jueves, 2 de febrero de 2012

PROPUESTA DE FÍN DE SEMANA...

LA MASÍA DURBÁ


A caballo entre las sierras de la Calderona y Espadán, junto al río Palancia y muy cerca de la histórica ciudad de Segorbe, se encuentra un hotel sugerente y evocador, quizá uno de los alojamientos rurales con mayor encanto de toda la Comunidad Valenciana.


Hay lugares que descubres en solitario o hay lugares que descubres en compañía, pero sobre todo hay lugares que necesitas compartirlos. Este es el caso de la Masía Durbá, uno de esos pequeños secretos que quisieras guardarte para tí, o para las personas que quieres, pero al final es imposible mantenerlos en silencio durante mucho tiempo.


La Masía Durbá es, sin lugar a dudas, uno de los hoteles rurales con más encanto de la Comunidad Valenciana. Su exquisita decoración, el ambiente sugerente e intimista que evoca sueños perdidos, el aire lejano de oriente encerrado entre las paredes de un antiguo más, los muebles artesanos procedentes de Indonesia perfectamente integrados en la arquitectura de la piedra, hacen de este lugar un paraiso para desvancerse, si puede ser, bien acompañado. Pero también, un refugio para retirarse en soledad a leer, pensar o escribir una novela.



Lo descubrimos un atardecer en bici. A punto de caer la noche, la masía Durbá discretamente iluminada entre campos de almendros, nos ofreció lo imprescindible para poder continuar: luz, agua, alguna herramienta y sobre todo, calor. Un calor que nos llevamos consigo y volvimos, como no, a compartirlo. Porque ocurre con frecuencia que los lugares que conoces de paso en alguna excursión, quedan grabados en la mente para volver con más calma a disfrutar aquello que se intuye, ese toque de autenticidad que sabes, ha quedado en el camino.



Entre las poblaciones de Geldo y Castellnovo, a caballo entre los parques naturales de la Sierra Calderona y Espadán, junto a la ribera del Palancia, la masía Durbá es un conjunto de edificios del siglo XVIII, cuyos orígenes se remontan a la época romana a tenor de los vestigios encontrados que confirman la presencia de una villa tardoimperial en el solar que ocupa ahora la casa.




Las masías del interior de castellón fueron unidades económicas independientes, de carácter familiar, basadas en la explotación agropecuaria donde eran capaces de producir todos los productos necesarios para vivir, convirtiéndose en núcleos autosuficientes. Esta forma de trabajo tuvo precisamente su origen en las villas rusticas romanas disperas que surgen a raiz de la caída de Roma, y que indican una nueva forma de vida donde la ciudad ha perdido su poder y la urbe, o el imperio, ya no es capaz de controlar el territorio. Por eso precisan de un nuevo sistema de producción propia, autosubsitente, para sobrevivir y a la vez, protegerse de los enemigos. Por eso las villas más importantes tendrán, a raiz de la caída del imperio sus propios soldados o pequeños ejércitos que al final se convierten en el origen del sistema feudal.




Pero todas estas nociones de historia no servirían de mucho si no pudiesemos visitarlas y recorrer con calma, sus instalaciones. Las distintas dependencias, corrales, habitaciones, cocinas, patios, bodegas o almacenes de herramientas han sido adaptados y reformados de forma brillante para convertirlos en el hotel restaurante que hoy podemos disfrutar.



A la disposición de sus visitantes, el viajero que por aquí pase dejará atrás las prisas y el estrés de la vida cotidiana abrigado por los viejos muros de piedra de rodeno que te transmiten la fuerza de la historia compartida. El conjunto emana tranquilidad, paz y recogimiento, algo que nos llevaremos consigo y tras una estancia en la masía, la relajación nos acompañará de vuelta a casa. Es la paz, en exclusiva, que sólo pueden transmitir los edificios centenarios, los que han resistido con sobriedad, el paso del tiempo.



En consonancia con el conjunto principal, el restaurante que circunda el patio enclaustrado supone una magnífica puesta en escena a fin de dotar el entorno de la exclusividad necesaria para degustar los platos que prepara diariamente la cocina de la masía. Una gastronomía selecta pero en absoluto onerosa, digna y elaborada sin renunciar a lo que conocemos como, la cocina de toda la vida. En ese equilibro entre ambas se basan sus recetas con toque familiar y tradicional, destacando las carnes y los arroces de la tierra como platos seculares.



Por la noche, o a la caída de la tarde como cuando la descubrimos por primera vez, el patio enmarcado por las arcadas que cubrían las antiguas parideras, se convierten en el escenario perfecto para románticas cenas donde las luces que se esconden tras la sierra, se convierten en velas inquietas, atrapadas por los duendes.



Horas de sudor y trabajo habrán visto estas paredes empedradas, y cientos de ilusiones sus primeros habitantes. Y si ellos ahora pudiesen descansar en sus habitaciones, como lo hacen los afortunados huespedes, se sentirían también viajeros en su propia casa. Porque no hay mayor privilegio que saber viajar por tu propia tierra.


Rafael, su dueño y gerente, nos recibe con la amabilidad propia de un hombre que sabe llevar bien su propio negocio. Un negocio cuya satisfacción es ver esta masía restaurada y cumpliendo una función adaptada a los nuevos tiempos, y a las nuevas necesidades.

Confieso que siento especial debilidad por los muebles que la decoran, por sus tecas trabajadas a mano y los polisándros que huelen a madera ennoblecida, por el aroma a incienso y sándalo, canela y rosas. Habitaciones espaciosas del color mineralizante de la piedra que relajan y transmiten paz, donde puedes descansar sin pensar en otra cosa que tu propio instante de felicidad.


La masía Durbá es un lugar para ir, comer, quedarse y descansar. Para disfrutar de un entorno privilegiado cercano a la histórica ciudad de Segorbe y también, como punto de partida para innumerables excursiones por la sierra de Espadán, la más verde, humana y entrañable de nuestras montañas.




Texto y fotografías:  José Manuel Almerich


Más información:

Tel. 964 764 419

http://www.masiadurba.com/

http://blogs.comunitatvalenciana.com/btt/2012/01/29/la-masia-durba/

1 comentario:

pepe dijo...

Magnífico artículo e inmejorable alojamiento. Hay que ir.