jueves, 18 de julio de 2013

LA CUEVA SANTA. MIRADAS DESDE EL PASADO

CARLOS SARTHOU CARRERES Y EL SANTUARIO DE LA CUEVA SANTA
                                                                     - 
VIAJE POR LOS SANTUARIOS DE LA PROVINCIA DE CASTELLON (1909)


Siguiendo con las pequeñas colaboraciones para este blog PEÑA RAMIRO sobre el Santuario de Nuestra Señora la de la Cueva Santa de Altura, a continuación iniciaré una pequeña serie donde se repasan algunos interesantes textos y fotografías sobre el Santuario de la Cueva Santa realizados por Carlos Sarthou Carreres, doctor en derecho y uno de los eruditos valencianos más conocidos de la primera mitad del pasado siglo XX.


Carlos Sarthou Carreres nació en Vila-real (Castellón) el 3 de noviembre de 1876 en el seno de una familia de origen francés. Tras finalizar el bachiller en 1893, realiza la licenciatura de Derecho en la Universidad de Valencia (1901), doctorándose en 1903 en Madrid. Desde 1905 residió primero en Vila-real ejerciendo como Secretario Judicial interino, para pasar en el año 1909 a Borriana al conseguir una plaza como titular. Más tarde, en 1920, se trasladaría a la ciudad de Xàtiva para hacerse cargo de la secretaría judicial de esta ciudad, lo que marcará su vida. En 1946 se jubiló de la carrera judicial en Vicálvaro (Madrid), dedicándose desde entonces aun más intensamente a sus diversas actividades culturales y de divulgación.


Hombre polifacético, su inquietud cultural comenzó a manifestarse el año 1909 con diversas publicaciones sobre Castellón, que motivaron su colaboración en la monumental obra colectiva “Geografía del Reino de Valencia” dirigida por F. Carreras y Candi (1913). A lo largo de su vida colaboró en numerosas revistas y periódicos dejando una extensa bibliografía, de ella 85 libros, sobre temas predominantemente históricos, entre los que hay que resaltar “Guía oficial ilustrada de Játiva” (1925); “Datos para la historia de Játiva” (1933-1940); “Castillos de España” (1932); “Catedrales de España” (1946); “Jardines de España” (1948-1949); “Juan José de Ribera y su patria” (1947), y “El castillo de Játiva y sus históricos prisioneros” (1946). Una de sus últimas obras fue un amplio estudio sobre "Iconografia Mariana" (1957). También destacó como un magnífico fotógrafo, ilustrando sus obras con fotografías propias.


Entre los numerosos cargos y títulos que obtuvo a lo largo de su dilatada trayectoria destacan el de miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia (1913); delegado regio de Bellas Artes de la provincia de Castellón (1919); archivero de la ciudad de Xàtiva (1920); director del Centro de Cultura Valenciana (1922); hijo adoptivo de Xátiva (1925) e hijo predilecto de Vila-real; Cronista de Xàtiva y conservador del Museo Municipal (1940); miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos (1953); apoderado del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional (1953); miembro de la Institución Alfonso el Magnánimo (1956), de la Hispanic Society de Nueva York (1959) o medalla al mérito turístico (1966). Carlos Sarthou murió en Xàtiva el 21 de julio de 1971 a los 94 años de edad.


Sus inquietudes culturales comienzan a manifestarse a partir de 1909 con la publicación de su primer libro, "Viaje por los santuarios de la provincia de Castellón". Editado por el propio autor en el Establecimiento Tipográfico de J. Armengot e Hijos, Castellón de la Plana, es una obra de 260 páginas de texto además de 2 páginas con los Índices de Materias y 4 páginas adicionales más con el Índice de Grabados (dibujos y fotografías). Dividida en 20 Capítulos, en ellos se da un repaso completo a los Santuarios y ermitorios de las poblaciones de la provincia de Castellón. Esta obra presenta un interés añadido con sus ilustraciones, 162 entre reproducciones de fotografías originales del propio Carlos Sarthou Carreres -obtenidas a partir de clichés sobre cristal de incalculable valor documental e histórico- y dibujos de V. Castell.


Carlos Sarthou dedica gran parte del CAPITULO XVI – LA CUEVA SANTA de "Viaje por los santuarios de la provincia de Castellón" a describir la Cueva Santa de Altura. Aunque el capítulo se inicia en la pág. 169 con la descripción turística de Navajas.- Sus aguas y pintorescos alrededores. El veraneo.- La Parroquia. Santuario de la Virgen de la Luz.- Altura.- Su Patrona la Virgen de Gracia.- La Cartuja de Vall de Cristo, ya a partir de su página 176 sigue hasta la 191 con un amplio repaso sobre la Cueva Santa de Altura y su historia: La Cueva del latonero.- El panorama.- El caserío.- La Santa Cueva.- La Capílla de la Virgen.- La venerada Imagen: Su antiguo origen, historia y devoción.- Portentosa curación del leproso Monserrate.- Vicisitudes del Santuario.- Ruidoso pleito del Obispo con los Cartujos.- Fiestas, peregrinaciones, cofradías, milagros y otras noticias.- La tempestad y su Santuario.


Respecto a la Cueva Santa "Viaje por los santuarios de la provincia de Castellón" presenta un interesante texto de Carlos Sarthou, escrito con estilo ágil y muy descriptivo, donde hace un repaso completo, minucioso y bien documentado de la historia tanto de la Imagen de la Virgen como del Santuario de la Cueva Santa. A lo que se suma las fotografías que lo ilustran, de un gran valor histórico. De ellas seis fueron realizadas por el propio Carlos Sarthou Carreres y una por B. Traver. Por su extensión no puedo reproducir el texto completo, pero sí todas las fotografías y ciertos párrafos muy significativos del mismo que nos acercan a comprender mejor cómo era el Santuario de la Cueva Santa a principios del pasado siglo XX.


A mitad de la página 176 comienza el texto sobre la Cueva Santa: "Varios ermitorios tiene Altura en sus campos; pero los de Santa Bárbara y la Concepción, son menos importantes que el de la Cueva Santa, situado en un a1to, entre secanos y bosques, á dos horas de la villa y dos leguas al Oeste de Segobe.
"Subiendo la larga cuesta que empieza después de la fuente de Ribas (cuyas aguas convidan á probarlas), se distingue á la cruz de piedra de la cumbre, un edificio majestuoso, altas montañas, cubiertas en su cuenca de aromática maleza".
Y sigue, "La espaciosa cueva que de antiguo existía enclavada en las montañas de este monte, se conocía á principios del siglo XVI con el nombre de «Cueva del latonero» (almez) por un corpulento árbol de esta clase que sombreaba la puerta de dicho antro. A su lado había un enorme peñasco, y sobre la misma una carrasca que amenazaba desplomarse".


En la página 178 describe la hospedería cómo era en ese año 1909: "Lo primero que á nuestra vista destaca, es mi vetusto caserón con fundamentos de cantarería y sillares de solidez acreditada por los siglos. Es la hospedería, del Santuario que no obedece á ningún plan arquitectónico preconcebido, sino que desde el siglo XVI, se ha ido construyendo, reformando y agrandando según las necesidades de las épocas y los recursos económicos de los tiempos. En 1647, 1655, 1888 y otros se introdujeron importantes mejoras".
Y a toda plana se reproduce en la página 181 una fotografía de la “HOSPEDERIA DEL SANTUARIO” tomada por B. Traver.


Y en la misma página 178 Carlos Sarthou continúa describiendo en primera persona el exterior del Santuario: "Frente al edificio, en la ladera septentrional del monte, hay una ancha replaza rodeada de muro á la cual se asciende por unas gradas; ella es el punto de recreo, de los veraneantes, y el lugar adecuado para las fiestas. En el interior, hay habitaciones para el Obispo, Clero y Ayuntamiento de Altura, Capellanes del Santuario, santero, ermitaño, celdas, refectorio, cocinas y departamentos para los peregrinos; bajo, detrás, hay cuadras, horno, etc.
"Junto á este, existen otros pequeños edificios para el Medíanero y otros usos".


"Pero siendo para mi, secundario todo esto, y ardiendo en deseos de visitar la Cueva, después de saludar al ermitaño, me hago conducir á ella. A poco me encuentro ante, una elegante escalera de anchos y numerosos peldaños. Cerca de la puerta de entrada está el altar de los Milagros lleno de ex-votos y de antigua talla, en el que se venera un Crucifijo de muchos siglos de existencia, por cuya invocación, se asegura, que los moriscos obtuvieron algunos milagrosos portentos. Párrafo que termina en el inicio de la página 180.
"En el tercer rellano de la escalera, veo un altarcito de alabastro que al interrogar su objeto me dicen que, en este punto y en una grieta de la peña, fué hallada la Imagen de la Virgen. Desciendo algo más, y quedo maravillado ante la sorpresa de verme en una majestuosa cueva encantada, ancha, alta y profunda, cuyas cristalinas rocas de la bóveda brillan ó centellean á la luz de las velas y de la cual, se desprenden como sentidas lágrimas, gotas de agua transparente y pura".


Y siguiendo en esta página 180 Carlos Sarthou continúa su descripción del interior de la Cueva Santa y del altar con la imagen de la Virgen: "En el fondo de este maravilloso antro, hay edificada una capilla cuya entrada cierra una primorosa verja de aluminio [(1) Costó 900 ptas. que legó D. José Susta, Maestrescuela de la Catedral de Orihuela para pago de dicha verja]. En el interior, hay un altar que en 1695 regaló la Duquesa de Segorbe [(2) Costó cuatro mil pesos]. Es un retablo de cuatro metros de altura, estilo salomónico, con columnas dobles de jaspe cornijón, entre las cuales existen las imágenes de San Joaquín y Santa Ana en mármol, rematando en un alto relieve de la misma piedra. En el espacioso nicho del centro del retablo, bajo una concha de jaspe y entre dos ángeles de metal dorado, se admira una primorosa y rica custodia de plata de mucho mérito. Este artístico templete, guarda el relicario de oro puro y piedras preciosas de incalculable valor, coronado de lo mismo, que sirve de engaste ó estuche á la blanca efigie ó bajo relieve de la Virgen que mora en esta cueva, como veinte siglos há, moró en la cueva de Belén". [(3) Regaladas en dicho año 1659 por los Duques de Segorbe, á los cuales les costó cinco mil pesos].


Y continúa: "Esta Imagen que tanta veneración y culto recibe en toda España, es de yeso, lisa completamente en su parte posterior y con figura de medio relieve en la anterior. Mide unos veinte centímetros de alta y una mitad de ancha. Su forma, la apreciará el lector viendo los adjuntos retratos. [(4) El valioso relicario que encierra esa Imagen, está cerrado con llave que guarda el Prelado de Segorbe, porque por devoción mal entendida, iban algunos fieles tomando de ella polvos del yeso que la forma]. Las facciones, algo borrosas, del rostro de la Señora, tienen una expresión de dulzura y candor".
Carlos Sarthou reproduce dos fotografías realizadas por él de la Imagen original de la Virgen de la Cueva Santa en sus dos Relicarios. Son unos documentos gráficos inestimables puesto que la Imagen y ambos relicarios desaparecieron durante la guerra civil.
En la página 179 se muestra una primera fotografía a toda plana, donde se ve la Imagen de la Virgen de la Cueva Santa en el Relicario de oro que regalaron los Duques de Segorbe y en el que se la colocaba solamente en la fiesta de Septiembre y en circunstancias extraordinarias.


Y ya en la página 187 aparece una segunda fotografía, también obtenida por el propio Carlos Sarthou, donde se observa la Imagen de la Virgen de la Cueva Santa dentro de su otro Relicario, más pequeño y habitual, pero también de un gran valor artístico e histórico.
El texto prosigue con el relato del posible origen de la Imagen de la Virgen: "Su origen lo atribuye la devoción, al venerable P. Bonifacio Ferrer, hermano del dominico San Vicente; aquel insigne hombre que renunciando á un porvenir brillante que el mundo le sonreía, tomó el hábito cartujo y empleaba sus horas de descanso en fabricar imágenes de la Virgen, para regalarlas á los pastores y fomentar así su devoción. Esto debió acontecer, ahora hace cinco siglos, en la cartuja citada de Vall de Cristo. Esta gloria, se la disputaba á dicha cartuja la de la «Scala Dei» de Cataluña, á principios de la pasada centuria, apoyándose en que tenían antiguos moldes para fabricar imágenes parecidas á ésta, y ser la fundadora de la Cartuja vecina".


Carlos Sarthou continúa durante las siguientes páginas dando más detalles sobre la devoción a la Virgen; la portentosa curación del leproso Juan Monserrate escario, hornero de Jérica; diversas vicisitudes históricas del Santuario; el famoso pleito del Obispo de Segorbe con los cartujos de Vall de Cristo; y una mención a las fiestas, peregrinaciones, cofradías, milagros y otras noticias sobre la Cueva Santa. El capítulo finaliza en la página 191 con una nota a pie de página donde Carlos Sarthou hace un amplio repaso a la bibliografía sobre la Cueva Santa: "Los estrechos límites á que se reducen este libro sus modestas pretensiones, no me permiten entrar en curiosísimos detalles acerca de la Cueva Santa. Si alguno de mis lectores desea estudiar con mayor amplitud los detalles aquí aportados, le remito gustoso á la extensa bibliografía publicada sobre este Santuario".


En próximas colaboraciones en este blog PEÑA RAMIRO espero comentar nuevos textos y fotografías muy interesantes sobre el Santuario de la Cueva Santa realizados por el erudito valenciano y pionero de la fotografía documental Carlos Sarthou Carreres, en esta ocasión publicados en varias revistas ilustradas de tirada nacional del primer cuarto del pasado siglo XX.


Por Juan Antonio Fernández Peris
del Centro Excursionista de Chelva y colaborador del blog PEÑA RAMIRO



4 comentarios:

Anónimo dijo...

Entonces la imagen que robaron, se atribuye a Bonifacio Ferrer?.
El, la , los o las que lo hicieron, nos han robado una parte de nuestra historia.

Anónimo dijo...

Es una lástima.Bonito sería que apareciera la imagen original ya que la otra la robaron.

JUAN ANTONIO FERNANDEZ PERIS dijo...

Espero poder contestar a las dudas del amable ÁNONIMO.

La imagen ORIGINAL de la Virgen de la Cueva Santa, que era un bajo relieve en yeso, es la atribuida a Fr. Bonifacio Ferrer. Esa imagen es la que aparece en las dos fotografías del libro de Carlos Sarthou que reproduzco en el artículo. Y esa imagen, y sus dos relicarios, desaparecieron durante la guerra civil. Por cierto, no se sabe a ciencia cierta quién los hizo desaparecer ni su intención. Bien pudo ser simplemente robada pero también cabe la posibilidad, con visos de ser la real, de que alguien los escondiera en algún sitio para protegerlos, y que por razones desconocidas dicha persona ya no los pudo devolver al acabar el conflicto. Tal vez porque murió antes de decir a nadie el lugar del escondite o quién sabe la razón.

En los años 40 se realizó una reproducción de la Imagen, también como bajo relieve en yeso, y se labró un nuevo relicario para guardarla. Y ambos (imagen y relicario) son los que han sido robados recientemente.

Una pena...

Anónimo dijo...

Gracias por tus explicaciones J.A, por lo que nos comentas la imagen robada tiene un carácter meramente sentimental ya que data de mediados del siglo pasado.
Yo siempre pensé en que era un robo por encargo de algún rico caprichoso de la zona, pero escuchando tu argumento, está claro que eran simples rateros sin escrúpulos.