pero como somos un atajo de hipocritas, la parte de la historia que no se ajusta a nuestros intereses pues hacemos como que no ha sucedido, y asi como disimuladamente, creamos el olvido historico.

Anónimo dijo...

Otro alcublano fiel a sí mismo. El resto de la historia no quiero juzgarla, ya se ha hecho bastantes veces.

Anónimo dijo...

Una cosa es la amnesia histórica y otra la memoria histórica. Gracias a muchos tendremos más amnesia que otra cosa.

Anónimo dijo...

Fue una epoca muy convulsa, llena de atrocidades por ambas partes. En cada pueblo, en cada familia tienen su historia personal. Os invito a hurgar en la historia del Tio Paco Picao, sin levantar ampollas, por lo que a mi me contaron, es un relato muy intersante y hasta incluso novelesco.

Anónimo dijo...

El último anónimo tiene mucha razón. Me ha contado un pajarito que lleváis tiempo recopilando información sobre lo que ocurrió con la entrada de la columnda de hierro y todo lo que luego pasó.
Si os animáis y le dáis luz a lo que recopiléis será una muy buena publicación.