martes, 2 de octubre de 2012

UN ALCUBLANO EN HUELGA DE HAMBRE

Javier Albalat, alcublano residente en Burriana, lleva desde el 24 de septiembre en huelga de hambre como protesta ante la falta de pago de la Generalitat Valenciana.


Javier regenta el kiosko Llepolíes y asegura que no puede hacer frente a las deudas con sus proveedores y espera la llegada de la subvención como agua de mayo.
Debía percibir una subvención de 8.000 euros por ser un emprendedor y por tener una minusvalía, sin embargo, y pese a haber realizado toda la tramitación correctamente, el dinero no llega.

Javier, de 33 años, está casado y es padre de dos hijos. Matizaba que ha tomado la decisión de estar en huelga de hambre, “a pesar del sufrimiento que se que estoy causando a mis padres y a mi mujer”, con la única finalizad de proteger el futuro de sus hijos. “Mi futuro lo han destrozado, pero no consentiré que lo hagan con mis hijos”, espetaba.


Desde el lunes 24 de septiembre comenzó con este proceso, para llamar la atención de las autoridades políticas, subrayaba, por el que solo se permite ingerir agua, como única forma de sustento. Por el momento asegura sentirse bien y fuerte y declara que no se ha puesto una fecha tope para poner fin a la huelga de hambre. “Mis únicos límites son morales”.

Podemos seguirle y enviarle ánimos desde http://www.facebook.com/llepoliesa?ref=ts&fref=ts

Ánimo Javier... y cuidate!!



2 comentarios:

Anónimo dijo...

que fuerte

Anónimo dijo...

Yo solo puedo expresar mi humilde opinión pero me gustaría que la reflexionases Javier.

En estos casos queda muy bien decir que guay, así teníamos que hacer todos, estamos contigo, nuestra máxíma solidaridad y aliento.

Pero te tengo que decir que una huelga de hambre es algo muy serio que te puede dejar secuelas de por vida.
Que el dinero va y viene, y la salud no. Tú tienes una mujer y dos churumbel@s que te van a necesitar durante mucho tiempo.

Que se metan los ocho mil Euros por donde les quepan, porque la vida es muy larga (y más con 33 años) y en cualquier esquina de un callejón tendras la oportunidad de cobrarselos con interés.