lunes, 21 de enero de 2013

ESCRIBIERON SOBRE ALCUBLAS...



MOSÉN VICENTE MARES MARTÍNEZ 
                   (PARTE I) 

                   SACERDOTE  CHELVANO AUTOR DE 
                                  LA FENIX TROYANA    
 
 
En  esta  nueva  colaboración  para  este  blog  PEÑA  RAMIRO  trataré  sobre  un
ilustre  personaje  nacido  en  La  Serranía,  en  concreto  en  Chelva,  y  que  escribió  sobre
Alcublas.  Me  refiero  al  padre  Vicente  Mares  Martínez:  Doctor  en  Teología,  Notario
Apostólico,  Comisario  del  Santo  Oficio  de  la  Inquisición  de  Valencia,  Examinador
Sinodal,  Visitador  General  y  Vicario  General  del  Obispado  de  Segorbe;  y  en  Chelva
Síndico  del  convento  franciscano  además  de  rector  de  la  iglesia  parroquial.  Y  cuyo
recuerdo y figura han quedado unidos a su libro LA FENIX TROYANA.

Vicente  Mares  Martínez  nació  en  Chelva  el  29  de  junio  de  1633,  siendo  sus
progenitores  Jaime  Silverio  Mares  Sazadillo,  un  acomodado  artesano  de  la  localidad,
muy  devoto,  y  su  esposa  Margarita  Martínez  Salazar.  Dos  días  después  de  su
nacimiento fue bautizado en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Ángeles de
Chelva por el Presbítero M. Diego Pérez. Actuaron de padrinos Diego Constanz, un rico
propietario  y  Emerenciana  Mares,  esposa  de  Juan  Nuez,  tesorero  de  la  Condesa  de
Sinarcas, quedando inscrito en el Libro de Bautismos del Archivo Parroquial, tomo
IV, folio XIV, con los nombres de Vicente, Pablo y Marcos.

Vicente Mares estudió la enseñanza primaria en la escuela de Chelva, durante la
que  demostraría  una  “aplicación  extraordinaria”,  por  ello  sus  padres  decidieron
ingresarlo en el Seminario de Segorbe a la edad de 10 años para ampliar su formación.
Cursaría  con  “sorprendente  brillantez”  los  estudios  de  la  carrera  sacerdotal,  siendo
tonsurado  (clérigo  de  corona)  el  8  de  enero  de  1650.  Y  con  apenas  17  años  se  le
adjudica una plaza de  Beneficiario en la parroquia de  san Pedro Mártir  y san Nicolás
Obispo en la ciudad de Valencia, que según parece desempeñó con “admirable celo y 
gran satisfacción de sus superiores”.  
 Muy  pronto  empieza  Vicente  Mares  a  dar  muestras  de  una  gran  vocación
sacerdotal y simultanea en Valencia su trabajo como beneficiado en la parroquia de san
Pedro  Mártir  y  san  Nicolás  Obispo  con  sus  estudios  superiores  hasta  recibir  el  20  de
septiembre de 1653 las Ordenes menores, el Subdiaconado el 19 de septiembre de 1654
y al año siguiente el Diaconado. En 1656 se traslada de manera provisional a Segorbe
donde  se  doctora  en  Teología,  siendo  consagrado  el  23  de  diciembre  en  su  catedral
como Presbítero (clérigo de misa). Seguidamente regresaría a Valencia para reintegrarse
de nuevo a la parroquia de san Pedro Mártir y san Nicolás Obispo.

Mediante concurso celebrado el 5 de febrero de 1661 Vicente Mares obtuvo la
rectoría de Chelva, de la que tomaba posesión el día 7 de octubre, tras la habitual “Bula 
y  confirmación  de  Su  Santidad” [el  Papa  Alejandro  VII].  Con  este  cargo,  que  ya  no
abandonará hasta su muerte, veía cumplido su anhelado deseo de regresar a Chelva y,
por  ello,  en  acción  de  gracias  regaló  a  la  parroquia  la  cruz  del  lignum  crucis.  Sin
embargo, a su llegada a Chelva se encontró con un panorama bastante difícil heredado
de  su  antecesor  en  el  puesto.  Por  un  lado  con  el  nuevo  templo  parroquial  a  medio
construir, además de una elevada deuda de más de 2.000 ducados y una administración
parroquial desorganizada y sumida en una completa falta de control.
Posteriormente  Mosén  Mares  fue  nombrado  Notario  Apostólico  (1666)  y
Comisario  del  Santo  Oficio  de  la  Inquisición  de  Valencia.  Sin  embargo,  sería  su
destacado  trabajo  al  frente  de  la  parroquia  de  Chelva,  entonces  dependiente  del
obispado  de  Segorbe,  el  que  le  valieron  la  amistad,  estima  y  reconocimiento  de  Fray
José  Sanchís  y  Ferrándiz,  religioso  mercedario  y  desde  el  año  1673  Obispo  de  la
Diócesis de Segorbe (que la abandonaba en 1680 al ser consagrado Arzobispo de la sede
metropolitana de Tarragona). Así, el Obispo Sanchís distinguirá al padre Vicente Mares
con  los  cargos  de  Síndico  del  convento  de  San  Francisco  de  Asís  de  Chelva  (1673),
Examinador Sinodal y Visitador General del Obispado (1677).

La primera tarea de mosén Vicente Mares,  como Síndico del convento  de San
Francisco  de  Asís  de  Chelva,  “cuya  residencia  magnífica  e  importantísima  por  el 
crecido número de monjes que en ella se acogían, dejaba sentir extraordinariamente 
su  influencia  en  toda  la  comarca”,  fue  conseguir  que  los  padres  franciscanos  se
centraran  únicamente  en  sus  funciones  religiosas  abandonando  otras  actividades  más
mundanas.  Es  de  suponer  que  esta  tarea  no  debió  de  resultarle  nada  fácil  a  Mosén
Mares, aunque finalmente tuvo éxito y con habilidad lograba que los cometidos de los
monjes  franciscanos  del  convento  de  Chelva  quedaran  limitados  “al  campo  de 
verdadera misión evangélica, que era la encomendada a sus moradores”.

En  la  rectoría  parroquial  de  Chelva  mosén  Mares  realizará  también  una
destacada  labor.  “No  hubo  en  su  tiempo,  oficina  ni  cosa  en  la  iglesia,  que  no  se 
aumentase  y  mejorase”.  Además  de  ampliar  el  hospital,  “en  el  año  1670  se  compró 
una casa al lado del hospital, para ensancharlo y engrandecerlo, de que había mucha 
necesidad”,   reformó   la   fundación   benéfica   “Administración   de   Santa   María”,
nombrando  administradores  y  organizando  su  régimen  interno.  Con  esta  institución,  a
modo de beneficencia, se lograba que los sacerdotes ancianos “no sufriesen la menor 
privación  en  años  de  grandes  escaseces,  ni  padecieran  miseria  y  abandono  cuando 
prolongadas e insidiosas enfermedades les retuvieron en el lecho”.
Asimismo,  “por  sus  deseos  de  engrandecer  la  parroquia  que,  tan  sabia  y 
entusiásticamente dirigía”, dedicó su especial atención a ordenar todos los documentos
que en pergaminos sueltos o recopilados en libros o guardados en armarios, pudiendo
así  lograr  en  breve  espacio  de  tiempo  la  reinstauración  del  Archivo.  “Se  recuperó  en 
grande manera el archivo de muchos autos que faltaban y se redujo a nueva orden y 
claridad,  con  nuevo  inventario  de  todos  los  autos,  por  sus  meses  y  con  muchos 
reconocimientos   que   se   hicieron   de   censos   casi   perdidos   por   su   antigüedad, 
fabricando nuevo padrón, de que había grande falta y necesidad”.
El padre Vicente Mares también es recordado por su infatigable dedicación a la
nueva Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, que a su llegada a Chelva en 1661 se
encontró   con   su   construcción   paralizada,   a   medio   concluir   y   con   el   interior
prácticamente vacio. Incansable al desaliento dedicó todos sus esfuerzos a completar el
templo  parroquial.  El  órgano  mayor,  imágenes,  las  campanas,  la  sillería  para  el  coro,
vasos sagrados, lámparas y otros elementos necesarios para el culto fueron donados o
adquiridos  durante  los  siguientes  años.  Así,  en  el  año  1674  serían  comprados  por  la
parroquia  diversos  cuadros,  entre  ellos  dos  de  Jerónimo  Jacinto  de  Espinosa,  el  más
famoso pintor de la escuela valenciana de ese periodo,  por valor de 53 libras cada uno.
La  construcción de  este  templo parroquial, en sustitución de la antigua iglesia,
resultó  larga  y  costosa  debido  a  sus  grandes  proporciones,  y  su  estilo  guarda  muchas
similitudes con otras iglesias del momento como la Asunción de Llíria y la fachada de
San  Miguel  de  los  Reyes.  Las  obras  se  iniciaron  en  1626,  atribuyéndose  el  proyecto
general  de  la  iglesia  y  la  manierista  portada-retablo  a  Juan  Jerónimo  Larrañaga,  a  su
cargo  entre  1634  y  1644,  año  en  que  falleció.  Las  obras  prosiguieron  aunque  con
altibajos  bajo  la  dirección  de  otros  responsables  (Juan  Martínez  de  Arce  y  José
Artigues) hasta quedar interrumpidas por problemas económicos en 1659. Para entonces
se había concluido la mitad del edificio: portada, nave central y capillas laterales.
En el año 1676, a instancias del rector Vicente Mares, el Consejo General de la 
Villa decidió proseguir la construcción de la Iglesia, obteniendo los recursos necesarios
mediante la imposición a los habitantes de Chelva de un nuevo impuesto (rediezmo a
pagar con trigo, vino y cebada) de 3.000 ducados anuales. Las obras se encomiendan al
reconocido  arquitecto  barroco  Juan  Bautista  Pérez  Castiel,  estableciéndose  en  el
contrato la conclusión final del templo. Durante los años siguientes paulatinamente se
levantarán  el  crucero,  la  cúpula  del  crucero,  el  presbiterio  y  parte  del  campanario,
adaptándose además lo ya realizado a la nueva concepción decorativa barroca.

En 1687 se bendijo la cúpula mayor de la Iglesia, una de las más grandiosas de
su   época,   que   descansa   en   cuatro   pechinas   recubiertas   por   una   exuberante
ornamentación típica del barroco valenciano de Juan Pérez Castiel: ángeles con escudos
alegóricos  rodeados  de  volutas  y  hojarasca.  El  día  24  de  diciembre  de  1690  Mosén
Vicente Mares bendijo “la media iglesia” que faltaba, oficiando la primera Misa en la
iglesia  ya  construida  por  completo,  aunque  hasta  1692  no  se  completaría  su  profusa
decoración.  Sin  embargo  no  fue  hasta  el  día  15  de  julio  de  1702,  setenta  y  seis  años
desde  la  colocación  de  la  primera  piedra,  cuando  por  fin  se  dieron  por  concluidas
oficialmente las obras de la nueva Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles de Chelva.

Máximo  representante  del  Siglo  de  Oro  en  Chelva,  Mosén  Vicente  Mares 
escribió varios tratados que dejó inéditos y que lamentablemente  no han llegado hasta
nuestros  días  al  haberse  perdido  los  manuscritos:  uno  de  Matemáticas,  otro  de
Cosmografía  y  sobre  la  institución  benéfica  de  la  “Administración  de  Santa  María”.
Aunque  sin  duda  su  obra  principal,  y  por  la  que  es  conocido,  fue  “LA  FENIX 
TROYANA”, libro de temática histórica, que aporta numerosos datos sobre España y el
Reyno de Valencia, aunque especialmente de Chelva y de su Vizcondado. Publicado a
su  costa  en  Valencia  en  el  año  1681,  su  autor  «DEDICALO  A  LA  SANTISSIMA 
VIRGEN MARIA del LORETO, su Amparo, protectora, y Patrona». 
El 9 de mayo de 1695, a las tres de la tarde fallecía en su casa de Chelva el padre 
Vicente Mares, con la gran dicha de haber podido ver la Iglesia parroquial de Nuestra
Señora  de  los  Ángeles  prácticamente  acabada,  pero  con  el  pequeño  pesar  de  que
quedaba pendiente aun el remate del campanario. Este se terminaría en 1702, siete años
después de la muerte de Mosén Mares. Este esbelto campanario, de planta cuadrada y
estructura en ladrillo, es la primera torre campanario de una larga tradición típicamente
barroca  valenciana  que  se  generalizaría  en  siglo  XVIII.  El  templete  de  coronamiento
está asegurado por cuatro contrafuertes en diagonal con una voluta por encima que sirve
de unión con la espadaña. Se cubre con un tejadillo de tejas esmaltadas azules y sobre él
se sitúa un artístico arpón de hierro sobre una bola, rematado por una veleta con cruz.
Mosén Vicente Mares Martínez era sepultado a las diez de la mañana del día 10
de mayo de 1695, ante el altar del Santo Cristo Crucificado de la Iglesia parroquial de
Nuestra Señora de los Ángeles de Chelva. En su testamento legó diversos cuadros, una
cama  de  nogal  para  la  imagen  de  la  Asunción,  numerosos  objetos  litúrgicos  y  de
ornamento dos reliquias (una de San Blas Obispo  y otra de San Antonio Mártir),  a la
parroquia  de  Nuestra  Señora  de  los  Ángeles.  Y  también  hizo  donación  de  algunos
ornamentos a la Ermita de Nuestra Señora del Loreto, del que era muy devoto, así como
una  cama  para  los  pobres  del  hospital,  según  figura  en  la  Partida  de  defunción  y 
testamento del rector Vicente Mares. Quinque Libris. Tomo 8, folios 418 y 419.

El padre Vicente Mares Martínez fue sin duda uno de los rectores parroquiales
más  importantes  y  carismáticos  de  la  historia  de  Chelva.  A  su  modo  trató  de  ser  un
historiador, fiel representante de los últimos momentos, ya decadentes, del Siglo de Oro
español. ¿Qué relación tuvo con Alcublas?. Aunque no existen datos que confirmen que 
la  visitara  personalmente,  sí  que  escribió  sobre   ella  en  su  libro  “LA  FENIX 
TROYANA”,  publicado  en  1681.  Espero  en  una  próxima  colaboración  para  este  blog
PEÑA RAMIRO repasar lo que escribió este ilustre sacerdote chelvano sobre Alcublas
y otras poblaciones de La Serranía.

Por    

Juan Antonio Fernández Peris  
 del Centro Excursionista de Chelva y colaborador del blog PEÑA RAMIRO 



4 comentarios:

Anónimo dijo...

Es notorio la influencia de la Iglesia en el siglo XVII, en toda la sociedad tanto en Chelva, como en en el resto de la Serranía.
No obstante, presonajes como Vicente Mares, son fiel reflejo de la la Ilustración de la epoca.

peñista dijo...

Pedazo u elaborado árticulo histórico, ahora con corresponsales así, ní la BBC.

Anónimo dijo...

Otro made in Juan Antonio. Gracias.

Anónimo dijo...

El Padre Mares es el tapado de la Serranía. Investigar sobre el es conocer más nuestra comarca.
Enhorabuena por elegir este personaje Serrano.