jueves, 9 de mayo de 2013

EMPRENDEDORES EN LA SERRANÍA


EL HORNO MORUNO DE CORCOLILLA (ALPUENTE)

EL ÉXITO DE LA TRADICION

A la vista de la crisis demoledora que nos atenaza y en la que está en juego no sólo nuestro futuro sino el de la siguiente generación, quisiera iniciar una pequeña serie de colaboraciones para este blog PEÑA RAMIRO donde comentaré algunas actuaciones exitosas de emprendedores en nuestra comarca. Si ya antes de la actual crisis La Serranía había ido perdiendo en las últimas décadas buena parte de su población activa y mucho de su tejido productivo, en la actualidad se corre el riesgo de que se convierta en una zona desértica, tanto en población como en actividad económica. Por ello es tan importante dar a conocer a nuestros valientes emprendedores. Y Mati y Miguel, del horno moruno "MaGerMi" en la aldea alpuentina de Corcolilla, son un claro ejemplo.



El pasado sábado 6 de abrilCentro Excursionista de Chelva realizó una de sus habituales excursiones, en esta ocasión más de tipo cultural que senderista. La idea era visitar el Alto Turia, en concreto la villa de Alpuente y alguno de sus alrededores. Iniciamos la jornada en el yacimiento de icnitas (huellas de dinosaurios) de Corcolilla (Alpuente), por cierto, muy bien acondicionado con paneles explicativos, pasarelas y un parking para poder dejar los vehículos. Un ejemplo a seguir por otras poblaciones de cómo poder mostrar de forma atractiva y fácil nuestro rico patrimonio cultural.




A la hora del almuerzo, nuestro buen amigo Vicente Reyes, buen conocedor de la zona, nos llevó a reponer fuerzas al bar-restaurant "Er Bují" de la cercana Corcolilla. Situada a 1.000 m. de altitud sobre el nivel del mar, Corcolilla es una de las varias aldeas de Alpuente, aunque durante muchos años tuvo el nombre de "La Capitaleta", por ser la aldea con más habitantes de todo ese término municipal. Sin embargo, en la actualidad únicamente cuenta con 81 vecinos según el censo de 2010, y junto a sus pintorescas y estrechas calles de arquitectura tradicional destaca la Iglesia en honor a San Bernabé y a los santos Abdón y Senén. 
 


Una vez en Corcolilla es totalmente recomendable, casi una obligación, pasarse a adquirir alguno de los productos de panadería y bollería artesanal a leña del único horno de la aldea, el horno moruno "MaGerMi", cuya fama, muy merecida he de señalar, se ha extendido por buena parte de las poblaciones de La Serranía alta. Parece increíble, sobre todo considerando lo pequeño del lugar, pero siempre hay que guardar cola dada la gran demanda existente. Además, cierto tipo de pan y de otros productos tradicionales que se ofrecen como especialidades por este horno únicamente pueden adquirirse previo encargo. No exagero…


La historia del horno moruno de Corcolilla se remonta al año 1777, según relata Valeriano Herrero en su interesantísimo libro "La Villa de Alpuente. Aportación al conocimiento de un pueblo con historia", cuando algunos de sus vecinos solicitaron a su majestad el rey Carlos III que les permitiera construir un gran horno puesto que "hay uno pequeño y malo porque, cuando se fabricó éste por algunos particulares de esta masía, solo tenía de doce a catorce vecinos y ahora excede de ciento cincuenta". Dos años tardó en contestar el escribano real, don Blas Ramos, que por carta fechada el 13 de abril de 1779 señalaba que el Rey permitía a los vecinos solicitantes de Corcolilla construir y explotar dicho horno.



Durante todo el siglo XIX y XX el horno permaneció en funcionamiento, la mayor parte del tiempo explotado de manera comunal por las amas de casa "a tandas", es decir, cada semana un ama de casa se encargaba de amasar y de hacer el pan. Desde 1995 hasta el año 2003 fue regentado por Vicente Alepuz y su mujer, que por circunstancias familiares lo tuvieron que dejar, aun siendo muy rentable. Permaneció cerrado hasta el 2011, año en que el Ayuntamiento de Alpuente hizo público el ofrecimiento para que alguna familia se hiciera cargo de regentar el horno moruno además de alojamiento gratuito. Finalmente el 25 de Julio de 2011, el matrimonio formado por Miguel Filiquete Sevilla y Matilde Gimeno Pérez recogió el reto. 




Y a partir de entonces son un ejemplo de emprendedores, de personas entregadas a su trabajo durante muchas horas al día para ofrecer un buen producto. La crisis económica, maldita crisis, les había dejado en unas difíciles circunstancias, pero con ilusión renovada han logrado reconvertir su vida y dedicarse a un oficio que no conocían. El horno ha sido rebautizado con el nombre de "MaGerMi", en honor a sus tres hijos, María, Germán y Miguel, y su funcionamiento a leña, en un horno que tiene casi trescientos años, continúa con la tradición original: siete horas de fuego por siete horas de cocción para que el funcionamiento sea el adecuado.



En el horno podemos disfrutar de la tradicional bolla de aceite de Corcolilla, hecha como en la misma edad media, panes de cuarto y de medio, pan redondo, empanadillas y diversas tortas de panceta, jamón o sardinas.




En lo referente a pastas como mantecados, rosigones, cocos, rollicos de anís, magdalenas, panquemados, diversas tortas dulces (de azúcar, llanda, manzana, calabaza, nueces y pasas, cabello de angel, cristinas…), etc.



Todo elaborado y preparado según el modo tradicional, y cocido a leña, por Mati y Miguel. Pasad por Corcolilla y disfrutad de sus panes y pastas, no os defraudarán…

HORARIO DE DESPACHO DE PAN:

MIÉRCOLES Y VIERNES: de 9 a 13 h.

SÁBADOS, DOMINGOS Y FESTIVOS: de 8 a 14h.


Para realizar las reservas hay que llamar al teléfono-contestador 96 163 21 63




Por Juan Antonio Fernández Peris

del Centro Excursionista de Chelva y colaborador del blog PEÑA RAMIRO

1 comentario:

montesa enduro dijo...

Hay gente que lo tiene muy claro,vivir en el entorno que te gusta a cambio de sacrificarse los fines de semana ,que es cuando viene la gente de fuera.
Pero hay otros que se creen o entienden que las cosas no han cambiado y la filosofia que tienen és "si quieres algo,llama a la puerta".Pues muy bien cada cual es libre de hacer lo que crea conveniente,pero ahora en estos momentos la serrania tiene que reinventarse y competir con la sociedad moderna y en crisis.los establecimientos tienen que ofrecer algo distinto a las grandes urbes y solo se puede conseguir haciendo lo que ellos no pueden hacer y eso se llama artesania ,pero luego hay que trasladarle un precio competitivo para que sea atractivo y duradero,hay esta el reto.
Todo lo demas es inviable en los tiempos que estamos corriendo.
Ademas que cualquier negocio en estos momentos que se pueda montar en el mundo rural ahora más que nunca deve estar arropado por otras actividades,jamas podra mantenerse por si solo,esta pareja no vivira exclusivamente del horno,seguro que tienen otra actividad supletoria con lo cual es mayor el sacrificio y merito.