miércoles, 21 de marzo de 2012

¿MAQUIS EN ALCUBLAS?


La presencia de los maquis en Alcublas no fue tan relevante como en otras zonas del interior. Sin embargo, la Agrupación Guerrillera del Levante ( AGLA ) mantuvo presencia activa por nuestro término. Tampoco dejaremos de hablar de Ojos Azules, un personaje emblemático que nunca se adscribió a AGLA.

Aprovechando las mejores horas del sol de estos días, y paseando por las afueras de Alcublas, dos de mis amigos sacaron un tema interesante, los maquis. El más joven de ellos, y con estudios universitarios de historia, nos dió una buena entrada al tema en cuestión:

La palabra proviene del francés maquis (monte bajo, cubierto de maleza), que proviene a su vez del idioma corso macchia, que significa bosque profundo y denso o vegetación espesa. En Francia se comenzó a usar esta palabra para denominar a grupos de guerrilleros de la resistencia francesa contra las fuerzas de ocupación alemanas en la Segunda Guerra Mundial. A los resistentes encuadrados en estos campamentos se les llamó maquisards. Por extensión, se empezó a utilizar también en España, designando la palabra partida en alusión a cada uno de los grupos.


Mi amigo el más mayor frunció el ceño. No entendió muy bien las palabras tan raras con que nos habían ilustrado. Se quedó en silencio un momento, y nos dijo:

- Os voy a contar dos historias que me pasaron con los maquis.

De noche, de que subía de Torres al collao Herrero te salía un guardia. A la que llegabas a la rocha Juliana te salía otro. Y en el Codadillo, otro puesto. Los del corral del Codadillo eran más meticulosos: te paraban, te averiguaban dande eras, ande encerrabas, si al otro día has de volver...

- ¿Y tú no has visto por ahí a gente?

Oye, era aquello...te puteaban. Es que yo ví a algún maqui. Dos veces los ví. Nunca me quitaron nada, todo lo contrario.

Eran días de San Antón...el mismo día de San Antón, estaba yo abajo, en los corrales de abajo; hay una era y todo allí, y en la parte de abajo había una finca que era de...vamos, que teníamos amistad y la esporguemos. Y llego yo con intención que comieran un poco pronto pa encerrarlas y subirme rápido al pueblo, a la procesión, y me giro yo así y veo una cabeza allá en los pinos. Pero yo me hice como si no sabía na. Pero, ¡joder, no me calaron poco bien! A la que llego al par que ellos, yo estaba en el monte, pero yo estaba en la labor; se levanta uno de ellos y me dice:

- Oye chaval.

Y yo hacía como que no, como que me habían cogido por otro lao, disimulando. Pero otro hace:

-Yeeee.

Y yo digo:

- ¿Qué pasa?

- ¿Harás el favor de subir?

- ¡Claro! ¿Que qué pasa? (Yo que me sabía quien eran). Con que subo arriba y habían cinco.

Arriba cuatro y el que se levantó para que subiera yo, cinco. Y dice:

- ¿Usted sabe quienes somos nosotros?

- ¿Yo? ¡Yo que sé!

- Nosotros somos los guerrilleros de Levante.

Y yo digo: - ¡pues tampoco sé! ¿quién son esos?

Y contesta uno de los que estaban tumbaos; dice:

- ¿Y los maquis?

- ¡Los maquis sí! Los maquis son esos que estaban por ahí. ¡Pero yo no sé quienes son!

- Pues nosotros somos los maquis.

Uno de los que estaban tumbaos dice:

- ¿Tú sabes ésto lo ques? (señalando el arma que llevaba en la mano).

- La pistola.

- ¡Pues lleva cinco tiros, eh chaval! Así que... ¿ya no quieres más?

- No.

- ¡Hala pues! Buenas tardes.

- Buenas tardes.


Otro día iba yo hacia casa y al parar por una caseta, que estaba independiente, y siempre había un potecico colgao para beber agua. Y ¡mecagüen diez! como siempre estaba cerrá la puerta, y antes de beber agua, cojo el garrote y empujo a ver si...porque me pareció que estaba abierta, no estaba del todo cerrada.

Y mecagüen diez, hago fuerza y una vez empujabas así, se abría. Y mecagüen, me dice:

- Pasa, pasa.

- No quería na... (Iban uno de los cinco que iban la primera vez). Yo... es que he visto que esta puerta siempre está cerrá y... claro, me ha llamado la atención y he empujado con el garrote y he abierto del to. Yo he venido a beber agua.

- Pues nada muchacho, ¡chito!.

Historias como éstas se repiten cuando oímos hablar a los viejos del lugar. ¡Qué memoria! Y gracias a ellos salió el nombre el Ojos Azules, el cual algunos aún recuerdan con miedo...


Entre las vertientes del Turia y la Calderona sobrevivió otro huido sobre el que se ha construido toda una leyenda, el llamado OJOS AZULES, al parecer natural de Alcublas, hijo del tío Camilo, nacido en 1912, con domicilio en la calle Hospital.

De él, con esa dosis de oralidad, trata Carlos Llorens en su libro de memorias “La primera década” (Valencia, Fernando Torres Editor, 1983), e igualmente Alfons Cervera lo hace protagonista de su novela “Maquis” (Barcelona, Montesinos 1997).
“El Manco de la Pesquera” ante el interrogatorio de su juicio explica que…”ha oído comentar entre sus compañeros que andaba por ahí, es decir por el monte un individuo que así se apodaba, pero que no pertenecía a las guerrillas, y también se comentaba entre ellos que lo habían matado, pero sin saber quién, si los mismos bandoleros o la Guardia Civil.”
(Sumario 101-V-52, AJMV).
Ojos Azules, que participó en la guerra en el cuerpo de carabineros, no volvió a reintegrarse en la vida civil de su pueblo al ser denunciado. Su padre le ayudaría en los primeros momentos de huido trasladándose y recorriendo en los primeros años 40 los montes de los alrededores de Chera y municipios cercanos en cuyos casetos dejó recuerdo de sus apreciadas dotes de dibujante.

Su presencia era sabida e incluso consentida por autoridades y población de la comarca. Su suerte se truncó el 5 de julio de 1945. En la Caseta de Doce (Loriguilla), pernoctó con el tío Juan “el Bombo” y su hijo. El alcalde de Loriguilla, Juan Aliaga Baeza “Juanillo” lo denunció en el cuartel de Requena. Acto seguido, de noche, saldría a su encuentro una pequeña dotación mandada por el brigada Abraham López Sánchez. Su aproximación a la casa donde estaba Ojos Azules fue altanero y desafiante:

- ¡Abran!

- ¿Quién es?

- El brigada de Requena.

Para acto seguido verse encañonado y con el disparo encima. La sorpresa cundió igualmente entre los guardias que le acompañaban, que apenas pudieron responder con fuego y detener a quien se dejaba moribundo a su jefe y huía descalzo. Hasta la finca del tío Cardador en el paraje de los Olivastros llegaría. Allí se encontró con la tía Maria de Lino a quien le quitó las zapatillas. Su siguiente rastro antes de trasladarse al entorno de los montes próximos de Marines, sería estar dos días escondido en un nicho del cementerio de Casinos donde antes de abandonarlo dejaría escrita una nota personal.

(Datos facilitado por Francisco Gregorio Montón, cronista oficial de Sot de Chera).




Ojos Azules nunca fue un maqui al uso. Tal vez por ello su leyenda fue en aumento:

…”el disparo que le hirió trajo sus más y sus menos pues “Jerónimo” dudó si la bala había salido de la pistola de “Larry” o bien de la persona que estaba escondida en la casucha, y que en principio creyeron que se trataría de algún guardia civil. Posteriormente se comentaría que quien se escondía allí era el personaje de Ojos Azules, un huido de Alcublas que nunca llegó a integrarse en guerrillas, y con el que Nelson, sin informar a nadie de su grupo, había pedido una entrevista a través del padre del guerrillero, seguramente Rafael. Ojos Azules, en la memoria de los guerrilleros, entorpecía su labor y más en esa zona de actividad, y alguno piensa que poco después de esta acción fallecería, incluso Larry lo identifica con un paisano al que tienen que disparar en el camino de Náquera que conduce a la Cartuja de Porta- Coeli. Por las mismas fechas, y en un paraje cercano lo que posiblemente conlleve algún tipo de relación, la fuerza pública mataría a un desconocido apodado “El Inglés” en la partida de La Miseria (Serra), el 24 de noviembre de 1947.”

(Sumarísimo 722-V-47 AJMV).



Y continuando nuestras pesquisas por Alcublas, obtuvimos el siguiente testimonio de una persona que prefiere quedar en el anonimato:…”lo que yo se es que Ojos Azules huyó a Francia –como otros muchos maquis- y que tuvo una hija. Esa hija, años después vino al pueblo a veranear. Estuvo viviendo en la antigua tienda de comestibles de Asunción Domingo que estaba en las Cuatro Esquinas. Después compró una casa que, más tarde le vendió a un alcublano (en la calle de la Discoteca) porque le detectaron una grave enfermedad y ya no subía al pueblo. La hija falleció (creo). Hace unos años trajeron los restos al cementerio y lo enterraron en un nicho –me imagino que de la familia-. Coincide que se llamara Camilo pues a su hija la llamaban “la Camila”…”Y para terminar, un experto en el mundo de los maquis con el que contactamos nos dijo:…”Ojos Azules era natural de Alcublas, pertenecía a la familia de los Camilos, lo más seguro es que huyera a Francia donde tuvo descendencia que con el tiempo regresaría a España. Investigaciones recientes nos señalan que viviría en Montpellier donde falleció en 1993. Una hija trasladaría su cuerpo al cementerio municipal de Alcublas, donde reposa con su nombre, el de Luis Pérez (Peris?) Martínez”.



Después de estar hablando con varias personas sobre Ojos Azules, tuvimos cónclave sobre el tema. Surgieron un montón de comentarios de “los viejos del lugar”:
Ojos Azules trabajaba en Valencia en una fábrica de lejías. Era un buen empleado, y el dueño meditaba en dejarle el negocio a él en propiedad. Esto fue el desencadenante de las envidias del hermano del dueño, que pensaba que el negocio acabaría en sus manos.
Fruto de sus pensamientos fue el denunciarlo por rojo para de este modo quitárselo de en medio. Entre todos estos acontecimientos el hermano del dueño del negocio murió, y todos los números apuntaron hacia Ojos Azules. Había estado ya tres veces en prisión con anterioridad, y debido al cariz de los acontecimientos se vio obligado a huir al monte.


Y otro amigo nos dijo:
Ojos Azules estaba en el monte como pepe por su casa. Se conocía bien el terreno. La verdad es que era una persona atípica. No estaba afiliado a ningún partido, ni tampoco pertenecía al AGLA (Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón). Es por ello por lo que no generaba muchas simpatías entre los demás maquis. Cuando se daba cuenta que los guardias iban tras de él, les dejaba después papeles escritos en los pinos diciendo el día y la hora que los guardias habían pasado por allí. Esto era una muestra de su buena voluntad, pues perfectamente los podría haber matado…
En eso que le interrumpen y dice otro:
Era hijo de Alcublas. Su padre, nacido en Alcublas, aún lo conocí yo. Dicen que Ojos Azules está enterrado en Alcublas, yo eso no lo sé, creo que no. En tiempos se comentaba que mató a un Brigada y a varios guardia civiles por la parte de Requena y Utiel. Allí se cargó a un Brigada y dos números. Pero él estuvo mucho tiempo por Abanillas.
A su padre le llamaban Camilo Montera, no sé si el Montera sería mote o apellido, no te lo puedo decir. Su padre tenía una finca en Torres. Tenía la tierra junta con A.C. de Alcublas, a partes iguales.
El que estuvo también unas cuantas veces por aquí era éste, Rufino, a lo mejor. Yo no lo llegué a ver, pero sí oír de él. Lo que sí que sé es que iban varios: iba uno como si fuera de lego. Mira, iba con una vara grande como de peregrino, llevaba una calabaza y siempre iba disfrazado. Había veces que algunos, cuando se lo encontraban, se ponía a rezar padre nuestro ave maría no se cuantos ni se más… y santiguándose. Iba vestido como si fuera un lego con el capuchón dentro la cabeza. Lo vieron unos cuantos, pero ese no era Rufino.


Tras esta interrupción, continuó nuestro amigo:
Ojos Azules después de sus escarceos por Utiel regresó hacia la zona de Alcublas, pues conocía el terreno perfectamente. Estaba casado con una mujer de Villar y tenía una hija. Era familia del Garrofinero de Casinos, uno muy grandote. Y como sospechaban de él, le pegaron una paliza que lo dejaron molido.
Se escondió durante mucho tiempo en una cueva, frente de la masía de Abanillas, y tapaba la entrada con una aliaga grande. Bueno, no era una cueva, ¡era una mansión! La gente –pastores y demás- pasaban cerca o casi por la entrada y ni la veían. Allí estaba como si estuviera en casa.


Por la zona de Torres estuvieron también dos maquis del Villar, pero…¡a mí me jodían! Cada noche estaban en una caseta y se traían comida del Villar: llevaban coles, patatas y lo escondían en mata por el monte. Y yo iba con el ganao y ¡mecagüen! Las borregas acudían allí todas, donde las patatas, las cebollas y las coles. Yo les decía:
-Chicos, ¡Avisar pa que yo no vaya por allí! ¡Maricones!
Y al final seguramente que los buscó, tropezó con ellos un forestal que había en Liria, que los barruntó. Ellos que viendo que había mucha gente conociéndolos, se fueron a otro lado.

 
Esta de la foto es Trini la camila, hija de Ojos Azules. Ya faltó hace unos años. Creo que fue ella la que trajo a su padre al cementerio de Alcublas.

 



-¿No os acordáis de los palicos colgados en el pecho? Dijo uno de ellos.
- Era oír llegar un avión y en seguida: ¡chiquillos, a ponerse el palico!
Era un palo de olivera o de sarmiento, que llevábamos colgado con un cordil del pecho. Nos lo hacían poner cuando pasaban los aviones en guerra por si caía alguna bomba, por los tímpanos. Íbamos todos así.
Surgían cada vez más anécdotas, pero con ello concluimos nuestro trabajo sobre Ojos Azules. La historia de un alcublano que, sin ser guerrillero, se vio abocado a huir al monte. No se afilió nunca a ningún partido ni tampoco se integró en la Agrupación Guerrillera de Levante (AGLA). Si se hubiera significado y amparado bajo esas siglas, hablaríamos hoy no de una leyenda, sino de un MITO.

11 comentarios:

sara dijo...

Tristes historias de huidos, soledad y muerte pero que forman parte de nuestra gente y nuestro paisaje.

Anónimo dijo...

No tengo nada más qur decir, que......chapóooooooo!!!

Anónimo dijo...

Qué Vega Sicilia del 64 habéis descorchado.

Anónimo dijo...

Buen artículo. Siempre que sale el tema de Ojos Azules me quedo con ganas de más. Todo un personaje este tipo, que le gustó merodear su pueblo e hizo del monte su hogar. Al final de todo, también reposa en Alcublas.

Anónimo dijo...

La guerra oficial terminó en 1939, pero en nuestra zona puede afirmarse que siguió durante varios años más, al ser ésta el escenario de la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón (AGLA) que pretendía canalizar la actividad guerrillera y coordinar los grupos que alcanzaron el Levante español tras el fracaso de la "invasión del Valle de Arán". Así, el sector 17ª tenia su núcleo en la vecina localidad de Aguaviva, donde además se establece un campamento de la AGLA dirigido por Francisco Corredor "Pepito el Gafas".

Anónimo dijo...

La que está en en nincho con el, que vivió 101 años.¿es la mujer?.

PEÑA RAMIRO dijo...

Consideramos que si. Era natural del Villar.

Anónimo dijo...

Personaje de película.

Anónimo dijo...

Al final vais a conseguir que esta tumba, sea más visitada que la de Oscar Wilde, en el Cementerio de Pére-Lachaise.

Anónimo dijo...

Tú lo dirás en broma,pero cuando suba a Alcublas, pienso ir a visitarla.

Anónimo dijo...

Ojos Azules es historia de Alcublas. La incomprensión de una época. Su vida es ya mítica. Xq no estudiarla un poco mas?