miércoles, 28 de noviembre de 2012

VIAJEROS ILUSTRES EN ALCUBLAS...


ANTONIO JOSEPH CAVANILLES
(1ª PARTE)

INSIGNE BOTANICO Y NATURALISTA VALENCIANO

En una nueva colaboración para este blog PEÑA RAMIRO, y siguiendo con la serie de personajes ilustres con algún tipo de relación con Alcublas, repasaré la vida y obra de uno de los más eminentes personajes valencianos de todos los tiempos. Fue una figura clave de la botánica española y europea de finales del siglo XVIII e inicios del S.XIX, y visitó Alcublas en el año 1792: Antonio José Cavanilles.




Antonio José Cavanilles Palop nació en Valencia el 16 de enero de 1745. Sus padres, José Cavanilles y Teresa Palop (segunda esposa), pertenecían a la parroquia de San Martín y su infancia transcurre en la ciudad de Valencia, donde estudia en el Colegio de San Pablo, dirigido por los Jesuitas, actual Instituto Luís Vives. En octubre de 1759, con 14 años, inició su formación en la Universidad de Valencia obteniendo los títulos de maestro en Filosofía (año 1762) y de doctor en Teología (año 1766), tras una breve estancia en la Universidad de Gandía. Después de finalizar sus estudios intenta entre los años 1767 y 1769 opositar, sin éxito, a las cátedras de Filosofía y Matemáticas de la Universidad de Valencia, periodo en el que fue profesor sustituto.

Poco después pasaría a ser preceptor de un hijo de Teodomiro Caro de Briones, a la sazón Oidor de la Real Audiencia de Valencia, con quien se trasladó en la primavera del año 1770 a Oviedo al ser nombrado éste Regente de Asturias. Allí Cavanilles recibe la primera tonsura (clérigo de corona) en 1771, siendo consagrado presbítero (clérigo de misa) el 4 de abril de 1772. Muy poco tiempo después Teodomiro Caro fue designado Ministro del Consejo de Castilla y de Indias, y Cavanilles le acompañaría a Madrid. En esta ciudad Cavanilles entabló provechosas relaciones con el grupo de ilustrados valencianos residentes en Madrid aglutinados por Francisco Pérez Bayer, una de las personalidades más influyentes en el ámbito cultural de la Corte de Carlos III.



En junio de 1774, al fallecer su mentor Teodomiro Caro, Cavanilles acepta el ofrecimiento del obispo de la diócesis de Cartagena, Manuel Rubín de Celis, para trabajar como profesor de Lógica en el Colegio-Seminario Mayor de San Fulgencio (Murcia), que el obispo trataba de asimilar a una Universidad, al dotarlo con cátedras y amplios planes de estudios. A.J. Cavanilles mantuvo este cargo por espacio de año y medio, hasta que en enero de 1776 dejó Murcia para marchar de nuevo a Madrid, esta vez como capellán y preceptor de los hijos varones de la aristocrática Casa del Infantado con los que se traslada a residir a París entre 1777 y 1789.



El 24 de junio de 1777 Cavanilles abandonó Madrid con destino a la capital francesa, formando parte de una comitiva constituida por las Casas del Infantado y de Santa Cruz, casas nobles emparentadas el año anterior. En esta comitiva también viajaba José Viera y Clavijo, historiador y clérigo canario al servicio de la Casa de Santa Cruz. Durante el viaje se establecería entre ambos personajes ilustrados una larga y estrecha relación de amistad y colaboración. El diario e itinerario del largo viaje hasta París, localidad a la que llegaron el 13 de agosto, y la estancia en esta ciudad durante los dos primeros años fueron recogidos por Viera en su obra "Apuntes del Diario é itinerario de mi viage a Francia y Flandes (…) en los años de 1777 y 1778".


Esta etapa francesa resultaría fundamental en la formación intelectual de Cavanilles. En el París de la Enciclopedia asiste, junto a sus discípulos, a gabinetes privados y participa asimismo en cursos de diversas materias científicas (mineralogía, química, etc.) con demostraciones experimentales, muy populares entre las clases más elevadas de la época. Sin embargo no fue hasta el otoño de 1780 cuando, ya con 35 años, se inicia verdaderamente su pasión por la botánica. En un primer momento de manera autodidacta, tal como asegura en sus notas manuscritas y cartas; y ya a partir de 1783 mediante su relación con botánicos de la talla de Antoine-Laurent Jussieu, André Thouin, Jean Baptiste de Monet (caballero de Lamarck) o René-Louiche Desfontaines.



Su amistad con André Thouin, jefe de jardinería del Jardin du Roi de París, el centro botánico más importante de su tiempo, marcaría estos primeros años de la iniciación de Cavanilles en la botánica, la que fue ciencia estrella de la Ilustración. Esta amistad le permitió el libre acceso Jardin du Roi, y a su rico herbario, lo que le fue de gran ayuda en sus estudios de botánica. Y gracias a ella también pudo conocer a las personalidades francesas más destacadas de esta especialidad. Además, fue la época en que comenzó a entablar correspondencia con los principales naturalistas europeos que no tardarían en reconocer sus méritos. En pocos años A.J. Cavanilles progresa de una manera notable, pasando de ser un neófito a convertirse en un reputado botánico.



Sin embargo, la primera publicación de Cavanilles no fue de tema botánico, sino una apología titulada "Observations de M. l'Abbé Cavanilles sur l'article Espagne de la Nouvelle Encyclopédie" (París, 1784), que le proporcionó grandes elogios, incluso entre los ilustrados franceses. En ella, alentado por la embajada española, rebatía de manera enérgica al famoso artículo "Espagne" de Nicolas Masson de Morvilliers en la "Encyclopédie méthodique ou par ordre des matières. Géographie moderne", vol. I, p.554-568 (París, 1782), que cuestionaba la aportación española a la ciencia y la cultura europeas, y que provocó una de las polémicas culturales más célebres del siglo XVIII y un verdadero conflicto diplomático entre Francia y España.



Su primera obra botánica aparece en 1785. Se trató de "Dissertatio botanica de Sida, et de quibusdam plantis quae cum illa affinitatem habent", monografía inicial a la que siguieron una serie de nueve más consagradas a las "Monadelfiae", clase del sistema de clasificación botánica de Linneo, que incluía las malváceas y otras familias afines. Las ocho primeras, entre 1785 y 1788, en la imprenta de Didot, París, y las dos últimas en 1790 en Madrid, en la Tipografía Regia, tras su regreso a España. Esta obra consagró internacionalmente a Cavanilles como botánico de prestigio, pero también fue criticado por el alemán Friedrich Medicus, y motivo de controversia botánica con el francés Charles L’Heritier y con los españoles Casimiro Gómez Ortega e Hipólito Ruíz.



En vista de los méritos y renombre alcanzado por A.J. Cavanilles, en 1787 el Secretario de Estado de Carlos III, conde de Floridablanca, le concedía el cargo de abad mitrado de la colegiata de Ampudía (Palencia), por lo que Cavanilles dejó París ese verano de regreso a España. No obstante esta "distinción y beneficio" estaba muy por debajo de sus expectativas, y no llegaría a tomar posesión, permaneciendo en Madrid durante los siguientes meses con el propósito de conseguir un destino más acorde a sus intereses. En la primavera de 1788, esperando el apoyo de Floridablanca, se postuló como nuevo director del Real Jardín Botánico, lo que hubiera supuesto el cese de Gómez Ortega. Al no conseguir el puesto, decepcionado, Cavanilles regresaría a París.



Su nueva estancia en París fue breve, poco más de un año, dada la inestabilidad política que culminaría con la Revolución Francesa. En octubre de 1789 Cavanilles abandonaba definitivamente París para regresar a Madrid donde no tuvo ningún problema para integrarse en la vida cortesana. Gracias a su amigo Antonio Franseri, médico de la Casa del Infantado, a principios de 1790 era admitido en la Real Academia de Medicina, a la vez que de la mano del marqués de Santa Cruz estableció importantes relaciones con las casas de la nobleza española de la capital: Montijo, Urquijo, Aranda, etc. El afán de Cavanilles por obtener el favor de los más poderosos, unido a su gran ambición, le granjearían a lo largo de su carrera no pocas envidias y enemistades.



Desde la llegada de Cavanilles a Madrid en noviembre de 1789 se hizo visible la animosidad de Gómez Ortega que, con el apoyo de la junta del Real Jardín Botánico, le negó el acceso a materiales botánicos. La prohibición era tan absurda que fue anulada por el propio conde de Floridablanca, aun siendo el máximo valedor de Gómez Ortega, y mediante Real Orden se le concedía a Cavanilles un permiso expreso para que "dibuje, grabe y publique cuanto desee de lo sembrado en el Jardín". A pesar de este lamentable enfrentamiento entre científicos, Cavanilles pudo publicar sin impedimento en la Imprenta Real, en 1790, la novena y décima parte de sus Dissertationes, así como una edición conjunta en 3 volúmenes: "Monadelphiae Classis Dissertationes Decem".



En esa misma primavera de 1790 Cavanilles, trabajador incansable, comenzó a herborizar en Madrid y alrededores, materiales que utilizaría en el primer volumen, aparecido en 1791, de su siguiente monografía botánica: "Icones et descriptiones plantarum, quae aut sponte in Hispania crescunt, aut in hortis hospitantur" (Figuras y descripciones de plantas que crecen espontáneamente o se albergan en los jardines). Esta monumental obra botánica, en seis volúmenes, fue publicada en Madrid entre los años 1791 y 1801 por la Imprenta Real. Se trata de una de las obras de botánica descriptiva más importantes del periodo de la Ilustración, tanto por la rigurosidad de su texto en latín como por sus ilustraciones de gran calidad y precisión.



"Icones et descriptiones plantarum…"


incluye la descripción de 712 especies de plantas, muchas de ellas no catalogadas hasta entonces, que Cavanilles estudió tanto en ejemplares silvestres y cultivados en jardines como en herbarios. Eran originarias de la Península Ibérica (sobre todo de Castilla y Reyno de Valencia) y muy especialmente de América, Filipinas y Oceanía, obtenidas por las importantes expediciones científicas españolas del último cuarto del S. XVIII (Ruíz y Pavón, Nueva España y Malaespina). Asimismo esta obra cuenta con 600 bellas láminas dibujadas por el mismo Cavanilles y grabadas por destacados artistas, entre ellos el francés François Nöel Sellier, y los valencianos Miguel Gamborino, y los hermanos Tomás y Vicente López Enguídanos.



En 1791 recibe el encargo real, siendo aun Floridablanca secretario de Estado, con Carlos IV ya en el trono, de describir la "historia natural" de España, labor que finalmente quedó restringida al Reyno de Valencia. Para ello, entre los años 1791, 1792 y 1793, Cavanilles se dedicaría a viajar a lo largo y ancho del territorio valenciano, con retornos invernales a Madrid para realizar labores de gabinete. Este trabajo quedó plasmado en sus "Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia", Madrid, Imprenta Real, dos tomos (1795 y 1797). Obra de carácter enciclopédico, en ella Cavanilles aporta, sin olvidar la botánica, además una impresionante información geográfica, agraria, demográfica, médica, arqueológica, etc.




Resultado de estos viajes fue el estudio de la relación directa entre cultivo del arroz y las epidemias de fiebres tercianas, aspecto que trató en el primer tomo de "Observaciones sobre la Historia Natural […]" (1795) y con más amplitud en 1797 en "Observaciones sobre el cultivo del arroz en el Reyno de Valencia y su influencia en la salud pública", Real Academia Médica de Madrid. Ello daría lugar a una polémica al publicar Vicente Ignacio Franco de la Real Sociedad Económica, ese mismo año, dos cartas críticas contra Cavanilles y a favor del cultivo del arroz: "Advertencias al tomo primero…" y "Contextación (…) sobre (…) la cria de arrozes…". Escritos rebatidos por Cavanilles en 1798 en "Suplemento a las Observaciones sobre el cultivo del…".



Mientras tanto, la controversia botánica creada por las críticas de Gómez Ortega, director del Real Jardín e Hipólito Ruíz, de la expedición al Virreinato de Perú, a las "Dissertationes…" de Cavanilles, volvía a un primer plano con la aparición en 1794 del libro "Florae Peruvianae et Chilensis Prodromus", de Hipólito Ruíz y José Pavón. En respuesta, Cavanilles criticó esta obra en el tercer volumen de "Icones et…" (1795), contestando Ruíz con "Respuesta…à la impugnación que ha divulgado...Cavanilles contra el Pródromo de la Flora del Perú…" (1796). Finalmente, Cavanilles reunirá todas estas críticas en su "Colección de papeles sobre controversias botánicas…con algunas notas del mismo a los escritos de sus antagonistas" (1796).



En 1799 A.J. Cavanilles, junto con otros tres grandes científicos, Christiano Herrgen, Louis Proust y Domingo García Fernández, sería nombrado por Real Orden redactor de la primera publicación española dedicada exclusivamente a temas de Ciencias Naturales: Anales de Historia Natural. Su primer número se publicaba en octubre de 1799, y a partir de enero de 1801 con el nuevo título de Anales de Ciencias Naturales, editándose siete volúmenes con 21 revistas en total. Además de ser el redactor más habitual con 48 artículos de temas varios, desde la historia de la botánica hasta un supuesto remedio popular para la rabia, Cavanilles fue quién mayor influencia tuvo en la revista, que dejaría de publicarse tras su fallecimiento en mayo de 1804.



El 17 de junio de 1801 se hizo realidad por fin el mayor anhelo de Antonio José Cavanilles. Mediante Real Orden del rey Carlos IV era nombrado "Catedrático de Botánica y director del Real Jardín". Sustituía al otrora todopoderoso Casimiro Gómez Ortega que, ya sin el apoyo de la Corte dominada en esos años por Godoy, fue jubilado anticipadamente en un enrarecido ambiente de envidia y crítica. Por su parte, ante la penuria económica que atravesaba la Institución, el Ministerio de Gracia y Justicia, en vez de sueldo, concedería a Cavanilles una dignidad eclesiástica con una remuneración anual (40.000 reales de vellón) considerablemente superior al sueldo de profesor del Real Jardín: Prior de las Ermitas de Sevilla, eso sí, libre de residencia.



Con la llegada de Cavanilles a la dirección del Real Jardín Botánico se inicia una etapa de florecimiento del Centro. Llevó a cabo una profunda reorganización del Jardín, dotándolo de una escuela práctica de botánica y de nuevos invernaderos y estufas, ampliando además las colecciones de plantas vivas hasta las 4.500, así como los semilleros y la biblioteca, y especialmente el Herbario, que aumentaría hasta los 12.000 pliegos. Su inagotable actividad científica y su gran gestión, junto a sus contactos con botánicos internacionales de la talla de Alexander Von Humboldt, Aimé Bonpland o Carl Ludwig Willdenow, proyectaron al Real Jardín a unos niveles de relevancia en la escena científica europea sin precedentes en la historia de la botánica española.



Como catedrático de botánica impartió lecciones públicas y conferencias que, dada su elocuencia, didáctica y erudición, se hicieron famosas, asistiendo un público muy numeroso. Su destacada labor docente quedó recogida en su obra "Descripción de las plantas que D. Antonio Joseph Cavanilles demostró en las lecciones públicas del año 1801 [y 1802], precedida de los principios elementales de la botánica", Madrid, Imprenta Real (1802). Obra traducida a varios idiomas, y que sería adoptada como libro de texto en diferentes cátedras de toda Europa. Entre su pequeño pero selecto grupo de discípulos destacan grandes nombres de la botánica española del S. XIX, como Mariano Lagasca, José Demetrio Rodríguez y Simón de Rojas Clemente, natural de Titaguas.



El 7 de mayo de 1804, mientras se encontraba dando clases a sus discípulos, Cavanilles sufrió un violento y repentino cólico ("cólico biliar" según algunas fuentes) del que ya no se recuperaría. Tres días después, el 10 de mayo, a las once y media de la noche fallecía Antonio José Cavanilles Palop, a la edad de 59 años, en brazos de su discípulo Mariano Lagasca. Legó su herbario y la mayor parte de su biblioteca al Jardín Botánico donde aun se conservan en la actualidad, enriquecidos desde 1992 con la incorporación de su archivo personal donado por sus descendientes. Francisco Antonio Zea, alumno del gran botánico Celestino Mutis y segundo profesor en la cátedra de botánica, le sucedería en la dirección y cátedra del Real Jardín Botánico de Madrid.



Su repentina muerte le impidió concluir la monografía botánica en la que estaba trabajando, "Hortus Regius Matritensis" y que había diseñado siguiendo el modelo de su anterior libro "Icones et descriptiones…". En vida de Cavanilles la edición de la parte gráfica de esta obra estaba muy avanzada, con 78 láminas grabadas como prueba de imprenta depositadas en el Archivo del Real Jardín Botánico, además de 45 planchas de cobre originales en la Calcografía Nacional realizadas por un equipo de grabadores dirigidos por Tomás López Enguídanos. De ellas, 18 dibujadas por el propio Cavanilles; otras 73 por José Guío Sánchez, uno de los artistas de la expedición científica de Malaspina, y el resto por Antonio Delgado Meneses, dibujante adscrito al Real Jardín.



Una Real Orden de 17 de mayo de 1804 dispuso que el manuscrito de "Hortus Regius Matritensis", en poder del Duque del Infantado albacea de Cavanilles, pasara al Real Jardín con la finalidad de que su nuevo director se hiciera cargo de su impresión. Sin embargo, Francisco A. Zea, con diversas excusas y dilaciones no llegó a cumplir dicho mandato, y así la obra póstuma de Antonio José Cavanilles ha permanecido inédita hasta casi nuestros días. Por suerte, el manuscrito y las ilustraciones originales se conservaban en el Archivo del Real Jardín Botánico, 85 descripciones de las 104 previstas y las 100 láminas, y ello ha hecho posible, aunque con dos siglos de retraso, su edición en 1991 bajo el patrocinio de una empresa de Alzira y el Real Jardín Botánico.



Antonio José Cavanilles y Palop
fue probablemente uno de los más grandes botánicos españoles de todas las épocas, alcanzando una gran celebridad y prestigio en toda Europa. Describió por primera vez para la ciencia más de 40 géneros y 1.200 especies de plantas, ganando así por méritos propios su propia abreviatura en la nomenclatura del sistema taxonómico internacional (.cav). Antonio José Cavanilles visitó Alcublas en 1792 dejando constancia de ello en uno de sus obras más difundidas, "Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia". Espero en una próxima entrada en este blog PEÑA RAMIRO dar a conocer lo que escribió este gran botánico y naturalista valenciano sobre Alcublas…

Por

Juan Antonio Fernández Peris

del Centro Excursionista de Chelva y colaborador del blog PEÑA RAMIRO

3 comentarios:

Anónimo dijo...

PEDAZO DE ARTÍCULO DE UNO DE LOS PIONEROS EN BOTANICA, QUE CREO QUE SE PATEÓ TODA NUESTRA COMARCA CON LO QUE ESO EN SU EPOCA SUPONIA

verde que te quiero verde dijo...

Si ahora se paseara por la Serranía cojería una depresión.

Anónimo dijo...

Cultura serrana. Di qué sí, Peña.